| Operaciones Militares: El ataque a Pearl Harbour | |||||||
El problema planteado por la fuerte presión demográfica sobre un territorio pobre en recursos naturales ha sido una constante en la historia japonesa. Las tierras cultivables de Japon tenían una superficie que apenas alcanzaba el 3 por 100 de las de Estados Unidos, mientras que la población japonesa superaba en 1.940 los 73 millones de habitantes, frente a los 131 de Estados Unidos. Cada japonés disponía de una superficie de tierra útil quince veces menor que la de un norteamericano. Los nipones producían excelentes productos a bajo precio, pero como las naciones occidentales limitaban las exportaciones, no podían adquirir los víveres y materias primas que necesitaban, y su población estaba mal alimentada. En 1.924, los Estados Unidos prohibieron la inmigración japonesa a aquel país, asestando un duro golpe al orgullo del Japón. Se acrecentaron los problemas económicos y sociales al tiempo que Japón se cerraba sobre sí mismo. Los japoneses se creían víctimas de un cerco económico, político y militar, que no habían podido romper por medios pacíficos por «el incomprensible egoismo de los extranjeros». Alemania mostraba una visión similar en sus planteamientos geoesratégicos, por lo que ambos países firmaron el Pacto Anticomintern en noviembre de 1.936. Con la invasión de Manchuria comenzó el plan japonés de expansión asiático, pero los ojos de Japón estaban dirigidos hacia el Pacífico. Indonesia, Filipinas, Nueva Guinea y un gran arco de islas de este océano contenían las materias primas de que carecían. Para lograr la expansión hacia el Sur necesitaba una gran Armada. En la Conferencia Naval de Londres de 1.935, Japón solicitó que se autorizase alcanzar la paridad con u potencia naval patrón, que era gran Bretaña. Tanto los Estados Unidos como Inglaterra rechazaron esta posibilidad. Los representantes japoneses se retiraron de la Conferencia decididos a no admitir ninguna limitación en su desarrollo naval. El comienzo de la guerra fue recibido en Japón con esperanza. La situación mundial alejaba a Gran Bretaña del escenario asiático. La ocupación de Francia y los Paises Bajos también favorecían al Japón. Estados Unidos era la única nación capaz de frenar el expansionismo nipón. El 1 de agosto de 1.941, los EE.UU. impusieron el embargo de petroleo a Japón. Esto significaba apretar el cuello a esta nación que recibía de Norteamérica el 90% de su combustible. En octubre dimitió el primer ministro Konoye y se hizo cargo del Gobierno el agresivo general Hideki Tojo. De él recibió Yamamoto la luz verde para la ejecución del «Plan Zeta».
La doctrina militar japonesa con vistas a la guerra era clara: había que ocupar las colonias holandesas en indonesia ricas en materias primas, especialmente petróleo, para garantizar la supervivencia y autarquía económica del Japón. Pero para ello se tenía que neutralizar la reacción británica y norteamericana. Partiendo de estos supuestos se planteó el plan de operaciones que tenía cuatro grandes ejes:
Así se planificó la más compleja y extensa invasión de zonas alejadas entre sí por varios miles de kilómetros cuya ocupación requería el despliegue de múltiples fuerzas en docenas de sitios (Java, Sumatra, Borneo, Malasia, Birmania, Filipinas, Guam, Wake, Nueva Guinea y otras muchas islas). Pero para su consecución era imprescindible anular la reacción estadounidense y la única opción posible era destruir la flota norteamericana del Pacífico con base en Pearl Harbour.
Frente a la antigua doctrina naval japonesa consistente en atraer a la flota norteamericana hacia el Japón desangrándola mediante ataques submarinos para luego batirla y destruirla con los acorazados, Yamamoto, que creía en la eficacia de los portaaviones como arma ofensiva, planeó atacar y destruir la flota del Pacífico en su propia base mediante un ataque basado en los portaaviones. Venciendo las resistencias del Estado Mayor, Yamamoto diseñó y ejecutó el denominado "Plan Z", que se llevó con gran secreto. Los pilotos de los portaaviones ensayaron el lanzamiento de torpedos en aguas poco profundas y los bombarderos en picado mejoraron su precisión en una bahía similar a la de Pearl Harbour. Al mismo tiempo la red de información japonesa, mantenía informado constantemente al Alto Mando del estado de la defensa de Pearl Harbour: clases y número de buques, sus movimientos y rutina, observando que todos los fines de semana la mayoría de la flota estadounidense fondeaba en el puerto sin observar apenas medidas defensivas rutinarias y que, en los aeródromos, los aviones estaban aparcados unos junto a otros sin ninguna protección ante un ataque aéreo. El día 13 de noviembre de 1.941 la flota del almirante Nagumo destinada al ataque se concentra en la Bahía de Takan, en las islas Kuriles. A la vista de que las negociaciones con Washington no prosperaban y cada vez las reservas estratégicas de materias primas del Japón eran menores, se puso en marcha el ataque con la opción de evitarlo en el último momento si prosperaban las negociaciones diplomáticas. Yamamoto fijó el ataque al amanecer del domingo 8 de diciembre, fecha japonesa. (7 de diciembre según el huso horario norteamericano).
En el más absoluto secreto, la flota del almirante Nagumo salió de puerto el día de 26 noviembre de 1.941 navegando por una zona alejada de las rutas comerciales y aproximándose a Pearl Harbour por el noroeste hasta colocarse a unas 230 millas náuticas del objetivo. Simultáneamente 16 submarinos salieron de puerto para situarse cerca de las Hawaii y unirse al ataque. Cinco de ellos llevaban otros tantos submarinos enanos para intentar penetrar en el interior del puerto. Durante la Conferencia Imperial del día 1 de diciembre, considerando que estaban cerradas todas las puertas para una solución pacífica a los problemas de Japón. El Emperador dio su autorización para el ataque. Nagumo recibió la señal cifrada: «Asciende al monte Nitaka». Esta frase era la orden de ejecución para el «Plan Zeta».Nagumo alcanzó el punto de no retorno y, por consiguiente, de continuación de la operación, el día 5 de diciembre (6 de diciembre fecha japonesa). A las 9 horas del día siguiente recibió el último mensaje de situación de Pearl Harbour señalando la existencia de 9 acorazados, 7 cruceros y otros muchos buques menores, pero no se detectó la presencia de portaaviones, lo que produjo una gran frustración en los japoneses, si bien el Enterprise se encontraba cerca de las Hawaii, aunque ignorado por los japoneses. Mientras los portaaviones de Nagumo se acercaban a la isla de Oahu, la tensión crecía en Washington, ya que los servicios secretos norteamericanos habían interceptado información referente a la entrega de un documento por el embajador de Japón en E.E.U.U. en la mañana del día 7. Se suponía que se trataba de la esperada declaración de guerra. No obstante, Nagumo fue informado por radio de que, según todos los indicios, no se había dado la alarma en Pearl Harbour. A las 6 de la madrugada, con la bandera que el Almirante Togo llevaba en 1.905 en Tsushima, durante la guerra ruso-japonesa, colocada en el Akagi, Nagumo dio orden de proceder a la operación. A esa misma hora, los submarinos japoneses que debían colaborar con el ataque y prevenir cualquier reacción norteamericana, se encontraban en sus posiciones, lanzándose al agua los cinco submarinos enanos que debían intervenir. Uno de ellos fue localizado por un dragaminas estadounidense y hundido en la bocana del puerto.
El plan táctico de ataque aéreo, elaborado por Genda, preveía dos oleadas. La primera, con 183 aviones al mando de Fuchida, estaba compuesta por 49 bombarderos de alta cota con bombas perforantes (Fuchida), 40 Kates torpederos (Murata), 51 Val de bombardeo en picado (Takahashi) y 43 Zeros de escolta (Itaya). Si había sorpresa los torpederos serían los primeros en entrar en acción, seguidos por los bombarderos en picado que atacarían los aeródromos de Hickam Field, Wheeler e Isla Ford. Si no la había, los bombarderos en picado empezarían el ataque; (unos neutralizarían los antiaéreos y otros atacarían los aeródromos) continuando los torpederos.
Por un error en la orden de inicio del despliegue (7'40 horas) comenzaron atacando los bombarderos en picado que se dividieron en dos grupos, (a las 8 horas) uno que atacó Hickam Field e Isla Ford y otro Wheeler. Inmediatamente después comenzó el ataque torpedero y de bombardeo a gran altura, mientras los cazas, sin oposición aérea, ametrallaban los aeródromos. Los torpederos alcanzaron a los acorazados California, Oklahoma y West Virginia con uno o más torpedos, al buque blanco Utah, a los cruceros Helena y Releigh y al minador Ogala. Los bombarderos en picado alcanzaron al Arizona y los bombarderos de alta cota, que realizaron varias pasadas para asegurar los aciertos, lanzaron sus bombas alcanzando a varios acorazados. Entretanto, en los aeródromos, los aviones americanos fueron destrozados sin que quedara nada operativo salvo 3 ó 4 aviones que lograron despegar. La segunda oleada, al mando de Shimazaki estaba compuesta por 171 aparatos distribuidos de la siguiente manera: 36 cazas de cobertura (Iida), 81 bombarderos en picado (Egusa) y 54 bombarderos de alta cota (Shimazaki). El despliegue se inició a las 8'40 horas dirigiéndose a sus objetivos. Ante la ausencia de portaaviones americanos en puerto, que eran sus potenciales objetivos, Egusa dio orden de atacar a los acorazados no alcanzados en el primer ataque. El creciente fuego antiaéreo y el humo de los incendios hacían más difícil la adquisición de blancos pero, a pesar de ello, se lograron varios impactos especialmente en el acorazado Nevada que, indemne en el primer ataque, trataba de salir de puerto. Los bombarderos de Shimazaki atacaron de nuevo las bases aéreas de Ford y Hickam además de la base de hidroaviones de Kaneohe, mientras los cazas de escolta ametrallaban este último aeródromo. A las 9'45 los japoneses se retiraron volviendo a sus portaaviones. En la dársena de Pearl Harbour habían quedado semi-hundidos los restos humeantes de 18 buques. La perdida de estas unidades inclinaba decisivamente la balanza del poderío naval en el Pacifico a favor de Japón... al menos en el cómputo de buques por categorías. En realidad, algunos de los acorazados destruidos eran piezas anticuadas y lentas, incapaces de enfrentarse a sus equivalentes japoneses. Al apartarlos del servicio, la Armada japonesa obligó a los Estados Unidos a re-diseñar su táctica naval en favor de las Task Force de portaaviones. Durante los meses siguientes, Japón mantuvo la iniciativa avanzando sus posiciones en el Pacífico y cumpliendo su programa de expansión en busca de materias primas. No obstante, la enorme capacidad de reacción de los Estados Unidos se pondría pronto de manifiesto. En abril de 1.942, cuatro meses después del ataque, los americanos bombardearían Tokio, en mayo detendrían el avance japonés en el mar del Coral y en junio cambiarían el signo de la guerra en Midway. Pérdidas americanas: La cifra oficial de bajas quedó fijada en 2.086 muertos, 749 heridos y 22 desaparecidos.
Pérdidas japonesas:
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