ĐĎࡱá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ÜĄhsociados S.L. Desde hace meses estamos viviendo un gran momento para los inversores inmobiliarios. Vivimos un escenario de fuertes subidas, difícil de prever hace dos ańos, cuando los precios tocaron aparentemente techo. Para los compradores no es tan buen momento, aunque al menos, pueden estar seguros que su compra no bajará nunca de precio. En un primer momento, a finales del ańo pasado, surgió un interesado temor a la subida del precio de la vivienda, destinado a evitar -o aminorar al menos- los efectos de las medidas que estaba previendo el gobierno en materias de telecomunicaciones y acometidas de servicios, así como para suavizar la Ley de Ordenación. Para algunos, el efectivo despunte en el precio de las viviendas que se comenzaba a notar esos meses era consecuencia de estas medidas. Sin embargo, nadie parecía darse cuenta del efecto de retroalimentación que tenían estas noticias. Los ingleses denominan a este efecto, típico por ejemplo del mercado bursátil, una self-fulfilled prophecy. Es decir, un pronóstico -no siempre interesado- cuya mera formulación produce los resultados anunciados. Naturalmente, los indecisos que habían ahorrado algo de dinero, y que veían que estas subidas coincidían con la bajada de los tipos de interés, se lanzaron por fin a la búsqueda del chollo o sencillamente de una buena inversión. A éstos se ańadieron los inversores, asustados por una bolsa que había sufrido los cracks brasileńos y que era puesta en duda como inversión segura, y que olían la inminente subida. La época de bonanza general de la economía contribuyó asimismo a que aumentara el espectro de los inversores. También la aparente aparición del suelo retenido por la larga aprobación del Plan General ayudó a mover un mercado que se ha mostrado muy parecido a un avispero. Pero, por desgracia, ha surgido un efecto no esperado. La necesidad de aguantar los fortísimos ritmos de venta obligó a subir de forma inusitada los ritmos de construcción en las obras, lo que ha llevado a la escasez de materiales que ha comenzado a incidir de una manera importante en los costes de construcción. Lo mismo puede decirse de los costes de la mano de obra. Ello está llevando a una subida de unos costes que se habían mantenido estables a lo largo de los últimos ańos, y que no está muy claro quién va a pagar. Las promociones que se habían contratado antes de estas subidas podrán mantener el mismo margen de beneficio, aunque no sin dificultades. Serán los constructores los que perderán dinero, o dejarán de ganar, según quién cuente la película. Los que están contratando ahora con todos los pisos vendidos sobre plano deberán afinar los costes de la promoción y disminuir sensiblemente su beneficio, cada vez más mermado. Tampoco está muy claro que el mercado sea capaz de absorber tanta demanda a los nuevos precios que se están marcando. La salida al mercado de una grandísima cantidad de pisos protegidos, siempre por debajo de las 150.000 Pts/m˛c (pisos de 100 m˛c a 15 millones), revolverá el mercado de la demanda de una forma impredecible. Los departamentos de estudios de las constructoras y promotoras empezarán pronto a vivir los llamados "momentos de pánico" ya que todo parece indicar que el ciclo alcista ha tocado techo y que la previsible crisis comenzará a primeros del ańo que viene. …"K÷ erJet 4LncoJuan Rafael de la Cuadra Blanco˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙R˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙id—