RESEÑA HISTÓRICA

SUECA

 

   La ubicación de la actual ciudad de Sueca tiene una antigüedad de 756 años, que se remonta a la Carta Puebla otorgada por la Soberana Orden Militar de los caballeros de San Juan del Hospital de Jerusalén, Rodas y Malta, de 24 de febrero de 1245, que establecía los dieciseis primeros pobladores originales del campo de Tarragona, en las alquerías musulmanas de Sueca, Saucelles, Alborig, Ribalmarig, Vilella, L'Ello y Gandient.

   En el periodo comprendido entre los años 1317 a 1348 Sueca sufre extraordinarios cambios: pasa de la Orden de San Juan al Rey Jaume II quien lo traspasa a la Orden Militar de Nuestra Señora de Montesa y San Jorge de Alfama. Las horribles guerras de la Unión y de los dos Pedros, así como las sucesivas pestes internacionales y locales que pasaron en aquellos tiempos la destruyeron hasta el extremo que en 1386 la Orden de Montesa tuvo que confirmar los privilegios para que pudiera volverse a desarrollar la ciudad.

   En 1453 se abre la acequia de Cullera al término de Sueca, el año 1457 el rey Alfonso V de Aragón y III de Valencia, más conocido como el Magnánimo, sancionaba a favor de la población un privilegio de fecha 19 de Octubre de dicho año por el cual los suecanos podían traer la cantidad de agua que quisieran del río Júcar para regar las tierras. Ponía las bases del desarrollo económico y demográfico de nuestro municipio.

   En 1553 se dividieron los términos de Sueca y Cullera, se ratificó el amojonamiento y delimitación en 1743, y el 31 de diciembre 1566 se desmembró la Iglesia de Sueca de su matriz de Cullera y se elevo a parroquia.

   El siglo XVIII supuso económicamente y urbanisticamente el periodo de más transformaciones a la localidad, que pondrán las bases de las riqueza social, política, demográfica un siglo después. Ahora es cuando se producen los establecimientos agrarios del árroz —tierras de Miguel de Múzquiz, la de Cristóbal de Vilches, pero también de extensiones más reducidas propiedad de capas sociales medianas — y la construcción de edificios emblemáticos como la primera piedra de la reedificación del Convento de Franciscanos de 1 de Mayo de 1753, el matadero de 1776 o el edifico del Ayuntamiento de 1784.

   La Guerra de la Independencia trajo transformaciones político-sociales de primer orden. El Decreto de 19 de Julio de 1813 declaraba los privilegios privativos señoriales libres, por ejemplo que los vecinos podían libremente edificar hornos, molinos y otros artefactos industriales, y constar ellos como propietarios particulares.

   La ley de Sucesión promulgada por Fernando VII a favor de su hija Isabel hizo estallar la primera Guerra carlista. El Ayuntamiento construyó el año 1835 la muralla para defenderse de la partidas tradicionalistas, en 1841 acabaron su construcción y tenía nueve puertas: la puerta de Riola, al oeste de Sueca; del Cabañal al sur; de Fortaleny al sureste; de Cullera también al sureste; de la Punta al este; de la Mar también al este; de Utxana al norte y del Lavadero y de Sollana al nordeste.

   Entre 1814 y 1873 Sueca mantuvo un pleito de carácter jurídico-económico con la Condesa de Chinchón, Dª Carlota de Godoy para conseguir liberarse del pago de las tasas feudales, y contribuir a la Hacienda Pública, hecho que se produce por sentencia de los tribunales ya en la primera República Española.

   El 17 de Enero 1899 la Reina regente María Cristina signaba la concesión del estatus de ciudad a la Villa de Sueca y 16 de mayo del mismo año concedía el tratamiento de Excelentísimo al Ayuntamiento.

   Sueca tiene las pedanías del Perelló, Mareny de Barraquetes y Mareny de Vilches, las dos primeras con la cualidad jurídica de Entidades Locales Menores, y son el centro neurálgico del desarrollo turístico del municipio de Sueca.

Vista frontal del Convento de franciscanos-Archivo Histórico Municipal de Sueca

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