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Operaciones Militares: La Batalla de Inglaterra

La situación en el verano de 1.940

    Teniendo en cuanta las experiencias vividas durante la I Guerra Mundial, los objetivos de la directiva nº 6 (relativa al Plan Amarillo, o sea, la campaña de Francia) eran muy limitados. En principio se debía conquistar "si era posible, una gran parte de Holanda, Bélgica y Norte de Francia", con el fin de disponer de una base de operaciones adecuada para la guerra naval y aérea que se pretendía seguir con Gran Bretaña. Los planes no iban mucho más allá. Una guerra activa contra el Reino Unido podría tener lugar, según el plan, como muy pronto en 1.942 o 1.943.

   Tras la Blitzkrieg contra Francia, la situación era muy distinta a la esperada. En el verano de 1.940 Alemania se hallaba en posesión, de modo indiscutible, de toda la costa atlántica, desde el Cabo Norte, en Noruega, hasta el golfo de Vizcaya. El Mando Supremo de la Wehrmacht (O.K.W.) y los Mandos supremos del Ejército (O.K.H.) y la Luftwaffe (O.K.L.), estaban sorprendidos de los propios éxitos. Nadie había contado con la posibilidad de conquistar Francia en unas pocas semanas. La pregunta inesperada era: "Y ahora...¿qué hacemos?".

    El único enemigo activo que quedaba en pie frente a Alemania era Gran Bretaña. El 4 de Junio de 1.940, dos días después de la retirada del Ejército Expedicionario Británico del continente, Winston Churchill -primer ministro desde Mayo- declaraba: "Lucharemos en las playas, lucharemos en los campos... nunca nos rendiremos". Pese a esta seguridad del premier británico, Hitler seguía convencido de que tarde o temprano los británicos se avendrían a un compromiso. El Ejército aleman llegó incluso a desmovilizar numerosas divisiones tras el armisticio con Francia, con la confianza de que en cualquier instante llegaría la paz.

    Pero la firmeza del Reino Unido supuso un serio contratiempo para Hitler, que no podía dejar permanentemente abierto el frente con Gran Bretaña. Stalin no pensaba desafiar a Hitler, por lo que Alemania no temía un ataque desde el Este, pero ante la caída de Francia, los EE.UU. iniciaron el primer reclutamiento realizado en tiempo de paz de su historia e incrementaron considerablemente su presupuesto militar.

    Los alemanes confiaban en vencer a los británicos obligándoles a que se rindieran por falta de suministros. La batalla del Atlántico comenzó en junio de 1.940 y en ella se recurrió a la guerra submarina para cortar el transporte de suministros británicos. Los alemanes contaban ahora con bases submarinas en Noruega y Francia. En los primeros momentos del conflicto, disponían únicamente de 28 submarinos, pero se estaban construyendo muchos más.

    Era cuestión de tiempo que la batalla del Atlántico arrastrase a la guerra a los Estados Unidos. Por ello, y sin ningún convencimiento, Hitler consideró el 1 de Julio la invasión de las islas británicas.

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La Operación SeeLöwe (León Marino)

    Las tropas alemanas no habían realizado jamás una operación de desembarco en la que inspirar la que pretendían realizar. Tampoco existían los vehículos apropiados. Sólo quedaba el camino de la improvisación, y así se haría. En toda Alemania, Holanda, Bégica y Norte de Francia, se recogieron barcazas, vapores de navegación fluvial, gabarras, lanchas, etc. Todas estas embarcaciones pasaron a talleres, y en ellos se las reforzó, transformó y se las dotó de elementos especiales para el fin a las que se iban a destinar. Al tiempo, se seleccionaba al personal que habría de realizar la operación y se le daba una instrucción en materia de transporte de material y tropas, maniobras, etc.

    El almirante Raeder, al mando del Seekriegsleitung (Alto Mando de la Armada alemana), había preparado un informe exponiendo las ingentes dificultades que planteaba a la Kriegsmarine la realización de una operación anfibia contra las playas británicas. El 11 de Julio se entrevistó con Hitler para intentar disuadirle, pero el optimismo del general Jodl, que planteaba una operación de esta envergadura como "un cruce fluvial en un frente muy amplio", decidió al führer a firmar la Directiva nº 16, en la que se señalaba la estrategia a seguir para la Operación León Marino, que se ejecutaría a mediados de Agosto.

    Las premisas sobre las que se basaba la operación eran las siguientes:

  • Dominio absoluto del aire por medio del aniquilamiento de la aviación británica.
  • Inmovilización de la Armada británica, a la que la Luftwaffe mantendría alejada de la zona de operaciones.
  • Obtención de los medios de desembarco -lanchas y barcazas- y concentración de estos en los puertos de Ostende, Calais y Boulogne.
  • Rastreo de las minas en una ancha faja del Canal.
  • Mantenimiento por tiempo indefinido de la situación descrita para garantizar el aprovechamiento de la fuerza desembarcada.

    Para asegurar el éxito de la operación, el O.K.W. pretendía inicialmente desembarcar 40 divisiones -200.000 hombres- en un frente comprendido entre Ramsgate a la isla de Wight, como primer objetivo operacional.

    La situación general obligaba al Almirantazgo británico a una estricta economía de fuerzas. Tenía dos flotas en el Mediterraneo: una en Alejandría y otra en Gibraltar. En el Atlántico mantenía una protección del tráfico marítimo que entretenía a una cantidad destacada de escoltas. Con todo, la fuerza encargada de la defensa de las islas, la Home Fleet, era ella sola muy superior al total de efectivos de la Kriegsmarine.

    Raeder insistía en que antes de plantearse el desembarco era necesario asegurarse el aniquilamiento de la Royal Air Force. Una vez lograda la superioridad aérea se podría dejar fuera de combate a la Home Fleet, destruyendo sus naves, puertos e instalaciones.

    El 31 de Julio, Hitler aceptó posponer el desembarco hasta mediados de Septiembre y reiteró, al día siguiente, la orden a la Luftwaffe de aplastar a la R.A.F. por todos los medios disponibles. La Operación Seelöwe quedaría de este modo supeditada a la neutralización previa de la Fuerza Aérea británica: "Si tras ocho días de intensa guerra aérea la Luftwaffe no logra obtener una destrucción significativa de las unidades aéreas enemigas y de sus puertos, la operación se aplazará hasta Mayo de 1.941".

    Por lo tanto, la batalla de Inglaterra se desarrolló en el aire, no en las playas. Gran Bretaña estaba sola ante las fuerzas desplegadas por Hitler y su única defensa posible se basó en sus Fuerzas Aéreas comandadas por el teniente general Sir Hugh Dowding.

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La Batalla de Inglaterra

   Mientras la Wehrmacht quedaba detenida frente al Canal de la Mancha, Hitler inició la ofensiva por el aire, como fase preliminar a la Operación León Marino, comenzaba la Batalla de Inglaterra. Las fuerzas que utilizó Alemania en la masiva batalla aérea que se produjo a continuación, fueron muy superiores a las británicas.

   La Luftwaffe, a las órdenes de Goering, que operaba principalmente desde los aeródromos de Bélgica y Francia, disponía en total de unos 2.670 aviones (Junkers, Dorniers, Heinkels, Stukas, Focke-Wulfs y Messerschmitts), mientras que Dowding contaba únicamente con unos 650 Spitfires y Hurricanes, repartidos en 52 escuadrones, y la ventaja logística, proporcionada por una serie de estaciones de radar que permitían determinar el número y el curso de posibles formaciones enemigas para interceptarlas, así como una mayor facilidad para repostar en combate.

Batalla de Inglaterra: I Fase

Batalla de Inglaterra: I Fase    El ataque aéreo sobre Gran Bretaña se inició el 10 de julio de 1.940 y estuvo dirigido contra los barcos y los puertos del sur de Inglaterra, desde Dover a Plymouth, así como contra los covoyes británicos que operaban en el Canal. Esta fase llegó a su punto culminante el 15 de agosto. Ese día se lanzaron sobre Inglaterra 1.800 aviones alemanes en cinco oleadas, sobre un frente de 500 millas. Por parte británica entraron en combate el total de las 22 escuadrillas con las que contaba la R.A.F. Las pérdidas fueron de 76 bombarderos alemanes frente a 34 cazas de la R.A.F.
Batalla de Inglaterra: II Fase

   La segunda fase de la ofensiva del mariscal Goering, dirigida contra las defensas aéreas británicas, instalaciones y aeródromos de la R.A.F. y líneas de comunicación terrestres, se desarrolló entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre y estuvo a punto de suponer la definitiva derrota británica. Alemania dirigió sus ataques desde Dorset a Northumberland.

Batalla de Inglaterra: II Fase

Batalla de Inglaterra: III Fase

    El 7 de septiembre, Hitler y Goering cambiaron repentinamente el objetivo de los ataques de la Luftwaffe, dirigiéndose contra Londres en respuesta a un bombardeo británico sobre Berlín.

La Catedral de San Pablo en pleno blitz aéreo alemán
Catedral de San Pablo, Londres
   El bombardeo aéreo que se produjo a continuación causó la muerte de 45.000 civiles británicos pero dio tiempo a la R.A.F. para reparar sus aeródromos y para concentrar sus esfuerzos en la defensa efectiva. En esta tercera fase, los objetivos dejaron de ser militares y pasaron a ser civiles, bombardeandose las ciudades y pueblos ingleses.

   Durante todo el mes de Septiembre Londres fue bombardeada, pero la RAF consiguió destruir más de 300 aviones de la Luftwaffe, poniendo por primera vez de manifiesto que el arma aérea alemana no era invencible.

  Las batallas aéreas continuaron durante todo el mes de octubre, pero ya con una intensidad mucho menor.

   La Luftwaffe y el Alto Mando alemán aplazó indefinidamente la invasión. El 12 de octubre, Keitel daba la siguiente orden: "El Führer ha decidido que los preparativos de la operación León Marino se continúen hasta la primavera con el único objetivo de ejercer una amenaza sobre el enemigo. Si la operación fuese nuevamente considerada en la primavera o en el verano, se darían oportunamente las órdenes convenientes".

   El 31 de octubre de 1.940 termina oficialmente el acoso alemán a Gran Bretaña, aunque los ataques continuaron de forma esporádica hasta abril del siguiente año.

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Saldo de la Batalla de Inglaterra

   En sus ataques sobre Londres la Luftwaffe sufrió tales pérdidas que Goering se vio obligado a efectuar bombardeos nocturnos, lo que suponía un reconocimiento claro de la pérdida de la supremacía aérea de la Luftwaffe durante el día. Los días 14 y 15 de septiembre la R.A.F. logró destruir un elevado número de barcazas de invasión que los alemanes habían dispuesto para su travesía por el Canal.

   El último ataque alemán diurno tuvo lugar el 30 de septiembre: la Luftwaffe siguió varios meses bombardeando ciudades británicas durante la noche, pero había perdido definitivamente la lucha por el control del espacio aéreo de las islas Británicas. Ante esta situación Hitler pospuso la invasión de las islas Británicas indefinidamente.

   Los hechos arrojan este resultado: la RAF perdió 500 pilotos y otros 500 aproximadamente resultaron heridos, 915 aviones fueron destruídos. La hasta ahora invencible Luftwaffe había sido derrotada, perdiendo un total de 1733 aviones.

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