Operaciones Militares:
Guerra Naval: Acciones Preliminares

Antecedentes

    Después de la derrota de 1.918, y tras el hundimiento de la flota por sus propias dotaciones, la marina alemana estaba humillada. Según las imposiciones del Tratado de Versalles, la Reichmarine debía ser reducida a seis viejos acorazados, seis cruceros ligeros, y doce destructores.

    En 1.921 se produce la botadura del Emden, un pequeño crucero ligero que se ajustaba a las normas del Tratado de Versalles. La Reichmarine había comenzado su reconstrucción. Pero a pesar de la llegada de Hitler al poder, y de aprobar un ambicioso plan de construcciones navales, la recién creada Kriegsmarine (Marina de Guerra) no estaba preparada para afrontar un conflicto.

    El 3 de septiembre de 1.939, el Gran Almirante Raeder escribe: "Nuestras fuerzas de superficie son tan inferiores en número y potencia a las de la flota británica, que no podrán hacer otra cosa mejor que enseñar como se puede morir valientemente, y poner así los cimientos de una futura reconstrucción".

    Aún así la Kriegsmarine nunca renunció a la victoria y optó desde un principio por planes ofensivos. En la vanguardia del ataque se encontraba la flota de submarinos, la U-Bootwaffe, que estuvo más cerca que ninguna otra arma alemana de alcanzar la victoria.

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Balance de fuerzas

    Sin considerar sus efectivos en el Pacífico, Gran Bretaña disponía para su defensa en Europa de cuatro flotas: dos en el Mediterráneo, una con base en Gibraltar y otra con base en Egipto, protegiendo los accesos al mismo, otra flota en el Atlántico, protegiendo el vital tráfico marítimo con América, y la Home Fleet, con base en la propia Gran Bretaña, y con la misión directa de proteger a la misma.

    En 1.939, únicamente con los efectivos de la Home Fleet, la Royal Navy superaba ampliamente en número a los buques de superficie de toda la Kriegsmarine. Considerando además que Italia no había entrado aún en guerra, la flota germana se encontraba en grave inferioridad respecto a las marinas de guerra aliadas.

    Como argumentos a favor, la Kriegsmarine contaba con una flota recién reconstruida, y por tanto más moderna. Muchos de los buques de línea británicos eran viejos, casi todos los acorazados de la Royal Navy eran de la I Guerra Mundial y todos los portaaviones, menos el Ark Royal, eran de los años 20.

    Los navíos alemanes contaban con una modernas piezas de artillería que daban prioridad a la rapidez de tiro frente al calibre de los cañones. El blindaje de los mismos y su compartimentado habían sido objeto de atención especial, y los instrumentos ópticos, en particular los telémetros, eran inigualables. En frente, los buques británicos contaban con superioridad tecnológica en el uso del rádar.

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Estrategia de la Kriegsmarine

    El Oberkommando der Kriegsmarine (O.K.M.), Alto Mando de la Marina de Guerra alemana, había llegado al convencimiento de que no era posible obtener la victoria en el mar mediante la destrucción directa de la flota británica, la Royal Navy, simplemente porque la Kriegsmarine carecía de suficientes barcos de superficie.

    Descartado un suicida ataque frontal a la Royal Navy, la Kriegsmarine sólo podía optar por efectuar tácticas corsarias: ataques rápidos al tráfico marítimo británico mediante el uso de submarinos, apoyados cuando se podía por la flota de superficie. Los U-boote y los buques corsarios alemanes, diseminandos por el Atlántico, operaban de froma autónoma y tenían como objetivo el entorpecimiento de las comunicaciones marítimas de Gran Bretaña, vitales para la economía de la misma, y la distracción en el Atlántico del mayor número de buques de guerra británicos, alejándolos del Canal de la Mancha.

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Operaciones preliminares

    Desde el comienzo de la guerra, las fuerzas Aliadas efectuaron un bloqueo naval contra Alemania. No obstante, como en Alemania se contaba con ello, se había hecho regresar a tiempo a la mayor parte de la flota mercante, y se tomaron medidas para autoabastecerse de materias primas y materiales manufacturados o adquirirlos a paises satélite o neutrales del centro y este de Europa.

    El 3 de septiembre de 1.939 operaban 18 U-boote en el Atlántico, 21 en el Mar del Norte y 10 en el Báltico. Los acorazados de bolsillo Admiral Graf Spee y Deutschland se habían hecho a la mar desde el puerto de Wilhelmshaven los días 21 y 24 de agosto respectivamente para tomar posiciones y evitar el bloqueo que provocaría una posible contienda. Junto a ellos salieron dos petroleros, el Altmark para el Graf Spee y el Westerwald para el Deutschland, con la función de abastecer de petróleo a los dos acorazados.

    El Graf Spee al mando del capitán de navío Hans Langsdorff fue enviado al Atlántico sur, y el Deutschland al mando del capitán de navío Paul Wenecker al Atlántico norte. Su misión era la de situarse en posiciones de espera. El ataque al tráfico marítimo únicamente se produciría en caso de guerra.

    Ese mismo día, pocas horas después de la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia a Alemania, el U-30 al mando del teniente de navío Fritz-Julius Lemp torpedeó y hundió al trasatlántico británico Athenia (13.000 tn) que navegaba con las luces apagadas y haciendo zig-zag. Todos los buques alemanes habían recibido la orden de hacer la guerra de acuerdo con los tratados internacionales, y ningún submarino debía atacar a barcos mercantes no escoltados a no ser que las dotaciones se pudiesen salvar en los botes. Lemp afirmó a su regreso que había confundido al Athenia con un crucero auxiliar.

    El 4 de septiembre se transmitió la siguiente orden a todos los U-boote: "Por orden del Führer y hasta nuevo aviso no debe tomarse ninguna acción hostil contra transatlánticos aún cuando naveguen escoltados." Se pretendía evitar así cualquier incidente con los Estados Unidos como ya había ocurrido en la I Guerra Mundial con el hundimiento del Lusitania.

    El 7 de septiembre se ordenó a los acorazados de bolsillo Deutschland, que operaba en Groenlandia, y el Graf Spee, en la zona de Pernambuco, que se mantuviesen en posición de espera.

    El Almirantazgo británico decidió entonces poner cerco a los U-boote utilizando sus portaaviones. Pero este primer intento resultó un fracaso. El 14 de septiembre el U-39 al mando del teniente de navío Gerhard Glattes, atacó al portaaviones británico Ark Royal al noroeste de Irlanda, y aunque no tuvo éxito debido a la explosión prematura de sus torpedos de espoleta magnética, fue un serio aviso de lo que podía ocurrir. El U-39 sería hundido después por los destructores de escolta británicos Faulknor, Foxhound, y Firedrake convirtiéndose en el primer U-boot destruido de la guerra. Glattes y toda su tripulación fueron hechos prisioneros.

    Apenas tres días después, el 17 de septiembre la Royal Navy recibió un duro golpe, el U-29 al mando del teniente de navío Otto Schuhart torpedeó al portaaviones Courageous (22.500 tn) a 200 millas al oeste de Irlanda. El buque británico recibió el impacto de dos torpedos en la banda de babor y se hundió en 15 minutos llevándose consigo la vida de 518 hombres.

Hundimiento del Courageous
Hundimiento del Courageous

    Esta pérdida obligó al Almirantazgo a retirar sus portaaviones de la patrulla antisubmarina, y basar toda su defensa en el sistema de convoyes. Por otra parte, en Alemmania, la vieja polémica sobre la vulnerabilidad de los portaaviones se reavivó. Como resultado, el O.K.M. detuvo la construcción del portaaviones Graff Zeppelin.

    El 20 de septiembre el U-27 al mando del teniente de navío Johannes Franz fue hundido al oeste de Escocia por los destructores británicos Fortune y Forrester, aunque toda su tripulación se salvó y fue hecha prisionera.

    El 23 de septiembre, ante la insistencia de Raeder, se autorizó a los U-boote para atacar sin previo aviso a los barcos mercantes enemigos, excepto los transatlánticos. El 26 de septiembre se dio orden para que el Deutschland y el Graf Spee abandonasen sus posiciones de espera y entraran en acción. El  Graf Spee hundió al mercante británico Clement (5.050 tn) el 30 de septiembre.

    Con estos resultados terminó el mes de septiembre de 1.939: 53 barcos mercantes británicos y el portaaviones Courageous hundidos, 41 de estos buques (153.800 tn) por la acción de los U-boote. Los alemanes por su parte perdieron dos submarinos, el U-39 y el U-27.

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La Batalla del Río de la Plata

    La presencia del acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee en el Atlántico Sur estaba produciendo graves trastornos al despliegue de las fuerzas navales Aliadas. En la pesecución del buque de guerra alemán se encontraban empeñados cinco portaaviones y 18 acorazados y cruceros distribuidos en nueve grupos.

    Al amanecer del 13 de diciembre de 1.939, los cruceros británicos Exeter, Ajax, y Achilles, pertenecientes a la llamada "Fuerza G", avistaron al acorazado de bolsillo alemán Graf Spee a 250 millas al nordeste de Punta del Este, en el estuario de la Plata. El crucero Cumberland, perteneciente también a la "Fuerza G", estaba siendo reparado en las Islas Malvinas.

    El commodoro Harwood, al mando de los cruceros británicos decidió interceptar al enemigo. Debido al menor alcance de su artillería dividió su fuerza en dos grupos, el Exeter por una parte, y el Ajax y Achilles por otra. La idea era aprovechar la velocidad superior de sus cruceros para poder así concentrar toda su artillería sobre el enemigo, y al mismo tiempo dividir la artillería del Graf Spee.

    El capitán de navío Hans Langsdorff, comandante del Graf Spee confundió en un principio a los cruceros británicos con un convoy mercante, y fue al encuentro de los mismos con la intención de entablar un combate directo, en lugar de mantenerse fuera del alcance de la artillería enemiga y aprovechar el mayor calibre y alcance de sus piezas de 280 mm.

    En potencia de fuego, la superioridad del Graf Spee era manifiesta, aunque los cruceros británicos eran mucho más rápidos. A las 06:16, el Exeter se separó del grupo y puso rumbo al Oeste, mientras que los otros dos cruceros ponían proa al Norte. A las 06:17, el Graf Spee abrió fuego a unos 20.000 metros con sus seis cañones de 280 mm contra el Exeter, que respondió a las 06:20 con sus seis cañones de 203 mm.

    La Batalla del Río de la Plata había comenzado. A las 06:21, el Achilles abrió fuego con sus 8 cañones de 152 mm, y a las 06:23 le siguió el Ajax pero no lograron ningún impacto. A las 06:23, un proyectil de 280 mm del Graf Spee puso fuera de combate la torre B del Exeter alcanzando también el puente de mando donde hubo numerosos muertos aunque el comandante, el capitán de navío Bell, logró salvar la vida. A las 06:32 la distancia de tiro entre el Graf Spee y el Exeter se redujo a unos 10.000 m, y el Graf Spee puso proa al Norte evitando así una salva de torpedos lanzada por el Exeter un minuto antes.

    A las 06:38, el Exeter giró a estribor y lanzó sin éxito otra salva de torpedos, después volvió a poner rumbo al Oeste. El Graf Spee que también había sido alcanzado por un proyectil del Exeter aunque sin consecuencias, puso proa al Oeste con la intención de distanciar a sus enemigos, al mismo tiempo que se protegía con una nube de humos para evitar ser torpedeado por los cruceros ingleses que ahora se encontraban a una buena distancia para hacerlo.

    El Graf Spee alcanzó de nuevo al Exeter poniendo fuera de combate la torre A. A éste sólo le quedaba la torre de popa con las dos piezas de 203 mm, estaba escorado a una banda, la proa se sumergía bajo el agua y la cubierta estaba en llamas, pero seguía manteniendo contacto. El Ajax había catapultado un avión para evitar la cortina de humo del Graf Spee, y junto con el Achilles pusieron rumbo al Oeste.

    A las 06:56 los dos cruceros británicos pusieron proa al Noroeste para poder disparar sus piezas de popa, y la distancia de tiro aumentó a 15.000 m. A las 07:16, Harwood cayó a babor con sus dos cruceros para aproximarse al Graf Spee que se acercó al Exeter para intentar rematarlo al mismo tiempo que mantenía la distancia con el Ajax y el Achilles. Pero los dos cruceros británicos seguían manteniendo contacto debido a su mayor velocidad.

    Entonces, a las 07:21, el Graf Spee puso proa hacia ellos, y con un proyectil de 280 mm puso fuera de combate dos torres del Ajax y dejó fuera de combate al Exeter, que se retiró hacia las Malvinas a una velocidad de 6 nudos a las 07:30.

    A las 07:40 los británicos interrumpieron el combate. El Graf Spee lanzó sin éxito una salva de torpedos contra el Ajax y luego, levemente averiado, pero con escasez de víveres y combustible, puso proa a la entrada del Río de la Plata.

    El Ajax (al que sólo le quedaba una torre en funcionamiento) y el Achilles se alejaron unas millas pero sin perder contacto del todo.

    El Graf Spee entró en Montevideo a las once de la noche de ese mismo día, quedando el estuario del Plata vigilado por los cruceros ingleses, a los que se incorporó el Cumberland el día siguiente.

    Los convenios internacionales concedían al Graf Spee el derecho a permanecer en puerto neutral 72 horas, pero necesitaba más tiempo para efectuar reparaciones. Comenzó entonces una ardua lucha diplomática entre los representantes británicos y alemanes frente al Gobierno uruguayo.

    Langsdorff consultó con Berlín la conveniencia de dejar capturar su barco o hundirlo en el estuario. No veía otra solución, ya que consideraba imposible causar daño al enemigo, que le esperaba con una superioridad aplastante.

    Finalmente, no habiendo podido prolongar el plazo de permanencia en puerto neutral, el Admiral Graf Spee fue hundido a nueve millas del canal de acceso a Montivideo por su propia dotación el 17 de diciembre de 1.939, ante una multitud de espectadores. La tripulación, embarcada en remolcadores, llegó a Buenos Aires.

    Tres días más tarde Langsdorff se suicidó. Gracias a las fotografías del agregado naval británico en Montevideo, el Servicio de Inteligencia en Londres descubrió atónito que el Graf Spee tenía en el puente una enorme antena de radar.

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