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Cuestiones abiertas sobre la infancia y la adolescencia

Teoría y práctica desde el Psicoanálisis

“El trabajo con los padres” por Eva Van Morlegan Lafranchi

EL NIÑO Y SUS PADRES

Voy a hablarles de la importancia del trabajo con la familia en el psicoanálisis con niños, y para ello partiré de qué es la familia y qué  es lo que puede aportar el psicoanálisis para su entendimiento.

La familia es una necesidad estructural para que el niño pueda constituirse como sujeto dentro de una ley, pero para que esto sea posible, en esta estructura se tiene que poner en juego la palabra, el amor y el deseo.

Nacemos en un mundo de Lenguaje, y tenemos que incluirnos en él sometiéndonos a sus determinaciones. Sabemos que el niño tiene una historia aún antes de haber nacido. Su llegada al mundo está precedida por el lugar que le va dando la familia y que el niño está llamado a ocupar, lugar entretejido por los significantes que  fueron marcados por el deseo de los padres. Se llamará tal..., se parece a..., me hace ilusión que...  

La nominación va a ir imponiendo su estatuto a lo vivenciado y hará que el yo del sujeto se organice en función de una serie de signos lingüísticos, los propios de las leyes de parentesco y los propios del afecto.

Porque el significante al nombrar algo, define la relación que hay entre el objeto al cual se nombra y aquél que enuncia la nominación. Por ejemplo nombrar al otro como “hijo” supone designar al sujeto que le nombra como padre. Nombrar a alguien como “amado” supone designar al sujeto que le nombra como amante. De este modo, el yo se va constituyendo en relación a su imagen especular y en relación a estas nominaciones con las que se identifica.

Para que la cría humana continúe viviendo es necesario que haya un Otro primordial, la madre, que cumpla la función de satisfacer sus necesidades vitales, pero con eso sólo no alcanza, es necesario que también dé una respuesta desde el deseo.

La función de la madre es interpretar lo que el niño demanda, ya que el niño no solo no puede decir lo que le pasa, sino que tampoco puede significar lo que le pasa,  será la madre desde su mundo simbólico quien irá construyendo esa significación. Dice Gastón Bachelard: [1]”...El fuego pega antes que quema...”, es decir, cuando el niño va a acercar la mano al fuego, llega primero la mano de la madre, que detiene el movimiento para que el niño no se queme. Lo simbólico de la madre vendrá en auxilio de ese osado e inconsciente investigador, que es el niño. De este modo la madre es agente de transmisión, transmisión de un orden, de una significación.

Hay un  efecto de anticipación que ejerce el discurso materno como significación de lo demandado por el niño porque, al interpretar el grito como demanda, imprime su propia significación y de este modo lo que ella desea se convierte en lo que el niño demanda y necesita. Esto que en su momento es necesario y constitutivo tiene que encontrar un límite, es decir que el deseo materno tiene que encontrar un límite, único modo de dar lugar al surgimiento de un sujeto autónomo del poder o del saber materno. Este límite, que se atribuirá al padre, en psicoanálisis lo llamamos Nombre del Padre.

Por tanto el deseo de la madre, esencial para la vida del niño, si no encuentra un límite en el Nombre del Padre pasa a ser aniquilante. Y daría lugar a una violencia que no permitiría la constitución de un sujeto con un deseo propio.

Lacan nos habla en: “Dos notas sobre el niño”: de la existencia de un núcleo real en la familia, cualquiera sea la forma social más o menos variable de la misma. Ese núcleo real se define como aquél en que se juega la singularidad de una transmisión subjetiva. Se trata de la transmisión  de un deseo que no sea anónimo, como condición del sujeto.  . Las funciones del padre y de la madre se juzgan según una tal necesidad....”[2]

Esta es la posición de Lacan respecto de lo que está en juego en la organización familiar, se trata de una transmisión irreductible  que no puede realizarse de otro modo. Es la transmisión de una constitución subjetiva que se realiza en el terreno del deseo, de un deseo que no es anónimo y que se hace posible en tanto sostenida por funciones, no por la familia en tanto entidad.

 Vamos a ver ahora por  qué es importante el trabajo con los padres. Nos dice Lacan, también en “Dos notas sobre el niño”:"El síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay de sintomático en la estructura familiar".[3]

Los niños no nacen con síntomas, los síntomas se constituyen como modo de expresión de que algo “no anda o no funciona” en la familia o en el sujeto.

Hay una primera particularidad en el psicoanálisis con niños, y es que a los niños siempre los traen los padres a la consulta, es decir , en principio no es una decisión de ellos. Además llegan -la mayoría de las veces- por la derivación de médicos que han consultado o por la escuela. (Es curioso que es la familia quien trae al niño, y el niño -en su síntoma- trae a la familia).

Es necesario trabajar con los padres la cuestión de la demanda, porque en principio esa demanda es de la escuela o de los médicos y es necesario que los padres asuman esa demanda para que se pueda generar un espacio de tratamiento para el niño. La demanda de los padres es el primer paso necesario que posibilita el trabajo analítico.

Se trata entonces en estas entrevistas iniciales de poder escuchar la demanda que los padres plantean, mas allá de lo que la escuela o los médicos les han dicho. Este trabajo tendrá que permitir que esa demanda se transforme en algo más que la solución del síntoma que el niño presenta, se trata de que puedan asumir su participación en lo que al niño le pasa. Pretender solucionar el síntoma sin implicarse es suponer que el niño es un ser pasivo al que le suceden o le dejan de suceder cosas que aparentemente “caen del cielo”.

No se trata de culpabilizar a los padres porque lo hacen mal, ni de dar “recetas” para hacerlo mejor. Los padres suelen sentirse culpables por lo que le pasa a su hijo y esesentimiento hace que rechacen todo tipo de ayuda por temor ser juzgados o  ser cuestionados como padres.

Mannoni nos dice en "Toda demanda de cura de niño cuestiona a los padres y es raro que un análisis de niño pueda ser conducido sin tocar para nada los problemas fundamentales de uno u otro de los padres”. [4]

Muchas veces la intervención con los padres permite esclarecimientos y cambios en el lugar del niño con desaparición de los síntomas, aun sin haber visto o tratado al niño.

Una vez surgida la demanda de los padres es importante poder escuchar lo que hay detrás de esa demanda. Muchas veces el síntoma del niño está cumpliendo una función de sostén para que no emerja la angustia en alguno de los padres, por eso es  importante poder discernir ,como nos decía Guillermo en el Seminario sobre el fantasma que hicimos en el hospital 12 de octubre, que en el trabajo con niños tenemos que diferenciar si el síntoma del niño responde a los sintomático de la estructura familiar, a la verdad reprimida de la pareja, o si el niño está en el lugar del objeto del fantasma de la madre y el síntoma vendría a revelar la verdad de este objeto.

En el primer caso la pareja significante está desplegada (NP y DM), y el síntoma representa la verdad de una relación entre dos, representa como ha sido el abrochamiento entre dos significantes –padre y madre- y esto da un lugar al niño en la novela familiar. En este caso el DM está  limitado por el NP.

En el segundo caso la pareja de significantes no está desplegada solo hay uno DM. Aquí el niño revela la verdad del objeto en que quedó capturado bajo el deseo materno no intervenido por el nombre del padre.

Para que el niño no quede preso del fantasma de la madre debe haber una mediación, que permita que el NP limite el deseo materno, dando lugar a la falta que permite significación fálica que articula el objeto como perdido y sustituible,y a las identificaciones al Ideal del Yo.

 Ahora vamos a tratar de ver como se manifiestan en el análisis del caso concreto estas articulaciones estructurales de las que hemos venido hablando.

De entrada sabemos que a la primera entrevista acude la madre de Luis, derivada por su psiquiatra. Destaca Guillermo que: “sin embargo no viene por ella, viene por su hijo”, es decir, con ese sin embargo Guillermo, nos dice que  nos encontramos con una madre con muchos problemas.

¿Qué sabemos de la madre? Sabemos:

¿Qué sabemos del padre? Sabemos:

En la 2ª entrevista la madre de Luis relata que ha tenido un encuentro con su marido y que él no está de acuerdo con que le sigan haciendo estudios y tratamientos a Luis. Ante lo cual ella, amparada en la ley (tutela legal) y en el poder económico de sus padres, le comunica su decisión de que Luis acuda a psicoanalizarse.

El padre de Luis, en principio, se va de la cafetería en la que se habían reunido para conversar. Al sentirse desautorizado da una respuesta imaginaria (ya que dice que su mujer se está vengando de él a través de su hijo, y más allá de que esto sea cierto o no, él no responde como padre, el responde imaginariamente a la supuesta venganza), pero después recupera su lugar simbólico y reconoce a su mujer como buena madre y le dice que si bien no va a asistir al psicólogo, no saboteará el tratamiento. Aquí si responde desde un lugar paterno, es decir si la intención de ella era verdaderamente pelearse con él a través de Luis, él no presentará oposición. Lo cual es una manera de quitar a Luis del medio. Lo que pasa es que la madre se presenta a este encuentro sin ninguna intención de negociar, amparada en la potencia paterna deja a su marido afuera de toda conversación y le viene a comunicar una decisión que ella ha tomado: que Luis se analice.

El ex marido percibe bien la desautorización de su ex mujer, pero en un primer momento se entrampa en esa historia y no responde como padre, y el problema no es que su ex se quiera vengar o no, el problema es que pone a Luis en el medio. También lo hace cuando le dice los motivos de la separación.

Me pregunto si la separación, cuestión que sorprende a esta mujer que pareciera haber respondido pasivamente a las infidelidades de su marido, es lo que la lleva a colocarse en una posición tan decidida frente al tratamiento de su hijo. ¿Es esto un cambio de posición subjetiva en ella o es efecto del resentimiento con su marido?

Ella presenta a su ex - marido como un hombre atractivo, decidido y que va a adelante con su deseo, y al igual que sus padres marca que no es de la misma clase social, que es de una clase inferior. Ella se casa con este hombre siguiendo su deseo, pero cuando, en la 2ª entrevista,  dice muy apenada no entender los motivos de su separación, en ese momento recuerda que sus padres le aconsejaron que no se casara con él. Aquí vemos que ella no puede asumir los problemas que existían en su matrimonio, ni se puede hacer cargo de que algo tiene que ver en lo que pasó, y nuevamente la culpa es del marido. Esta vez amparada en la palabra de sus padres se sitúa en una relación de completud   y señala un lugar de “falta” en su ex marido.

En el diálogo antes de la separación ella está dispuesta a “transformarse en lo que él quiera”, pareciera que no es posible para esta mujer colocarse en una posición de deseo, ya que con esta operación transforma el deseo en una demanda, quiere que el otro le diga cómo tiene que ser ella.

Aquí vemos articularse la pregunta acerca del deseo del Otro, ella se pregunta que tengo que ser en función del deseo del Otro, que quieres que sea para ti?

Tomando la vertiente significante, en la 1ª entrevista cuando habla de que el embarazo de Luis fue  problemático, hay dos frases muy significativas:

“Todo el esfuerzo que hice para que este niño naciera”, frase un tanto paradójica ya que su síntoma era “amenaza de aborto”, donde el esfuerzo sería lograr que el embarazo llegue a fin, que es muy distinto que esforzarse para que el niño nazca. También ella señala que el esfuerzo que hace es por el niño. Aquí vemos que ella hace todo por el otro y no habla en nombre de su deseo.

Y la otra frase es “Que Dios me ayude y sobreviva” , donde pone en manos de Dios, del gran Otro, lo que suceda.

Ella en el relato que hace se presenta como una mediadora que no se puede terminar de comprometer con lo que pasa.

Ahora se hace cargo de que su hijo necesita un tratamiento, ya que tiene síntomas que han “aumentado” por los problemas matrimoniales. La madre parece asumir que estos problemas tienen efecto sobre Luis, pero por lo que cuenta el niño en la 1ª entrevista, de la conversación con la madre sobre la separación, cuando ella le dice que su padre la había dejado porque prefería a otra mujer, la madre está culpando al padre de los problemas de pareja y por tanto de los problemas de Luis.

Habrá que ver si será posible que Luis deje de ser el “problema de siempre” para su madre, para poder ser sujeto de un deseo propio. Luis se presenta en la 1ª entrevista con los emblemas de los hombres de la familia materna: su tío y su abuelo, él juega a la guerra. Viene a su primera entrevista pensando que lo mandan al psicólogo por los problemas de sus padres. Finalmente parece aceptar que le pasan cosas y que quiere mejorar en sus estudios. Es en este momento cuando Luis hace suyo el espacio de la cura, aunque no podemos de dejar de escuchar en lo que Luis dice la explicación que su madre le da de por qué tiene que ir al psicólogo.

A modo de conclusión podemos decir que en la clínica psicoanalítica no se trata de satisfacer las demandas que nos traen, sino más bien de escuchar lo que surge en el vacío de la demanda insatisfecha, ya que en lo dicho y en lo no dicho irán surgiendo los significantes  en los que el sujeto está alienado. Se trata  de escuchar de qué modo están articulados los padecimientos del niño con el discurso de los padres.  Ya que no es lo mismo para el hijo ser lo que tapona la falta de la madre o ser el objeto metafórico del deseo. En el primer caso no deja lugar para el deseo del hijo y en el otro si.

Por otro lado también sabemos que los cambios producidos en el niño produce cambios en la familia, y estos cambios si no tienen un lugar para ser hablados pueden generar angustia o desconfianza   en los padres, y eso puede llevar a la interrupción del tratamiento. Como dice Maud Mannoni[5]:” ....el niño pone en juego no tanto la relación de los padres con su persona, como la relación de cada uno de los padres con su problemática personal....                     

Eva Van Morlegan Abril 2005

[1] G. Bachelard. “Psicoanálisis del Fuego”. Ed. Schapire.
[2] Jacques Lacan Intervenciones y Textos 2. Ed. Manantial
[3] Idem
[4] Maud Mannoni. “El niño, su “enfermedad” y los otros”. Ed. Nueva visión
[5] M. Mannoni. Eñ niño, su “enfermedad” y los otros. Ed. Nueva Visión

 

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