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La
transición de la Segunda República, con el final dramático de la guerra
civil, al régimen del general Franco se realizó en Jafre con una cierta
tranquilidad. Los años de guerra y las dificultades no habían roto la
convivencia, de manera que exceptuando de la sesión municipal del 2 de
marzo de 1939, donde se acordó dejar sin efecto "todos los acuerdos
tomados por los ayuntamientos rojos" a excepción del nombramiento
del médico y los acuerdos relativos a las imposiciones sobre la riqueza
urbana y la contribución industrial, un cierto deseo de pasar página
parece presidir la voluntad de los vecinos de Jafre. Los primeros acuerdos
del ayuntamiento, en un contexto de graves dificultades económicas, se
centraron en la reparación del frontón y del lavadero y alumbrado
públicos. También se realizaron reformas en la iglesia, se repararon sus
accesos y los del cementerio municipal.
Con todo, los primeros proyectos de un cierto relieve se realizaron ya
entrados los años cincuenta. En marzo de 1957 y gracias a la donación de
un terreno en la zona del Padró por parte de Narcís Batlle i Metge, se
iniciaron los trámites para la construcción de un depósito de agua y de
un espació para que la juventud pudiera practicar el deporte. En el año
1959 se redactó el proyecto de abastecimiento de agua y saneamiento con
la ayuda económica y técnica de la Diputación de Girona. El presupuesto
ascendía a 536.000 pesetas, un tercio de las cuales tuvo que asumirlas el
ayuntamiento.
Pronto surgió el problema que el caudal de la fuente pública era
insuficiente para atender la creciente demanda. Aunque se abrió un nuevo
pozo, el ayuntamiento volvió a plantear el problema en el verano de 1962;
finalmente se resolvió el problema cuando en 1964 se instaló un
depósito distribuidor de agua en una parcela del Padró. Vinculado al
tema del agua, hay que señalar que el ayuntamiento de Jafre se opuso
decididamente al proyecto del pantano de Sau, en 1953; así como al
proyecto de abastecimiento de agua potable a la ciudad de Barcelona,
procedente del río Ter, que en el año 1957 levantó la oposición
unánime de los ayuntamientos de las comarcas Gerundenses. A lo largo de
los años sesenta se fueron asfaltando todas las calles del pueblo que
hasta aquel momento eran de tierra. Destaca la actuación emprendida a lo
largo de la Avenida Carles Esteve de Rich.
Por lo que hace referencia al campo de deportes, en el año 1959 se
adquirió otra parcela que junto con la que había donado Narcís de
Batlle, permitía realizar la obra. Veinte años mas tarde, concretamente
en julio de 1979, se decidió otra parcela para ampliarlo. Las obras de
ampliación terminaron en 1980. Paralelamente se emprendió la mejora del
servicio telefónico: en el año 1961 se acordó con la Compañía
Telefónica el establecimiento de un centro telefónico de abonados y en
el año 1977 se iniciaron los trámites para instalar el teléfono
automático en el pueblo.
La última obra de una cierta entidad de estos años fue la renovación
del alumbrado público. En el año 1973 se aprobó el proyecto que se
materializó con la ayuda económica del Gobierno Civil y la Diputación
Provincia, con un coste total de 662.000 pesetas. Las obras finalizaron en
el año 1975 y fueron realizadas por la empresa Hidroeléctrica de l'Empordà.
Traducido del libro
: Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de
Girona, 83 (1999 ), páginas 70 y 71. Edición original en lengua catalana.
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