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La actividad desarrollada por el gobierno
municipal republicano, en tiempos de paz, fue de una
notable intensidad. Amparados por un masivo apoyo electoral y alentados
por una ilusión colectiva de cambio, el primer acuerdo de relevancia que
se tomó fue aprobar el proyecto de estatuto de autonomía de Cataluña y
pedir que se interpretase "que el contenido del estatuto es la
expresión de la voluntad de nuestra tierra". Paralelamente, la acción
política concreta se reforzó con acuerdos de un innegable valor
simbólico, como en el caso de septiembre de 1931 cuando se decidió "
teñir la antigua bandera nacional por los colores de la república y
coser, en medio de esta, la bandera catalana". Otros acuerdos de
cierta relevancia fueron la anulación del convenio con los ayuntamientos
de Verges y Ultramort para sostener una secretaria única y por
consiguiente la creación de una secretaria municipal propia en Jafre.
En el año 1932 se acordó colaborar activamente en al creación de una
Federación de Municipios que defendiera los intereses de los pueblos de
menos de 2000 habitantes, en el año 1933 se procedió a la reparación y acondicionamiento de los caminos y se constituyó el comité local del
"sello pro infancia", impulsado desde el gobierno de la
Generalitat con la finalidad que con el producto de la venta de los sellos
se ayudara a la infancia y se potenciase la lucha antituberculosa. Durante
los años 1934, 1935 y 1936 se realizaron tres campañas, que fueron
dirigidas por un comité presidido por el alcalde y formado por
representantes del Centre Republicà Federal, la
Societat d'esbarjo "Iris", la Societat de socors mutus " La
Jafrense" y del Sindicato Agrícola.
El estallido de la guerra esta dinámica y desde aquel momento la
preocupación por la seguridad y por la crisis económica presidió la
actuación de los sucesivos ayuntamientos. Así, en agosta de 1936 se abría
una suscripción, encabezada por el ayuntamiento, a favor de las
víctimas del fascismo, que finalmente consiguió reunir mas de 600
pesetas, y en septiembre el comité antifascista proponía tres reformas
encaminadas a mitigar el paro forzoso que afectaba a algunos vecinos de
Jafre. Primero se decidió levantar paredes y cubrir la fuente pública
conocida como "Pou de les Goiges", en segundo lugar reparar la
Font Santa y finalmente acondicionar el "carrer de la Llibertat",
antiguamente llamado de Ferreries. Para hacer frente a los gastos el
comité entregó al ayuntamiento el resguardo de un depósito de 3.000
pesetas que habían estado donadas por el Sr. Descals de Olot.
Finalmente, los comités antifascistas, presentes por todo el país como
una especie de milicia popular de defensa de la República, fueron
disueltos en octubre de 1936 por la Generalitat tan pronto como consiguió
restituir su autoridad, bastante debilitada como consecuencia de la
insurrección militar del mes de julio. En Jafre, los miembros del comité
entregaron al alcalde su libro de administración, así como algunos
muebles y objetos procedentes de la casa rectoral que habían recogido
durante aquel periodo de subversión. El alcalde Sebastià Alabau les
agradeció el apoyo de le habían ofrecido durante los días de la revuelta.
El avance de la guerra propició que en noviembre de 1936 se formara una
junta de defensa integrada por cuatro vecinos para colaborar con el
ayuntamiento. Esta junta fue disuelta en marzo de 1937 por la Generalitat
y el ayuntamiento hizo constar siempre había actuado sin armas.
Cabe añadir, que se ayudó a los treinta y tres refugiados acogidos en
Jafre, que procedían en su mayoría de Córdoba y Badajoz. Solo del 26 de
enero al 23 de marzo el gasto en alimentos, medicinas y viajes de los
refugiados ascendió a la cantidad de 3.084 pesetas. En mayo, el número
de refugiados se redujo a 13 personas. Paralelamente, se otorgaban
préstamos al sindicato agrícola y una ayuda económica para el auxilio de la ciudad de Madrid, que se hallaba asediada por las tropas franquistas
en agosto de 1937. En último termino, la victoria del denominado
ejército nacional determinó la abolición de la República y la entrada
en una posguerra llena de privaciones y dificultades. Como dato positivo,
cabe destacar el hecho de que, a pesar de la tensión derivada de la
situación bélica, en Jafre se mantuvo en todo momento la convivencia y
en este sentido cabe destacar la ausencia de violencias o ejecuciones.
Traducido del libro
: Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de
Girona, 83 (1999 ), páginas 68 y 69. Edición original en lengua catalana.
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