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De hombres del barón a hombres del rey

Los primeros pobladores
La Romanización
La edad media
Desórdenes y guerras
Del baron al rey
Señores del castillo
Guerra de sucesión y del francés
El siglo XIX
Primer tercio del siglo XX
República y guerra civil
El franquismo

En el año 1325, cuando el condado d'Empúries fue incorporado
a la corona por el rey Jaume II, la baronía de Verges, como una isla dentro de los dominios reales, permaneció en manos de la familia del conde de Empúries. Tenia la corte en el castillo de Verges y el alcalde ejercía su jurisdicción sobre los pueblos cercanos, Jafre era uno de ellos.
En aquella época corría el rumor que los pueblos que pertenecían a la corona gozaban de mas ventajas que los que dependían de un señor privado. El rey dotaba a sus poblaciones de privilegios: aligeraba los impuestos y sus tribunales quedaban sometidos a la justicia real, que estaba mas reglamentada y era menos arbitraria y caprichosa que la de los señores privados o barones.
Así las cosas, no es de extrañar que en el año 1449 los vecinos de la baronía intentasen incorporarse a la corona redimiéndose del barón de Verges comprándole sus derechos. En aquel primer intento no pudieron, pero tampoco abandonaron y, en el año 1553, después de bastantes años reemprendieron la batalla legal.
El proceso contó con la oposición de la familia de los Cardona- Rocabertí, barones de Sant Mori, que unos años antes había anexionado la baronía de Verges al patrimonio familiar. El barón de Sant Mori defendió encarnizadamente sus derechos y recurrió la sentencia de 1575 que le era desfavorable. No fue hasta el 23 de agosto de 1587 que una sentencia firme y irrevocable incorporó la baronía de Verges a la jurisdicción real. A partir de aquella fecha Jafre formó parte de la alcaldía real de Verges. Las expectativas no se cumplieron y la entrada a la corona conllevó mas quebraderos de cabeza que alegrías. Los administradores del patrimonio real consideraron que los terrenos de las Illes formaban parte del lecho del río y por consiguiente que pertenecían a la corona. Desestimaron tanto antiguas escrituras de propiedad como el aprovechamiento de sus recursos que tradicionalmente habían realizado tanto los habitantes de Verges como de Jafre. Se inició un gran pleito que afectó a la casi totalidad de los vecinos. Desde 1857 hasta 1590 las idas y venidas de los administradores del patrimonio real fueron constantes. Proclamaron bandos sobre les Illes, acusaron a los vecinos de robar bienes del patrimonio real, les secuestraron la madera de los árboles que habían cortado en los terrenos en disputa, les multaron por haber llevado los animales a pacer, les embargaron los objetos de valor que tenían en casa y finalmente los citaron en Barcelona, donde un buen número de jefes de familia quedaron presos hasta que el juez proclamó la sentencia definitiva. Les Illes de Jafre se incorporaron al patrimonio real ya que la sentencia consideró que el Rec de Molí era un brazo natural del río Ter, y como tal, las Illes formaban parte del lecho del río.
Por si no fuera poco, en el año 1607, el heredero del castillo de Jafre, Juli de Marimon y de Jafre, consiguió que el rey Felipe II le concediese la jurisdicción civil y criminal sobre las tierras del castillo. Enseguida envió a sus procuradores con un notario a tomar posesión. Organizó la ceremonia habitual en estos casos con la finalidad que todos los habitantes supiesen que a partir de aquel momento deberían rendirle cuentas a el y no a los administradores reales. Se proclamaron bandos y penas para los vecinos y les exigió que le rindieran homenaje. El acto concluyó con el nombramiento de Joan Domènech i Pons, heredero del mas Pons de la Salvetat, como alcalde del señor del castillo.
Evidentemente se organizó un gran revuelo entre los vecinos, que no entendían como después de haber estado anexionados por la corona volvían a estar sometidos a los caprichos de un noble. Acudieron al representante real de Verges, que inmediatamente nombró un subdelegado real en Jafre para intentar equilibrar la situación.
El enfrentamiento llevó a un pleito que no se resolvió hasta el año 1616 con una sentencia real que favorecía a su privilegiado y le ratificaba la concesión. La reacción fue inmediata y en marzo del año 1618 se liberaron de esta carga con la compra del castillo.

Traducido del libro : Jafre de Ramon Alberch y Joan Viñas, Quaderns de la Revista de Girona, 83 (1999 ), páginas 28 y 29. Editado en lengua catalana.