logotipo

img_google
LA LÍRICA EN ROMA

HORACIO

Final
Página principal Contenidos Teatro Historiografía Oratoria Poesía épica En la PAU Apéndice   Bibliografía

 

1.- LA LÍRICA EN ROMA: HORACIO
2.- LOS TÓPICOS HORACIANOS

 

1.- LA LÍRICA EN ROMA HORACIO

LA LÍRICA EN ROMA

En la época primitiva no se puede hablar de poesía, sino de verso. Los restos más primitivos de poesía? lírica que encontramos en Roma se refieren a fórmulas rituales:

1.- El canto de los Arvales (carmen fratrum Arvalium).  

El texto, tal como nos ha llegado, es una sucesión de términos cuyo sentido se nos escapa, y no puede ser entendido sino por medio de conjeturas.

Es muy posible que a lo largo de los siglos fuera desvirtuándose, y podemos pensar que los mismos que lo cantaban ignoraban su significado.

El alfabeto en que fue escrito era el modelo antiguo que ni se usaba ni se conocía en el momento de la inscripción, y daba lugar a errores y confusiones.

El texto está corrompido, desfigurado y alterado por faltas de todo tipo que hacen imposible su interpretación. Se pueden identificar algunos términos.

Los "Fratres Arvales" eran 12 sacerdotes que en el momento de la luna llena del mes de mayo hacían una procesión en el campo, cantando este poema, después de la reunión anual de este colegio sacerdotal.

Enos Lases iuvate

<e>nos Lases iuvate

enos Lases iuvate

Neve luae rue Marma sins incurrere in pleores

neve lue rue Marmar <si>ns incurrere in pleoris

5             neve lue rue marmar sers incurrere in pleoris.

Satur furere Mars limen <sal>i, sta berber,

satur fu, fere Mars, limen sali sta berber,

satur fu, fere mars, limen sa<l>i, s<t>a berber.

<Sem>unis alternei advocapit conctos

10                   semunis alternei advocapit conctos

semunis altern<ei> advocapit <conct>os.

Enos Marmor iuvato,

enos Marmor iuvato,

enos Marmor iuvato.

15             Triumpe triumpe triumpe trium<pe tri>umpe.

Y el canto de los Salios (carmen Saliorum).

Este texto del carmen Saliorum nos ha sido conservado, y no completo, por Varrón (De Lingua Latina, 7, 26).

Los "Fratres Salii" cantaban este himno en procesión mientras danzaban.

Su sentido era ininteligible para los romanos de la época clásica, aunque algunos términos se pueden reconocer.

Cozeui oborieso. Omnia vero ad Patulcium commissei.

Ianeus iam es, duonus Cerus es, duonus Ianus.

Venies potissimum melios eum recum

Divum em pa cante, divum deo supplicate

La primitiva lírica romana tenía una versificación muy peculiar: el verso Saturnio, que es la más antigua forma de versificar en Roma. No se sabe a ciencia cierta si este tipo de verso se basaba en la cantidad, como el verso griego y el romano posterior, o en el acento, como lo hacemos nosotros. Tampoco se conocen sus reglas. Es posible que fueran menos precisas que las que había en la época clásica. Tenían otros mecanismos además de la cantidad de las sílabas y el acento, como la aliteración y la rima.

Los primeros poetas Livius Andrónicus, Cnaeus Naevius y Quintus Ennius son más bien poetas épicos y dramáticos.

Tal vez, el primer poeta lírico reconocido sea Lucilio (180 - 103 a. C). Era amigo de Escipión el Africano y de Laelius. Escribió 30 libros de Satyrae, en las que trataba todo tipo de temas: políticos, morales, literarios, gramáticos, etc. generalmente con un espíritu mordaz y polémico: golpea con fuerza y hiere profundamente. El término satira/satura expresa mezcla, revuelto, es decir, que bajo el título de Satyrae se puede tratar cualquier cosa. El significado español de este término, indicando  crítica dura y mordaz contra todo tipo de personas, procede del uso que se ha dado a este tipo de poesía desde tiempos antiguos.

Los principales representantes de la lírica latina son: Catulo, Ovidio, Virgilio, Horacio, Tibullo, Propercio, Persio y Juvenal, además del representante de la poesía didáctica: Lucrecio.

LOS POETAE NOVI

En el siglo I a. C. aparecen en Roma una serie de poetas llamados por Cicerón poetae novi, que imitan los modelos alejandrinos y al mismo tiempo desprecian a todos los poetas romanos anteriores. Su gran maestro es Calímaco (310 - 240 a. C.) cuyas obras tratan de imitar. Los poemas han de ser breves, ligeros y sutiles. Por lo general sus poemas son del tipo griego epullion, poemas épico - líricos de apenas cien versos, o epigramas, que en dos versos lo dice todo. Prefieren la brevedad y los rasgos concretos a los largos análisis sicológicos. La lengua y  la métrica son trabajadas hasta el extremo: emplean términos rebuscados y palabras raras y poco conocidas, y son partidarios de las rarezas en la versificación. Tienen, por otra parte, grandes conocimientos, sobre todo, en mitología. Sus temas son preferentemente amorosos.

Los principales representantes de esta corriente poética son: P. Valerius Cato, C. Licinius Calvus, C. Helvius Cinna, M. Furius Bibaculus, Q. Cornificius, pero, sobre todo C. Valerius Catullus.

CATULLUS

(87? - 54? a. C.)

Pertenecía a una familia rica de Verona, pero en poco tiempo dilapidó su fortuna viviendo excesivamente alegre.

Ya en Roma, sólo con 20 años se enamoró perdidamente de la Lesbia que canta en sus poemas, que probablemente era Clodia, esposa de Q. Metellus Celer. No se dedicó a  la política, a pesar de que era amigo de personajes importantes y posiblemente la podrían haber ayudado. Se arruino en varias ocasiones, y murió joven de una enfermedad del pecho.

Tiene algunas obras largas del tipo del epullion alejandrino: Bodas de Tetis y Peleo; La cabellera de Berenice, que no son las que más gustaron a la gente.

Pero sus obras principales son los poemas cortos, alrededor de 60, en los que intercala los dedicados a Lesbia (Vivamus mea Lesbia atque amemus), con los que dedica a sus amigos y a sus enemigos.

Es simple pero perfecto en la forma, además de natural. Tiene una gracia inimitable, y un espíritu alegre, malicioso y mordaz con el que expresa poderosamente su pasión, sea amorosa, de amistad o de enemistad. A veces raya la grosería y  la obscenidad.

Su lenguaje varía con los temas. A veces es familiar casi vulgar llena de diminutivos, y otras veces es más seria, con palabras rebuscadas, cultas y con reminiscencias griegas. La métrica es variada, generalmente relacionada con los alejandrinos.

Durante la época de Augusto la lírica latina llegó a su más alta cima. Autores como Virgilio, Horacio, y Ovidio se pueden contar con los más famosos poetas de todos los tiempos.

Virgilio, además de poeta épico, sobresale también por su poesía lírica: Las Bucólicas (véase en el tema de la Poesía épica)

Ovidio, juntamente con Tibullo y Propercio son los reyes de la elegía.

P. OVIDIUS NASO

(43 a. C. - 17 p. C.)

Ovidio (Publio Ovidio Nasón, 43 a. C. - 17 d. C.) quería ser poeta, a pesar de que estaba destinado por su familia a ser abogado. Y lo consiguió, ya que tenía el don del virtuosismo versificador. Se podría decir que hablaba en verso, ya que lo hacía con tal facilidad que los versos le salían sin querer.

Tuvo mucho éxito en la sociedad de la época debido a su espíritu amable y a su talento. Había vivido en la felicidad cuando tenía el respeto de Augusto, y cuando recibía el aplauso de toda la sociedad, e, incluso, de la corte.

Sin embargo, por motivos poco claros, en el año 8 d. C. una orden del emperador Augusto le desterró a un lugar remoto, a las orillas del mar Negro (el Ponto Euxino), cerca de la desembocadura del río Danubio, lo que entonces se llamaba Tomes y hoy es Constanza en Rumania. En aquellos tiempos era un país bárbaro, y allí murió sin haber conseguido el perdón del emperador.

Augusto había tomado como distintivo de su gobierno la regeneración moral de las costumbre de los ciudadanos. Proclamó unas leyes sobre la represión del adulterio y sobre la obligatoriedad del matrimonio. Ovidio compuso unos poemas galantes sobre cuestiones delicadas: Amores, Ars amandi (Arte de amar), Remedium amoris (Remedio del amor), que parece ser que no fueron del todo del gusto del emperador, porque según él, eran dos obras escandalosas que no ayudaban a que las costumbres romanas se regeneraran. Esto es lo que dice el escritor romano Aurelius Victor:

”Poetam Ovidium pro eo quod tres libellos amatoriae artis conscripsit exilio damnavit Augustus”:

Augusto castigó al poeta Ovidio con el destierro porque escribió tres libros sobre el arte de amar.

  Sin embargo el destierro llegó nueve años después de que fueran publicadas tales obras.

Ovidio sabía cuáles habían sido las razones que había tenido Augusto para desterrarlo, pero no quiso desvelarlo ni a sus mejores amigos que habrían podido interceder por él ante el emperador, y, tal vez, habría sido perdonado, o por lo menos, podría haber sido trasladado a otro lugar menos inhóspito. No parece que el motivo literario haya sido  el causante del destierro.

Probablemente razones eran otras, y mucho más serias que las meramente literarias y morales.

Hay quien dice que fue por culpa de la esposa de Augusto, Livia, que pretendía que los herederos en el gobierno de Roma fueran sus hijos, concretamente Tiberio, y no los herederos directos de Augusto, entre ellos su nieto Agrippa Postumus, al que primero adoptó como hijo y más tarde desheredó y desterró. Esto llegó a oídos de Ovidio, que, según se dice, tuvo interés en que volviera del destierro, y fue testigo del intento de envenenamiento por parte de Livia, para desembarazarse definitivamente de él.

Sidonio Apollinar desvela que Ovidio había sido amante de Julia, la hija que Augusto tuvo con Scribonia; o, por lo menos, había sido cómplice de sus amores. Sin embargo no parece que fuera desterrado por esto, ya que las fechas no concuerdan.

La nieta de Augusto, Julia, hija de la anterior, tenía una conducta bastante escandalosa, y Ovidio habría sido sorprendido ayudándola en sus amoríos, incluso prestándole su propia casa para que pudiera estar con uno de sus amantes. Augusto habría echado toda la responsabilidad de los devaneos de su nieta a Ovidio, por lo que fue desterrado.

Tal vez Ovidio había asistido a una ceremonia exclusiva de las mujeres en la fiesta de la Buena Diosa en la que, según los ritos del culto, en algunos momentos las mujeres estaban desnudas, y él habría visto a Livia desnuda.

Algunos autores aducen como causa del destierro de Ovidio razones religiosas, como que habría participado en ceremonias adivinatorias clandestinas donde se revelaba la próxima muerte de Augusto y la ascensión al trono de Agripa. De donde en algunos círculos se piensa que Ovidio era un oponente al régimen de Augusto y que participaba en reuniones de tendencia neopitagórica, sospechosas para los poderes públicos.

El caso es que Ovidio fue desterrado, y por mucho que hizo, escribiendo a todos sus amigos en las obras tituladas Tristes y Pónticas, las mejores elegías que se han escrito en lengua latina, no consiguió volver. No sólo fue desterrado, sino que alguna de sus obras, como Arte de amar fue abolida y expurgada de las bibliotecas. Sólo le quedaba el consuelo de que no había perdido ni sus bienes ni sus derechos como ciudadano romano, entre ellos el de hacer testamento.

Además escribió obras que se pueden considerar enciclopédicas, por la gran erudición de que hace gala, sobre todo cuando trata la mitología (Metamorphoseos - Las Metamorfosis) o las leyendas romanas, las fiestas tradicionales del Lacio, los usos de la vida civil y las ceremonias del culto siguiendo el orden del calendario romano (Fasti - Los Fastos).

Tenía muchísima facilidad, según dice él mismo En Tristes (4, 10, vv. 26 y 26) nos habla de su facilidad para versificar:

Sponte sua carmen numeros veniebat ad aptos

et quod tentabam scribere versus erat

El poema llegaba espontáneamente a sus ritmos oportunos

y todo lo que trataba de escribir se me convertía en verso

Por esa facilidad en la versificación es el más fecundo de los petas latinos, y, también por eso, encuentra la forma de dar a sus narraciones y a la descripción de sus sentimientos la forma más oportuna. Tiene mucha erudición, pero a veces le falta inspiración auténtica de poeta. Sus versos son perfectos.

HORACIO

“Natus est VI idus decembris L. Cotta et L. Torquato consulibus, decessit V kal. decembris C. Marcio Censorino et C. Asinio Gallo consulibus post nonum et quinquagesimum annum herede Augusto palam nuncupato, cum urgente vi valetudinis non sufficeret ad obsignandas testamenti tabulas. Humatus et conditus est extremis Esquiliis iuxta Maecenatis tumulum.” (Suetonio, “De viris illustribus”, “Vita Horatii”, 16)

Nació el día sexto antes de los idus de diciembre (8 de diciembre) durante el consulado de L. Cotta y L. Torcuato (65 a. C.), y murió el día quinto de las calendas de diciembre (27 de noviembre) cuando eran cónsules C. Marcio Censorino y C. Asinio Galo (8 a. C.), a la edad de cincuenta y nueve años, después de designar públicamente heredero de sus obras a Augusto; murió de una manera casi repentina, tanto que la fuerza de la enfermedad ni siquiera le permitió firmar su testamento. Sus funerales tuvieron lugar en el mismo sitio donde fue enterrado, en la parte más alejada del Esquilino, junto a la tumba de Mecenas.

Quintus Horatius Flaccus

(65 - 8 a. C.)

Nació en Venusa, ciuda de la Apulia, cerca de Lucania. Su padre era un liberto que se dedicaba a recaudar el dinero de los impuestos (coactor), que es lo que nos dice el mismo Horacio, pero que, según otros, también hacía negocios como traficante de salazones (salsamentarius). De ahí que cuando se le quería molestar se le decía: “Quotiens ego vidi patrem tuum bracchio se emungentem!”, “¡Cuántas veces he visto a tu padre con el brazo metido hasta el codo!” (Suetonio, op. cit.). Sea lo que fuere no escatimó ningún sacrificio con tal de ver prosperar a su hijo.

Horacio no se avergonzó en ningún momento de su origen, ya que su padre le dio todo lo necesario para que tuviera una sólida formación moral y los medios para que su instrucción fuera la misma que la de los niños de las familias nobles.

Su padre lo llevó a Roma todavía muy joven, con lo que se convirtió en un joven urbano, sin referencia a la vida campestre y rural, como Virgilio, aunque amaba el campo por la tranquilidad que se respiraba y como refugio en los momentos de mayor actividad. Allí, en Roma, fue su padre quien le dio las primeras lecciones como pedagogo, ya que prefería no tener que fiarse de un esclavo para una tarea tan delicada. Pasó al estudio de la gramática donde recibió las lecciones de un tal Orbilius, al que llama "plagosus", es decir, "aficionado a pegar".  Leyó las obras de los antiguos escritores latinos, pero también de los griegos, y leyendo las muestras de la poesía griega descubrió su vocación por la belleza. Sus primeros versos los escribió en griego. 

Quintus Horatius Flaccus

Gracias a la generosidad y a la inteligencia de su padre, Horacio pudo ir a completar sus estudios filosóficos a Atenas. Allí le llegó la noticia de la muerte de César, y de los consiguientes problemas que se originaron en Roma a raíz del asesinato del dictador. 

Horacio pertenecía al círculo de los jóvenes partidarios de la república, causa que veían defendida por Bruto. Éste lo encontró cuando fue a Grecia a reclutar soldados para su ejército, y le confirió el cargo de tribuno de los soldados. Participó en el año 42 en la batalla de Filippos, y como él bien dice, no tenían nada que hacer contra el ejército de Antonio y Augusto. Por ello, en el momento de la derrota fue uno de los que tiró el escudo y huyó. Él nunca lo consideró deshonroso. Se benefició de la amnistía decretada por el triuvirato (Augusto, Marco Antonio y Lépido)

Quedó arruinado, y compró un cargo de escribano en las oficinas de los cuestores, lo que le permitió poder escribir poesía, (Sátiras y Epodos) con lo que comenzó a darse a conocer como poeta. Virgilio y Vario adivinaron su valor y porvenir en el campo de la poesía y le presentaron a Mecenas (en la imagen) el año 39. La primera entrevista fue fría, ya que Horacio era tímido y no hubo comprensión mutua en aquel momento. Nueve meses más tarde se volvieron a encontrar, ya que Mecenas valoró mucho la discreción de Horacio que no había hecho nada para volver a verle, lo llamó y lo introdujo en el círculo de sus amigos. Mecenas ha pasado a la historia de una manera un tanto gris, bajo la sombra de Augusto, por un lado, de quien fue consejero, y de los grandes poetas a los que apadrinó y a los que proporcionó la suficiente seguridad para que pudieran dedicarse a llevar a cabo sus obras maestras.

Mecenas

Mecenas despreciaba la vulgaridad y se dejaba llevar por una elegancia discreta y refinada al mismo tiempo. 

El año 33 a. C. Mecenas le regaló una casa de campo en la Sabinia. Augusto quiso hacer de Horacio su secretario epistolar, pero él no se aprovechó de la situación para trepar en los distintos cargos de la administración. Prefería esa “aurea mediocritas” que se podría interpretar como una medianía tranquila y sin sobresaltos, pero que al mismo tiempo produce tanto placer que se puede comparar con el oro. Conservaba su ocio sin molestar a nadie en provecho de sus letras y de la filosofía. Su vida se desarrollaba entre Roma y su finca de la Sabinia, de una forma tranquila que  le permitía dedicarse a sus poemas. 

El año 8 a. C. murió Mecenas no sin antes haber recomendado a Horacio delante de Augusto. Pero el mismo Horacio murió poco después de una manera repentina y sin haber podido redactar su testamento. Lo que no fue óbice para que delante de todos los que pudieron oírle decretase que Augusto era el destinatario de todos sus bienes. Se le hicieron unos suntuosos funerales y se le enterró cerca de donde había sido enterrado Mecenas.

Era un hombre rechoncho y tranquilo (brevis atque obesus), debido a su complexión. Augusto lo comparaba con un pequeño tonel. Tenía una piel fresca y los ojos negros. Fue encaneciendo con la edad. Se encolerizaba con mucha facilidad, pero también se tranquilizaba en seguida. Supo gozar sin estridencias de todos los placeres del campo y de la ciudad, de la sociedad más escogida de Roma y de la soledad de su finca. Fino observador y agudo psicólogo nada le pasaba inadvertido. Su moral era la de la moderación, práctica y realista. Se defendía cuando se le atacaba y se enfadaba cuando alguien escribía mal o con malos versos. Era bastante egoísta y no tuvo nada de héroe.

EPODOS

  17 obras de juventud, escritas entre los años 41 y 30 a. C., en los que Horacio imita, con temas romanos, los metros y el espíritu del griego Archiloco. Son poemas cortos escritos en dísticos yámbicos. Sus temas son: 1.- Los que se dirigen contra personas concretas; 2.- los que simplemente sirven de distracción; 3.-los epodos cívicos, 4.- los epodos amorosos y báquicos. 

Entre todos estos poemas el más famoso es el “Beatus ille qui procul negotiis…”, (“Dichoso aquel que de pleitos alejado…”), que sirvió de inspiración a Fray Luis de León para su “Oda a la vida retirada” que comienza con estas palabras: 

“Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido”.

Fray Luis de León

ODAS

El espíritu de Horacio era lírico, y por tanto sus mejores obras están entre las “odas”, en las que, imitando a Safo y a Alceo, toca todo tipo de temas, porque todos se prestan más o menos al lirismo. Fijó sus ritmos con vigor, y obtuvo de la lengua latina efectos admirables con una forma muy sobria. Las odas familiares son las que más se prestan, ya que tratan con gran finura y delicadez exquisita, de sus placeres, de sus alegrías, de sus tristezas, de los consejos a sus amigos. Cuando habla de la naturaleza, se le nota que ama al campo por la tranquilidad que proporciona, no por sí mismo como Virgilio. 

“CARMEN SAECULARE”

Apoyó las intenciones religiosas y morales de Augusto en cuanto que estaban de acuerdo con su propia filosofía y su deseo de tranquilidad y orden. Por eso el año 17 a. C. Augusto le encargó la redacción del himno que debían cantar en el Palatino 27 chicos y 27 chicas el tercer día de los “Ludi Saeculares” (del 31 de mayo al 2 de junio), en honor de los dioses, y en particular, de Apolo. Realizó una obra académica, sin gran entusiasmo. Ensalzó a Augusto y a los miembros de su familia. Se nota más perfección técnica de arte que fervor de poeta.

SATIRAS

Dos libros en hexámetros, en las que trata de fustigar los vicios y los lugares comunes sin alusiones personales: inconstancia, parcialidad, indiscreción, por un lado, y, por otro, pasiones más funestas, como la avaricia, la ambición y la intemperancia.  En estos versos alaba también la vida sencilla. Su gran maestro fue Lucilio, pero dejó de lado sus extremismos. Trató de buscar la originalidad de otra manera. Era una ocasión para hablar de sí mismo y para dar lecciones de vida sencilla. Se van convirtiendo en charlas, cada vez más dramáticas entre interlocutores anónimos que intercambiaban puntos de vista por medio procedimientos teatrales, diálogos, fábulas, ejemplos, que eliminan toda monotonía.

EPÍSTOLAS

Se presentaron como cartas, correspondencia, pero en verso, también en hexámetros. Sin embargo, eran para Horacio “Sermones”, es decir, “conversaciones”, charlas de tono mordaz o relajado. Son como las cartas escritas en prosa con matices didácticos y engalanadas con la urbanitas: gracia, inspiración, humor, elegancia. Da consejos con una moral más profunda, como un hombre que se está haciendo viejo y que se apoya cada vez más en la filosofía sin hacerlo notar. Se convierte en el guía del cortesano, pero él sigue siendo independiente Los temas preferidos son los morales, literarios y filosóficos.

Entre las “Epístolas”, destaca laEpistola ad Pisones, llamada también “Arte poética”, que no es otra cosa que una recopilación de los consejos de Horacio a los hijos de su amigo Pisón acerca de la literatura y de la dificultad de la poesía. Insiste en la necesidad del trabajo, pues la disposición natural no basta. Ha de predominar la razón: "Scribendi recte sapere est et principium et fons": el conocimiento recto es el principio y la fuente de todo escritor.

Horacio se dice epicúreo y tiene como maestro a Epicuro; siguiendo a su maestro busca en todo la "aurea mediocritas", es decir, gozar de la vida, y, para gozarla bien, hay que ser moderado en los placeres, guardar la tranquilidad del alma en todo momento, saber contentarse con poco, aprovechar el presente (carpe diem) pues la muerte vendrá enseguida.

Horacio está sensibilizado con el honor y la grandeza de Roma. Augusto quiso dar relieve a la religión y a las costumbres de los antiguos romanos. Para ello pensó que iba a tener la ayuda inestimable de Horacio. Éste cantó sentimientos patrióticos que no le eran extraños. Sin embargo su tono es más frío e impersonal cuando alaba en sus odas la austeridad de los antiguos romanos y su coraje civil y militar.

El estilo de Horacio es importante por su justeza, su perfección, por la precisión neta de sus imágenes y por la unión acertada de palabras nuevas. No es prolijo pero a veces se le nota cierto artificio sobre todo en el empleo de los nombres propios, a imitación de los líricos griegos.

A lo largo de su carrera se nota un progreso evidente. Comienza imitando a Lucilio, pero cada vez su inspiración es más personal y se hace más exigente tanto en el fondo como en la forma: la versificación es más rigurosa a medida que pasa el tiempo, y consigue que sea auténticamente latina. El apogeo de su talento lírico está en el libro tercero de las “Odas”. A medida que pasa el tiempo se le va afirmando el carácter romano, tanto en ideas como en vocabulario. Llegó a ser clásico, según su predicción, pero no llegó a ser popular: "Odi profanum vulgus et arceo".

Volver

2.- LOS TÓPICOS HORACIANOS

Los topica o lugares comunes son un asunto muy antiguo en la literatura. Ya los griegos los usaron y los denominaron con el nombre de tópicos, haciendo referencia a la palabra griega topoV, que significa lugar. Aristóteles había escrito un tratado sobre este tema. Cicerón, en un escrito que lleva por título precisamente Topica, hace un resumen de memoria del libro de Aristóteles. Se trata de desarrollar asuntos repetidos que podrían dar lugar a desarrollos posteriores, pero ya conocidos por el público.

Bien es verdad que el autor latino que ha proporcionado más expresiones latinas al acervo cultural de Europa es Cicerón. Sin embargo Horacio nos ha dejado unas cuantas perlas, expresiones concisas, contundentes, expresivas, que han tenido mucho éxito en la filosofía y en la literatura universal, e, incluso, en el habla popular. ¿Quién no ha oído decir Carpe diem, Beatus ille, por ejemplo? No todas ellas son de propia cosecha, ya que muchas, como hemos apuntado anteriormente, procedían de la tradición literaria y filosófica griega. Sin embargo, han hecho fortuna a partir de Horacio.

Numerosas son las frases de Horacio que han llegado a ser tópicos, es decir, que, vengan o no vengan a cuento, se dicen o se escriben. Sin embargo también nos han quedado otras muchas menos conocidas, que merece la pena  descubrir, porque, en unas pocas palabras, son un compendio de sabiduría. Estas expresiones, junto con otras de diversos autores, han sido adoptadas por filósofos, moralistas o literatos posteriores para explicar en pocas palabras y con contundencia todo un razonamiento filosófico, moral o literario.

Se pueden comentar bajo muchos puntos de vista. ¿Qué dice? ¿Qué quiere decir? ¿Cuál es su contexto? ¿Qué nos evoca? ¿A qué situaciones alude? ¿En qué momento de su vida lo dijo? ¿A quién van dirigidas? Etc.

 

Para saber más de los Tópicos Horacianos y de otros aforismos, ver

 

Los tópicos subrayados están comentados más abajo. Para acceder al comentario, haga clic en ellos.

1.- Ab ovo usque ad mala. (Sermones, 1, 3, 6) (Desde el huevo a las manzanas)

2.- Aliquando bonus dormitat Homerus. (Ars poetica, 359) (En ocasiones hasta el buen Homero echa un sueñecito)

3.- Aequam memento rebus in arduis servare mentem. (Odas) (Acuérdate de conservar la mente despejada en los momentos difíciles)

4.- Amoto quaeramus seria ludo. (Una vez dejado de lado el juego, busquemos las cosas serias)

5.- Aurea mediocritas. (Odas, 2, 10, 5) (La dorada medianía)

6.- Aut insanit homo, aut versus facit (Satiras, II,.VII, 117) (O el hombre está loco o hace versos)

7.- Beatus ille. (Epodos, 2, 1) (Dichoso aquél)

8.- Bella detesta matribus (Las guerras detestadas por las madres)

9.- Bis repetita placent (Las cosas repetidas agradan)

10.- Caelum, non animum mutant qui trans mare currunt (Epistulae, I, XI, .278) (Los que corren al otro lado del mar no cambian ni el cielo ni el espíritu)

11.- Carpe diem. (Odas, I, 11, 8) (Aprovecha el día)

12.- Crescentem sequitur cura pecuniam. (Odas) (Cuanto más crece el dinero más crece la preocupación)

13.- Cui placet alterius, sua nimirum est odio sors. (Epistulae) (A quien agrada lo del otro su suerte se convierte en cosa odiada)

14.- Cura esse quod audis. (Preocúpate de ser lo que oyes que eres)

15.- Decipimur specie recti. (Somos engañados con la apariencia de verdad)

16.- Dimidium facti, qui bene coepit, hebet. (Epistulae 1, II, 40) (Un buen principio es la mitad del hecho)

17.- Dulce est desipere in loco. (Odas) (Es cosa agradable un momento de locura)

18.- Dulce et decorum est pro patria mori. (Odas III, 2, 13) (Es dulce y honroso morir por la patria)

19.- Eheu fugaces labuntur anni (Odas) (¡Ay! ¡cuán rápidos se pasan los años!)

20.- Est modus in rebus; sunt certi denique fines quos ultra citraque negat consistere rectum. (Saturae) (Hay una medida para las cosas; al final hay ciertos límites más allá o más acá de los cuales el bien no puede subsistir)

21.- Exegi monumentum aere perennius. (Odas, III, 30, 1) (He levantado un monumento más duradero que el bronce)

22.- Gaudet equis canibusque et aprici gramine campi. (Disfruta con los caballos, con los perros y con los campos llenos de hierba)                                                                                                                                                                                                                  

23.- Genus irritabile vatum. (Epistulae, cfr. Ars poetica 24)(Epistulae, 2, II,109) (Raza insoportable de los poetas)

24.- Graecia capta ferum victorem (captorem) cepit et artes intulit agresti Latio. (Epistulae, 2, 1, 156) (Grecia capturada, capturó a su feroz capturador)

25.- Iactes et genus et nomen inutile (Odas) (Es necio quien se jacta de su estirpe y de su nombre.)

26.- In amore haec sunt mala: bellum, pax rursum. (En el amor son malas las dos cosas: la guerra y la paz de nuevo)

27.- In medias res (Ars poetica 148) (Al meollo de la cuestión)

28.- In vitium ducit culpae fuga. (La huída de la culpa lleva al vicio)

29.- Ira furor brevis est. (Epistulae) (La ira es como una locura breve)

30.- Laudator temporis acti. (Ars poetica) (Adulador de tiempo pasado)

31.- Mors ultima linea rerum est. (Epistulae, I, XVI, 79) (La muerte es la meta de todas las cosas)

32.- Multa renascentur quae iam cecidere. (Ars poetica, 70) (Muchas cosas que cayeron, han vuelto a nacer)

33.- Nec scire fas est omnia. (Odas) (No es posible saberlo todo)

34.- Nescit vox missa reverti. (Ars Poetica 390) (La palabra que ha salido de la boca no sabe volver)

35.- Nil mortalibus arduum est. (Odas, I, 3, 37) (No hay nada demasiado difícil para los mortales)

36.- Non omnis moriar. (Odas, III, 30, 6). (No moriré del todo)

37.- Nunc est bibendum (Ahora hay que beber)

38.- O, imitatores, servum pecus. (Epistulae) (¡Oh imitadores, rebaño servil!)

39.- Odi profanum vulgus et arceo. (Odas, III, 1,1) (Odio al vulgo profano y lo rechazo)

40.- Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci (Ars Poetica) (Ha triunfado quien unió lo útil con lo agradable.)

41.- Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres. (Odas I, 4, 13 - 14) (La muerte pálida golpea con el mismo pie las chozas de los pobres y las torres de los reyes)

42.- Parturient montes, nascetur ridiculus mus. (Ars poetica, 139) (Parirán los montes y nacerá un ridículo ratoncillo)

43.- Permitte divis cetera. (Odas) (Encomienda a los dioses las demás cosas)

44.- Pulchre, bene, recte. (Ars poetica, 428)   (Con hermosura, bien y con corrección)

45.- Quid aeternis minorem consiliis animum fatigas? (Odas) (¿Por qué fatigas el espíritu débil con proyectos eternos?)

46.- Quid de quoque viro et cui dicas, saepe videto. (Epistulae)  (Considera a menudo qué dices, acerca de quién y a quién se lo dices)

47.- Quid rides? Mutato nomine de te fabula narratur (¿Por qué te  ríes? La fábula se refiere a ti, aunque con otro nombre)

48.- Quidquid praecipies esto brevis ut cito dicta percipiant animi dociles teneantque fideles. (Ars poetica, 335 - 336) (Sé conciso en tus preceptos, para que el ánimo los coja prontamente y los retenga con fidelidad)

49.- Rara avis. (Sermones, 2, 2, 26) (Un ave rara)

50.- Rem tene, verba sequentur. (Ars poetica, cfr. 311) (Conoce bien el asunto, que las palabras seguirán)

51.- Ridentem dicere verum quid vetat? (Saturae) (¿Qué impide decir la verdad con alegría?)

52.- Saepe stylum vertas, iterum quae digna legi sint scripturus. (Saturae) (Tacha a menudo si quieres escribir cosas que sean dignas de ser leídas.)

53.- Serviet aeternum qui parvo nesciet uti. (Epistulae) (Será esclavo eterno quien no sepa usar las cosas pequeñas)

54.- Usus te plura docebit. (Ars poetica) (El uso te enseñará muchas cosas)

55.- Ut pictura poesis. (Ars poetica, 361) (La poesía es como una pintura)

56.- Verba provisam rem non invita sequentur. (Ars poetica, 311) (Las palabra siguen casi sin querer los pensamientos preparados.)

57.- Virtutem doctrina parit. (La ciencia engendra virtud)

58.- Vitando est improba Siren desidia. (Saturae II, 3, 14) (Hay que evitar esa perniciosa Sirena que es la desidia)

A continuación comentamos los más usuales, los más conocidos y los que tienen un contenido moral, literario o, incluso social y vital más acusado.

1. Ab ovo usque ad mala. (Sermones 1, 3, 6)

“Si conlibuisset, ab ovo

usque ad mala citaret `io Bacchae´ modo summa

voce, modo hac, resonat quae cordis quattuor ima”

“Si fuera de vuestro agrado exclamaría a grandes voces, desde el huevo a las manzanas “io Bacchae!”, que es el grito de alegría de las Bacchantes; o si no, cantaría con la voz profunda que hace resonar las cuatro cuerdas.”

Comentario: Esta expresión viene a significar lo mismo que los refranes españoles de cabo a rabo, etc. La razón hay que buscarla en los referentes domésticos, y más concretamente en la comida. Quiere decir que se trata desde el principio (en la comida comenzaban generalmente con huevos), hasta el final (en las comidas el final más normal era la fruta, y concretamente las manzanas). Quiere decir Horacio que estaría gritando de alegría o cantando constantemente, de principio a fin. (http://sapiens.ya.com/aforismosI)

Volver a los Tópicos

2. Aliquando bonus dormitat Homerus. (Ars poetica, 359)

“Et idem 

indignor quandoque bonus dormitat Homerus;  

verum operi longo fas est obrepere somnum”

Ciertamente yo mismo me indigno porque en algunas ocasiones hasta el bueno de Homero se queda adormilado; aunque cuando el trabajo es largo está permitido que el sueño haga acto de presencia.

El gran poeta Homero, autor de las dos epopeyas más grandiosas de la antigüedad clásica, La Ilíada y La Odisea, podía permitirse el lujo de cometer algún error, lo cual no empaña en absoluto su grandeza. Es como si se dejara llevar por el sueño en algún momento, de forma que el verso o la narración no le saliera todo lo bien a que nos tenía acostumbrados.

En el libro XV de la Odisea, Menelao se muestra tan casero que manda a su camarero Etheoneo que vaya a encender la lumbre y asar el almuerzo de Telémaco, con otras vulgaridades y puerilidades indignas de la pluma de Homero. Esto fue lo que indujo a Horacio a escribir la frase en cuestión. (Cfr. José Mª Iribarren, El porqué de los dichos, pág. 324)

Dice Horacio que las personas que se dedican a escribir, sobre todo poesía, pueden tener el peligro de quedarse un poco dormidos durante su trabajo, ya que es pesado y largo, y, además, es solitario. Él se indigna, pero lo comprende. 

Horacio escribe estos versos en la “Epistula ad Pisones”, un conjunto de consejos de tipo literario que dirige a los hijos de Calpurnio Pisón, gran personaje de la sociedad Romana (los Pisones). También es conocida esta carta con el título de “Ars poetica”, ya que los consejos que da son referentes a las artes poéticas, a las leyes que rigen la creación poética: composición, elocución, métrica. Ante todo el creador literario tiene que tener muy claro que se dedica a un oficio que exige un trabajo continuo que le hará huir de la mediocridad.

En nuestro idioma tenemos más de un refrán que expresa muy bien lo que quiere decir: “Hasta el mejor escribano echa un borrón”. Todas las personas tenemos la debilidad de cometer errores, hasta el más experto en su trabajo.

Volver a los Tópicos

4. Aurea mediocritas. (Odas, 2, 10, 5)

Auream quisquis mediocritatem

diligit, tutus caret obsoleti

sordibus tecti, caret invidenda

sobrius aula”

Cualquiera que ama la mediocridad dorada, en la que está seguro y no tiene las suciedades de una casa vulgar y es moderado en sus aficiones, carece también de un palacio que despierta la envidia.

Esta oda está dedicada a un tal Licinio. Prescindiendo de quién fuera el tal Licinio, ya que no se ponen tampoco de acuerdo los estudiosos, haremos el comentario de la oda pensando en la palabra mediocritas. Si la traducimos por mediocridad, nos encontramos que en español tiene un sentido peyorativo, es decir, medianía, algo que no sobresale, o, como se dice vulgarmente, ni fu ni fa. Sin embargo el término correcto sería el justo medio, ese en el que está la virtud, como dice otro aforismo “in medio consistit virtus”, Por eso tiene sentido llamar a la mediocritas con el apelativo aurea, es decir, dorada, o como traduce alguien “más preciosa que el oro”.

“Las ODASson, tal vez la obra más conocida de Horacio. El espíritu de Horacio era lírico, y por tanto sus mejores obras están entre las “odas”, en las que, imitando a Safo y a Alceo, toca todo tipo de temas, porque todos se prestan más o menos al lirismo. Fijó sus ritmos con vigor, y obtuvo de la lengua latina efectos admirables con una forma muy sobria. Las odas familiares son las que más se prestan, ya que tratan con gran finura de sus alegrías, de sus tristezas, de los consejos a sus amigos. Cuando habla de la naturaleza, se le nota que ama al campo por la tranquilidad que proporciona, no por sí mismo, como Virgilio.

Volver a los Tópicos

5. Beatus ille (Epodos, 2, 1)

Beatus ille qui procul negotiis,

ut prisca gens mortalium

paterna rura bobus exercet suis,

solutus omni fenore,

neque excitatur classico meles truci         5

neque horret iratum mare,

forumque vitat et superba civium

potentiorum limina.

Dichoso aquél que lejos de los negocios, como la antigua raza de los hombres, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con los bueyes, libre de toda deuda, y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador, ni tiene miedo a los ataques del mar; que evita el foro y los soberbios palacios de los ciudadanos poderosos.

Entre la obras de Horcio se cuentan los “EPODOS”, 17 obras de juventud, escritas entre los años 41 y 30 a. C., en los que Horacio imita, con temas romanos, los metros y el espíritu del griego Archiloco. Son poemas cortos escritos en dísticos yámbicos. Sus temas son: 1.- Los que se dirigen contra personas concretas; 2.- los que simplemente sirven de distracción; 3.-los epodos cívicos, 4.- los epodos amorosos y báquicos. Entre todos el más famoso es el Beatus ille qui procul negotiis…”, (“Dichoso aquel que de pleitos alejado…”), que sirvió de inspiración a Fray Luis de León para su “Oda a la vida retirada” que comienza con estas palabras

"Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido”. 

Volver a los Tópicos

6. Carpe diem (Odas, I, 11, 8)

“Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi

fienm di dederint, Leuconoe, nec Babilonios

temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!

Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,

quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare

Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi

spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.”

No busques el final que a ti o a mí nos tienen reservado los dioses (que por otra parte es sacrilegio saberlo), oh Leuconoé, y no te dediques a investigar los cálculos de los astrólogos babilonios. ¡Vale más sufrir lo que sea! Puede ser que Júpiter te conceda varios inviernos, o puede ser que éste, que ahora golpea al mar Tirreno contra las rocas de los acantilados, sea el último; pero tú has de ser sabia, y, mientras, filtra el vino y olvídate del breve tiempo que queda amparándote en la larga esperanza. Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana.

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, nos advierte el refrán español. El mensaje de esta oda de Horacio, que tiene como colofón el famoso aforismo carpe diem, es muy claro. No sabemos lo que vamos a vivir, no sabemos si podremos disfrutar del día de mañana, no sabemos si lo que dejamos para mañana lo podremos llevar a cabo o se quedará sin hacer. Por eso tenemos que aprovechar el tiempo presente que es el único que existe, pero que al mismo tiempo es fugaz: “Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa”, dice Horacio. El pasado ya no existe, ya no podemos modificarlo, se nos ha ido de las manos. El futuro todavía no ha llegado, y no sabemos si llegará. Sólo tenemos el presente, pero tan fugaz, que en seguida se convierte en pasado y es el futuro quien se convierte en presente. Por eso, carpe diem, aprovecha el día de hoy.

Marcial, en su epigrama nº 15 del libro I. nos hace una interpretación de este aforismo de Horacio:

O mihi post nullos, Iuli, memorande sodales,

  si quid longa fides canaque iura ualent,

bis iam paene tibi consul tricensimus instat,

et numerat paucos uix tua uita dies.

5   Non bene distuleris uideas quae posse negari,

et solum hoc ducas, quod fuit, esse tuum.

Exspectant curaeque catenatique labores,

gaudia non remanent, sed fugitiua uolant.

Haec utraque manu conplexuque adsere toto:

10 saepe fluunt imo sic quoque lapsa sinu.

Non est, crede mihi, sapientis dicere 'Viuam'

 sera nimis uita est crastina: uiue hodie

Oh, Julio, al que más recuerdo de todos los compañeros. Si algo valen mi larga fidelidad para contigo y los antiguos juramentos, estás a punto de conocer al sexagésimo cónsul, y los días que te quedan por contar son apenas unos pocos.

No aplaces bien las cosas que veas que se te pueden negar, y piensa que sólo esto, lo que fue, es tuyo. Te están esperando las preocupaciones y los trabajos uno detrás de otro, las alegrías no se quedan, sino que desaparecen volando. Aprópiate de éstas con ambas manos y con un abrazo total: Así en muchas ocasiones también salen resbalándose desde el profundo interior.

Créeme: no es propio de un sabio decir "Viviré". La vida del mañana es demasiado tarde: Vive hoy

Volver a los Tópicos

13. Dulce et decorum est pro patria mori (Odas III, 2, 13)

“Dulce et decorum est pro patria mori:

mors et fugacem persequitur virum

nec parcit imbellis iuventae

poplitibus timidove tergo.”

Dulce y honroso es morir por la patria:

la muerte persigue al hombre que huye

y no perdona de una juventud cobarde 

ni las rodillas ni la temerosa espalda

Los seis primeros poemas del libro tercero de las Odas son poemas cívicos, en los que trata, como si fuese una unidad de cuestiones de tipo moral. Entre ellos, trata del patriotismo, de la dignidad de servir e, incluso, de morir por la patria.

Horacio mismo había estado en el ejército. Después del asesinato de César, Bruto se había trasladado a Atenas, ya que consideraba que Italia era poco segura para él. Había sido uno de los asesinos de César, y el testigo de éste había sido cogido por Marco Antonio, a quien no veía con buenos ojos. En Atenas seguía las enseñanzas de filosofía y retórica como muchos jóvenes romanos, entre los que se encontraba Horacio. Todos estos sentían la legalidad republicana y estaban dispuestos a defenderla, por lo que acogieron a Bruto con gran entusiasmo. Horacio no era de los que se metían en situaciones comprometidas, sino que se mantenía seguro en sus propias convicciones. Sin embargo, como joven que era, se dejó inflamar por los ardores republicanos, y, cuando Bruto se decidió a reclutar a los jóvenes nobles para defender la república, se fijó en Horacio y le nombró tribuno militar.

Su propio testimonio es ilustrativo: “Estos movimientos políticos me llevaron, a mí que era totalmente inexperto en las cuestiones de la guerra civil, a unas armas que no habrían de oponerse a los brazos de César Augusto”. Parece que no era de los dispuestos a luchar hasta la muerte. Se dio cuenta de que no podía nada su ejército dirigido por Bruto y Casio contra el que habían preparado Marco Antonio y Octavio Augusto, y arrojó el escudo detrás de él sin gloria, en el momento de la derrota de Filippos. Sin embargo, aunque habla de todo esto sin ninguna traba, y parece que no debía avergonzarse de ello, esta actitud no casa con la que expresa en el aforismo que comentamos.

Sufrió las consecuencias de haber participado en la guerra en el bando de los perdedores, pero se benefició de la amnistía decretada por Octavio, y, ya que era pobre, se dedicó a componer versos. Perdió sus tierras de la Lucania, pero conservó suficiente dinero como para comprar una plaza de secretario del tesoro, lo que le daba libertad económica para dedicarse a su auténtica vocación: empleado publico que en sus ratos libres componía versos.

Volver a los Tópicos

15. Exegi monumentum aere perennius (Odas, III, 30, 1)

Exegi monumentum aere perennius

regalique situ pyramidum altius,

quod non imber edax, non Aquilo impotens

possit diruere aut innumerabilis

annorum series et fuga temporum.

He levantado un monumento más duradero que el bronce, y más alto que la regia permanencia de las pirámides, al que ni la devoradora lluvia, ni el Aquilón, impotente, puedan destruir, ni tan siquiera la innumerable sucesión de los años y el paso del tiempo.

En este aforismo, Horacio se vanagloria de su trabajo de poeta reconocido, y dice que será recordado por él durante muchos siglos, tantos que superarán a las pirámides de Egipto. En su época ya hacía 3000 años que existían, y desde entonces a ahora han pasado otros 2000. ¿Cuántos monumentos hechos por las manos del hombre, de piedra, de bronce, etc. han dejado de existir? A todos ellos los afectan las inclemencias meteorológicas, los vientos, las lluvias, los hielos, los cambios de temperatura, y, en nuestra época, la polución, la suciedad del aire, la contaminación. Sin embargo a los versos de Horacio no le afecta nada de eso, siguen tan frescos como el día que salieron de su cálamo. Bien dice que ha levantado un monumento más duradero que el bronce.

Volver a los Tópicos

18.  Graecia capta ferum victorem (captorem) cepit et artes intulit agresti Latio (Epistulae, 2, 1, 156)

Grecia fue capturada por la fuerza de las armas, pero a su vez capturó a su feroz capturador con la fuerza de la belleza, de la inteligencia y de la palabra, e introdujo las artes en el salvaje Lacio.

Después de la Tercera Guerra Púnica, todo el Mediterráneo quedó convertido en un mar romano: Mare nostrum. Con la fuerza de las armas, los romanos se extendieron desde las costas occidentales en Hispania, hasta las costas orientales. También la península Helénica quedaba bajo su influencia militar. En el año 146 a. C. Grecia se convirtió en provincia romana con el nombre de Achaia.

Este hecho tuvo más trascendencia de lo que a primera vista pudiera parecer, ya que los Romanos entraron en Grecia, sí, pero lo griego penetró en el mundo romano con un gran ímpetu. No importó que Catón el Censor, una institución en la república romana, se opusiera con todas sus fuerzas. El hecho es que la cultura griega, que ya había puesto un pie en el sur de la península Itálica por medio de las colonias griegas de la Magna Graecia, irrumpió de nuevo en toda Italia. 

Se encargaron de transmitir esta cultura los esclavos griegos apresados en las guerra de conquista. Éstos se convirtieron en pedagogos, escribanos, médicos, artistas, etc., y eran los que tenían más éxito en los mercados de esclavos, junto con los buenos gladiadores.

Volver a los Tópicos

30. Non omnis moriar (Odas, III, 30, 6).

Non omnis moriar multaque pars mei

vitabit Libitinam; usque ego postera

crescam laude recens, dum Capitolium

scandet cum tacita virgine pontifex.

Dicar, qua violens obstrepit Aufidus

et qua pauper aquae Daunus agrestium

regnavit populorum, ex humili potens

princeps Aeolium carmen ad Italos

deduxisse modos. Sume superbiam

quaesitam meritis et mihi Delphica

lauro cinge volens, Melpomene, comam.”

No moriré del todo, y una gran parte de mí evitará la Libitina, es decir, la muerte, la destrucción; yo seguiré creciendo, siempre joven con la alabanza posterior, mientras el pontífice sube al Capitolio con la virgen silenciosa, la gran Vestal. Se dirá que yo, por donde el estruendoso Auficio mete ruido, o por donde el Daunus, casi seco ha reinado sobre los pueblos rústicos, yo, desde un origen humilde he llegado a ser el primero que ha convertido los poemas Eolios en versos Italianos. ¡Oh, Melpomene! Llénate de orgullo, un orgullo apropiado a mis méritos, y ciñe mi cabellera de buen grado con la corona de laurel, atributo de Apolo.

Estos versos son continuación de los del aforismo Exegi monumentum aere perennius. Sigue con la misma idea de la permanencia en el recuerdo de las personas, y por eso no morirá del todo. La auténtica muerte sobreviene cuando la gente se olvida de las personas que han vivido. Horacio pensaba que iba a durar siempre, que no iba a ser olvidado. Y nos da los motivos por los que Melpomene, musa de la poesía, habría de estar orgullosa: ha sido el primero que que ha sido capaz de componer poemas eolios en versos italianos

Volver a los Tópicos

32.- Odi profanum uolgus et arceo (Odas, III, 1, 1)

Odi profanum uolgus et arceo.

Fauete linguis: carmina non prius

     audita Musarum sacerdos

     uirginibus puerisque canto.

Odio el profano vulgo y lo desprecio.

Pronunciad buenas palabras: Yo, sacerdote de las Musas,

canto para muchachos y muchachas

versos nunca antes oídos.

Volver a los Tópicos

34. Parturient montes, nascetur ridiculus mus (Ars poetica, 139) 

Nec sic incipies, ut scriptor cyclicus olim:

"Fortunam Priami cantabo et nobile bellum".

Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?

Parturient montes, nascetur ridiculus mus.

Y no empezarás de la misma manera que en otro tiempo el que quería escribir sobre el ciclo épico: "Cantaré la suerte de Príamo y la noble guerra de Troya".

¿Qué cosa tan digna va a decir este prometedor con un comienzo tan grandilocuente?

Los montes se pondrán de parto, y nacerá un ratoncillo minúsculo.

El fabulista Fedro tiene la misma moraleja en esta fábula: (Fedro, II, XXIV)

Mons Parturiens

Mons parturibat, gemitus immanes ciens,

eratque in terris maxima expectatio.

At ille murem peperit. Hoc scriptum est tibi,

qui, magna cum minaris, extricas nihil

Un monte estaba pariendo lanzando unos enormes gemidos,

y en la tierra había una enorme expectación.

Pero el monte parió un ratón. Esto ha sido escrito para ti,

que, aunque amenazas con grandes males, no haces nada 

Samaniego, fabulista español del siglo XVIII, que toma muchos argumentos para sus fábulas morales y literarias de los fabulistas antiguos, Esopo, el griego, y Fedro, el romano, en el libro II, fábula XV, tiene la siguiente:

Félix de Samaniego

EL PARTO DE LOS MONTES 

Con varios ademanes horrorosos

los montes de parir dieron señales;

consintieron los hombres temerosos

ver nacer los abortos más fatales.

Después de que con bramidos espantosos

infundieron pavor a los mortales,

estos montes, que al mundo estremecieron,

un ratoncillo fue lo que parieron.

Hay autores que en voces misteriosas, 

estilo fanfarrón y campanudo

nos anuncian ideas portentosas;

pero suele a menudo

ser el gran parto de su pensamiento,

después de tanto ruido, sólo viento.

Lo comenta el mismo Samaniego: La montaña que pare un ratoncillo ¿qué otra cosa es sino la crítica de aquellos escritores que se nos presentan con un género de énfasis que hace mucho más ridículo lo huero de sus obras?

Volver a los Tópicos

39. Rara avis (Sermones, 2, 2, 26)

“Vix tamen eripiam, posito pavone velis quin

hoc potius quam gallina tergere palatum,

corruptus vanis rerum, quia veneat auro

rara avis et picta pandat spectacula cauda”

Apenas sin embargo estorbaré, una vez que has dispuesto de un pavo real, que tú quieras agradar tu paladar con esto mejor que con una gallina, corrompido como estás por las apariencias de las cosas, porque sea vendido por mucho dinero al ser un pájaro raro y ofrezca el espectáculo con su cola multicolor.

Rara avis: Pavo real

Es lo mismo que decir cosa rara, singular. Literalmente significa ave rara, es decir, pájaro raro, singular, único, extraño. Se usa cuando se quiere ponderar algo que es único, singular, sea una persona o una cosa.

La rara avis (pájaro raro, extraño) a que se refiere Horacio, no es otro que un pavo real, que no sirve para comer, aunque sea muy vistoso y tenga una cola de muy variados colores.

También Juvenal (Satiras, VI, v.165) emplea esta expresión, pero refiriéndose a un cisne negro, no a un pavo real. Dice juvenal:

rara auis in terris nigroque simillima cycno

un pájaro raro en las tierra y muy parecido a un cisne negro

Parece que para los antiguos romanos, el cisne negro era un ave rara, extraña, y por eso se refiere a ella con la expresión rara avis.

Volver a los Tópicos

Para saber más de los Tópicos Horacianos y de otros aforismos, ver
Comienzo
Página principal Contenidos Teatro Historiografía Oratoria Poesía épica En la PAU Apéndice   Bibliografía