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Ocho años mas tarde el obispo castigó
a los feligreses de Jafre por no reparar la iglesia aunque esta amenazaba
ruina, y encargaba a los párrocos de las parroquias vecinas que no los
acogieran en sus iglesias. En el mes de marzo del año 1378 se produjo una
gran mortandad debido a una epidemia, hecho que puede explicar la falta de
decisión por iniciar las obras de reparación del templo. Al final y con
la oposición de una importante familia del pueblo, en 1379 se procedió a
la reconstrucción del ábside de la iglesia, lo cual permitió que
pudiera desempeñar su función con plena normalidad.
Esta situación de precariedad se percibe también por otras noticias de
este periodo. Así, el 22 de agosto del año 1343 el obispo se veía
obligado a poner un entredicho o censura al constatar en una visita
pastoral la falta de un antifonario o libro litúrgico que contenía
antífonas y cantos, y les fijaba como límite el día de San Andrés para
tenerlo. Mas tarde, en la visita pastoral del 17 de enero de 1421 el
obispo constató que era un sacristán de Verges el que velaba por las
almas y revisa el estado de los elementos de arte sacro y las fuentes
bautismales y los apercibe del mal estado de algunos libros de culto.
Paralelamente, el comportamiento de algún religioso no era muy ejemplar,
en septiembre del año 1324, Ramon Ferrer, domer de Jafre, que se
encontraba preso por ciertos excesos que no se detallan, es puesto en libertad
provisional a cambio de una garantía económica. En noviembre de 1328 se
hace constar la ausencia del sacristán Bernat Bessó lo cual obliga a
sustituirlo. En el año 1377 se inicia un proceso contra Guillem de Puig, clérigo
de Jafre, bajo la acusación de haber roto en compañía de otros una
presa del molino.
Mientras tanto la iglesia fue objeto de algunas reformas. A finales del
año 1618 se concedía licencia al párroco para que pudiera vender cirios
y destinar los beneficios para quitar una pilastra de la iglesia y en su
lugar construir una arcada. En el año 1668 se permitía construir la
sacristía. Hay que señalar que la enseñanza de las primeras letras y de
nociones de religión era realizada por eclesiásticos.
A pesar de todo lo expuesto el estado general de la iglesia no debía ser
muy satisfactorio ya que en el año 1739 el visitador general reverendo
Guirch Molar ordenó la construcción de un nuevo templo. Sugería que se
aprovechasen los muros del castillo que aun eran " forts i
bons". La nueva iglesia se pudo construir gracias a la contribución
económica de todo el pueblo, de manera que tal y como señala Maruja
Arnau en el año 1771 se construía una capilla y la sacristía. Se formó
el crucero en la nave de la iglesia añadiendo el presbiterio. Aunque la
mayor parte de la obra estaba terminada, en el año 1819 se construyó el
campanario y en 1823 se terminó la portalada del frontispicio y se
enlosó el pavimento.
La iglesia actual es de estilo renacentista, construida durante la segunda
mitad del siglo XVIII es de una sola nave, con capillas laterales, de cruz
latina, con ábside poligonal y cúpula de crucero. En la fachada
occidental se encuentra un bajorrelieve que representa el patrón del
pueblo, san Martín, a caballo.
El campanario es una torre de planta rectangular y con la parte superior
octogonal. Dice el dicho popular que está hecho de ajos, haciendo
referencia al hecho que los gastos de su construcción fueron costeados
con la venta de los ajos que los habitantes de Jafre habían plantado en
las tierras cedidas por los propietarios acomodados. |