LA RELAJACIÓN EN EL AULA
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«Hay que reconocer que el recogimiento se practica con muy poca frecuencia. Es que, por así decirlo, nunca lo aprendemos, cosa monstruosa. Nos instruimos sobre mil trivialidades y tenemos escuelas para todo, salva para eso. Esta época supersticiosa ha instituido culturas de todo y ha olvidado,lisa y llanamente, la del pensamiento». (R.P.POUCEL)
un proyecto pedagógico basado en el libro:
LA MEJORA DEL
ALUMNADO
Y DEL GRUPO A TRAVÉS DE LA
RELAJACIÓN EN EL AULA
Laureano J. Benítez Grande-Caballero
para pedidos de la obra: www.praxis.es
(Otras obras del autor en : http://sapiens.ya.com/laureben )
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La
puerta de la felicidad
El desarrollo de las actividades curriculares en la escuela
tiende, teóricamente a la formación integral del alumno, entendiendo bajo este
concepto un desarrollo total y armónico de las capacidades y destrezas de todos
los niveles de la personalidad.
Este objetivo no se cumple generalmente porque la escuela actual
está excesivamente focalizada en un nivel de la personalidad, el que podríamos
llamar intelectual o racional, basado en la adquisición de conocimientos académicos
por procedimientos memorísticos y discursivos.
Sin restar importancia a esta educación informativa, necesaria
para muchas disciplinas del currículum, pensamos que debería aparecer más
clara la dimensión formativa del proceso educativo, encaminada al desarrollo y
adquisición de destrezas y capacidades básicas necesarias para la persona en
cuanto tal, y necesarias también para la adquisición de conocimientos.
En este nivel entraría el aprendizaje de las técnicas necesarias
para desarrollar capacidades tales como la atención, la observación, la
imaginación, la percepción, la memoria en sus diversos grados, la concentración,
etc. Muchas veces, el trabajo escolar da por supuestas estas capacidades en los
alumnos, suponiéndose erróneamente que ya las han adquirido, cuando con
frecuencia no sucede así. El resultado es que los alumnos no rinden lo que
debieran, por faltarles madurez en las técnicas básicas para desarrollar su
trabajo.
Junto a esta inmadurez en el desarrollo de capacidades importantes
para el trabajo en el aula, hay que añadir otro factor limitante, emanado del
mismo trabajo: la tensión. Efectivamente, éste es un factor omnipresente en
todas las tareas escolares, causado por diversas circunstancias, muchas comunes
a todo tipo de trabajo, pero magnificadas debido a la peculiar naturaleza del
trabajo educativo: en primer lugar, por la excesiva tensión de los educadores
por cumplir unos programas sobrecargados; en segundo lugar, porque esos
programas no suelen adecuarse a las necesidades e intereses reales de nuestros
alumnos, lo cual aumenta su resistencia al trabajo; en tercer lugar, porque los
alumnos traen a la escuela su propia problemática personal y familiar, creadora
de conflictos y tensiones; finalmente, por la propia dinámica del trabajo,
generador de stress y cansancio, aumentado por la excesiva dedicación del
tiempo a tareas demasiado intelectuales.
El resultado de todas estas variables suele ser una crispación
del ambiente en nuestras aulas, donde la tensión y el cansancio dificultan el
trabajo, enlentecen el rendimiento y dispersan las energías.
Este proyecto que presentamos es un intento para corregir esta
problemática, proponiendo la práctica en el aula de técnicas de relajación
creativa que permitan, por un lado, reducir al mínimo posible la tensión
generada por el trabajo escolar y, por otra parte, que posibiliten el desarrollo
de las capacidades básicas que el alumno necesita para mejorar su rendimiento,
especialmente la atención.
Para conseguir este doble objetivo, proponemos un conjunto de prácticas
entresacadas de varias tradiciones de desarrollo personal: "gestalt",
bioenergética, psicología humanística, control mental, yoga, etc.. La base
teórica es una síntesis armónica entre la psicología occidental y la filosofía
oriental.
El proyecto "La relajación en el aula" es el fruto de
muchos años de experimentación en mi práctica docente, donde he podido
adaptar al aula las técnicas básicas de las disciplinas de desarrollo personal
mencionadas más arriba, simplificándolas y aplicándolas a una temática
escolar que las haga más comprensibles y atractivas. Esta experimentación me
ha permitido introducir cambios, comprobar resultados, corregir errores, y crear
muchas prácticas nuevas.
Estoy convencido de que el proyecto responde a una necesidad
ampliamente sentida entre los educadores, que experimentamos altos niveles de
stress, de desmotivación ante el fracaso escolar y los problemas de disciplina
en el aula.
Además, las nuevas leyes de educación han hecho hincapié en la educación de las actitudes, muchas de las cuales encierran valores éticos, y en una serie de ejes transversales que también son actitudinales en cuanto a su intención de formar la personalidad de los alumnos. Sin embargo, pensamos que estos temas transversales y estas actitudes preconizadas por la reforma se refieren sobre todo a una dimensión socializadora, de facilitar la convivencia y el respeto. A nuestro modo de entender, faltaría quizá una "educación para la vida interior", que posibilite el autoconocimiento y la apertura a los niveles internos de la persona. La relajación no sería sino la llave que nos permitirá abrir esa puerta de la interioridad, la cual, a su vez, es la antesala de otra puerta: la de la felicidad, el verdadero objetivo hacia el que debe apuntar todo el proceso educativo.