{\rtf1\ansi\ansicpg1252\uc1 \deff0\deflang1033\deflangfe3082{\fonttbl{\f0\froman\fcharset0\fprq2{\*\panose 02020603050405020304}Times New Roman;}{\f1\fswiss\fcharset0\fprq2{\*\panose 020b0604020202020204}Arial;}{\f11\fswiss\fcharset0\fprq2{\*\panose 00000000000000000000}MS Sans Serif;}}{\colortbl;\red0\green0\blue0;\red0\green0\blue255;\red0\green255\blue255;\red0\green255\blue0;\red255\green0\blue255;\red255\green0\blue0;\red255\green255\blue0;\red255\green255\blue255;\red0\green0\blue128;\red0\green128\blue128;\red0\green128\blue0;\red128\green0\blue128;\red128\green0\blue0;\red128\green128\blue0;\red128\green128\blue128;\red192\green192\blue192;}{\stylesheet{\nowidctlpar\widctlpar\adjustright \f11\fs20\cgrid \snext0 Normal;}{\*\cs10 \additive Default Paragraph Font;}}{\info{\title La participación ciudadana en el urbanismo}{\author Juan Rafael de la Cuadra Blanco}{\operator Juan Rafael de la Cuadra Blanco}{\creatim\yr1999\mo7\dy27\hr12\min30}{\revtim\yr1999\mo7\dy27\hr12\min30}{\version2}{\edmins0}{\nofpages1}{\nofwords615}{\nofchars3506}{\*\company 3i & Asociados S.L.}{\nofcharsws4305}{\vern73}}\margl851\margr474\margt567\margb426 \endnotes\aendnotes\aftnstart0\hyphhotz0\aftnnar\lytprtmet\hyphcaps0\viewkind1\viewscale79\viewzk2\pgbrdrhead\pgbrdrfoot \fet0\sectd \linex0\headery709\footery709\colsx709\endnhere\sectdefaultcl {\*\pnseclvl1\pnucrm\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl2\pnucltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl3\pndec\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl4\pnlcltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta )}}{\*\pnseclvl5\pndec\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}{\*\pnseclvl6\pnlcltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}{\*\pnseclvl7\pnlcrm\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}{\*\pnseclvl8\pnlcltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}{\*\pnseclvl9\pnlcrm\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}\pard\plain \nowidctlpar\widctlpar\brdrb\brdrs\brdrw15\brsp20 \adjustright \f11\fs20\cgrid {\b\f1\fs22\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 TRIBUNA \par }\pard \qc\nowidctlpar\widctlpar\brdrb\brdrs\brdrw15\brsp20 \adjustright {\f0\fs22\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 J. RAFAEL DE LA CUADRA BLANCO \par }\pard \qc\sl192\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\i\f0\fs40\lang3082 La participación \par }\pard \qc\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\i\f0\fs40\lang3082 ciudadana en el urbanismo}{\b\i\f0\fs40\lang3082 \par }\pard \qc\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\f0\fs22\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 Ser necesita algo más que alegaciones aisladas \par }\pard \qc\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\f0\fs22\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 a los Planes de Urbanismo, dice el autor \par }\pard \qj\fi567\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\f1\fs22\lang3082 Resulta curioso que en la última campaña electoral se haya hablado tan poco de ur\-banismo. Hubo un tiempo en que el debate de la participación ciudadana en el diseño de la ciudad era uno de los principales asuntos políticos. Ya en la antigua Grecia, Aristóteles creía imprescindible un cierto numero de habitantes por cada ciudad. Hasta el día de hoy, este debate se ha extendido hasta políticos, técnicos, urbanistas y arquitectos. La clave del mismo debería ser el comprender nuestro auténtico papel en ella como habitantes. \par A lo largo de la historia la ciudad ha ido adoptando diversas formas producto de la época, los lugares y sus sistemas socioculturales. Todos tenemos imágenes de la acrópolis, de sus ágoras y teatros, de ámbitos donde se participaba de una vida volcada al espacio publico. Sabemos como la ciudad se fue amurallando debido a las guerras de conquista. Esa ciudad medieval que, a través de sus hitos más importantes -iglesia y muralla- dominaba el espacio interior y exterior. Así podemos encontrar ciudades-puerto, fortaleza, y más adelante ciudades-jardín, obreras y utópicas, entre otras. \par Algunas de ellas surgieron de los tableros de los diseñadores, otras de criterios de defensa militar o de salud de los médicos ambientalistas franceses. Más actuales son las respuestas al proceso industrial, con ideas como la ciudad obrera y las utopías de Saint Elia, que imaginó la ciudad dividida en niveles de transito y asociación peatonal. Mención aparte merecen los Archigrán que años mas tarde vieron en el suelo un futuro no prospero y elevaron sus ciudades haciéndolas móviles y enchufables. \par }\pard \qr\fi567\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\f1\fs22\ul\lang3082 Calidad de vida \par }\pard \qj\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\f1\fs22\lang3082 \tab Pero en el campo del urbanismo no todo quedó en el papel. Ahí está Brasilia, una ciudad pensada en el tablero desde su fundación hasta el último ladrillo, con sectores de Tránsito, de trabajo, de vivienda y esparcimiento diferenciados que aplicaban la carta de Atenas y el urbanismo de Le Corbusier. Con grandes edificios habitacionales, de escala monumental, con puentes peatonales que cruzan avenidas de ocho carriles. Una ciudad pensada para el hombre, pero sin él. \par }\pard \qj\fi720\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\f1\fs22\lang3082 Quien no lo crea, que viaje y camine por ella, que recorra su plaza central de dos cuadras de ancho por diez de largo y que compruebe su desolación. \par }\pard \qj\sa120\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\f1\fs22\lang3082 \tab Para conseguir que el hombre sea el creador de su propio espacio, el urbano, y que gestione de manera real las características de la ciudad, el urbanismo debería entenderse como la manifestación de una comunidad cultural en la historia, que deja sus huellas en la construcción de su hábitat. Cuando los profesionales del diseño hacemos intervenciones arquitectónicas, sabemos a que nos referimos y en que pensamos, sabemos del peso de la historia, de la tecnología de los materiales y de los programas a desarrollar pero fundamentalmente sabemos que una obra pensada desde acá, está situada en un lugar determinado y con un propósito claro: mejorar la calidad de vida del hombre. Los que se dedican al arte de construir deberían actuar como el alfiler del acupunturista, con soluciones simples y efectivas. Ya se sabe: menos es más. \par \tab Pero para hablar de conceptos como el de «ciudad abierta», se necesita algo más que acciones aisladas. Se necesita algo más que alegaciones aisladas a los Planes de Urbanismo o participaciones poco efectivas en las Juntas de Com\-pen\-sa\-ción. El usuario de la ciudad debe hacerla suya, apropiándose de espacios públicos, de la calle, el bulevar, la esquina y la plaza. La ciudad se comportaría como un gran patio de todos, con respeto por todas nuestras culturas y expresiones. Incentivando y atendiendo a todas aquellas actividades ciudadanas que se realizan al aire libre, fuera del espacio privado de nuestra vivienda. Sentiríamos así la ciudad como autén\-ti\-ca\-mente nuestra, olvidando aquella idea de que "como es de todos, no es de nadie". Desde una actitud de participación se diseña una ciudad como ciudadano, se diseña como vivirla, y cuidarla. Éste es el aspecto fundamental para pensar en una ciudad abierta. ¿Será posible?}{\f0\fs26\lang3082 \par }\pard \qr\sa120\nowidctlpar\widctlpar\brdrt\brdrs\brdrw10\brsp20 \adjustright {\f0\fs26\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 Arquitecto. Jefe del Departamento }{\f0\fs26\expnd0\expndtw-3\cf1\lang3082 de Servicios 3i & Asociados}{\f0\fs26\lang3082 \par }}