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Señores del castillo

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A finales del siglo XVI, Francesc de Marimon y de Jafre dejó la señoría del castillo a su hijo primogénito Juli de Marimon y de Jafre. Huérfano de madre desde muy pequeño, había crecido bajo la tutela de la prestigiosa familia paterna, los Marimon del castillo de Sant Marçal en Cerdanyola del Vallés. La familia Marimon gozaba de gran influencia en la corte real, por lo que no es de extrañar que en 1607 Juli consiguiese que el rey le concediera la jurisdicción civil y criminal del castillo de Jafre, que hacia poco tiempo que se había incorporado a la corona. La oposición de los vecinos fue inmediata y acudieron a los tribunales reclamando contra el privilegio concedido al joven Juli. Pero la corona se mantuvo firme y en 1616 resolvió definitivamente el pleito a favor de su privilegiado. El malestar entre los vecinos de Jafre era tan grande como para que se enredaran en un complejo y singular negocio. Se propusieron comprar los derechos que el señor del castillo tenia sobre sus personas, casas y tierras, y al final lo consiguieron. El 17 de marzo de 1618 el notario reunió a todos los cabezas de familia en la plaza del castillo para hacer pública el acta de la venta que Aleix de Marimon y de Jafre, hermano pequeño y sucesor de Juli, hacia a todos los vecinos de Jafre. Los dos hermanos que habían crecido en ambientes de alta aristocracia, completamente desvinculados del pueblo, habían perdido toda vinculación con la tierra de sus antepasados. Visto como una mera operación mercantil no es extraño que decidieran vender los derechos en lugar de continuar explotándolos ya que los constantes litigios ocasionados por la oposición de sus vasallos les suponía una carga desproporcionada frente al rendimiento obtenido.  
El precio acordado fue de 6.000 libras barcelonesas que se pagarían en tres plazos y aparte de la heredad del castillo con casas y tierras también adquirieron la mitad del diezmo de la parroquia de sant Martí, la jurisdicción civil y criminal y finalmente, el derecho de construir un molino dentro del municipio.
En aquellos momentos la organización municipal no estaba lo suficientemente desarrollada para asumir la operación por lo que los vecinos constituyeron una sociedad privada que en los documentos se cita como Els particulars de Jafre com a Senyors del Castell, que se reguló con el acta de capitulación y concordia celebrada entre ellos a la mañana siguiente de la compra. Se nombró a cinco vecinos como representantes legales para los futuros trámites.
Para poder pagar tuvieron que pedir prestado la mayor parte del dinero. Hemos localizado la creación de mas de veinte censales ( los prestamos hipotecarios de la época ) en cuatro tandas. Los primeros en el mes de febrero por un total de 500 libras, en el mes de marzo doce censales que ascendían a 2500 libras, en abril tres censales por un importe total de 1200 libras y finalmente, en agosto se pidieron las últimas 1000 libras.
Finalizado el último pago, el 2 de septiembre se hizo el acto público de toma de posesión. Todos los jefes de familia, uno por uno, pasaron por la plaza del castillo donde el notario realizó la acostumbrada representación como señal de toma de posesión.
habían comprado el castillo y los vecinos eran los señores, pero había que hacer frente al pago de los censos anuals ( hoy les llamaríamos intereses ) que generaban las cantidades que se habían pedido prestadas y quitar los censales ( devolver el capital ) en el plazo de los diez años pactados.
Optaron por vender las tierras y algunos de los edificios que hasta aquellos momentos habían constituido la heredad del castillo a aquellos vecinos que, de forma particular estuviesen dispuestos a encargarse de una parte de los censales de valor equivalente al de la pieza vendida. La heredad del castillo se desmembró y la mayor parte de sus tierras se incorporaron, fragmentadas, al patrimonio de las familias acomodadas del pueblo.
El resto de propiedades y derechos permanecieron en poder de los Particulars de Jafre com a Senyors del Castell, que a través de sus administradores, renovados periódicamente, los gestionaban para hacer frente a la deuda contraída durante la compra. Cobraban los derechos señoriales a los que poseían propiedades fuera del municipio y a los recién llegados al pueblo, a los que asignaron tierras, casas y solares tal y como lo habían hecho los antiguos señores de Jafre con ellos y sus antepasados.
Els particulars com a Senyors del Castell continuaron ejerciendo de señores feudales hasta la desamortización del siglo XIX.

Traducido del libro : Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de Girona, 83 (1999 ), páginas 32 y 33. Editado en lengua catalana.