| DIARIO
- La existencia
más ingrata es y será siempre la del
escritor que escribe para otros escritores. Los escritores
pueden ser divididos en dos clases: los que escriben
para los lectores y los que escriben para escritores.
A estos últimos el público no puede
entenderlos: los considera locos y se mofa de ellos.
Entretanto, los escritores de la segunda categoría
saquean sus obras, hacen furor con la mercadería
saqueada y menoscabada, y generalmente se convierten
en los peores enemigos de los escritores de la primera
categoría: porque es de suma importancia para
ellos que nadie se entere de la verdad.
- Con la mayoría de
los filósofos sistemáticos y sus sistemas
ocurre lo mismo que con aquel que luego de construir
para sí un castillo habita en un pajar. Ellos
no viven dentro de sus enormes edificios sistemáticos.
En el campo del espíritu esto constituye una
objeción capital. Las ideas de un hombre deben
ser su propia morada: de lo contrario, peor para ellas.
- Verdaderamente, existe en
el sufrimiento una comunidad con Dios, un pacto de
lágrimas que es, en sí y por sí,
algo muy hermoso.
- El fin de esta vida es alcanzar
el más alto grado de hastío.
Aquel que ha llegado a ese
extremo puede resistir; o aquel a quien Dios sostenga
a fin de mantenerlo firme en la creencia de que Dios
por amor lo ha conducido hasta ese punto. Ése
resistirá de un modo cristiano la prueba de
la vida, estará maduro para la eternidad.
Soren KIERKEGAARD, Diario
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