Guía pedagógica de

EL ARCA DE LA SABIDURÍA

(Antología de textos con valores para el crecimiento personal)

Laureano J. Benítez Grande-Caballero

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             (Otras obras del autor en : http://sapiens.ya.com/laureben )

 

Extracto de algunos poemas contenidos en la obra

 

Vuelve a empezar

 

Aunque sientas el cansancio,

aunque el triunfo te abandone,

aunque un error te lastime,

aunque un negocio se quiebre,

aunque una traición te hiera,

      aunque el dolor queme tus ojos,

      aunque ignoren tus esfuerzos,

      aunque la ingratitud sea la paga,

aunque la incomprensión corte tu risa,

aunque todo parezca nada...,

vuelve a empezar...

 

Recuerda y serás feliz

Si te has levantado de la cama esta mañana… recuerda cuántos no pueden.  Un millón de personas no va a sobrevivir esta semana…

Si nunca has experimentado el peligro de una batalla, la soledad del encarcelamiento, la agonía de la tortura, o la angustia del hambre… recuerda a 500 millones de tus hermanos que lo sufren en este momento.

Si tienes alimentos en la nevera, ropa para ponerte, un techo sobre tu cabeza, y un lugar donde dormir… recuerda que eres mas rico que el 75% de tus hermanos.

Si tienes dinero en el banco, en tu cartera, y cambio en algún lugar de tu casa… estás en el tope del 8% de los ricos del mundo.

Si tus padres siguen casados… esto es algo extraordinario en cualquier parte del mundo.

Si te olvidas de ti mismo y vives para Dios y para tus hermanos, si te acercas a ellos para compartir tus riquezas espirituales y materiales, has encontrado la felicidad más grande. 

Si puedes leer este mensaje, eres dichoso pues tienes vista. Comparte tu dicha. Alaba a Dios y sé agradecido.

Ten un buen día, cuenta tus bendiciones, y compártelas. Comparte también este mensaje.

 

TEMÍA, PERO AHORA ....

 

Temía estar solo,
hasta que aprendí a quererme a mi mismo.


Temía fracasar,
hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.


Temía lo que la gente opinara de mí,
hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mi.


Temía me rechazaran,
hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.


Temía al dolor,
hasta que aprendí que éste es necesario para crecer. 


Temía a la verdad,
hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.


Temía a la muerte,
hasta que aprendí que no es el final, sino más bien un comienzo.


Temía el odio,
hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que Ignorancia.


Temía al ridículo,
hasta que aprendí a reírme de mi mismo.


Temía hacerme viejo,
hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.


Temía al pasado,
hasta que comprendí que no podía herirme más.


Temía a la oscuridad,
hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

 

 

DOY GRACIAS POR:

Todo lo que tengo que limpiar después de la fiesta, porque significa que estoy rodeado de amigos.

 

Los impuestos que pago, porque quiere decir que tengo empleo.

 

La ropa que me aprieta un poco, porque significa que como lo suficiente.

 

La sombra que me vigila trabajando, porque significa que tengo luz del sol.

 

El patio que tengo que limpiar y arreglar, las ventanas que tengo que limpiar y las goteras que tengo que reparar, porque significa que tengo un hogar.

 

Todas las quejas que escucho acerca de mi gobierno, pues significa que tenemos libertad de palabra.

 

El espacio más lejano que encuentro en el estacionamiento, porque significa que soy capaz de caminar.

 

La cuota tan alta de luz que tengo que pagar, porque significa que puedo calentar mi hogar.

 

La viejecita que canta desentonada detrás mío en la iglesia, porque significa que puedo oír.

 

Los cerros de ropa para lavar y planchar, pues significa que tengo con qué vestirme a diario.

 

El cansancio y los dolores musculares al final del día, pues significa que estuve muy productivo.

El despertador que suena a diario temprano, porque significa que estoy vivo.

 

Recibir tanto correo electrónico y postal que me abruma a diario, porque así sé que tengo muchos amigos y gente que piensa en mí.


El día

                                                                                 

Hoy, en cualquier situación que se me presente, tomaré la decisión de tener como objetivo la paz interior.

  Por muchas que sean mis ocupaciones, procuraré permanecer en calma por un instante.

   Hoy formularé el deseo de perdonar totalmente a cualquier persona contra la que aún siento rencor.

       Hoy, haga lo que haga, por muchos que sean mis errores,

no olvidaré nunca perdonarme a mí mismo.

        Hoy, por muchos que sean mis problemas tendré presente

que ayudar a los demás es la mejor forma de olvidarme de mí mismo.

      Hoy recordaré continuamente que nada puede herirme

a no ser que yo le dé el poder para hacerlo.

      Hoy procuraré no olvidar que no es la gente ni los hechos

lo que me alteran, sino mis propios pensamientos.

      Hoy, suceda lo que suceda en el mundo exterior,

elegiré siempre tener paz en mi corazón y mi mente.

 

LA MADRE MÁS MALA DEL MUNDO

 

Yo tuve la madre más mala del mundo. Mientras que los otros niños podían irse a la escuela sin desayunar, yo tenía que comer todo el cereal, el huevo y el pan tostado. Cuando los demás niños tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que conformarme con comer siempre comidas nutritivas.

 

Mi madre insistía en saber todo lo que hacíamos y donde estábamos, parecía que estábamos encarcelados; tenía que saber quiénes eran nuestros amigos. Insistía en que, si decíamos que íbamos a tardar una hora, de hecho tardáramos una hora y no dos.

 

Me da vergüenza admitirlo, pero hasta rompió la “Ley contra el trabajo de los niños menores”, e hizo que laváramos los trastos, hiciéramos nuestras camas, aprendiéramos nuestras tareas de la escuela y muchas cosas más; hasta creo que se quedaba despierta por la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer, tan sólo por molestarnos: “Que te laves los dientes”, “cepíllate el cabello”, “respeta a los mayores”, “obedece”...

 

Siempre insistía en que dijéramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Así, entre tanta crueldad, transcurrió mi infancia. Para cuando llegamos a la adolescencia y fue más sabia, nuestras vidas se hicieron aún más miserables. Nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo, nos avergonzaba hasta el extremo de obligar a nuestros amigos a llegar hasta la puerta de la casa para preguntar por nosotros.

 

Pasaron los años y resulta que todos sus hijos somos felices. Hemos sabido superar las dificultades de la vida y desarrollar magníficas relaciones tanto en la familia como  en nuestros trabajos. ¿A quién debemos culpar de nuestra situación actual?

 

Tienen razón, a nuestra "Mala Madre".

 

La renuncia

 

         Por medio de la presente presento mi renuncia irrevocable a   ser adulto.

        He decidido aceptar la responsabilidad de tener  6 años      nuevamente.

        Quiero ir a McDonald’s y pensar que es un restaurante  5 estrellas.

        Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras en el agua.

        Quiero pensar en que los dulces son mejores que el dinero, pues se pueden comer.

        Quiero tener un descanso y pintar con acuarelas. Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme cómo luce mi cabello.

Quiero tener alguien que me arregle y me planche la ropa.

Quiero tomar baños y dormir 10 horas todas las noches.

Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjuagar mis lágrimas en  sus hombros.

Quiero regresar a los tiempos en que la vida era simple, cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas, y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía y no me preocupaba por no saber.

Con todo lo que sabía era feliz, porque no sabía las cosas que preocupan  y molestan.

Quiero pensar que el mundo es justo.  

Que todas las personas son honestas y buenas.

¡Quiero pensar que todo es posible...!

En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado... (debo desaprender, para aprender).

Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de  niños abusados.

Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte.

Aprendí de un mundo en el que saben matar y lo hacen.

¿Que pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo  viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdía mi mascota, cuando pensaba que lo peor que pasaba era que cualquiera me quitara mi pelota de  jugar, o me escogiera de último para ser su compañero de equipo?

Cuando no necesitaba gafas para leer.

Quiero alejarme de  las complejidades de la vida   y emocionarme  nuevamente con las pequeñas cosas una vez más.

Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana.

Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era.

Caminaría solo en la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la ostra más bonita que pudiera encontrar, sin preocuparme por la erosión y la contaminación.

Pasaría mis tardes subiendo árboles y montando en mi  bicicleta hasta llegar al parque, sin la preocupación de que me secuestren.

No me preocupaba el tiempo, las deudas o de dónde iba a sacar dinero para arreglar mi coche.

Sólo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no.

Quiero vivir simplemente nuevamente. No quiero que mis días sean de computadoras que se cuelgan, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes ni de cómo sobrevivir unos días mas al mes  cuando ya no queda dinero.

No quiero que mis días sean de facturas de médicos.

No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos.

Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación.

Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena...

¡Quiero volver a mis 6 años!

Sería maravilloso que cada uno de nosotros pudiera vivir un poco como ese niño que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea.

 

Sólo por hoy

(Dr. Frank Crane)

 

Solo por hoy seré feliz. La felicidad es algo interno, no un asunto de fuera.

Solo por hoy trataré de ajustarme a lo que es, y no trataré de ajustar todas las cosas a mis propios deseos. Aceptaré mi familia, mis negocios y la casualidad como son, y procuraré armonizar con todo ello.

Solo por hoy cuidaré de mi organismo, lo ejercitaré, lo atenderé, lo alimentaré. No abusaré de él ni lo abandonaré, procurando que sea una máquina perfecta para mis cosas.

Solo por hoy trataré de vigorizar mi espíritu, aprenderé algo útil, no seré un haragán mental, leeré algo que requiera esfuerzo, meditación y concentración

Solo por hoy ejercitaré mi alma de tres modos: haré a alguien algún bien sin que él lo descubra, y haré dos cosas que no me agrade hacer, solo por ejercitarme.

Solo por hoy seré agradable, tendré el mejor aspecto posible, me vestiré con la mayor corrección a mi alcance, hablaré en voz baja, me mostraré cortes, seré generoso en la alabanza, no criticaré a nadie, no encontraré defectos en nada, y no intentaré dirigir ni encauzar los planes del prójimo.

Solo por hoy trataré de vivir únicamente este día sin abordar a la vez todo el problema de mi vida. Puedo hacer en 12 horas cosas que me espantarían si tuviera que seguir haciéndolas toda mi vida.

Solo por hoy no tendré miedo y especialmente no tendré miedo de ser feliz, de disfrutar lo bello, de amar y de creer en los que amo y me aman.

 

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