| Artículos y Opinión | ||
El tratado de Versalles fue ideado para frenar el proceso de rearme alemán y disminuir su capacidad de producción de nuevas armas. De hecho, se prohibía la fabricación de grandes buques, aeronaves de gran potencia o armas de grueso calibre. Esto sólo fue en teoría porque en la práctica, los alemanes vencieron rápidamente estas limitaciones dedicándose a la fabricación de armas efectivas dentro de estos límites. Alemania desarrolló armas de fuego convertibles que se podían adaptar como cañones, investigó sobre la potencialidad del alumnio como metal de aleación (el Tratado de Versalles limitaba la construcción de buques militares a no más de 10.000 toneladas), así como nuevos tipos de soldaduras, se perfeccionaron los aviones y los planeadores, y se vio nacer al Acorazado de bolsillo, burlando las restricciones, aparentemente inevitables del Tratado de Versalles. El desarrollo de la Luftwaffe tuvo lugar durante los años 30, y supuso una violación flagrante del Tratado de Versalles. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, la se convirtió en la fuerza aérea más poderosa del mundo. También se trabajaba en secreto en el proyecto de la propulsión a chorro, que estaba mucho más desarrollado de lo que los Aliados suponían. Cuando el III Reich comienza a derrumbarse y se inicia el declive de Alemania en la guerra, surge una esperanza arrolladora para alimentar hasta el último minuto la resistencia de quienes todavía creen en Hitler y en su causa: las "Armas Secretas". Nadie sabe de qué armas puede tratarse pero la máquina de Propaganda de Goebels hace creer que de forma inmediata Alemania va a disponer de fabulosos elementos de destrucción masiva, de ingenios auténticamente terribles con que cambiar el curso de la contienda, y otorgar otra vez a Alemania el papel de líder en la guerra. Es una creencia que se mantendrá para muchos hasta el mismo día de la caída de Berlín. Messerschmitt fue uno de los legendarios ingenieros aeronáuticos que creó tres de los más futuristas modelos de la Luftwaffe. El Messerschmitt Bf 109 con una producción de 33.000 unidades, el Messerschmitt 262-A y el Messerschmitt 163 Komet. En el otoño de 1.938 se le encargó a Messerschmitt el diseño de un caza a reacción, potencialmente capaz de ganar la guerra. En abril de 1.941 se batió un nuevo registro en velocidad con los 755 Km/h del Messerschmitt 262-A, velocidad que no se volvería a alcanzar hasta después de la guerra, si exceptuamos el Messerschmitt 163 Komet con sus 960 Km/h. Cuando los aviones de la época tenían motores de pistón, el Komet era un avión con propulsión de cohete capaz de subir a gran altura y desde allí atacar las escuadrillas de bombarderos. En abril de 1.943, Galland, tras pilotar un prototipo del ME 262-A, escribió a Göering: "Este modelo representa para nosotros un tremendo golpe de suerte. Este avión abre por completo en la guerra nuevas posibilidades en cuanto a dominio táctico se refiere". Indudablemente, las más terribles de todas las armas secretas alemanas eran los cohetes. Ya en 1.931 se lanzó el primer cohete de combustible líquido desde Dassau que alcanzó una altura de unos 30 km. Entre los cohetes que mayor partida recibieron del presupuesto destacan las "Armas de Represalia" o Vergeltungswaffe V-1 y V-2. Antes de la guerra, en Alemania, ya se llevaban a cabo en un clima de máximo secreto, proyectos de investigación sobre cohetes y misiles guiados. Ya a principio de la década de los 30 se fundó la llamada Sociedad Alemana del Cohete. Estas actividades un tanto amateur estaban faltas de presupuesto, con lo cual esta sociedad buscó apoyo financiero en el Ejército Alemán. El proyecto científico de von Braun, uno de los miembros de la sociedad, atrajo la atención del capitán Walter Dornberger. Von Braun se convirtió así en el supervisor técnico de un grupo de científicos que desarrollaban cohetes alimentados por oxígeno líquido. En 1.937 el equipo von Braun-Dornberger llegó a convertirse en un verdadero departamento compuesto por decenas de científicos, ingenieros y técnicos que trasladaron sus operaciones de la zona de Kummersdorf a Peenemunde, una zona despoblada y casi desértica de la costa báltica. Aquí fue donde se experimentó y desarrolló la tecnología para un misil balístico de largo alcance.
En Wolgast, en el mar Báltico, un habitual sitio de pesca en el norte de Alemania, se extiende una pequeña península, Peenemünde. Aquí construyó la Alemania nazi un gran centro de investigación donde Wernher von Braun, Walter Dornberger y Arthur Rudolf desarrollaron el cohete V-2 desde 1.936 a 1.942. El 3 de octubre de 1.942 se produjo con éxito el primer lanzamiento de una V-2 desde Peenemünde, comenzaba así la era espacial. Tras un encuentro de von Braun y Dornberger con Hitler en 1.943, éste decidió que un cohete de tal calibre y sufragado con fondos militares, se convertiría en un arma excepcional para llevar el terror a Londres como arma de venganza contra Gran Bretaña. Catorce meses después de que Hitler tomara esta decisión, el primer cohete de combate A4, ahora llamado V-2, despegaba hacia Londres el 7 de septiembre de 1944. Göring, máximo responsable de la Luftwaffe, empleó mano de obra esclava para trabajar en las plantas de construcción y ensamblaje de Peenemünde. La mano de obra utilizada venía de prisioneros de guerra y hombres de los campos de concentración, quienes trabajaban bajo condiciones infrahumanas. Las SS detuvieron a von Braun y lo arrestró por crímenes contra el Estado porque se atrevió a pronosticar que tales investigaciones tendrían un fin último: llegar a la luna. Si la V-2 correspondía al proyecto A4, los científicos alemanes ya habían preparado cohetes más modernos desde el A5 al A8. Aunque todavía era pura teoría, se preparaba el cohete A11 cuyo propósito era colocar un hombre en órbita. Dornberger convenció a la SS para que liberara a von Braun, ya que sin él no habría V-2. Tras su a Peenemünde, von Braun era consciente de que Alemania perdería irremediablemente la guerra, así que reunió a su equipo de investigación y les pidió que decidieran a qué bando se iban a rendir. Todos temían a la URSS, tanto los franceses como los ingleses no tendrían dinero para sufragar un programa de investigación de cohetes, así que decidieron rendirse a los estadounidenses. La Gestapo tenía órdenes por aquel tiempo de matar a los ingenieros que habían tomado parte en el proyecto de construcción de la V-2. Tras robar los documentos de los proyectos en más avanzado estado de investigación, los científicos alemanes se evadieron de su propio ejército en busca del ejército norteamericano. Los estadounidenses se dirigieron de inmediato a Peenemünde y a Nordhausen y capturaron todas las V-2 y equipo complementario antes de que llegaran los rusos. El ejército norteamericano se llevó a Estados Unidos 300 vagones llenos de material y proyectos y dinamitaron Peenemünde dejando los restos para los rusos. Se conoce con el nombre de operación Paperclip a la evasión del equipo científico de von Bräun a Estados Unidos, sus materiales y sus proyectos, con el fin de embarcar a este país en la era de la cosmonáutica. Cuando los rusos llegaron a lo que quedaba de Peenemünde, el científico Sergei Korolev pudo comprobar lo cerca que la Alemania nazi había quedado de la era espacial y quedó asombrado de los logros alcanzados por los alemanes en la construcción de cohetes.
(Material obtenido del Web La Batalla de Inglaterra) |