a. Manierismo y arquitectura moderna
Colin Rowe, en un clásico ensayo de 1947, señaló de forma muy certera la relación entre las obras de los principales arquitectos modernos (Le Corbusier, Mies y Kahn) con el manierismo de la segunda mitad del siglo XVI y el clasicismo del XIX. Especialmente conocidos son sus diagramas que relacionan los esquemas y medidas de la Villa Malcontenta (1550-1560) de Palladio con la Villa Garches (1927) para Michael Stein. El parecido no se queda en el esquema, sino en aspectos más puntuales como en la terraza de acceso con su escalera girada y la escalera con peldaños en semicírculo dentro de la crujía estrecha. Paralelismos semejantes, aunque esta vez en la idea general y en la disposición en el terreno, pueden encontrarse también en los mismos arquitectos entre la Villa Rotonda (a. 1550) y la Saboye (1929-1931). Una addenda de 1973 señaló un parecido similar -salvando también las lógicas diferencias- entre el Altes Museum (1823) en Berlín de Schinkel y el Palacio de la Asamblea de Chandigarth (1953) de Le Corbusier, donde el pórtico columnado de su fachada principal y el gran gesto circular central insertado en una retícula rectangular de columnas incitan a su comparación y a la búsqueda de paralelismos. Podríamos explicar así la forma de las escaleras corbuserianas, la fuerza de las crujías perimetrales con una doble columnata interior y la doble estructura del círculo central. Desde luego que Colin Rowe no trata de hablar de copia ni de antecedentes tipológicos, sino más bien de inspiración y evocación, y sobre todo de unas formas de proyectar parecidas.
El Manierismo (la Historia del Arte actual tiende a separar el intervalo de tiempo que cubre aproximadamente la segunda mitad del siglo XVI del Renacimiento previo al Concilio de Trento, donde el énfasis en los valores religiosos de la Reforma y la Contrarreforma se opuso a los valores del humanismo) se caracteriza en la Arquitectura por «amaneradas» plantas de imagen inicialmente rotunda, pero difíciles de comprender sino mediante una fuerte intelectualización de sus lecturas parciales. La arquitectura moderna, según certeramente apunta Rowe, también parece frustrar la lectura unitaria de las plantas frente al placer visual de los episodios individuales, coherentes sólo tras su reconstrucción en la mente. Para comparar ambas formas de componer apunta el ejemplo de la Capilla Sforza (1573) en Santa María la Mayor de Roma, donde Miguel Ángel usó una deliberada e irresoluble complejidad espacial, destruyendo el foco del espacio centralizado, invadiéndolo con columnas diagonales y ábsides incompletos en competición con la zona del altar. El parecido entre ambos estilos reside no en proporcionar un deleite inmediato a la vista, sino en la idea de turbarla, frente al equilibrio entre claridad y drama propio del estilo maduro de Bramante. También señala Rowe el interés de los arquitectos del XVI por los números y las armonías musicales, que debían gobernar las obras divinas y podían reproducirse en las humanas, interés que como es bien sabido Palladio reflejaba en sus plantas y que en Le Corbusier -de una forma totalmente nueva- llevó a crear su famoso Modulor, frente a los modos barrocos y neoclásicos que consideraban la proporción como una cuestión de sensibilidad individual y de inspiración privada.
b. El Mundaneum y El Escorial
Curiosamente, aunque no parece haber sido notado por nadie, la disposición del "Museo Mundial" en el centro de la composición, con un patio de acceso delante y cuatro cuerpos "cuadrados" a los lados (aunque los inferiores se deformen, siguen incorporando cuadrados) dos a dos, es prácticamente idéntica al esquema de El Escorial. Además este rectángulo principal está separado por una franja de dos cuerpos alargados en continuidad (¿las casas de oficios?), mientras que en la parte superior un conjunto de formas cuadradas cierra la perspectiva (¿la Lonja al revés?), con demasiadas similitudes a El Escorial para no ser tenidas en cuenta. Incluso hay algo parecido a un "mango de la parrilla" tras el museo.
El arquitecto Alberto Sánchez Simón ha señalado especialmente la semejanza de algunas partes del programa (biblioteca, universidad, etc.), del esquema arquitectónico organizador de las diversas y complejas funciones, y de las relaciones entre "huecos" y "llenos". También ha señalado el parecido entre ambos proyectos de aspectos más puntuales, como los patios cuadrados con algún tipo de construcción dentro (¿el Patio de los Evangelistas?) o la Universidad, un cuadrado con una construcción muy semejante al patio del Palacio de los Borbones de El Escorial, con sus galerías en «T». Igual que en el caso de las escaleras de las villas Garches y Malcontenta, algunas formas parecen inspiradas directamente en la traza escurialense, pero fuera de su sitio original, como si se hubieran calcado en sitios diferentes en los sucesivos croquis del proyecto para su mejor adaptación a un programa lógicamente diferente.
Pero todo ello podría achacarse a una divertida casualidad de no ser porque sabemos que el año anterior a la presentación del proyecto del Mundaneum, en 1928, el maestro visitó El Escorial. En ese viaje a España, Le Corbusier dio sus dos primeras conferencias en España en la Residencia de Estudiantes invitado por el arquitecto Fernando García Mercadal, que ya había conocido a Le Corbusier en París. Mercadal, brillante proyectista, fue un viajero curioso por Centroeuropa y un incisivo conocedor de muchos de los arquitectos y obras de la nueva arquitectura. Josep Lluís Sert, entonces todavía estudiante de arquitectura en Barcelona y ya activo animador cultural, aprovechó la ocasión para proponer a Le Corbusier, a su regreso, un breve desvío hasta Barcelona para dar también allí una conferencia sobre la nueva arquitectura del L’Esprit Nouveau. En 1930 García Mercadal y Sert fundarían el famoso GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), espoleados por la sombra del maestro y su viaje a España.
Está claro que, otra vez, no puede hablarse de copia o reconstrucción, pero la inspiración parace demasiado clara para dejarla sin señalar. Sobre todo teniendo en cuenta la coincidencia de fechas entre el viaje de Le Corbusier a Madrid y el proyecto del Mundaneum. ¿Impresionó al maestro de la arquitectura «cubista» la compleja planta de El Escorial con sus juegos de cuadrados y modulaciones y la gran cantidad de funciones que albergaba el edificio? Porque la semejanza de las plantas no parece dejar lugar a dudas.
- Colin Rowe, Manierismo y arquitectura moderna y otros ensayos, Gustavo Gili, Barcelona, 1978, 1999 (ed. original The Mathematics of the Ideal Ville and other Essays, Londres, 1976, principalmente los artículos de 1947 «Las matemáticas de la vivienda ideal» y 1950 «Manierismo y arquitectura moderna»).
- Le Corbusier et Pierre Jeanneret, Oeuvre complète, vol. 1: 1910-1929, les Editions d'Architecture, 1964.
- Eduardo Delgado Orusco, «Alvar Aalto en El Escorial», en El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium, Instituto Escurialense de investigaciones históricas y artísticas, El Escorial (2002), pp. 437-459, especialmente en p. 444.
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