ÐÏࡱáÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿì¥Á  de El Escorial, destacan especialmente dos: el de la Octava Maravilla y el del Templo de Salomón. Aunque el primero de ellos era especialmente brillante para ensalzar al monumento, el Templo que el rey bíblico levantó en Jerusalén bien pudo ser algo más. El origen de estas primeras alusiones se corresponde con la larga estancia del rey en los Países Bajos, hasta su definitiva vuelta del rey a la Península Ibérica. Veremos como la adulación del aún príncipe Felipe por sus súbditos neerlandeses fue una constante desde 1549, es decir, 14 años antes de la colocación de la primera piedra en El Escorial. Felipe II era comparado en prudencia y sabiduría con el rey hebreo, con el que compartía el título de rey de Jerusalén. Incluso aparecía en vidrieras y cuadros de tema salomónico. Los rigores de Trento con las fuentes judías harían desaparecer tal motivo hasta que el exégeta y biblista Arias Montano, primer bibliotecario escurialense, inspiró la colocación de los seis reyes de Judá en la entrada de la Basílica. Desde entonces, el salomónico volvió a ser uno de los principales motivos para lisonjear al rey y su obra. Los tiempos anteriores a la construcción del Monasterio ya nos cuentan alusiones a Felipe como nuevo Salomón, el hijo de otro gran rey guerrero, como continuación de los viejos paralelismos de Carlos V con el rey David. Podríamos incluso remontarnos al abuelo de Felipe, Manuel I de Portugal. Pero no sólo los cronistas y el mundo de los escritores allegados a la corte escribirán sobre el salomonismo escurialense. También los escritores de nuestro Siglo de Oro harán alguna alusión a lo que debía estar en el ambiente de la época. Nada más entrar en el edificio más espectacular de la España de entonces, se encontrarían con la estatua del rey Salomón en la entrada de la iglesia, recordándoles como el diseño del Templo era de origen divino y que estaba consagrado a Dios. Como muestra de todo ello, podemos recordar el final de este famoso soneto de Góngora (1561-1627) que algún autor se ha atrevido a fechar hacia 1590:
"Perdone el tiempo, lisonjee la Parca la beldad desta Octava Maravilla los años deste Salomón Segundo" En la literatura y crónicas del barroco, ya pasado el fuerte impacto que supuso la publicación del texto y los grabados de Villalpando, se mantiene la significación salomónica de El Escorial. Los cronistas copiarán hasta la extenuación las afortunadas alabanzas del Padre Sigüenza. Muchos de ellos son libros de viajes, nuevas formas que toman las antiguas crónicas en manos de los viajeros ilustrados. Pero hagamos un repaso cronológico de las numerosas referencias que hemos ido encontrando dedicadas al rey Felipe II como un segundo Salomón y a El Escorial como nuevo Templum Salomonis. Rastrearemos las primeras alusiones realizadas desde los viajes del joven príncipe Felipe a Flandes, hasta los panegíricos que aún guardaban ese eco un siglo después de la muerte del rey: 1549-52 El cortesano Juan CALVETE DE ESTRELLA relata cómo en los Países Bajos, en la época del primer viaje del príncipe Felipe a esas tierras (1548-1551), surgen los primeros atisbos del salomonismo oficial que desembocará en el monasterio de El Escorial. Tal vez la primera alusión directa a Felipe II como un nuevo Salomón se diera el 1 de marzo de 1549 en la entrada a Bruselas de Carlos V y el príncipe Felipe: “Vos soys el prudente Salomon, que por mandado de vuestro justo Padre gouernareiys los reynos, que os pertenecen, con grandissimo contentamiento de los pueblos”. En ese mismo viaje se repetiría tal alusión una y otra vez. En Gante, patria chica del Emperador, se señala la importancia de la sucesión de Carlos V: “En lo alto d'el arco se hazia una quadra, en que se representaua la historia de Salomon, como fue vngido por Rey de Isrrael por el Sacerdote Sadoc, y el Profeta Nathan con voluntad d'el Rey Dauid su padre, y abriendo las cortinas parecia el Rey David muy viejo y cano sentado en su real silla, y cabe el su hijo Salomon [...] hincauase Salomon de rodillas ante el Rey, el qual le ponia vna Real corona en la cabeça, y el sceptro en la mano con gran triunpho y son de trompetas: y lo mismo se hazia enlos otros arcos y espectaculos”. Textos parecidos encontramos en las recepciones de Brujas (“quan firmes los Reynos de Dauid y Salomon por ser elegidos de Dios, como lo fue el Emperador don Carlos y el Principe don Phelippe su hijo”), Lyla (“En voluntad tenia Esclarecido principe de decir los loores, que mereceys, pero vuestra gran Virtud me forçò a contar como Salomon fue confirmado en el Reyno de Ierusalem con mucha alegria d'el pueblo: porque assi como el Emperador yguala en piedad a Dauid su padre, assi vos siendo su hijo seguis de vuestro grado enlo Bueno y Santo las pisadas de su hijo Salomon”), Tornay (“Como el prudente Rey Dauid Propheta diuino antes de su muerte hizo Rey â Salomon: assi el Emperador, cuya Virtud no tiene par, pone à su Hijo en su propio Imperio”), Leyden (“representauase enel primero por personajes biuos, como Salomon fue vngido por Rey de Israel, biuiendo el Rey Dauid su Padre”). Las mismas alusiones se hicieron en Haerlem, la siguiente escala del viaje: la unción como rey de Salomón y el famoso episodio del niño y las dos madres. Encontramos allí además una novedad, la aparición de la famosa Reina de Saba, que veremos una década después en las vidrieras de San Juan Bautista de Gouda y en la catedral de Gante. (“La Reyna y otros Señores, / Van al Sabio Salomon, / Y le dan grandes loores”). Por último, la última referencia que nos dejó Calvete fue la ciudad de Aemsterdam, donde el pueblo parece alegrarse del heredero elegido por el Emperador: “Estaua contentissimo en tiempos passados el pueblo de Israel, de que el Rey Salomon couernasse los Reynos, que su Padre le auia encomendado, no menos nos deuemos alegrar agora nosotros con tan cierta esperança, de que vn tal principe ha de suceder al Emperador en el gouierno de sus Reynos [...] Assi como en Israel con regozijo se alegrò, viendo a Salomon triunphando, al qual aun biuiendo el Padre le puso en su Real silla, por lo qual Israel con regozijo se alegrò y con alegria aprouò lo, que en esto auia ordenado Dauid, viendo al mancebo, que juzgaua bien: y assi como Israel con regozijo se alegrô de ver a Salomon triunphando, assi nosotros de ver reynar al Serenissimo Principe Don Phelippe”. 1555 Podemos encontrar parecidas alusiones durante el segundo viaje a los Países Bajos (1554-1559). Pocos días después de la abdicación de los reinos españoles en Felipe II, durante las fiestas del XXII Capítulo del Toisón de Oro realizadas en Amberes del 19 al 30 de enero de 1556, los ejemplos artísticos que aluden a la relación sucesoria entre ambas figuras incluían varias medallas de León Leoni con la doble imagen de Carlos y Felipe. Pero sobre todo nos interesarán las inscripciones del arco triunfal donde actuaba una tableaux vivant, que rezaban: "Viva el rey, bendecido por el Señor Dios de Israel, que se sienta hoy en mi trono, como en otro tiempo David al hacerse mayor quiso hacer con su hijo". Se realizaron dos representaciones muy similares a las que hemos visto en el primer viaje relatado por Calvete: una con el rey en el trono, rodeado por los símbolos de poder, y la otra con el rey en la cama aconsejando a su joven hijo.  1557 Se edita en castellano, en la imprenta de Martín NUNCIO, en Amberes, las Guerras de Josefo, en traducción de Juan Martín Cordero, con privilegio real y dedicatoria en la portada a Felipe II. Este libro describe, codo por codo, el Templo de Jerusalén que Jesús conoció, cuyas medidas y distribución, como hemos contado ya en otro lugar, coinciden con la parte del convento de El Escorial. Sabemos también, gracias a Geoffrey Parker, que el Josefo fue, junto a la Biblia y las Metamorfosis, el primer libro que Felipe compró a la tierna edad de doce años. También hay que reseñar que, de los tres manuscritos griegos que se conservan en la actualidad en España, dos de ellos están en la biblioteca del monasterio. 1557-61 El vidriero neerlandes Dirck CRABETH (activo entre 1520 y 1577 en Gouda, donde murió) pintó la "Vidriera del Rey" en la iglesia de Sint Janskerk (San Juan Bautista) de Gouda, paradójicamente la más importante representación de Felipe de Habsburgo como rey consorte de Inglaterra. La vidriera del rey incluye en su tercio superior una escena sobre "La consagración del Templo de Salomón". Bajo ésta, se contrapone una “Última Cena” en la que aparecen María Tudor y su esposo Felipe, coronado y con el Toisón de Oro. Más abajo, en el escudo de las armas reales, aparece el escudo del reino de Jerusalén, tan querido por los Reyes Católicos y por Carlos V, y que Felipe dejaría de usar muy pronto. La significación del acto alude a la instauración de la Eucaristía por parte de Jesucristo y del culto estable en la Casa de Dios por Salomón. Recordemos que la Iglesia de Roma y los protestantes diferían al entender la Eucaristía como un acto de transubstantación (el pan y el vino se convertían en auténtico cuerpo y sangre de Cristo) o un simple acto simbólico. Algo similar ocurría con las ceremonias de consagración de los templos, consideradas por Lutero como una simple alegoría. Bajo la "Última Cena" en la que aparecen orando Felipe y María, la lectura de las leyendas en latín es muy significativa. Las de encima del Templo están extraídas del Segundo Libro de Crónicas, en el que se describe la consagración del primer Templo de Jerusalén: "He oído tu oración" (2 Cron 7:12, respuesta de Dios a Salomón), "y si tu andas en mi presencia como anduvo tu padre, yo afirmaré el trono de tu reino eterno" (2 Cron 7:17-18, otra vez una alusión a la sucesión de Carlos V), "Escucha a cualquiera que rece en ese lugar" (2 Cron 6:21, oración de Salomón por el pueblo), "Alabad al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia" (2 Cron 7:3 y Salm 118:1, dedicación del Templo). Mientras que en la plataforma del Templo bajo Salomón aparece "ecce Salomo heic" ("mirad, he aquí a Salomón"), la paráfrasis neotestamentaria "ecce plvs qvam Salomon heic" ("Mirad, he aquí al que es más que Salomón", Mt 12:42) que hace alusión al mismo Jesucristo, se sitúa en la zona de la vidriera en que aparece Felipe. Sobre los apóstoles, aparece también la leyenda "Philippe, qui videt me, videt et patrem" ("Felipe, el que me ha visto, ha visto al padre", Jn 14:9), en la que la mención de ese apóstol concreto, homónimo del rey, es claramente otra alusión a Felipe II. A la derecha de esta vidriera, hay una imagen de 1566 de Eric van Brunswick, duque de Brunswijk (1528-1584), convertido al catolicismo en 1548 y activo participante de San Quintín, motivo por el que seguramente aparece detrás de él San Lorenzo con su famosa parrilla. El hermano de Dirck, Wouter Crabeth, añadió a esta serie una vidriera sobre «El rey Salomón recibe a la Reina de Saba», basada en un diseño de Frans Floris de Vriendt (Amberes, 1529-1570), que a su vez debió tomarla de un cuadro de HIPERVÍNCULO "jrhist-9.htm" \l "tintoretto"Tintoretto de 1555, conservado en el museo de El Prado. 1558 El 29 de diciembre de 1558 se realizan las honras fúnebres de Carlos V en la iglesia de Santa Gúdula de Bruselas, bajo la supervisión directa de Felipe II. Las exequias fueron presenciadas por una enorme multitud, que la bordearon con 2.500 antorchas. Participaron todos los frailes de Bruselas, el alto clero, la Casa del Rey al completo y una espectacular nave en cuyos costados se había representado las victorias y conquistas de Carlos V. Durante cuarenta días se estuvo doblando en todas las iglesias de Flandes tres veces al día. El oficiante, François RICHARDOT,  señala el ya clásico antecedente de la abdicación de Carlos V, pero por primera vez alude también al Templo de Salomón: “como David, abrumado por tantos trabajos como había tenido que soportar, declaró sucesor de sus reinos a su hijo Salomón”. En cuanto a Felipe II, le ofrece en bandeja la idea para la tumba que días antes el Emperador le había encargado en su último testamento: “como Salomón después de la muerte de su padre, también usaría todos sus recursos y sus fuerzas para recomponer las ruinas del verdadero templo de Dios, que es la Iglesia”. Recordemos que el proyecto de El Escorial se comenzó al año siguiente, tras viajar a España, poniéndose la primera piedra en 1563. Este instructor borgoñés de la orden agustina nació en Morey-Ville-Église en 1507 y murió en 1574 en Arras. Fue obispo de Nicópolis. El 11 de noviembre de 1561 fue nombrado también obispo sufragáneo de la diócesis flamenca de Arras, en sustitución del recién nombrado cardenal Granvela (1517-1586), su titular desde 1540. Richardot fue mentor y confesor de Margarita de Austria, la regente de los Países Bajos. Intervino como conciliador en las luchas de los Países Bajos, sin resultado, cayendo prisionero en la sublevación de Malinas. En el otoño de 1562, fundó la universidad de Douai, con la protección de Felipe II, y bajo la inspiración de Trento. 1559 El pintor Lucas de HEERE (1534-1584) pintó por orden del embajador Viglius AYTTA DE ZUICHEM el cuadro "La visita de la reina de Saba al rey Salomón", basado en el episodio bíblico (I Re 10:1 y II Cron 9:1). Fue especialmente encargado para el cerramiento del coro con ocasión de la celebración en la catedral de Sint-Baafs de Gante del capítulo XXIII de la Orden del Toisón de Oro, el último que se haría en esas tierras. Salomón es representado con los rasgos de Felipe II: rubio, con barba, labio belfo y mentón acusado. El atuendo, corona de laurel incluida, es más bien el de un emperador romano, como el templo que se ve tras él. El trono no deja lugar a dudas de la intención del cuadro: se trata del famoso trono de oro y marfil de Salomón, con dos leones flanqueando sus brazos y seis escalones (I Re 10:19 y II Cron 9:18). La reina de Saba representa en una sutil alegoría a los Países Bajos, que ponen a su disposición todas sus riquezas a cambio de un gobierno justo y sabio. La composición está claramente basada en la de Sint Janskerk, en la vecina Gouda, a la que nos hemos referido antes. El texto latino del marco del cuadro de Heere remarca la relación entre Felipe II y el rey Salomón: "colle siona soli veniens nicaulo sabaei, spem super et famam grandia miror ait" (arriba) y "alter item Salomon, pia regum gemma Philippus, ut foris hic sophiae mira theatra dedit" (abajo). Los ecos de estas comparaciones seguirían incluso tras las guerras religiosas con los protestantes, aunque no siempre como panegírco. Hendrick GOLTZIUS (Mulebrecht, 1558 - Haarlem, 1617), colaborador del famoso grabador Felipe Galle, realizó un grabado en el último cuarto del siglo XVI, con una interesante alegoría contra la Inquisición. Salomón es representado como el «Crudelis princeps» (el cruel soberano, Felipe II), rodeado de malos consejeros y la madre falsa (representada por la «Falsa Ecclesia«), sin escuchar a la madre real (la «Vera Ecclesia»). Salomón deja en el suelo al niño muerto (Barrabas, el verdadero delincuente) y, a diferencia del relato bíblico (I Re 3:16-28), parte en dos el niño vivo (Cristo). Éste representa a las víctimas de la Inquisición que como Cristo fueron muertas y martirizada injustamente. Los malos consejeros alrededor del trono personificaban las prácticas de Inquisición. Mientras, los protestantes de la parte delantera muestran su oposición a los malos consejeros. 1582 El editor Juan GRACIÁN dedica a Felipe II una edición española de Vitruvio, de Juan de Orea con las siguientes palabras: "A quié se pudo dar libro de architectura sino a otro Salomon, y principe de los architectos, a quien ellos deven lo q. saban agora". La fecha de la dedicatoria es del 20 de Março de 1582, mientras que las estatuas del los Reyes de Judá se colocaron el 12 de marzo de 1585, si bien la mayoría de los autores sitúan su ideación a principios de la década. Por ello la influencia no puede ser directa de las estatuas, y muy dudosamente de su encargo. Ello nos hace pensar en que el salomonismo latente que ya circulaba en esa época no debería provenir únicamente de los Reyes de Judá de la fachada de la Basílica. 1587 El matemático y escritor malagueño Diego PÉREZ DE MESA, profesor de matemáticas en Alcalá de Henares, amplió y corrigió el Libro de grandezas y cosas memorables de España del astrónomo y cosmógrafo sevillano Pedro de Medina (1493-1567), en el que incluye otro de los primeros paralelismos entre los dos edificios: "[...] las grandes marauillas deste edificio y templo que parece imitacion, de aquel que fundo el sabio Rey Salomon en la santa ciudad de Hierusalem, y con razon podemos contarle a este por el otauo milagro del mundo". Fue posteriormente editado por la imprenta del ya fallecido Juan Gracián en 1590. 1591 Posiblemente la primera crónica que se realizó del monasterio, la del monje jerónimo Fray Juan de la CRUZ,está aún sin publicar. El padre Sigüenza, que toma párrafos enteros como más adelante los tomarán de él, la usó para su Historia de la Orden, lo que seguramente explica porqué no se publicó, pese a tener todas los permisos necesarios. Aunque sólo dedicó un capítulo de seis páginas a la fundación de El Escorial, ya introduce tres referencias de la comparación con el rey Salomón: Felipe sucedió al emperador Carlos como Salomón a David, El Escorial es un nuevo Templo de Jerusalén y el rey es un nuevo Salomón: "Por lo mucho quexcedio en la deuocion el catholico Rey Philippo Segundo a aquel emperado [Carlos V], ha querido el bienauenturado sancto [Lorenzo] manifestar al mundo [...] quan acepto tenia Dios este serucio de la fundacion de tan sumptuso templo. En la vieja ley agradecio Dios por el propheta Nathan, el buen intento de su leal Rey Dauid de quererle edificar templo en Hierusalem [...] le prometio que le recibiria de manos de su hijo y sucesor Salomon, a quien adornaria para ello con paz y sabiduria singular, y le añadio riquezas sobre todos los Reyes de Israel [...] El que quisiere creer y saber con mas certidumbre lo que es, vealo que hallara edificado otro templo de Salomon [...] que con todo ello pareciese hariense allegado, puesto, y edificado en tan pocos dias, y tan sin ruido de martillos, y sin sentir, que no parece obra hecha por solas manos humanas [... añadido al margen, más abajo] en este sancto templo, que con tanta aficcion y deuocion, mostrara y empleara en el sus riquezas, el Catholico rey don Philipo, ofreciendolo como otro Salomon". 1593 Otra de las más tempranas referencias salomónicas -dado que Felipe II murió en 1598- fue la del jesuato (que no jesuita) Paolo MORIGI MILANESI (Milán 1525-1604) que dedicó una Historia de la Casa de Austria a la emperatriz María, infanta de España y hermana de Felipe II: "[...] el cual podríamos dignamente llamar la octava maravilla del mundo; [...] podríamos decir que es el más admirable que se ha construido para cualquier rey antiguo o moderno o emperador. Y así lo podamos comparar en cada una de sus nobles partes a aquel gran templo (tan nombrado en las Sagradas Escrituras) que hizo construir el gran Rey Salomón en Jerusalén". 1594 El arquitecto que sucedió a Herrera, Francisco de MORA (1553-1610), tío de Juan Gómez de Mora y de Baltasar Porreño, también participó de esta comparación. La maqueta que trajo el jesuíta Villalpando, y que el rey guardaba en el salón de arquitectura del Alcázar de Madrid, sirvió para que Mora comparara el Templo de Salomón con el Monasterio de El Escorial. El arquitecto, como se lee en un manuscrito de Villalpando, comentó al rey que el Templo Hierosolimitano era 32 veces mayor que El Escorial, lo cual, calculadora en mano, es una evidente exageración que bien pudo formar parte de los intentos por parte de Felipe II de alejar las comparaciones de su fundación con el prototipo hierosolimitano: "El modelo y caxa en quel vine sera de siete palmos largas, arriba seis, y uno de altura, bien dorada y barnizada [...] con un titulo al derredor que dice Phillippo secundo Hispaniars et Hierusalem Regi Catolico [...] mando su mag. que se lleuase la caxa del modelo a Palacio cerrada y liada sin abrirse y ponerla en la torre que cae sobre el porq. encima de su galeria a donde duerme [...] Deciale de quando en quando Mora tracista del Rey q. era mayor edifficio q. el de el escorial. La grandeza del templo dicen q. era mayor 32 veces queel escorial". 1595 Extrañamente, ya que era alumno de Herrera y su obra fue financiada personalmente por Felipe II, Juan Bautista VILLALPANDO (Córdoba, 1552-1608) es parco al relacionar Monasterio y Templo, pero no así al establecer paralelismos entre sus fundadores. En el prólogo del tomo I, Villalpando saluda al rey Felipe, al que compara con sus antecedentes bíblicos: "Al ser Tú una imagen de la piedad de David y de la sabiduría y grandeza de Salomón, eres ya también un claro reflejo de la apasionada y santa emulación de Ezequiel al levantar las muy admirables y regias mansiones y Templos de San Lorenzo en El Escorial; cuanto Ezequiel había encubierto en una oscuridad, pués así lo exigían aquellos tiempos, Tú has procurado dejarlo al descubierto, como rompiendo los velos de las tinieblas [...] de igual modo has puesto tu empeño en exponerlo abiertamente a los hombres piadosos y deseosos de la verdad, con el fin de que Jesucristo reciba un mayor honor, aquí en la tierra; con ello, la verdad perfectamente identificada brillará como si fuera en un molde impreso". En los otros dos tomos, apenas se incluye alguna alusión velada a como en la construcción del Monasterio se usaron métodos similares en el corte de la piedra y en la elección de las piedras preciosas. Muerto Felipe II, se alaba lárgamente a Felipe III como nuevo Salomón en el prólogo del Tomo III, pero por haber logrado la paz con Inglaterra y por su gran sabiduría. Extrañamente, no hace ninguna alusión a la comparación entre los Templos. 1597 El magistrado madrileño Gregorio LÓPEZ MADERA, profesor en Alcalá de Henares, consejero de Indias en Sevilla, fiscal en Granada, alcalde de Toledo y finalmente, consejero de Castilla, escribió una gran cantidad de libros de tema político, histórico y arqueológico. Entre ellos se cuenta Excelencias de la Monarquía y reyno de España, dedicado al futuro Felipe III. En este libro el rey bíblico Salomón es considerado como el personaje sabio por excelencia, principal ejemplo del que considera el mayor valor de un rey, la justicia. Señalada ésta como una de las principales virtudes de la casa de Austria, Salomón es continuamente comparado con Felipe II. Según López Madera fue el mismo rey Salomón quien dijo que el rey justiciero y sabio debía estar armado y pronto a merecer “la silla y el sceptro con que se honran, nombrando más estas insignias que otras de las que se usan, porque son señales de como han de administrar justicia”. 1598 El predicador Fray Alonso de CABRERA dio tras la muerte del rey un sermón fúnebre en el que en la práctica totalidad del texto se abunda en las comparaciones con el rey bíblico, tema central del discurso, que se reproduce en el apéndice. La imagen del monarca cumple con el requisito de estar basada en la religión cristiana, usando el típico método alegórico del barroco para cristianizar la Antigüedad: ese "retrato digno" no es otro que el de "Salomón, aquel celebratissimo rey, con quien lo comparo, y aun con un Plvs Ultra, diciendo Ecce Plus quan Salomon hic. Mira a este mas que a Salomon". Las vidas de los dos Austrias corren paralelas a los reyes de Judá: A David sucedio Salomon, y a Carlos, Felipe II Salomon [...] fuele parecido. Lo primero en sabiduria [...] lo segundo en justicia [...] Por último, señalaba que Felipe II "fue excelente Salomón, que lo escogio Dios, para que le edificasse casa, aquel templo de San Lorenzo el Real.”  1599 Al año siguiente de la muerte de Felipe II, el profesor y predicador jesuita Juan de MARIANA (Talavera, 1535 - Toledo, 1624) publicó su famosa «De rege et regis institutione», que había preparado por encargo de García de Loaysa, preceptor de Felipe III, cuando éste era príncipe. En 1573 había sido nombrado censor del Biblia Regia de Arias Montano en Amberes, con una gran objetividad elogiada por Américo Castro. «De rege», su obra más conocida, fue uno de los libros más discutido de la época, llegando a considerarse obra de escándalo, por lo que llegó a conocer la cárcel. En ella, elogiaba a diversos tiranicidas, lo que según la profesora Rosa Collado le granjeó numerosas simpatías en los rebeldes Países Bajos. El Padre Mariana se complacía en subrayar la sumisión del rey a las leyes del reino. En su capítulo sobre las obras públicas que debería acometer un rey para que "los que están bajo su autoridad vivan con la mayor felicidad posible", compara la actividad constructora de los dos famosos reyes enmarcado en una de las primeras descripciones del Monasterio: "Entre los judíos siguió estos preceptos Salomón, que invirtió todos los tesoros del imperio en edificar un templo muy suntuoso [...] Entre nosotros se ha hecho acreedor a la mayor alabanza nuestro gran rey Felipe II, que, dejando aparte los demás edificios, fortalezas, villas y sitios reales de soberbia estructuran que ha dejado en todo el reino ha levantado el magnífico templo consagrado al glorioso mártir San Lorenzo, que lleva este nombre". Sin embargo, más adelante -típico en este final de siglo- hace una sospechosa descripción de los reyes de Judá (que como consta en sus inscripciones y comentará al año siguiente Sigüenza, son los que se relacionan con el templo de Jerusalén), señalando que son las "figuras de los reyes hebreos que más sobresalieron por su piedad y por sus hechos". Bustamante señalaba que era muy sospechoso que las inscripciones que redactó Arias Montano se extraviaran en vida del rey (como contaba Sigüenza), seguramente debido a que los opositores a un "Escorial Templo de Jerusalén", aunque debieran aceptar las estatuas de los Reyes judíos, frenarían las inscripciones, acaso por excesivamente claras.  1600-1605 Pero es sobre todo el monje jerónimo Fray José de SIGÜENZA (1544-1606), bibliotecario del monasterio, cargo en el que sucedió a Benito Arias Montano, el que da grandeza a una tradición panegírica en su Fundación del monasterio de San Lorenço el Real, que continuará a lo largo de una larga cadena. Por lo que se refiere al Templo de Salomón, empiezaba señalando que "no era tan grande o al menos no era mayor que El Escorial". En la introducción de su Historia de los Jerónimos coloca el edificio en la sucesión del Arca de Noé, del Tabernáculo y del Templo Salomónico. Distingue también entre el templo que hizo construir Salomón y el que mostró un ángel al profeta Ezequiel, que son "tan diferentes como el Cielo y la Tierra" y dice, coincidiendo con los comentarios de San Jerónimo, en cuya sabiduría insiste una y otra vez, que "no se parecen en nada, ni en la arquitectura ni en la decoración". Según él, también el doctor Arias Montano es de la misma sabia opinión que San Jerónimo en el sentido de que en el Templo de Ezequiel todo su ámbito era llamado Sancta Sanctorum, a diferencia del de Salomón, donde este lugar era único. La comparación con El Escorial se limita a los métodos de construcción, material empleado, medidas y costes, sin hacer alusión a ninguna forma de relación ideal o intencional. Sigüenza llama al Monasterio "otro Templo de Salomón, a quien nuestro patrón y fundador Felipe II fue imitando en esta obra". Las comparaciones con el Templo son, por otra parte, numerosas: "[...] aunque se pudo contar la gente que andaba en el templo de Salomón, la que anduvo en éste no se pudo averiguar facilmente, por estar allende [...] infinitamente repartida [/] haciendo como otro Salomón infinitas gracias a su Criador y Rey eterno [...] Que si fue cosa tan lícita [...] que David y Salomón edificasen aquel templo tan admirable para que reposase allí el arca del Señor [/] El templo de Salomón [...] miraba a Occidente, y así tenían la entrada a la parte Oriental [...]". En toda la historia y descripción de la obra, Sigüenza no desperdicia ninguna oportunidad para hacer referencia al Templo Salomónico: en el solar de El Escorial crecían "tan hermosos pinos, que los podemos llamar cedros de España, de poco menor firmeza que los del monte Líbano"; los obreros de El Escorial eran cristianos libres y no "no gebuseos ajenos de la casa de Israel, como lo fueron muchos millares de hombre que trabajaron en el Templo de Salomón [/] de la manera de fabricar esta iglesia y labor de ella se imitó mucho a la del mismo Salomón"; se compara el traslado solemne del sacramento del altar desde la capilla del convento a la iglesia terminada con el traslado del Arca de la Alianza con las tablas de la ley desde Sión al Tabernáculo, etc. Es curioso destacar un hecho especialmente significativo de las tensiones sobre el salomonismo que debieron darse en esa época: en el resto del manuscrito de la crónica de Sigüenza hay apenas diez líneas tachadas, mientras en el capítulo dedicado a la comparación de El Escorial con el Templo, ascienden a 44 líneas y una nota completa, sin contar las numerosas interpolaciones. El jerónimo reescribió prácticamente la mitad de este capítulo. Desaparecieron asimismo todas las referencias en hebreo y dos críticas directas a Villalpando, al que nunca cita por su nombre en la versión definitiva. Todavía está por hacerse un estudio sobre la comparación del original con lo impreso, sobre todo en lo referente a este capítulo. 1600 El agustino vallisoletano Fray Luis Francisco de AZEVEDO publicó un libro de sermones donde aprovecha para disertar sobre el Templo de Salomón, apoyando la línea Montanista y criticando la línea antihebrea de Villalpando. Las alusiones a El Escorial van en la línea de la defensa de la utilidad de su gasto que también vimos en Sigüenza: "Pues como esta señora se cria para Reyna de loa Angeles y de los hombres, para Emperatriz del cielo para ser madre de Dios con lo que otros estuuieran muy ricos, estuuiera ella pobrissima, ser madre de Dios es un gran vaso, quando el Rey Dauid quiso hazer vn templo donde Dios morase, junto gran suma de riquezas de oro, plata, piedras preciosas, y todos contribuyeron para esta obra largamente, y espantados los principales del pueblo de Israel, de ver tanta suma de oro y piedras preciosas, decian que con aquel caudal, se podian hazer muchos templos, como dicimos aqui en Hespaña del Templo sumptuosissimo de San Laurencio el Real del Escorial, que la magestad del Rey don Felipe nuestro Señor Segundo de este nombre ha labrado, que con lo que se ha gastado en el solo se pudieran hauer edificado otros muchos, y respondio el Rey Dauid opus enim gra(n)de est neque enim homini preparatur habitatio sed Deo. I. paralipomeno(n) 29. No es mucho que sea tanta la costa tan excesibos los gastos, en tanta abu(n)dancia, las riquezas y tesoros porque no ha de ser palacio para hombre el que quiso edificar si no casa y templo para el mismo Dios, con lo que otros templos estuuiran ricos, estuuiera este pobre y necesitado". 1603 En la Historia de Fray Jerónimo de SEPULVEDA, el «Tuerto» (entre 1584-1603; publ. 1624) también encontramos alusiones a la Rey Sabio: "Aquel ilustre templo de Salomón, en siete años fué edificado, en el cual se ofrecían animales, mas en éste es sacrificado y ofrecido Dios verdadero de Dios verdadero Hombre, nacido de la Virgen Santa incorruta y sin mancilla; aquél contenía el Arca del Testamento, mas éste el verdadero Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo".  1611 Al canónico de la catedral de Cuenca y consultor de la Inquisición Sebastián de COVARRUVIAS Y HOROZCO (1539-1613) se le debe el primer diccionario etimológico castellano, el Thesoro de la lengua castellana, que dirigió a su rey Felipe III. En él, en la voz «Escurial», puede leerse "y de la escoria sabe Dios hazer lo que en valor excede al oro y plata y perlas, pues todo esto es escoria para la grandeza deste segundo templo de Salomon, mausoleo celebrado más que el Caria, por uno de los milagros del mundo". 1619 El moralista político de la orden benedictina Fray Juan de SALAZAR (Nájera, ap. 1575-1635) lleva mucho más lejos esta comparación, proponiendo que el pueblo español es el nuevo (o "segundo") pueblo de Dios, y según esta argumentación compara a Bernardo del Carpio con Gedeón, al Cid con Sansón, a Carlos V con David, para añadir a continuación: "hubo en el [pueblo] hebreo un Salomón, tan entendido en todas las cosas que, por excelencia y por lo mucho que alcanzó de sus esencias y naturalezas, es llamado comunmente el Sabio. Y en el español hubo Felipe II, tan advertido, cuerdo y avisado en todo género de ellas, que con razón es dicho y tiene por renombre el Prudente, imitándole aún en el insigne y portentoso edificio de San Lorenzo el Real, que hizo fabricar en El Escurial, a imitación del famoso templo que en Jerusalén levantó Salomón". 1619 También Luis CABRERA DE CORDOBA (1559-1623), que tantos años vivió y trabajó en El Escorial, afirma en su «Historia de Felipe II, rey de España» que "imitó curiosa y exactamente D. Felipe en esta su fábrica lo que muestra la descripcion que hace la sabiduría de la Santa Jerusalén, procurado se hallase tanta armonía, concierto y correspondencia [...] Lo mismo vio Salomón en la traza que su padre le había dado para el edificio del Templo [...] Y así, el tener los príncipes curiosa advertencia en que sus edificios tengan toda perfección, es imitar a Dios, como lo procuró D. Filipe [...] El de San Lorenzo aumentó su reputacion en toda la redondez de la tierra, como la de Salomon su templo". 1628 El sobrino de Mora, Baltasar PORREÑO (1565-1639) publicó una biografía de Felipe II donde también encontramos ricas comparaciones, más relacionadas con el Rey Salomón que con su Templo. Se exalta la sabiduría del rey Felipe y la prudencia del rey Salomón, en un trueque de cualidades tendente a identificar ambos reyes: "Desde David y Salomón no há habido rey en quien mayor prudencia se haya hallado [/] Desde Salomón acá, no tuvo el mundo rey tan sabio como lo fue su Majestad [/] Con la vara de su justicia lo tenía todo allanado, como en el tiempo de Salomón [/] El número de la gente que trabajó en esta gran fábrica no se pudo saber, como en el Templo de Salomón, por estar dividido en tantas partes". 1640 Similares reivindicaciones vuelven a encontrarse en uno de los clásicos de la literartura picaresca de nuestro barroco, en la «Vida y hechos de Estebanillo González», que veía en El Escorial "la grandeza incomparable de aquel suntuoso templo, obra del segundo Salomón y emulación de la fábrica del primero". 1651 También el escritor jesuita Baltasar GRACIAN (Calatayud, 1601 - 1658) en «El Criticón» retoma esta idea en el relato de Los encantos de Falsirena. Critilo visita El Escorial y no tiene más que mencionar el nombre del Rey Sabio para que el lector avispado reconozca la Octava Maravilla: "Halló en aquel templo de Salomón católico, asombro del hebreo, no solo satisfacción a lo concebido, sino pasmo en el exceso. Allí vió la ostentación de un real poder, un triunfo de la piedad católica, un desempeño de la arquitectura, pompa de la curiosidad, ya antigua, ya moderna, el último esfuerzo de las artes y donde la grandeza, la riqueza y la magnificencia llegaron de una vez a echar el resto". Este autor de obras didácticas forma con Francisco de Quevedo la pareja más destacada de los grandes prosistas del conceptismo barroco. El Criticón es una epopeya de carácter alegórico donde dos personajes, mentor y discípulo, aprenden a través de la experiencia, la picaresca, el desengaño y el pesimismo. Los personajes representan, uno el instinto, el hombre natural, y el otro la razón, el hombre juicioso, en una peregrinación por distintos lugares que se corresponden con las distintas etapas de la vida. En estos últimos años El Criticón ha alcanzado una gran difusión, valorándose su transcendencia y universalidad. 1654 En la Descripción del padre Santos que veremos a continuación, se dedica también un capítulo a la «Oración Funebre Panegirica en la traslación de los cuerpos reales al Pantheon» en el que transcribe íntegro el discurso que el Padre Maestro del MonasterioFray Juan de AVELLANEDA, Predicador de Felipe IV, leyó con motivo de la traslación de los cuerpos de la cripta de debajo del altar al Panteón (17 de marzo de 1654): “Ossa arida audite Verbum Domini. Oyga vuestra Cesarea Magestad, Augustissimo Hijo de Carlos; oyga, y estime este renombre, Hijo de Carlos. Es gran enfasis en la boca de Dios, el nombramiento de Salomón, en príncipe heredero de Israel (3. Regum, cap. 5.a.5) [...] El hijo tuyo, que sucederà en tu trono, esse edificarà mi Templo [...] Pues valga hijo de Dauid tanto como Salomon; no dà glorioso nombre edificar el Templo de Dios. Pues conozcase en la gloria del Templo, la gloria de Salomón. Hijo de Carlos hazoñoso, tanta soberanía es essa, como ser Philipo Segundo, el que edificò este Templo [...] Celebrada inuestudura la de Salomon: Accingere gladio tuo super femur tuum potentissime (Ps. 44.a.4). Ea hijo, dize Dauid, ceñios essa espada, que os criais para Rey [...] Ea, Señor, ya està aqui el Salomon vizarro con la espada en cinta”. Como vemos, no sólo le compara con Salomón, que erigió el Templo a Dios, sino con Abraham, que levantó un altar a Dios en Hebrón tras una gran victoria. En ese lugar luego hizo un sepulcro para sí y sus familiares: Isaac, Jacob y Adán, con sus cuatro mujeres (Gén, 13 y 23).  1657 En la «Descripción» del continuador de la obra de Sigüenza, el también jerónimo Fray Francisco de los SANTOS (Santos de la Hunosa, Madrid, 1617-92) encontramos palabras parecidas: Felipe II es el segundo Salomón, e imitó a éste en El Escorial y a su padre David en la construcción de un sepulcro para su dinastía: “[...] ya solo la del Templo de Salomón, por superior à todas, puede ser exemplar de su belleza: que si Dios, para que saliesse acertado, y à su gusto señalò la materia de aquel Alcaçar, y diò las celestiales traças de la formacion de su muralla fuerte, de los varios aposentos, y porticos, y de la sala, y retrete proprio: también parece que anduuo en esta haziendo lo mismo para que fuesse, como es, vn Cielo de la tierra, y el Palacio mas decente, y Real, que su Magestad diuina tiene acà entre los hombres [...] à imitación del Templo de Salomon, carga con los aplausos de todas, alçandose con la fama, y la estimacion: que es lo que pretendiò zeloso su Fundador Prudente, segundo Salomon de España [...] que assi como se mereciò el renombre de segundo Salomon, imitando al primero, en la edificacion del Templo: quiso merecersele también, imitandole en el sumptuoso Sepulcro, que edificò à David”. Como vemos, además de ser el reconstructor del templo, añade el importante matiz de que además lo construyó como tumba para su padre, según la antigua tradición. 1664 Con motivo del primer centenario escurialense se realizó un certamen poético, del que conservamos una recopilación realizada por el monje jerónimo Fray Luis de SANTA MARÍA, en la que no faltan referencias al Templo de Jerusalén y al sabio Salomón: "Segundo y primero Templo, / siendo en grandeza más suma, / si aquel de un sabio cuidado, / tú de un prudente escultura". Estas referencias panegíricas como Octava Maravilla o Segundo Templo de Salomón son tópicas y habituales en el barroco: "La maravilla postrera / do el segundo Salomón / echó el resto de sus fuerzas". 1672 Juan BAÑOS DE VELASCO Y ACEVEDO (m. 1682) recoge los ecos de los panegíricos salomónicos al prudente Felipe en una exaltación del Duque de Medinacelli, en su obrita «El hijo de David, Salomon coronado». Este manual de moral cristiana, política y gobierno incluye frases como la que sigue: "gozandosse de auer vn principe tan sabio, y prudente (Salomon segundo) el Duque mi Señor, que estè en gloria, padre de V. Excelencia". Debían resonar aún los ecos a la exaltación de la prudencia de nuestro segundo Salomón para que esta frase sonase a laudatoria. 1678 El gran tratadista Juan de CARAMUEL (1606-1682) relacionó al Monasterio y el Rey Prudente con el Templo de Salomón y el Rey Sabio ya desde el título de su «Arquitectura Recta y Oblicua». Felipe II, que "con su Divino Ingenio delineó" personalmente la Octava Maravilla, construlló una máquina perfecta que podía competir con el Templo de Jerusalén. Según el obispo cisterciense, al construir El Escorial, el monarca legó a la posteridad un «libro» en el que los arquitectos contrarios al vitruvismo podrían aprender la verdadera ciencia constructiva, de la misma manera que Miguel Angel estudió arquitectura en el Panteón de Roma. Los siglos posteriores han contribuido mucho a esta idea de relacionar los dos reyes y los dos templos, aunque ya sin fundamento histórico. Debemos considerarlos, pués, como giros panegíricos y lugares comunes exclusivamente literarios, más que como verdaderos paralelismos entre la figura del rey o su fundación y el prototipo salomónico. Sin embargo, citaremos uno poco conocido. Cuando el Tabernáculo del Altar de la Sacristía de la Sagrada Forma, decorado por Claudio Coello en 1684, fue robado por las tropas invasoras napoleónicas, se sustituyó en 1834 por una reproducción del Templo Salomónico en bronce dorado al fuego diseñado por Ignacio Millán y terminado por Francisco Pecul, con representaciones de escenas y personas del Antiguo Testamento y del Arca de la Alianza. El primitivo tabernáculo era un reloj vaciado, flanqueado por las estatuillas de Júpiter y Juno, que regaló al rey Carlos II su tío el Emperador Leopoldo. Todavía en 1764 escribía el agustino Fray Andrés XIMÉNEZ acerca de El Escorial haciéndose eco de palabras ya leídas en las páginas de Sigüenza: "Mandó últimamente el Señor á Salomón edificase aquel Templo magnífico, acomodado á las circunstancias del tiempo, de fuerte y vistosa arquitectura, con varios aposentos y pórticos [...] Este maravilloso Templo, y Monasterio de San Lorenzo el Real salió tan parecido á estas fábricas divinas, que parece vino trazado del Cielo [..] En este Templo del Salomón de España resuenan de día y noche las Alabanzas Divinas [...] por eso se pusieron aquí [las estatuas] á la entrada de este Templo del Salomón de España”. Tras el paréntesis que supone el historiador ilustrado Antonio Ponz (1788), primer cronista que no hace la mínima alusión al asunto salomónico, llega don Antonio ROTONDO, autor de una estupenda obra vendida por entregas, con dos ediciones: en francés y en español. No podía sino hacerse eco de las alusiones salomónicas de sus anteriores cronistas: "aquel rey cuyo poder sobre la tierra sirvió para prepararse un lugar en el cielo, y que á la vez que inundaba la Flandes de sangre y aproximaba su pérdida para España, levantaba, cual nuevo Salomón, un magnífico templo al Señor, templo que por sí solo bastaría á ilustrar su nombre."  Así, el escritor y jurisconsulto alicantino José MUÑOZ MALDONADO (1807-1875), conde de Fabraquer, vizconde de San Javier y varias veces ministro, todavía consideraba a El Escorial en pleno siglo XIX como una copia mejorada del templo hierosolimitano: "De Jerusalén al Templo, / superior, según contemplo, / que es de las artes gigante".  Incluso Américo CASTRO (1885 - 1972), preocupado por revalorizar las raíces judías del pueblo español, se hacía eco de las comparaciones que entre Felipe II y Salomón establecía una fuente tan poco citada como Salazar en Sobre el nombre y el quién de los Españoles: "aún hasta en el insigne y portentoso edificio de San Lorenzo el Real [...] a imitación del famoso Templo que en Jerusalén levantó Salomón", y añadía "la similitud entre ambos reyes y ambos templos no fue opinión exclusiva de Fray Juan de Salazar, porque vuelve a encontrarse en la vida de Estebanillo González: El Escorial es un «suntuoso templo, obra del segundo Salomón, y emulación de la fábrica del primero»".  JUAN RAFAEL CUADRA Apéndice: «Sermón que predico el maestro fray Alonso Cabrera, predicador de su Magestad, a las honras de nuestro señor el serenissimo y Catolico Rey Filipo segundo que está en Cielo: que hizo en la villa de Madrid en Santo Domingo el Real, último de Otubre, 1598» (Biblioteca Nacional de Madrid, ref. R/26157, 32 págs.) (p. 6v) Y Salomon dio a entender [...] Es la tierra el teatro en que se representan las farsas humanas [...] (p. 14v) Pero a falta de esta eloquencia, y desconfiando de la mia, que es ninguna, me voy a la Santa Escritura a buscar vn retrato digno de nuestro rey, sacado no por mano de Apeles, sino del mismo Dios. Este sea Salomon, aquel celebrarissimo Rey, con quien le comparo, y aun con un Plvs Vltra, diziendo: Ecce plus cuam Salomon hic. (Matt. 21.42) Mirad a este que es mas que Salomon. Por si lo dixo Christo, que hizo a Salomon infinitas ventajas: pero licencia ternemos de aplicarlo a nuestro rey, que le hizo muchas. Podemos hazer unos paralelos, como Plutarco hizo, comparando entre si los varones ilustres, cuyas vidas escriuio: y dezir, que nuestro Señor el Emperador Carlos V. de gloriosa memoria, fue muy parezido al Rey Dauid. Tres cosas hallo yo en Dauid muy excelentes para un principe. La primera valor y prez de armas. Fue Dauid belicoso guerreador [...] Fue el que puso en su punto de grandeza el Reyno de Israel, y le subio a la mayor alteza de gloria que auia tenido [...] (p. 15) La segunda excelencia de Dauid, fue religión. Que firme en la Fè [...] (p. 16) Lo tercero en magnanimidad, porque Dauid, siendo ya de dias, renuncio el Reyno en Salomon su hijo, y se recogio a tratar con Dios. Esto mismo hizo el Emperador, aun no estando tan impedido como Dauid [...] (p. 16v) A Dauid sucedio Salomon y a Carlos Felipe II. Ecce plus quam Salomon hic. Fuele parecido. Lo primero en sabiduria, en que Salomon fue sin par entre los nacidos. (p. 18) Lo tercero en la paz, que es fruto de la justicia. Salomon justiciero fue rey pacifico, y vino muy bien despues de las guerras de su padre Dauid. (p. 18v) Lo cuarto en magnificencia. De Salomon dize la Escritura Dedit Deus Salomoni latitudem cordis quasi arenam, quae est un littore maris (3 Reg 4. ver. 29). Que le dio Dios anchura de coraçon, como la arena que esta en las estendidas playas del mar. (p. 20) Lo quinto, fue excelente Salomon, que lo escogio Dios, para que le edificasse casa, aquel templo tan celebre, y nombrado en todo el orbe. Aquí no tengo yo que hablar, hable esse santo templo de San Lorenço el Real, y casa celeberrima, que en orden es el octauo milagro del mundo y primero en dignidad [...] (p. 20v) Lo sexto en religion, en la Fe. En esto con verdad dezimos. Ecce plus etc. Este es más que Salomon. Salomon en la juuentud amable al Señor, muy fiel, edifico templo [...] pero a la vejez entontecido, y por aficion de mugeres idolatras entregado, vino a profanar tu gloria N(uest)ro Segundo Salomon, siempre firme en la Fè, entivo de la religion catolica por el cab: pero señaladamente cuanto mas anciano mas sesudo [...] (p. 21) Salomon que edifico templo para Dios, edifico muchas más mezquitas [...] O mas que Salomon nuestro Catolico Rey, infringible diamante en la fè [...] (p. 23) Lo septimo en la paciencia, en los trabajos, Salomon, aunque supo de muchos bienes, no tuvo experiencia en males [...] Leemos sus pecados, no su penitencia [...] (p. 23v) Mas mercedes le hizo Dios a nuestro Salomon que al antiguo, porque no solo supo de bienes, riquezas, victorias [...] sino que le prouo con infortunios y trabajos de muchas maneras. (p. 31v) Vltimamente mas que Salomon en el sucessor que nos dexa tan bien instituido [...] Los desconciertos de Salomon en Roboan su hijo se parecen [...]  En otros artículos he desarrollado los parecidos entre El Escorial y el Templo de Jerusalén del siglo I, siguiendo la versión rectangular que se extrae del historiador Josefo: «El Escorial y la recreación de los modelos históricos», en Arquitectura, nº 311, COAM, Madrid, 1er. sem. 1997, pp. 47-52 y «El Escorial y el Templo de Salomón», en Anales de Arquitectura, nº 7, ETSAUV, Valladolid, 1996, pp. 5-15. La tesis básica explica los parecidos entre este Segundo Templo y la parte del convento de El Escorial. Sus medidas y modulación coinciden midiéndolo en codos hebreos, según los tomaban Plinio y Herodoto. El esquema arquitectónico (la «Traza Universal») es prácticamente idéntico en su mitad Sur: cuatro patios de servicios en forma cruciforme, separado por una escalera de un patio mayor, donde vivían los sacerdotes. Las torres también coincidían, antes de que Herrera las simplificara y añadiera la biblioteca encima de la entrada. La transición de este esquema al definitivo fue explicada por Chueca, pero relacionándola con las necesidades funcionales del convento.  Manuel I (1469-1521), padre de la emperatriz Isabel -la mujer de Carlos V-, también recibió la misma comparación: “Numa mimesis da história de Israel: a transmissão do trono de D. João II para D. Manuel é comparada por Duarte Galvão ao episódio bíblico de Saul é David; a edificaçao do Mosteiro de Belém e mimetizado, por D. António Pinheiro, ao ciclo de David e de Salomão na construçao do Templo de Jerusalém; João de Barros compara D. Manuel a Salomão”. Cfr. Jorge Mucha Gato y Nicolas Sapieha, “Uma nova Belém fora da Palestina”, en Jerónimos. Memória e lugar do Real Mosteiro, p. 37, Ed. Inapa, Lisboa, 1997.  La inscripción bajo la estatua de David dice "recibió la traza de la obra de manos del Señor" y la de Salomón "edificó el Templo y lo dedicó al Señor". Debe notarse la significación contrarreformista de esta última sentencia, ya que las ceremonias de consagración de los templos eran consideradas por los luteranos como una simple alegoría. El padre Sigüenza, que dedica dos discursos completos a la consagración de la basílica de El Escorial, señalaba a este respecto: "Por esta razón determinaron los Pontífices, desde el principio de la Iglesia (no es esto invención nueva, como piensan sus enemigos, sino de los mismos Apóstoles, que lo recibieron de Jesucristo), que las iglesias se consagrasen [...] el mismo Señor quiso autorizar con su presencia la fiesta de la dedicación del Templo que hizo Judas Macabeo" (Fundación I.XVII, pp. 206s, ed. mod. cit. infr.).  El felicissimo viaje del muy alto y muy Poderoso Príncipe don Phelipe, hijo d'el Emperador Don Carlos Quinto Maximo, desde España a sus tierras de la baxa Alemaña: con la descripcion de todos los Estados de Brabante y Flandes. Escrito en quatro libros, por Iuan Christobal Caluete de Estrella [...] en Anuers, en casa de Martin Nucio. Año de M.D.LII. Las principales alusiones están en las pp. 65v, 66, 100s, 117, 137, 153, 283v , 284 y 288.  Jacques Le Boucq, "Eschauffault de la confrarye de la goude", en Le tresad- / mirable tri- / umphe de la / noble Order- / de la Thoi- / son dor / Chelebree de La / florisantte Ville / danvers Ian 1555 / Par Treshault & / Tresillustre Prince / Philippes Daustrice / Roy despaigne dangle- / terre de france & / duc de bourgoigne , f. 14 y 14v. Archivos del Toisón de Oro, Viena, cod. 24, Haus-, Hof- y Staatsarchiv (59 pages), 270 x 210 mm, Valenciennes, 12 de marzo de 1556. Aunque tomamos originalmente de Fernando Checa Cremades (Felipe II, mecenas de las artes, p. 20 y 469, Nerea, Madrid, 1992) esta información, incluye algunos errores, como situar las fiestas del Capítulo del Toisón de Oro en Bruselas en 1555, cuando se celebraron en Amberes en 1556. La tableaux vivant de la Chambre de Rhétorique de Amberes (no de Gouda) se llamaba «de Goudbloem» (la Flor de Oro). El texto completo de la inscripción latina era: «Vivat rex, Benedictus dominus deus israel quy dedit hodie sedentem in solio meo videntibus oculis meis; Ut quondam David procerum plaudente senatu / arce sua natum regali in sede locavit / carolus augustus modo sic permisit habenas / filius ut regni plena ditione teneret / gaudet et ingenti nunc ergo antverpia plausu / Laetisonusq. tuba fecit aurea sidera clangor».  Los siete libros de Flauio Iosefo los quales contienen las guerras de los Iudios, y la destrucion de Hierusalem y d'el Templo: traduzidos agora nueuamente segun la verdad de la historia, por Iuan Martin Cordero, y dirigidos a la S.C. y R.M. d'el Rey don Felipe, por la gracia de Dios Rey de España. &c. nuestro Señor. En Anvers, en casa de Martin Nuncio, a la enseña de las dos Cigueñas, M.D.LVII. Con priuilegio Real.El original se escribió en Roma, el año 79 d.C.  Geoffrey Parker, Felipe II, p. 26, Alianza Editorial, Madrid, 1984. La cita completa que recoge del Archivo General de Simancas (sección Casas y Sitios Reales 36, fo. 8; entrada para el 20 de marzo de 1540) dice: "Mas a Juan de Medina, librero vezino de Madrid, quinze rreales por tres bolumenes de libros: De Josepho De Bello Judaico y de Antiqutatibus para Su Alteza, qu montan quuintos y diez murs".  R.W. Bogtman y otros, Glans der Goudse Glazen; Conservering 1981-1989, een geschiedenis van Behoud en Beheer, Gouda, 1990 y Xander van Eck y Christiane Coebergh-Surie, "Behold, a greater than Jonas is here: the Iconographic Program of the stained-glas Windows of Gouda, 1552-72", en Simiolus. Netherlands Quarterly for the History of art, pp. 5-44, 25 (1997). Debo estas citas a Wim de Groot, restaurador de los cartones de las vidrieras, que pudimos ver en Madrid durante la exposición Felipe II, un príncipe del Renacimiento (Museo del Prado, 1998).  Cfr. Mm. Firmin Didot Frères, Nouvelle biographie générale depuis les temps les plus reculés jusqu’a nos jours, t. 41, p. 190, París, 1866. A su gran elocuencia se deben también las Oraciones Fúnebres de María Tudor, María de Hungría, y Leonor de Francia, realizadas tres días después, y más adelante de Isabel de Valois y el infante Don Carlos. Antonio de Herrera (Historia, V.XV, p. 367) le define como elocuente prelado, que hizo un sermon hermoso y bien compuesto. Cabrera de Córdoba (Felipe II, IV.XXVI, p.181) añade: “La oración fúnebre fue elegante y grave en lengua francesa de Infraneo obispo”. El sermón que nos ocupa, leido tras una nueva disculpa de Felipe II por su falta de dominio del francés, decía: «Mais, vne chose diray -je toutesfois, que, comme Dauid, se sentant brisé de tant de peines par luy supportées, declara successeur en son Roiaume Salomon son fils, suiuant la confidence qu’il eut de son haut sçauoir, & sagesse [...] Et que, se desmettant de ses estats, il reuestit de ceste roiale pourpre, personnage, à qui elle fiet, & conuient tresbien. Ce qu’il feit aussi en espoir, Sire, que, comme Salomon aprés le trespas du pere, edifia & dedia ce beau temple en Hierusalem: ainsi, que Vostre Majesté Roiale, après luy, emploieroit ses biens, & ses forces, pour estançonner les ruines du vrai temple de Dieu, qu’est l’Église. Laquelle, à vray dire, a grand besoin de puissans estançons, pour le temps où nous sommes». (Le sermon fvnèbre, fait devant le roy, par messire Francois Richardot, Euesque de Niclope, & Suffragant d’Arras: Aus Obseques & Funerailles du Tresgrand, & Tresuictorieus Emprereur Charles Cinquiéme [...], a Anvers, de l’imprimerie de Christophle Platin: M.D.L.VIII. Biblioteca Real de Bruselas, ref. VH.26.211 C (RP), p. 17). Debo el hallazgo de esta importante y esclarecedora cita a Begoña Cepeda y a Luis Carazo Jiménez.  Pese a que no se atacaba directamente a Felipe II, el texto latino de la esquina derecha del grabado no deja lugar a dudas de la intención del mismo: «Sed venit hora ut omnis qui interficit vos, arbitretur obsequn. Se prestare Deo. Ioan. 16:2», es decir, «Se acerca la hora en la que quien os mate creerá que da culto a Dios» (San Juan). Y sigue «In multudine populi Dignitas regis et In paucitate plebis Ignominia principis. Pro. 14:28», que significa «Un pueblo numeroso es la gloria del rey, y la escasez de súbditos es la ruina del príncipe» (Proverbios). A continuación «Princeps qui lobenter audit verbamendacij omnes ministros habet Impios. Pro. 29:12», «Cuando el príncipe escucha las relaciones mentirosas, todos sus ministros son malos». Y por último «Venite sapienter opprimamus eum, ne forte multiplieetur. Exo. 1:10», «Procedamos cautamente con él, para que no siga multiplicándose» (Éxodo). Finalmente, en la línea inferior se lee «Quando obstetricabitis hebreus et partus tempus aduenerit, si masculus fuerit, interficite illum si faemina referuate. Exo. 1:16», que significa «Cuando asistáis en un parto a las hebreas, mirad sobre las dos piedras: si es niño, matadlo; si es niña, dejadla vivir». Catálogo de la exposición Ketters en Papen onder Filips II en el Catharijneconvent, p. 109, Utrecht, 1986. De nuevo debo esta cita a Wim de Groot.  M. Vitruvio Pollion de arqchitectvra, dividido en diez libros, traduzidos de latin en Castellano por Miguel de Vrrea Architecto, y sacado en su perfectió por Iuan Gracian, impresor vezino de Alcalá, p. A 3, Alcalá, M.D.LXXXII.  Primera y segunda parte de las grandezas de España. Compuesta por el Maestro Pedro de Medina, vecino de Sevilla y nuevamente corregida y muy ampliada por Diego Pérez de Messa, catedratico de Matematicas en la Universidad de Alcala. Dirigida al muy catholico y muy poderoso ley don Philippe segundo desde nombre nuestro Señor. Impresso en Alcala de Henares en casa de Juan Gracian que sea en gloria. Año 1590. Acosta de Luys Mendez, mercader de libros. La edición original de Medina es de Sevilla, Domenico Robertis, 1548, pero no incluye nada sobre El Escorial. Hay una segunda edición de Pérez de Mesa de 1595, acosta de J. de Torres, también en Alcalá. Se dedica a El Escorial el último párrafo del cap. LXXXIX, de la 1ª parte (fol. 98v) y el cap. CXXIV, de la 2ª parte (fol. 263v-266v).  Historia de la Orden de S. Hieronymo Doctor de la yglesia y de su restauracion y fundacion en los Reynos de España, por fray Joan de la Cruz frayle de la dicha orden professo de S. Bartholome el Real de Lupiana, 1591. Libro quarto de la Hystoria de la orden de nro. Padre Sanct. Hieronymo (f. 393v), manuscrito inédito de 1591 conservado en la biblioteca del Monasterio de El Escorial, códice &-II-19.  Historia brieve del'agustissima Casa D'Austria Nella quale si racconta someriamente [...] con la deseritione della rara al mondo fabrica dello Scuriale di Spagna, p. 53, Bergamo, 1593. El texto origina reza: "il quale lo possiamo degnamente chiamar l'ottaua marauilla del mondo; per cioche, e di belleza, e d'ornamenti, e diricchezze, possiamo dire, che sia de piu mirabili che siano stati fabricati da gli antichi, ò moderni Rè, ò Imperatori: & anco lo possiano pareggiare in ogni sua nobil parte a quel gran Templo (tanto nominato nelle Sacre Lettere) che fece fabricare il gran Rè Salomone in Gierusalemme".  Antonio Martínez Ripoll lo atribuye, erróneamente, al mismo Mora. En realidad pertenece a un volumen encuadernado en Valladolid el 12 de septiembre de 1690 con el título «Cosas memorables que la Magestad del Rey Don Phelipe segundo nuestro señor tenia entre sus papeles» (Biblioteca Nacional, Madrid, secc. Manuscritos: Ms 6035, fol. 134r y 150v). El capítulo titulado "R[elaci]on. sumaria del Modelo de la antigua Hierusalem q. ymbro a su Magd. de Roma el Pe. Joan Baptista Villalpando y la presento y mostro el Pe. Gaspar de Pedrosa en Madrid con el primer Tomo sobre Ezechiel y con la estampa y aparato de el Templo de Salomon" van firmadas al final por el padre Villalpando, fechado en Roma el año 1597. Su contenido lo señala claramente como el famoso texto explicatorio de la maqueta de Jerusalén que el jesuíta presentó al rey, según su propia confesión, en 1594. No estuvo muy fino Mora, ya que según el padre Sigüenza El Escorial mide 735x580 pies castellanos, y por tanto ocupa un área de 426.300 pies cuadrados. Como el Templo de Villalpando mide 500x500 codos de 45½ dedos castellanos, ésto equivaldría a que Ezequiel vio un edificio de 1.421'875 pies de lado, y su superficie sería de 2.021.728'516 p². De esta manera, la relación real es de 2.021.728'516/426.300 = 4'74 veces. También podríamos considerar el área total del monte, cuya superficie es de 125 cañas cuadradas (de 6¼ codos), por lo que su lado valdría 2.221'68 pies y la relación alcanzaría las 11'58 veces.  Tomi I, prol. p. 108. Hieronymi Pradi et Ioannis Baptistae Villalpandi e Societate Iesv In Ezechielem Explanationes et Apparatus Vrbis, ac Templi Hierosolymitani. Commentariis et imaginibvs illvstratvs opvs tribvs tomis distinctvm, 1595. Tomi II. De postrema Ezechielis Prphetae visione Ioannis Baptistae Villalpandi Cordvbensis e Societate Iesv. Tomi secvndi explanationvm pars secvnda , 1605. Tomi III. Apparatvs vrbis ac templi hierosolymitani. Pars I et II Ioannis Baptistae Villalpandi Cordvbensis e Societate Iesv. Collato Stvdio cvm H. Prado ex Eadem Societate. Ed. trad. El Templo de Salomón según Juan Bautista Villalpando. Comentarios a la profecía de Ezequiel. Trad. de José Luis Oliver Domingo del tomo II. Ed. Juan Antonio Ramírez. Siruela, 1991.  Excelencias de la Monarquía y reyno de España, en que de nuevo con gran aumento se trata de su origen, antigüedad, sucesiones, nobleza, religión, gobierno, etc., Valladolid, 1597.  Sermón que predico el maestro Fray Alonso de Cabrera predicador de su magestad, a las honras de nuestro señor el serenissimo y Catolico Rey Filipo Segundo [...] que hizo en la villa de Madrid en Santo Domingo el Real [...], 1598, Madrid.  Ionnis Marianae Hispani, e Soc. Iesu, De rege et regis institutione libri III, ad Philippum III Hispaniae Regem Catholicum, anno 1599. Toleti, apud Petrum Rodericum, lib. III, cap. IX. Ed. mod. La dignidad real y la educación del rey, lib. III, cap. X, p. 361, ed. y est. prel. de Luis Sánchez Agesta, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1981.  Fray José de Sigüenza: La fundación del monasterio de San Lorenço el Real (1600) y sobre todo en Descripción y relación cumplida de todas las partes de la fábrica(1605), pp. 593-618: discurso XXII: "La comparación y conferencia de este templo y casa con otros edificios famosos, principalmente con el templo de Salomón". Las citas corresponden a las pp. 19, 35, 51, 105, 131, 166, 207, 236, 291 y 597 de la edición moderna de Aguilar, Madrid, 1963.  Fray Luis de Azevedo: Discursos morales en las fiestas de la Reina del cielo de Nuestra Señora, compuestos por el padre Fray Luis de Azeuedo... de la orden de nuestro Padre San Agustin. Impreso en Valladolid por Francisco Fernandez de Cordova, 1600 (2ª ed. Lisboa, 1602). Discurso décimo, parte segunda: "Fiesta de la Annunciacion" (p. 111).  Fray Jerónimo de Sepúlveda, O.S.H.: «Historia de varios sucesos», pp. 376, en Documentos... (t. IV).  Thesoro de la lengua castellana o española. Compuesto por el licenciado Don Sebastián de Covarruvias Orozco, Capellán de su Magestad, Mastrescuela y Canónigo de Cuenca y Consultor del Santo Oficio. Dirigido a la Magestad Católica del Rey Don Felipe III, fol. 370v, Madrid, 1611.  Fray Juan de Salazar: Política Española, 1619; ed. Miguel Herrero García, p. 82, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1945. Según Herrero, la misma idea de comparación entre ambos pueblos había sido adelantada por Hernando de Herrera, Cervera de la Torre, Fray Juan de la Puente, Carlos García y López Madera.  Madrid, 1619; reimpr. 1876-79, pp. 385-386, 4 vols. El texto se enmarca en una disertación sobre la arquitectura perfecta. La cita ha hecho pensar a autores como Martínez Ripoll que Felipe II ya tenía conocimiento del Templo antes de 1563, y que quiso aplicarlo a la construcción de El Escorial.  Porreño, Baltasar: Dichos y hechos del rey Don Phelipe Segundo, el Prudente, ed. org. en Salvador Viader, Cuenca, según ed. de Amberes, 1666. Ed. mod. en Saeta, Madrid, 1942; pp. VIII.124, IX.155, X.158, XV.245 y XV.248.  Ed. Amberes, 1646; ed. mod. Austral, Madrid, 1968, p.65.  El original se publicó en tres partes, la primera publicada en Zaragoza en 1651, la segunda en Huesca en 1653 y la tercera en Madrid en 1657. La cita se encuentra en la Parte I, crisis XII (ed. mod. Ramón Sopena, 1972).  Reproducida en la Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial de Santos (cfr. infr.)  Fray Francisco de los Santos, O.S.H.: Descripción breve del Monasterio de S. Lorenzo de El Real del Escorial, vnica maravilla del mundo. Fabrica del prvdentissimo rey Philipo Segvndo... (Madrid, 1657), Móstoles, ed. facs. Almiar, 1984.  Poemas de Francisco Cano del Moral y Peralta, en Octava sagradamente culta, celebrada de orden del Rey Nuestro Señor, en la Octava Maravilla..., p.125: cit. por S. Alvárez Turienzo: El Escorial en las letras españolas, 132. La segunda cita está recogida por Dolly María Lucero Ontiveros: El Escorial en el barroco, Bahía Blanca (Argentina), 1958; cit. también por Turienzo.  «El hijo de David, Salomon coronado y acciones de su minoridad [...] politica de principes historiada con morales advertencias [...] por Don Iuan Baños de Velasco y Azebedo [...] en Madrid, por Francisco Sanz [...] a costa de la viuda de Bernardo de Sierra [...] M DC LXX II»  Architectvra civil recta y obliqva, considerada y dibvxada en el Templo de Iervsalen [...] Promovida a svma perfeccion en el Templo y Palacio de S. Lorenço, cerca del Escvrial , que invento con su Divino Ingenio, delineo con su real mano, y con excessivos gastos empleando los mejores Architectos de Europa erigio el Rey D. Philippe II (3 vols.), Camillo Corrado, Vigeven, 1678. Ed. facs., Turner, 1984.  Cornelia von der Osten Sacken: El Escorial. Estudio iconológico, p. 64, Xarait, 1984.  Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial: su magnífico templo, Panteón, y Palacio, impr. de Antonio Marín, 1764; p. 3, Madrid, ed. facs. Editorial Patrimonio Nacional, 1984.  Descripción de la gran Basílica del Escorial, impr. de la Galería Literaria, 1961; Madrid, ed. facs. Editorial Patrimonio Nacional, 1984.  Antonio Pérez y Felipe II , esc. I, acto III, Madrid, 1837. Citado por Saturnino Álvarez Turienzo, EL Escorial en las letras españolas, p. 143, Ed. Patrimonio Nacional, Madrid, 1985. Estoy en deuda con este magnífico libro, del que han salido buena parte de las citas que he podido encontrar.  Sobre el nombre y el quién de los españoles, p. 106, Sarpe, Madrid, 1985 (del prólogo de la ed. de 1968).  PÁGINA  PÁGINA 1 J 5CJ 5CJ0CJ(6B* CJj ôýîéýÉýåýÀ³ýáýÉýîéýåýåýåý®ýôý¬ 5CJ>*CJjU 5CJ 5CJ0 hmHCJL_`R‚ 5CJ 5CJ0 hmHjCJ hmH 6CJ 5CJCJT€¡«·56CJ 6CJmH  5CJCJJ|¡·Ñ6@ˆþÿH* 6B*mH éGæ 6B*mH 6mH6B* mHùÿ6B*NH6B*mH Z“æ6@ˆþÿ@ˆþÿmH  6B*mH CîÝÅ nH  !ðð7>Os‰’¨©°¸ÁÊËÍÓÝäèîñø<ft Word 8.0ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ