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Educar en valores
a través de los cuentos
(Guía didáctica)
Un proyecto basado en el libro:
(Antología de textos con valores para el crecimiento personal)
Laureano J. Benítez Grande-Caballero
Grafite Ediciones para pedidos de la obra, pulse aquí
(Otras obras del autor en :
http://sapiens.ya.com/laureben
)
©http://savianty.deviantart.com/
©http://elandria.deviantart.com/
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Al
Maestro le invitaron un día a dar una charla en una prestigiosa
universidad, y aceptó encantado. Antes
de la conferencia, le enseñaron todas las dependencias y le explicaron la
inmensa cantidad de materiales y medios de que aquella universidad disponía
para educar a sus alumnos. El maestro quedó maravillado ante aquellos
adelantos, que Cuando
se levantó para hablar en la sala repleta de gente, fue muy breve, como
siempre. Esto es lo que dijo: —Laboratorios
y bibliotecas; máquinas, programas, sistemas modernos; sabias palabras,
técnicas y conferencias; grandes edificios... todo esto no sirve de nada
si no hay un corazón honesto y limpio y una mirada inteligente.
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¿Qué
importa saber lo qué es una recta,
si
no se sabe lo que es la rectitud?
(Séneca)
"Los niños y jóvenes no obedecen: imitan" Yo soy el problema Antoni Poblet Bru (LA VANGUARDIA - 14/02/2002) No quiero antenas de telefonía en las inmediaciones de mi casa, pero no estoy dispuesto a prescindir de mi teléfono móvil. No soy racista, pero no me gusta encontrarme moros y negros en las discotecas. Me molestan mucho los ruidos que los jóvenes hacen por las noches con las motocicletas, pero a mi hijo le he comprado un scooter y cada noche sale "por ahí". Me entristece ver ancianos solos y abandonados por su familia, aunque a mi suegra la vamos a ingresar en una residencia muy cara. Creo que la juventud es maleducada y desconsiderada con los mayores, y eso lo deberían arreglar los maestros, que para eso los pagamos. No estoy de acuerdo con muchas decisiones que toman los políticos, pero no quiero saber nada de política y cuando hay elecciones me voy de excursión. La justicia está muy mal, pero no quiero formar parte de un jurado popular. Es inadmisible la degradación que sufren los espacios naturales, aunque no estoy de acuerdo en que nos obliguen a separar los desperdicios de casa para su reciclaje. Soy un ciudadano consciente de los problemas que presenta la sociedad, aunque no estoy dispuesto a mover un solo dedo para solucionarlos. No me doy cuenta: el problema soy yo.
“La
educación no es la simple adquisición de conocimientos, ni coleccionar y
correlacionar datos, sino ver el significado de la vida como un todo... La
inteligencia no es mera información, sino la capacidad para percibir lo
esencial, lo que “es”, y educación es el proceso de despertar esa
capacidad en nosotros mismos y en los demás... Desgraciadamente, el
actual sistema de educación nos torna seres serviles, mecánicos
y profundamente irreflexivos. Aunque nos despierta el intelecto,
interiormente nos deja incompletos, estúpidos, incapaces de crear.
Sin una comprensión
integral de la vida, nuestros problemas individuales y colectivos crecen y
se agudizan en todos sentidos. El objetivo de la educación no es sólo
producir simples eruditos, técnicos y buscadores de empleos, sino hombres
y mujeres integrados, libres de temor, porque sólo
entre tales seres humanos puede haber paz duradera...
La educación no
debe estimular al individuo a que se ajuste a la sociedad, ni a que se
manifieste en armonía negativa con ella, sino que debe ayudarlo a
descubrir los verdaderos valores que suben como resultado de la
investigación desapasionada y de la comprensión de sí mismo. Tal
comprensión sólo viene mediante el propio conocimiento, que es el darnos
cuenta de nuestro proceso psicológico total. La educación, pues en su
verdadero sentido, es la comprensión de uno
mismo, porque dentro de cada uno de nosotros es donde se concentra la
totalidad de la existencia...” J. KRISHNAMURTI
(“La educación y el significado de la vida”, Ed. Orión, México,
1.972, págs. 11-15)
Al rabí Hiyyá bar Abba y al rabí
Abbahu se les tenia por dos de los más grandes eruditos rabínicos de su
tiempo y, casualmente, ambos aparecieron el mismo día en un pueblo para
pronunciar sus respectivos sermones, atrayendo cada uno de ellos una
considerable audiencia. El
Rabí Hiyyá estaba tratando de serios asuntos de índole legal, mientras
que las enseñanzas del rabí Abbahu se componían principalmente de
cuentos y parábolas. Así, no pasó mucho tiempo hasta que toda la gente
que se había congregado para escuchar al rabí Hiyyá se pasara con la
multitud reunida para escuchar los maravillosos cuentos del rabí Abbahu. Comprensiblemente, Hiyyá se quedó un
tanto decepcionado cuando vio que se había quedado con nada más que unos
cuantos oyentes. Más tarde, aquel mismo día, le dijo Abbahu: —Te
voy a contar un cuento. En
cierta ocasión, dos
mercaderes llegaron a un pueblo
para vender sus mercancías.
Uno de ellos vendía piedras
preciosas y el otro vendía
bisutería barata. Al principio,
la gente del pueblo se
reunió alrededor del
comerciante que traía las mercancías más
caras. Como es natural, tenían
curiosidad por ver de cerca las
finas gemas. Pero, cuando llegó el momento de comprar
y no sólo de mirar, acudieron
en masa al mercader de la
bisutería, y fue con él con
quien se gastaron su
dinero.
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Educar
en valores consiste en la transmisión de valores, principios y creencias
que orienten a los jóvenes en la práctica de unas conductas sanas que
les ayuden en su desarrollo y crecimiento personal. Su objetivo es doble:
por una parte, persigue la prevención y solución de conductas
antisociales provocadas por la falta de valores; en segundo lugar, el
horizonte último de la educación en valores es el cultivo de una actitud
mental positiva, clave de lo que se viene llamando “salud mental”, la
cual es indispensable para la felicidad humana. Educar en valores es,
pues, lo mismo que educar para la felicidad. Es
un hecho comprobado que las instancias comprometidas en la educación dan
cada vez más importancia a la educación en valores, recomendando que sus
principios formen parte esencial de los contenidos curriculares. Esta
tendencia se debe a la alarma creada en la sociedad por la degradación de
valores que se observa en un sector creciente de la juventud actual. Este
fenómeno se refleja en una serie de conductas antisociales que dejan
traslucir el vacío existencial y la rebeldía de una parte de la juventud
ante un conjunto de circunstancias que dificulta su realización personal:
indisciplina, amoralidad, fracaso escolar, adicciones de todo tipo,
conductas violentas, etc. Las
causas de son complejas, pero su raíz hay que buscarla en primer lugar
en las transformaciones frecuentemente negativas que ha sufrido el
núcleo familiar —la primera instancia educativa del ser humano, y
precisamente aquella que tiene la mayor responsabilidad a la hora de
trasmitir los valores. Hasta hace
bien poco, los valores tradicionales conformaban un “patrimonio ético”
que constituía la piedra angular de nuestra cultura. Pero, en aras de una
mal entendida modernidad, ese patrimonio ha sido sacrificado en gran
parte, por juzgarle anticuado e ineficaz para una sociedad que,
transformada profundamente por el desarrollo tecnológico, ha
revolucionado completamente nuestras vidas, cuestionando con el
descreimiento y el escepticismo muchos de aquellos valores tradicionales
que orientaban nuestra civilización. Esta
destrucción o degradación de los valores ha afectado de forma
especialmente negativa a una parte considerable de la juventud actual,
pues le ha escamoteado una herencia que, con las debidas adaptaciones a
los nuevos tiempos, era nuestro deber haberle transmitido. Conservar y
transmitir ese legado, ese “patrimonio ético” es precisamente el
objetivo hacia el que apunta el proyecto de educación en valores que
proponemos, bajo el título de “El arca de la sabiduría”, pues está
basado en un libro con ese título, que pretende aportar materiales que
ayuden a educar en valores a la juventud actual. Partimos
de la idea, ampliamente comprobada, de que el mejor recurso metodológico
para educar en valores a niños y jóvenes son las enseñanzas contenidas
en los cuentos y parábolas. El
arca de la sabiduría es una
antología de textos con valores (cuentos, poemas y sentencias), que
tiene como objetivo recoger, como en un “arca de Noé”, un rico
patrimonio de textos sobre aquellos valores, conductas, principios y
creencias que las tradiciones religiosas, filosóficas y psicológicas
proclaman como necesarios para el desarrollo del ser humano y para la
consecución de nuestra felicidad: el compromiso
solidario, la generosidad, el desapego de los bienes materiales, el
desarrollo de la vida interior, el amor, la humildad, el esfuerzo, la
confianza, la paciencia, el perdón, el cultivo de una mente positiva,
etc. Estos
valores están en oposición con la «ética materialista» dominante en
la actualidad, por lo cual la idea de “arca” no se refiere sólo
al planteamiento de la obra como una antología, sino que también apunta
a un horizonte “ecológico”: el libro pretende conservar para la
posteridad y transmitir como herencia a las generaciones futuras un rico
patrimonio espiritual de la humanidad que corre riesgo de perderse en
estos tiempos materialistas que vivimos. Los textos de la presente antología están
seleccionados de fuentes tradicionales y modernas, recogiendo una amplia
variedad de autores pertenecientes a diversos sistemas de pensamiento del
ámbito filosófico, espiritual, psicológico y cultural.
En cuanto a su estructura, la obra aparece dividida en 10 capítulos, cada
uno de los cuales se ocupa de una dimensión concreta de la vida humana:
el trabajo, los bienes materiales, las relaciones con los demás, el amor,
el sufrimiento, el poder de la actitud mental, las conductas éticas, las
claves de la felicidad, etc. Los
textos seleccionados son de tres clases:
Ø Textos
en forma de poemas: pertenecen a diversas tradiciones de
pensamiento, y a autores más o menos “clásicos” del pasado y del
presente que se han ocupado en sus obras del desarrollo del ser humano.
Ø Cuentos
breves, anécdotas, parábolas, etc. recogidos de
fuentes tradicionales y modernas, en los que se puede advertir un evidente
sentido didáctico además de su función de entretener.
GUÍA
PEDAGÓGICA Metodológicamente, los textos de“El arca de la
sabiduría” pueden ser punto de partida de numerosas actividades, la más
importante de las cuales es, sin ninguna duda, el debate, basado a su vez
en el diálogo con los alumnos. Sin embargo, disponer de un conjunto
variado de actividades dará más amenidad a nuestro trabajo. Las
incluidas en esta guía podemos dividirlas en dos bloques fundamentales:
Estas
actividades no se hacen reflexionando sobre los textos del libro, sino que
pretenden conseguir una evaluación previa de los valores y creencias que
tienen los alumnos, orientándoles para que realicen una reflexión
personal que les ayude a tomar conciencia de las motivaciones de sus
conductas. Con
el fin de facilitar la puesta en común de estas reflexiones y fomentar la
comunicación y participación en el grupo, se incluyen en este apartado
actividades de dinámica de grupos.
Las
actividades que proponemos en este bloque son las siguientes:
§
Aprender con los cuentos § Principios de salud mental
§
Prácticas de salud mental
§
Técnicas para trabajar valores y creencias
§
Actividades de dinámica de grupos
Son
aquellas que toman como base un trabajo sobre los textos del libro. Este
grupo de actividades se articulan en torno a dos bloques fundamentales: el
lingüístico, y el audiovisual.
·
Actividades en el nivel lingüístico · Canciones con valores
·
Imágenes
·
Campañas de concienciación _________________________________
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