logotipo

img_google

Página Anterior Principal VOLVER Página Siguiente

El siglo XIX, del crecimiento al declive
Los primeros pobladores
La Romanización
La edad media
Desórdenes y guerras
Del baron al rey
Señores del castillo
Guerra de sucesión y del francés
El siglo XIX
Primer tercio del siglo XX
República y guerra civil
El franquismo

A diferencia del siglo XVIII, que ofrece un balance positivo para el municipio de Jafre, el siglo XIX se presenta como un periodo caracterizado por un inicio prometedor pero que entra en un cierto declive a partir de la segunda mitad. Con una población que decrece de manera significativa ya que los 573 habitantes del año 1857 se convierten en 473 en el año 1900 y con un ayuntamiento que arrastra una deuda crónica que le impide ejercer de catalizador de la actividad económica. Los indicios de recuperación son inexistentes y cualquier reforma, por pequeña que sea, es fruto del esfuerzo colectivo de los vecinos de Jafre. Una prueba de este hecho lo encontramos en los trabajos de reparación y acondicionamiento de los caminos rurales, elemento básico en la comunicación con los pueblos vecinos. Estos trabajos se realizan en los meses de mayo y septiembre a cargo de los habitantes de Jafre, que tienen que aportar su jornal así como la caballería. Uno se podía librar de esta prestación personal pagando dos pesetas por cada jornal, cinco pesetas por cada jornal de carro de una caballería y ocho pesetas por cada jornal de carro de dos caballerías. Estos trabajos se repitieron durante los años 1882, 1884 y 1892.
Paralelamente la situación de la finanzas municipales es muy preocupante. Durante el año 1882 se prevén unos ingresos de 2.296 pesetas y unos gastos de 3.039 pesetas, lo que supone un déficit de 743 pesetas. Solo cuatro años mas tarde, en 1886 se constata que el déficit acumulado es de 2.507 pesetas y que no se pueden hacer mas economías ni implantar ningún nuevo impuesto dado que el pueblo tiene pocos habitantes y no tiene matadero, ni lavadero público, ni establecimiento de baños, fondas, cafés ni lugares fijos o ambulantes de venta de bebidas. En el mismo presupuesto de 1886 se prevé un déficit de 2.773 pesetas, dado que los ingresos a los porcentajes establecidos sobre la contribución territorial ( 1.218 pesetas ), el subsidio industrial y de comercio ( 49 pesetas ), el impuesto de consumos ( 1.190 pesetas ) y las cédulas personales ( 200 pesetas ).
La situación llega a ser tan preocupante que, aunque en 1887 el ayuntamiento había acordado sufragar el salario del maestro, en 1891 se ve obligado a anular este acuerdo marcadamente progresista y rescindir el pacto a que se había llegado cuatro años antes en virtud de cual el ayuntamiento compensaba al maestro con 500 pesetas anuales a cambio de que este enseñara de forma gratuita. A pesar de estas medidas el déficit siguió creciendo y en el año 1892 asciende a 3.295 pesetas. 
Para conocer con mas precisión la estructura social de Jafre a finales del siglo XIX hemos analizado minuciosamente el padrón de habitantes del año 1889. Así sabemos que el pueblo tenia 507 habitantes y que la economía era fundamentalmente agrícola. De una población activa formada por 194 personas, 88 eran agricultores y 58 labradores, de manera que es evidente que 146 personas, es decir el 75 % del total, se dedicaban a trabajos del campo. había, además, 3 serradores, 2 parceros, 3 trabajadores, 1 veterinario y 1 guarda tierras que también estaban vinculados al sector agrícola.
El resto de oficios eran propios de una sociedad rural sin ningún tipo de manufactura. había 1 tejedor, 2 carpinteros, 2 herreros, 1 estanquero, 1 rodero, 1 maestro de obras, 1 ladrillero y un polifacético sastre-músico. Completaban la nómina 2 panaderos, 2 molineros, 11 criados, 2 maestros, el sacerdote, 4 estudiantes y 6 propietarios. En cuanto a su procedencia, 408 personas, es decir el 80 %, habían nacido en Jafre y el resto pertenecían a 49 poblaciones diferentes. De entre estos destacan 11 personas procedentes de Verges, 7 de Colomers, 4 de Garrigoles, Ultramort y Sant Llorenç de la Muga, 3 d'Orriols, Casavells, Vilopriu, Bellcaire y Viladamat, y el resto de pueblos de las comarcas vecinas. Solo había dos personas que no habían nacido en Cataluña y que eran de origen aragonés. 

Traducido del libro : Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de Girona, 83 (1999 ), páginas 58 y 59. Edición original en lengua catalana.