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Con la Filosofía II (Historia de la Filosofía) culmina
el ciclo de educación filosófica en el Bachillerato. Esta
materia debe estar en una estrecha relación con la Filosofía
de Primer Curso de Bachillerato, ya que supone una profundización
conceptual y una visión histórica de los grandes problemas
que se han analizado en este curso en torno al conocimiento, la realidad,
el ser humano, la acción y la sociedad.
La función que debe desempeñar la Historia de la Filosofía
en el currículo de Bachillerato es doble: por una parte, debe proporcionar
una información básica, que permita a los alumnos localizar
filósofos y sistemas; y, por otro lado, debe atender a completar
la formación filosófica, mediante el estudio y análisis
de algunos de los filósofos más representativos de cada época.
La función informativa, sin embargo, no debe confundirse con
una mera historiografía de todas las corrientes y tendencias filosóficas
que ha habido en Occidente desde Grecia hasta nuestros días, ni
menos aún con una simple doxografía, en la que aparezcan
los distintos autores como creadores de opiniones filosóficas, sin
mayor valor que el de la sucesión cronológica y la contraposición
de pareceres. Conviene, no obstante, presentar al alumnado unas visiones
de conjunto de cada época, y un esquema de las principales tendencias
y filósofos que las han representado. Esta función informativa,
que puede realizarse como contextualización de la función
formativa, no debe exigir desarrollos historiográficos, exhaustivos;
pero sin ella, como es obvio, resulta difícil ahondar en aquellos
filósofos que permitan completar la formación filosófica
del alumnado. También es necesario resaltar la función reconstructiva
de esta materia que destaca la relevancia de los problemas teóricos
planteados y de las respuestas ofrecidas por los filósofos en el
pasado para nuestra comprensión de esos mismos temas en el presente.
La Historia de la Filosofía que se imparte en Segundo de Bachillerato
no es ni puede ser tampoco una Historia de toda la cultura occidental en
todas sus manifestaciones; pero se debe mantener un análisis contextual
que permita captar el sentido diacrónico y dialógico de las
ideas.
Por lo tanto, se han de evitar varios peligros en la articulación
del currículo: el historicismo filosófico exhaustivo, el
historicismo culturalista, que disuelve la tradición filosófica,
la mera doxografía y la excesiva erudición hermenéutica
en el comentario de los textos.
Sobre la base, pues, de una contextualización esquemática,
puede abordarse el análisis de los problemas tratados en el curso
anterior, explicados en el contexto de las corrientes y autores más
importantes de la filosofía occidental, y todo ello mediante una
no muy extensa antología de textos filosóficos significativos,
llamados “canónicos”, que presenten de forma coherente y relevante
los problemas estudiados; no hay que olvidar que la filosofía se
muestra en sus textos originales, cuya lectura, comentario e interpretación
resulta indispensable.
La Historia de la Filosofía se concibe como una materia común
a todas las modalidades del Bachillerato, tanto más necesaria en
las de carácter científico y tecnológico, cuyos alumnos,
si no es por interés personal, no volverán a tener contacto
con la filosofía; se hace precisa, por tanto, una sistematización
adecuada que ponga de manifiesto la relación que existe entre la
ciencia y la filosofía, así como una atención especial
a aquellos científicos que hayan tenido relevancia en la historia
de las ideas.
Se debe completar este ciclo de educación filosófica
conociendo la Historia de la Filosofía en sus grandes líneas
de desarrollo, y habiendo profundizado en el análisis de los filósofos
más relevantes, lo que constituye una base de formación humanística
indispensable, sean cualesquiera las opciones futuras del alumnado.
El desarrollo de esta materia deberá contribuir a que el alumnado adquiera las siguientes capacidades:
1. Conocer y comprender los grandes periodos en que se divide la Historia
de la Filosofía occidental, así como su relación con
otras formas de expresión cultural.
2. Reconocer y comprender los problemas filosóficos analizados
en el curso anterior, en tanto que cuestiones surgidas a lo largo de la
Historia.
3. Comprender las distintas soluciones que se han propuesto a estos
problemas filosóficos, situándolas en su contexto histórico
y cultural, a fin de poder entender su vinculación con otras manifestaciones
teóricas y prácticas de la circunstancia que las ha originado.
4. Consolidar la actitud crítica ante opiniones contrapuestas,
sometiéndolas a una reflexión racional, y analizar los preconceptos,
prejuicios y posiciones ideológicas que puedan existir como condicionantes.
5. Conocer y valorar el esfuerzo de la razón humana en su intento
incesante por plantear y resolver las grandes cuestiones filosóficas.
6. Comprender la Historia de la Filosofía como un avance espiral,
que ha retomado los problemas con un creciente nivel de radicalidad metodológica.
7. Valorar la capacidad de la reflexión filosófica a
lo largo de la Historia para acercarse, de modo progresivo, a los problemas
éticos, sociales y humanísticos.
8. Aprender a leer de modo comprensivo y crítico textos filosóficos
de autores diversos y opuestos, compararlos entre sí y descubrir
la importancia del diálogo racional como medio de aproximación
a la verdad.
9. Valorar el debate de posiciones contrapuestas como medio de practicar
el respeto a los demás y la tolerancia positiva contra cualquier
forma de discriminación.
10. Aprender a exponer correctamente, de modo oral o por escrito,
el pensamiento filosófico de los autores estudiados, así
como a elaborar los propios puntos de vista de modo coherente.
Los contenidos deben presentarse en una secuenciación histórica que atienda, mediante esquemas, mapas conceptuales, resúmenes, etc., a las grandes líneas de desarrollo de cada época. Se analizarán, de modo más pormenorizado, algunos de los autores más representativos de la tradición filosófica occidental.
1. La Filosofía Griega.
Las principales cuestiones que cabe considerar son, por ejemplo, el
tránsito del mito al logos entre los presocráticos; los primeros
intentos metafísicos de Parménides y Heráclito; la
significación de los filósofos pluralistas; Sócrates
y los socráticos menores; el nacimiento de la “polis” y de la democracia
en Atenas, y el proyecto ético del epicureismo y el estoicismo,
etc. En cualquier caso, se estudiarán Platón y Aristóteles
de modo específico, ya que resultan imprescindibles para comprender
la historia de la filosofía occidental.
UNIDAD 1. Platón.
UNIDAD 2. Aristóteles.
2. La Filosofía Medieval y Renacentista.
Debe contextualizarse la Filosofía medieval mediante los grandes
problemas que se suscitan en torno a la necesidad de poner de acuerdo la
fe, representada por las religiones monoteístas, y la razón,
representada, sobre todo, por las filosofías de Platón y
Aristóteles. El platonismo cristiano tiene su expresión más
completa en el pensamiento de Agustín de Hipona, en tanto que la
síntesis entre cristianismo y filosofía aristotélica
quedó modelada en el de Tomás de Aquino. A partir del siglo
XIV se inicia la crisis de la Escolástica medieval que es consecuencia,
por un lado, de la filosofía de Guillermo de Ockham y, por otro,
de los desarrollos científicos del siglo XIV (Oresme, Buridan, Sajonia).
El pensamiento renacentista supone la introducción de nuevos
temas de reflexión: la matematización de la naturaleza, un
nuevo concepto del hombre o la fundamentación moderna de la
política. En este último caso, adquiere un relieve especial
la figura y la obra de N. Maquiavelo.
Entre los autores que se citan a continuación, el profesorado
elegirá dos para su estudio pormenorizado.
UNIDAD 3. Agustín de Hipona.
UNIDAD 4. Santo Tomás de Aquino.
UNIDAD 5. Guillermo de Ockham.
UNIDAD 6. Nicolás Maquiavelo.
3. La Filosofía Moderna.
El eje fundamental es el nuevo concepto de racionalidad que surge en
los siglos XVI y XVII y se caracteriza por la secularización del
pensamiento, el nacimiento de la ciencia moderna, la búsqueda de
una nueva antropología basada en el sujeto consciente y una nueva
forma de organizar el gobierno basada en la democracia.
En este contexto se deben considerar las grandes corrientes constituidas
por la racionalismo y el empirismo, entre cuyos representantes se
pueden mencionar a Descartes, Spinoza, Locke y Hume. A lo largo del Siglo
XVIII, o Siglo de las Luces, surgen diferentes formas de interpretar la
Ilustración. En el campo de la filosofía política,
adquiere especial relevancia la fundamentación que realiza Rousseau
de la democracia. Por otro lado, aparece un nuevo racionalismo crítico
con Kant, que realizará una síntesis acabada y completa de
los supuestos gnoseológicos y éticos de las corrientes racionalista
y empirista.
En este periodo histórico el profesorado seleccionará
dos autores entre los propuestos.
UNIDAD 6. Descartes.
UNIDAD 7. Spinoza.
UNIDAD 8. Locke.
UNIDAD 9. Hume.
UNIDAD 10. Rousseau.
UNIDAD 11. Kant.
4. Filosofía Contemporánea.
Entre las corrientes filosóficas del siglo XIX se pueden estudiar
el liberalismo utilitarista de J.S. Mill, el materialismo histórico-dialéctico
del marxismo, el vitalismo de Nietzsche, que suponen una culminación
de los problemas de la filosofía y, a la vez, constituyen un antecedente
del pensamiento actual. Mientras que el liberalismo utilitarista propone
una concepción individualista que legitima el sistema económico
en el que aún estamos inmersos, el marxismo se centra sobre todo
en el análisis de las contradicciones del sistema económico
y político propios del capitalismo industrial. Desde otra perspectiva,
el vitalismo de Nietzsche se ocupa del ocaso de la cultura occidental dominada
por los valores racionalistas de los griegos y los valores morales del
cristianismo.
La aparente dispersión de las corrientes filosóficas
del siglo XX se puede articular desde la preocupación constante
por el sentido del conocimiento y de la ciencia; por el análisis
del lenguaje en todas sus formas naturales y artificiales –Wittgenstein,
el Positivismo Lógico y la Filosofía Analítica-.
También se produce una evidente preocupación por la existencia
y esencial del ser humano, tanto en el plano ontológico como el
axiológico –Heidegger- Max Scheler, Sartre, etc.-. Por su relevancia
y presencia en la filosofía española, deberemos tener en
cuenta la figura de José Ortega y Gasset.
De las unidades siguientes, el profesorado elegirá dos autores
para su estudio específico.
UNIDAD 12. J.S. Mill.
UNIDAD 13. Marx.
UNIDAD 14. Nietzsche.
UNIDAD 15. Wittgenstein.
UNIDAD 16. Heidegger.
UNIDAD 17. Ortega.
1. Conocer y manejar correctamente el vocabulario filosófico
básico, adquirido a lo largo del ciclo completo de formación
filosófica.
2. Relacionar los problemas filosóficos con las principales
condiciones socioculturales en las que aparecen y a las que han pretendido
dar respuesta.
3. Situar correctamente a los principales filósofos estudiados
en su contexto histórico-filosófico.
4. Exponer, de modo claro y ordenado, las grandes líneas problemáticas
y sistemáticas de los filósofos que se han estudiado de modo
analítico.
5. Analizar y comentar, con rigor metodológico, textos filosóficos
de las obras analizadas en el curso.
6. Comparar y relacionar textos filosóficos de distintas épocas
y autores, a fin de establecer entre ellos semejanzas y diferencias de
planteamiento.
7. Mostrar la implicación de los sistemas filosóficos
en el desarrollo histórico de las ideas y de los cambios sociales.
8. Exponer, oralmente o por escrito y de modo crítico, el pensamiento
de un filósofo o el contenido de una de las obras analizadas.
9. Elaborar, individualmente o en equipo, un resumen de la Historia
de la Filosofía, exponiendo las relaciones, semejanzas y diferencias
entre los distintos sistemas estudiados.
10. Elaborar, individualmente o en equipo, tablas sincrónicas
en las que, cada uno de los filósofos estudiados, se contextualice
con otros acontecimientos históricos (políticos, artísticos,
literarios, científicos, etc.).