De pelícanos y palmeras
Celinda Romero Salinas
Con
la sincera y vivificante emoción que embarga mi espíritu al unir
literatura y amistad, poesía y sentimiento, arte y corazón; proso estas
líneas para agradecer a
Víctor Hugo Alvítez
por su generosa deferencia al invitarme a prologar esta nueva entrega
poética de inconfundible sabor chimbotano y que, como hija de esta noble
tierra, celebro con singular beneplácito.
Una de
las tendencias más vigorosas de la poética chimbotana actual es aquellas
cuyos temas se sustentan en la problemática social, evidenciando una
clara percepción de los contrastes y absurdos de nuestra realidad.
Víctor
Hugo Alvítez se inscribe en esta tendencia al interpretar con absoluta
fidelidad los sentimientos, frustraciones e intereses colectivos, los
cuales se han patentizado en su más reciente creación: Confesiones de
un pelícano, y que si bien encontramos urgencias diversas como:
veda, desempleo, pobreza, miseria, contaminación ambiental y el fenómeno
de “El Niño”, el hilo conductor que enlaza tan diversos elementos, el
que los convoca a la plasmación de un mensaje coherente, es su honda
ternura y solidaridad con los que sufren, su sentimiento solitario que
aparece ligado al interés social, su fina sensibilidad, su confianza en
la vida y en la palabra poética.
Según
Scorza, es ésta la verdadera misión de un poeta: “Abrir los ojos a la
realidad, impeler con las palabra a la realización de cambios en las
estructuras sociales, presentando la poesía de la patria pobre,
golpeada… pero a la cuial se ama con toda la potencia filial”.
En
Inventario de palmeras despliega en palabras impregnadas de significados
su mundo interior, al comunicarnos su desolación por la desaparición de
las palmeras:
“Puerto
mar
chalanas
hombres
y pelícanos
sin consuelo lloran
tu ausencia
prematura
palmera…!”
Pero
del mismo modo confluyen también la fe y la esperanza, aspirando la
fragancia de la vida y el amor:
“En la eternidad
en la pasión
en el fuego
en el corazón
vivirás palmera
palmera vivirás
palmera amor
amor palmera
amor…!”
A la
luz de la literatura, que nos acerca a un mundo más vasto y más humano
que aquel que percibimos distraídamente en el acontecer prosaico,
rutinario, saludo la aparición de estas dos creaciones poéticas y
felicito a Víctor Hugo Alvítez, su autor, que con su talento y capacidad
creativa enriquece nuestras letras chimbotanas.
Publicado originalmente en: Bellamar. Revista de cultura. Año X.
N° 15. Chimbote, agosto 1999