HISTORIAS DEL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA

Mi locura manifiesta en algunos momentos de mi vida y la soledad de mi infancia hicieron que desde muy niño crecieran en mí el deseo por materializar los sueños. Volar era difícil, como uno de mis versos más sencillos que aún no he subido a internet. Más sencillo resultaba ser caballero (de esos de capa y armadura) y fue así (con mucha imaginación cada noche al acostarme) como parte de mi (en mi mundo paralelo) se fue convirtiendo en ese ser que termina solo, que emprende gestas y conoce los misterios de la vida. A este personaje he dedicado muchos ratos, muchos momentos de mis noches y aquí muestro unos pocos, ya que mostrarlo todo sería como quedar desnudo delante de desconocidos (y aún no estoy preparado para eso). Lo curioso es que la mayoría de mis versos no posee título (aunque, la verdad, ni falta que le hace). Os regalo estos viejos versos guardados a boli y papel durante muchos años.


MALOS TIEMPOS PARA EL POETA

Desarmado,
sin fuerzas ya,
exhausto.
Me arrodillo ante ti, luna.
Y te pido perdón
por amar, por vivir,
por querer ser feliz
en un mundo de locura.

Perdido en tiempos de nostalgia
muerto en noches de duda,
ahogado en recuerdos rotos,
en noches de silencio
en llantos callados.
Preguntándole al sol
cuánto más he de vivir
si la existencia ya es muerte
y sus ojos son castigo
si la sonrisa es infierno
y el recuerdo horror.

Díme luna,
¿por qué ya no hay rosas?
Díme luna,
¿por qué hay dolor?
¿Por qué hay locos que lloran
en las noches por amor?

¡Pero hazlo pronto por favor!
Que la imaginación se me acaba
y con ella va mi amor.

(¡Cómo va a contestar si la muy "jodida" se duerme!)

Sigamos imaginando y viajando un poco más en esta nave de sueños...

Hablar de princesas me crea un conflicto interno que espero resolverlo simplemente con esta expresión (¡qué suerte tener princesa!)
Ya está, me siento mejor. Soñar es gratis y además no consume mucho, por eso yo siempre invitaba en cierto programa de radio llamado En el Claro de la Luna a soñar despiertos. Es una forma hermosa de ver la vida.

¿Nunca has querido
ser tú princesa?
De esa de los cuentos
del ayer.
Con tu seda rosa,
vaporosa,
tu vestido de volantes
y zapatos de cristal.
Poder volar entre estrellas,
ser peinada por el viento
y envidiada por la mar.

¿No te has sentido dichosa,
así, soñando?
¿Nunca has sido princesa?
Prueba a soñar
y lo serás.


No es que yo vaya disfrazado con la coraza y la lanza....¡¡es que me he equivocado de siglo!!!

Desafiando la suerte de todo galán
quiso el destino mostrar
cualidades que no poseo.
Mas hizo bien la aventura
al ponerse a descansar
bajo la luz de mi luna
en la noche de San Juan.

Obligado por las reglas
de todo buen caballero
mis respetos presento
y me dirijo a buena ley
a servirle a mi rey
que en mala chanza se halla
sirvole yo de coraza
por vos mi corazón.

Vengo a pediros perdón
pues aquí ya no hay romanzas
ni héroes, ni Sancho Panzas
ni se estilan caballeros.

¡Por Dios, válgame el cielo!
¡Me he equivocado de siglo!

Evidentemente hay dias buenos y malos...

Dadle al corazón
una oportunidad
de quemarse en el infierno
y a mí dame una espada
de hierro. cobre o acero.
Para que luchando muera
o venza, pero que acabe muriendo.
Que vivo no alcanzo fama
y muerto al menos vegeto
y alimento a los gusanos
gordos, largos y feos.

Que quede una piedra,
una cruz, una señal.
"Aquí murió tal"
una fecha, poco más.
El mundo seguirá latiendo,
mis padres olvidarán,
mis amigos lo harán bebiendo
y los enemigos brindarán.

Llorar, ya he llorado mi muerte
muchas veces de pequeño.
Por eso yo ya no lloro
ahora que me estoy muriendo.
No de pena ni de amor
ni de ansia ni deseo.
Muero como el poeta.
Me muero porque me muero.

Por eso, dadle a mi corazón
una oportunidad
de quemarse en el infierno.
Y a mí cualquiera de esas espadas
para que pierda o venza
pero que acabe muriendo.

No sería de recibo concluir este pequeño recopilatorio de mi personal cuaderno con unos versos tan tristes. Hablaba al principio a mi héroe imitado. Tan loco y cuerdo a la vez como él, Caballero de Triste Figura. Me encanta ese personaje, su simpática locura, su soledad. Si pudiera cambiar de época lucharía en mil gestas y mi nombre, no me cabe duda, sería este: CABALLERO DE TRISTE FIGURA.
Saca la espada de la verdad,
la de acero no, esa guardatela
que si matar puedes con la una
la otra ni la alzarás.

Guárdate tu daga de plata
que sólo la azul de tus ojos mata
y esa hoy no tiene filo.
No levantes tu escudo de plomo
que tu corazón aún es más duro
pero anda perdido
por la tierra salvaje de la que provienes.

No levantes tus manos contra mi
pues la fuerza te avandona.
Hace tiempo que perdiste tu combate
pero hoy vengo a derrotarte
con la fuerza del amor y otros cuentos.

¡Yo, el Caballero de la Triste Figura
he obtenido mi primera victoria!

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