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No hay constancia de que se haya realizado ninguna
excavación arqueológica dentro del término municipal, pero, por las que
se han efectuado en parajes cercanos, se puede deducir que estas tierras
fueron habitadas desde muy antiguo.
En las tierras situadas al norte del termino municipal abundan las suaves
colinas de entre 50 y 100 metros de altitud sobre el nivel del mar,
antiguamente ocupadas por bosques de encinas, donde abundaba la caza. Había
animales de gran tamaño como caballos, ciervos
y jabalís ( incluso
se han encontrado los restos de un elefante ) y de tamaño mas pequeño
como liebres y conejos. También abundaban las aves. Se sabe por los bandos
medievales que los habitantes de Jafre tenían prohibido cazar perdices,
palomas y pavos en los bosques del señor feudal. Estos bosques rodeaban
los valles donde se cultivaban cereales. Los riachuelos recogían el agua
que manaba de las fuentes y la conducían hasta la parte mas baja donde de
se embalsaban o iban a parar al río.
Pesca abundante y pastos para los rebaños, todo a poca distancia, al pie
de las colinas que perfilaban el lecho del río. Este rico y variado
entorno, con el clima de la zona del Ampurdan, debía ser un lugar lo
suficientemente acogedor para establecerse. Los restos de la época
paleolítica encontrados al pie del Puig del bosc del Ferrer así parece
confirmarlo. Los arqueólogos han encontrado una serie de guijarros
tallados que los primeros habitantes de estas tierras utilizaron como
herramientas.
Traducido del libro
: Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de
Girona, 83 (1999 ), página 8. Editado en lengua catalana. |