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PREFACIO
Varios de mis amigos
están muy interesados en el éxito
de estos poemas por la creencia de que si se realizaran
efectivamente los puntos de vista con que fueron
compuestos, se produciría una clase de
poesía muy capaz permanentemente de interesar
a la humanidad, y con cierta importancia en la
multiplicidad y en la calidad de sus relaciones
morales...
...No asumiré
el decidir el alcance exacto de la promesa que
un autor hace a su lector en el día de
hoy por el hecho de escribir en verso, pero estoy
seguro de que a muchas personas les parecerá
que no he cumplido los términos de un compromiso
contraído así voluntariamente. Los
que están acostumbrados a la jovialidad
y a la fraseología inane de muchos escritores
modernos, si persisten leyendo este libro hasta
su conclusión, sin duda tendrán
que luchar frecuentemente con sensaciones de extrañeza
e incomodidad; mirarán por qué tipo
de cortesía se puede permitir que estos
intentos asuman tal título...
El principal objetivo,
pues, que me propuse en estos poemas fue elegir
incidentes y situaciones de la vida común,
y relatarlos o describirlos, por completo, en
cuanto era posible, en una selección del
lenguaje realmente usado por los hombres; y al
mismo tiempo, echar sobre ellos cierto colorido
de imaginación por el que las cosas ordinarias
se presentaran a la mente de modo nada usual;
y más allá, y sobre todo, hacer
interesantes estos incidentes y situaciones al
rastrear en ellos, de modo verdadero pero no ostentoso,
las leyes primarias de nuestra naturaleza; principalmente,
en cuanto se refiere a la manera como asociamos
ideas en un estado de excitación. Se eligió
la vida humilde y rústica, generalmente,
porque en esa condición las pasiones del
corazón encuentran el mejor terreno en
que pueden alcanzar la madurez, están menos
refrenadas y hablan un lenguaje más sencillo
y más enérgico. [...] Según
esto, tal lenguaje, surgido de la repetida experiencia
y de sentimientos normales, es más permanente
y mucho más filosófico que el lenguaje
que ponen en su lugar los poetas, que se imaginan
que están dándose honor a sí
mismos y a su arte en proporción a cómo
se separan de las simpatías de los hombres
y se permiten arbitrarios y caprichosos hábitos
de expresión, para dar alimento a caprichosos
gustos y apetitos de su propia invención.
...Una amplia porción
del lenguaje de todo buen poema no puede diferir
de la buna prosa. [...] La única antítesis
estricta de la prosa es el metro: y no es ésta,
en verdad, una antítesis estricta, porque
aparecen versos y trozos de metro tan naturalmente
al escribir prosa, que apenas sería posible
evitarlos...
...¿Qué
significa la palabra "poeta"? ¿Qué
es un poeta? ¿A quién se dirige?
¿Y qué lenguaje se puede esperar
de él? Es un hombre que habla a hombres:
un hombre, ciertamente, dotado de una sensibilidad
más viva, más entusiasmo y ternura,
y un alma más comprensiva de lo que se
supone que es común entre la humanidad;
un hombre complacido en sus propias pasiones y
voliciones y que se regocija más que los
demás hombres en el espíritu de
la vida que hay en él.; deleitándose
al contemplar semejantes voliciones y pasiones
tal como se manifiestan en la marcha del universo,
y habitualmente impulsado a crearlas donde no
las encuentra. A esas cualidades ha añadido
una disposición a ser afectado más
que otros por cosas ausentes como si estuvieran
presentes, una capacidad para conjurar en sí
mismo pasiones que están desde luego lejos
de ser las mismas producidas por acontecimientos
reales, pero que (especialmente en esas partes
de la comprensión general que son placenteras
y deleitosas) se parecen más de cerca a
las pasiones producidas por acontecimientos reales
que cualquier cosa que, meramente por los movimientos
de su ánimo, están acostumbrados
los demás a sentir en sí mismos;
por lo cual, y por la práctica, ha adquirido
una mayor disposición y fuerza para expresar
lo que piensa y siente, y especialmente aquellos
pensamientos y sentimientos que, por su propia
elección, o por la estructura de su propia
mente, surgen en él sin inmediata excitación
externa.
...El poeta piensa y
siente el espíritu de las pasiones de los
hombres. ¿Cómo, entonces, puede
su lenguaje diferir en ningún grado sustancial
del de todos los demás hombres que sienten
con viveza y ven con claridad? Podría demostrarse
que es imposible. Pero, suponiendo que ése
no fuera el caso, al poeta se le podría
permitir entonces usar un lenguaje peculiar al
expresar sus sentimientos para su propia satisfacción,
o la de personas como él mismo. Pero los
poetas no escriben para poetas sólo, sino
para los hombres...
William Wordsworth, Prefacio a las Baladas
Líricas. (ed. 1802)
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