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El periodo que va desde el final de la guerra de sucesión, año 1714, y el inicio de la guerra del Francés, año 1808, se
caracteriza por una evolución positiva de la economía y la población
jafrense. Si tomamos como referencia los censos de población oficiales
vemos que los 256 habitantes del año 1718 se convierten en 332 en el año
1787. Este hecho está en sintonía con el crecimiento general que se
produjo en Cataluña al coincidir con un periodo en que la ausencia de
guerras y la menor incidencia de epidemias disminuyeron los índices de
mortalidad. Paralelamente la mejora en la economía y en la salubridad
permiten una notable recuperación de la esperanza de vida. Hay que tener
presente que estas cifras de población son inferiores a la realidad ya
que la tradicional utilización de estos recuentos con finalidades
fiscales había incentivado la ocultación del número real de habitantes.
Un claro ejemplo de este hecho lo encontramos en la cifra de habitantes de
1718. Si bien los recuentos oficiales hablan de 256 habitantes, un
análisis detallado del catastro del año 1716 permite aumentar la cifra a
299 habitantes. La riqueza de los datos de este documento permite una
breve aproximación a la economía y la población de aquella época. De
esta manera sabemos que en los oficios de los cabezas de familia
predominaban los que trabajaban en la agricultura, 37 personas, de los
cuales había 24 jornaleros, 9 payeses, 2 labradores y 2 pastores, así como
1 herrero, 1 tejedor y un sastre. había también 7 mozos que se dedicaban a
diferentes trabajos, aunque la mas habitual era trabajar en el campo, y 10
criadas que trabajaban para las familias acomodadas. había 2 ciudadanos
honrados ( los Rich y los Seguer ) y un noble caballero ( los Pou ). La
lista se completa con 2 guardias, cinco estudiantes y un grupo de 12
personas con diferentes deficiencias.
La alta natalidad y la existencia de trabajadores que Vivian en casa de
sus amos propiciaba la creación de unidades familiares muy numerosas.
Este seria el caso de Can Pou con 14 personas, Can Rich con 13, el mas
Martorell y el mas Tonyà con 12, el mas Pons de la Salvetat y el mas
Solà con 9 miembros cada uno. La pujanza económica de este periodo se
hace evidente con el aumento de la superficie cultivada, del número de
habitantes y en la edificación de nueva viviendas. Aun hoy en día en
muchas casas se conservan dinteles con inscripciones de este
periodo.
Jafre cuenta en el año 1787 con 332 habitantes. había 185 solteros, 127
casados, 20 viudos y por sexos 149 hombres y 183 mujeres. Contrariamente
al catastro de 1716 este censo es poco explícito por lo que respecta a
los oficios, solo señala que había 45 jornaleros, 8 payeses, 10 criados,
2 artesanos, 2 religiosos y 6 nobles y personas acomodadas.
Gracias a una encuesta realizada el 31 de diciembre de 1789 ( denominada Estado de frutos
y manufacturas
conocemos los cultivos que predominaban, el tipo de ganado y incluso
la existencia de una pequeña manufactura. A lo largo del año 1789 se
cosecharon 434 cuarteras de trigo, 470 de centeno, 140 de cebada, 80 de maíz, 72 de mijo y 104 de habas. Se recolectaron
también 115 cargas de
vino y 5 de aceite, 30 arrobas de lana y 20 de cáñamo. Por lo que se
refiere al ganado se declaraba tener 250 ovejas, 150 corderos, 15
carneros, 90 cerdos, 15 vacas, 8 terneros y 65 bueyes.
La única muestra de una incipiente industrialización es la existencia de
un telar para tejer lino.
Toda la declaración de cultivos, ganado y manufactura estaba firmada por
los regidores Josep Hugas Vilà, Miquel Pagès Puig y Joan Perpinyà. Traducido del libro
: Jafre de Ramon Alberch y
Joan Viñas, Quaderns de la Revista de
Girona, 83 (1999 ), páginas 48
y 49.
Editado en lengua catalana. |