logotipo

img_google

Cuestiones abiertas sobre la infancia y la adolescencia

Teoría y práctica desde el Psicoanálisis

"Discurso de apertura" por Roque Hernández Núñez de Arenas

Buenos días y bienvenidos en nombre de Análisis Freudiano. Os estamos agradecidos por haber acudido a esta convocatoria en la coincidencia de un tema que nos concierne a todos.

Quiero decir apenas unas palabras acerca de la institución convocante.

Analyse Freudienne - Análisis Freudiano es una institución psicoanalítica que  se propone trabajar sobre un fondo bilingüe Castellano-Francés  y que  articula tres dispositivos o  tres orientaciones de trabajo,  que nos permite  poner a prueba , entre otros, nuestro deseo de analista.   Estos dispositivos nos permiten a su vez hacer transmisión e invención del análisis, sin por ello garantizar la formación ni habilitarnos con ninguna titulación.  Estas jornadas pues, son fruto de nuestro deseo de analistas.

Una vez dicho esto, quiero introducir las jornadas con un texto, a continuación Eva presentará el grupo de formación de psicoanálisis con niños de Analisis Freudiano , para luego pasar directamente a la primera mesa con una particularidad  que introducirá Guillermo.

En  una noticia de prensa del 18 de Enero la jefa de la sección de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón y el presidente de la sección de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría, comentaban una noticia recogida en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, que anunciaba un aumento considerable de la administración de fármacos  entre niños y adolescentes en la última década , que del mismo modo se estaba produciendo en España.   El articulo  apuntaba entre las causas, un excesivo diagnóstico de hiperactividad entre los niños, unido a la comodidad de la medicación sobre la psicoterapia y la presión de las compañías farmacológicas.

El Recull informatiu del Colegio Oficial de Psicólogos del país Valencia, recoge también un recorte de prensa del 2 de enero donde se nombra un estudio elaborado por la Fundación Salud, Innovación y Sociedad en colaboración con la Asociación Española de Pediatría y el Ministerio de Sanidad que recoge los pronósticos que entre el año 2000 y el 2002 hicieron 263 pediatras, médicos de familia , enfermeros y miembros de entidades de usuarios, según el cual el 82 % de los profesionales pronostica un aumento de los trastornos mentales en  los niños, igual que un incremento del diagnóstico de  trastornos de origen sociocultural  por maltrato,  drogadicción  de  los padres y abandono. Así mismo,  en la Revista ” Papeles del  Psicólogo”  nº 84 de este año, dedicada de manera monográfica a la adolescencia, se destaca que “las investigaciones más recientes proponen una prevalencia para los trastornos psicopatológicos que oscilan entre un 14 y un 20% en niños mayores y adolescentes (Bragado, Carrasco, Sánchez y Bersabe, 1996 Schab-Stone y Briggs-Gowan, 1998; y Aláez, Martínez-Arias y Rodríguez-Sutil, 2000)”.(…) “Cada vez más se reconoce que a partir de los 12-14 años se produce un aumento importante tanto de trastornos de conducta y de control de los impulsos como de reacciones depresivas y estados de ansiedad, frecuentemente diagnosticados como Trastornos Adaptativos (…) El suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte en jóvenes a partir de los 14 años (Doménech, 1990). Aproximadamente un 20 % de  las chicas y un 10% de chicos sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años (Huertas 2001)” . También alude a que “los servicios de salud no escuchan las necesidades de los jóvenes, no ofrecen el grado de confidencialidad necesaria o simplemente no abordan los problemas que son percibidos como relevantes por los adolescentes (Silber,1992)”.

Si a estos datos  añadimos los cambios en los modelos de familia, el aumento considerable de divorcios, el cada vez mayor  numero de adopciones internacionales y el notable movimiento migratorio de niños y jóvenes que viajan  solos o con sus familias, etc, nos damos cuenta de que no podemos quedarnos indiferentes como ciudadanos ante los cambios socioculturales en los que estamos inmersos.  Le guste o no a la sociedad del  bienestar en la que dicen que nos encontramos, lo cierto es que ello ha contribuido a una comodidad excesiva que a veces alcanza cotas altas de irresponsabilidad.

La experiencia del psicoanálisis nos muestra muy bien como,  aquello de lo cual  no queremos saber, retorna siempre en el cuerpo, en la mente o en lo social.  Por otro lado, Freud  ya  en 1929 en una obra titulada el Malestar en la Cultura, precisaba como la Cultura lleva consigo la renuncia a una cuota importante de felicidad y satisfacción pulsional.  Es por ello que no podemos descuidar en este análisis no solo la particularidad de cada sujeto con sus procesos de historización en los que éste participa activamente, sino también el  contexto familiar, social y cultural en los que se desarrolla  en la actualidad  (las instituciones).

Siguiendo esta vía de reflexión, podemos decir que la infancia y la adolescencia constituyen tiempos necesarios  que requieren de un modo particular, de la creación de un lugar donde vivir, que sostenga y acompañe a los futuros hombres y mujeres en  las tensiones  y frustraciones inherentes a la vida misma y en el “trabajo” que, sin nosotros darnos cuenta, ellos están haciendo.  Este lugar lo componen, no solo  las paredes de las instituciones, ni  las cosas, ni las  mil y una actividades  ofrecidas para ser consumidas, sino las personas de carne y hueso, los “ mayores” como ellos nos llaman,  que con nuestra presencia , nuestra palabra y nuestros actos , tenemos que estar ahí, en este mundo suyo y nuestro, en situaciones no siempre gratas, haciendo un lugar al cuerpo y  la palabra del otro, al deseo del otro, que se está constituyendo como ser individual y social.

Esto implica que los niños y los adolescentes no se queden donde los ponen, si están medianamente sanos, sino que , mediante su acción y su  dosis de sana agresividad, se hagan un lugar no anónimo , en el lugar que sus mayores les hagan.

Sin alguien a quien amar y odiar, como decía D. Winnicott, no puede un bebé llegar a darse cuenta de que ama y odia a una misma persona y encontrar así su sentimiento de culpa y su deseo de reparar y restaurar. Sin un ambiente físico y humano limitado que pueda conocer, no puede descubrir en qué medida sus ideas agresivas resultan realmente inocuas y no puede establecer la diferencia entre fantasía y realidad.  Sin un padre y una madre que asuman una responsabilidad conjunta por él , no puede encontrar y expresar su necesidad de separarlos y experimentar alivio cuando fracasa en ese intento.

Se trata entonces, no tanto de psicopatologizar la infancia y la adolescencia  como de hacerles un lugar,  y para ello el análisis de nuestra propia infancia y  adolescencia nos vendría bien. Ello no quiere decir que no sea necesario el análisis de la problemática de un niño o joven concreto y el tratamiento   psicoanalítico o psicológico, o médico cuando este lo requiera.

Del mismo modo, es importante inventar instituciones  habitables diferentes, donde la originalidad y la responsabilidad de los profesionales que trabajen en ellas, permita sostener y acompañar este tiempo, con los padres o sin ellos, cuando estos no estén.

De estas y otras cosas podremos hablar durante estas jornadas, sobre todo si tenemos en cuenta que como decía Freud y Lacan teorizó,  hay imposibles en los discursos. A sabiendas de que no todo es posible para la educación, ni para el psicoanálisis, ni para el Estado, ni para la Ciencia y teniendo en cuenta que es precisamente en el limite que nuestro saber encuentra que, en lugar de refugiarnos en la fortaleza de nuestra profesión, sin renunciar a ella,  podemos ver que dicen los otros y entrar en el diálogo. Indudablemente nos encontraremos con los conceptos diferentes que cada disciplina construye para poder pensar su realidad, pero ello no nos quita la responsabilidad de intentarlo. Es por eso que estamos aquí y os animamos a participar.

 

Licencia de Creative Commons  Este contenido está bajo una licencia de Creative Commons. | ©2005