| LA
LÍRICA EN ROMA
HORACIO |
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En la época primitiva no se puede hablar de poesía, sino de verso. Los restos más primitivos de poesía? lírica que encontramos en Roma se refieren a fórmulas rituales: 1.- El canto de los Arvales (carmen fratrum Arvalium).
Y el canto de los Salios (carmen Saliorum).
La primitiva lírica romana tenía una versificación muy peculiar: el verso Saturnio, que es la más antigua forma de versificar en Roma. No se sabe a ciencia cierta si este tipo de verso se basaba en la cantidad, como el verso griego y el romano posterior, o en el acento, como lo hacemos nosotros. Tampoco se conocen sus reglas. Es posible que fueran menos precisas que las que había en la época clásica. Tenían otros mecanismos además de la cantidad de las sílabas y el acento, como la aliteración y la rima. Los primeros poetas Livius Andrónicus, Cnaeus Naevius y Quintus Ennius son más bien poetas épicos y dramáticos. Tal vez, el primer poeta lírico reconocido sea Lucilio (180 - 103 a. C). Era amigo de Escipión el Africano y de Laelius. Escribió 30 libros de Satyrae, en las que trataba todo tipo de temas: políticos, morales, literarios, gramáticos, etc. generalmente con un espíritu mordaz y polémico: golpea con fuerza y hiere profundamente. El término satira/satura expresa mezcla, revuelto, es decir, que bajo el título de Satyrae se puede tratar cualquier cosa. El significado español de este término, indicando crítica dura y mordaz contra todo tipo de personas, procede del uso que se ha dado a este tipo de poesía desde tiempos antiguos. Los principales representantes de la lírica latina son: Catulo, Ovidio, Virgilio, Horacio, Tibullo, Propercio, Persio y Juvenal, además del representante de la poesía didáctica: Lucrecio.
Durante la época de Augusto la lírica latina llegó a su más alta cima. Autores como Virgilio, Horacio, y Ovidio se pueden contar con los más famosos poetas de todos los tiempos. Virgilio, además de poeta épico, sobresale también por su poesía lírica: Las Bucólicas (véase en el tema de la Poesía épica) Ovidio, juntamente con Tibullo y Propercio son los reyes de la elegía.
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Gracias a la generosidad y a la inteligencia de su padre, Horacio pudo ir a completar sus estudios filosóficos a Atenas. Allí le llegó la noticia de la muerte de César, y de los consiguientes problemas que se originaron en Roma a raíz del asesinato del dictador. Horacio pertenecía al círculo de los jóvenes partidarios de la república, causa que veían defendida por Bruto. Éste lo encontró cuando fue a Grecia a reclutar soldados para su ejército, y le confirió el cargo de tribuno de los soldados. Participó en el año 42 en la batalla de Filippos, y como él bien dice, no tenían nada que hacer contra el ejército de Antonio y Augusto. Por ello, en el momento de la derrota fue uno de los que tiró el escudo y huyó. Él nunca lo consideró deshonroso. Se benefició de la amnistía decretada por el triuvirato (Augusto, Marco Antonio y Lépido)
Mecenas despreciaba la vulgaridad y se dejaba llevar por una elegancia discreta y refinada al mismo tiempo. El año 33 a. C. Mecenas le regaló una casa de campo en la Sabinia. Augusto quiso hacer de Horacio su secretario epistolar, pero él no se aprovechó de la situación para trepar en los distintos cargos de la administración. Prefería esa “aurea mediocritas” que se podría interpretar como una medianía tranquila y sin sobresaltos, pero que al mismo tiempo produce tanto placer que se puede comparar con el oro. Conservaba su ocio sin molestar a nadie en provecho de sus letras y de la filosofía. Su vida se desarrollaba entre Roma y su finca de la Sabinia, de una forma tranquila que le permitía dedicarse a sus poemas. El año 8 a. C. murió Mecenas no sin antes haber recomendado a Horacio delante de Augusto. Pero el mismo Horacio murió poco después de una manera repentina y sin haber podido redactar su testamento. Lo que no fue óbice para que delante de todos los que pudieron oírle decretase que Augusto era el destinatario de todos sus bienes. Se le hicieron unos suntuosos funerales y se le enterró cerca de donde había sido enterrado Mecenas. Era un hombre rechoncho y tranquilo (brevis atque obesus), debido a su complexión. Augusto lo comparaba con un pequeño tonel. Tenía una piel fresca y los ojos negros. Fue encaneciendo con la edad. Se encolerizaba con mucha facilidad, pero también se tranquilizaba en seguida. Supo gozar sin estridencias de todos los placeres del campo y de la ciudad, de la sociedad más escogida de Roma y de la soledad de su finca. Fino observador y agudo psicólogo nada le pasaba inadvertido. Su moral era la de la moderación, práctica y realista. Se defendía cuando se le atacaba y se enfadaba cuando alguien escribía mal o con malos versos. Era bastante egoísta y no tuvo nada de héroe.
Horacio se dice epicúreo y tiene como maestro a Epicuro; siguiendo a su maestro busca en todo la "aurea mediocritas", es decir, gozar de la vida, y, para gozarla bien, hay que ser moderado en los placeres, guardar la tranquilidad del alma en todo momento, saber contentarse con poco, aprovechar el presente (carpe diem) pues la muerte vendrá enseguida. Horacio está sensibilizado con el honor y la grandeza de Roma. Augusto quiso dar relieve a la religión y a las costumbres de los antiguos romanos. Para ello pensó que iba a tener la ayuda inestimable de Horacio. Éste cantó sentimientos patrióticos que no le eran extraños. Sin embargo su tono es más frío e impersonal cuando alaba en sus odas la austeridad de los antiguos romanos y su coraje civil y militar. El estilo de Horacio es importante por su justeza, su perfección, por la precisión neta de sus imágenes y por la unión acertada de palabras nuevas. No es prolijo pero a veces se le nota cierto artificio sobre todo en el empleo de los nombres propios, a imitación de los líricos griegos. A lo largo de su carrera se nota un progreso evidente. Comienza imitando a Lucilio, pero cada vez su inspiración es más personal y se hace más exigente tanto en el fondo como en la forma: la versificación es más rigurosa a medida que pasa el tiempo, y consigue que sea auténticamente latina. El apogeo de su talento lírico está en el libro tercero de las “Odas”. A medida que pasa el tiempo se le va afirmando el carácter romano, tanto en ideas como en vocabulario. Llegó a ser clásico, según su predicción, pero no llegó a ser popular: "Odi profanum vulgus et arceo". |
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2.- LOS TÓPICOS HORACIANOS |
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Los topica o lugares comunes son un asunto muy antiguo en la literatura. Ya los griegos los usaron y los denominaron con el nombre de tópicos, haciendo referencia a la palabra griega topoV, que significa lugar. Aristóteles había escrito un tratado sobre este tema. Cicerón, en un escrito que lleva por título precisamente Topica, hace un resumen de memoria del libro de Aristóteles. Se trata de desarrollar asuntos repetidos que podrían dar lugar a desarrollos posteriores, pero ya conocidos por el público. Bien es verdad que el autor latino que ha proporcionado más expresiones latinas al acervo cultural de Europa es Cicerón. Sin embargo Horacio nos ha dejado unas cuantas perlas, expresiones concisas, contundentes, expresivas, que han tenido mucho éxito en la filosofía y en la literatura universal, e, incluso, en el habla popular. ¿Quién no ha oído decir Carpe diem, Beatus ille, por ejemplo? No todas ellas son de propia cosecha, ya que muchas, como hemos apuntado anteriormente, procedían de la tradición literaria y filosófica griega. Sin embargo, han hecho fortuna a partir de Horacio. Numerosas son las frases de Horacio que han llegado a ser tópicos, es decir, que, vengan o no vengan a cuento, se dicen o se escriben. Sin embargo también nos han quedado otras muchas menos conocidas, que merece la pena descubrir, porque, en unas pocas palabras, son un compendio de sabiduría. Estas expresiones, junto con otras de diversos autores, han sido adoptadas por filósofos, moralistas o literatos posteriores para explicar en pocas palabras y con contundencia todo un razonamiento filosófico, moral o literario. Se pueden comentar bajo muchos puntos de vista. ¿Qué dice? ¿Qué quiere decir? ¿Cuál es su contexto? ¿Qué nos evoca? ¿A qué situaciones alude? ¿En qué momento de su vida lo dijo? ¿A quién van dirigidas? Etc. |
| Para saber más de los Tópicos Horacianos y de otros aforismos, ver |
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Los tópicos subrayados están comentados más abajo. Para acceder al comentario, haga clic en ellos. |
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1.- Ab ovo usque ad mala. (Sermones, 1, 3, 6) (Desde el huevo a las manzanas) |
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2.- Aliquando bonus dormitat Homerus. (Ars poetica, 359) (En ocasiones hasta el buen Homero echa un sueñecito) |
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3.- Aequam memento rebus in arduis servare mentem. (Odas) (Acuérdate de conservar la mente despejada en los momentos difíciles) |
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4.- Amoto quaeramus seria ludo. (Una vez dejado de lado el juego, busquemos las cosas serias) |
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5.- Aurea mediocritas. (Odas, 2, 10, 5) (La dorada medianía) |
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6.- Aut insanit homo, aut versus facit (Satiras, II,.VII, 117) (O el hombre está loco o hace versos) |
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7.- Beatus ille. (Epodos, 2, 1) (Dichoso aquél) |
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8.- Bella detesta matribus (Las guerras detestadas por las madres) |
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9.- Bis repetita placent (Las cosas repetidas agradan) |
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10.- Caelum, non animum mutant qui trans mare currunt (Epistulae, I, XI, .278) (Los que corren al otro lado del mar no cambian ni el cielo ni el espíritu) |
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11.- Carpe diem. (Odas, I, 11, 8) (Aprovecha el día) |
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12.- Crescentem sequitur cura pecuniam. (Odas) (Cuanto más crece el dinero más crece la preocupación) |
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13.- Cui placet alterius, sua nimirum est odio sors. (Epistulae) (A quien agrada lo del otro su suerte se convierte en cosa odiada) |
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14.- Cura esse quod audis. (Preocúpate de ser lo que oyes que eres) |
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15.- Decipimur specie recti. (Somos engañados con la apariencia de verdad) |
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16.- Dimidium facti, qui bene coepit, hebet. (Epistulae 1, II, 40) (Un buen principio es la mitad del hecho) |
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17.- Dulce est desipere in loco. (Odas) (Es cosa agradable un momento de locura) |
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18.- Dulce et decorum est pro patria mori. (Odas III, 2, 13) (Es dulce y honroso morir por la patria) |
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19.- Eheu fugaces labuntur anni (Odas) (¡Ay! ¡cuán rápidos se pasan los años!) |
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20.- Est modus in rebus; sunt certi denique fines quos ultra citraque negat consistere rectum. (Saturae) (Hay una medida para las cosas; al final hay ciertos límites más allá o más acá de los cuales el bien no puede subsistir) |
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21.- Exegi monumentum aere perennius. (Odas, III, 30, 1) (He levantado un monumento más duradero que el bronce) |
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22.- Gaudet equis canibusque et aprici gramine campi. (Disfruta con los caballos, con los perros y con los campos llenos de hierba) |
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23.- Genus irritabile vatum. (Epistulae, cfr. Ars poetica 24)(Epistulae, 2, II,109) (Raza insoportable de los poetas) |
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24.- Graecia capta ferum victorem (captorem) cepit et artes intulit agresti Latio. (Epistulae, 2, 1, 156) (Grecia capturada, capturó a su feroz capturador) |
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25.- Iactes et genus et nomen inutile (Odas) (Es necio quien se jacta de su estirpe y de su nombre.) |
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26.- In amore haec sunt mala: bellum, pax rursum. (En el amor son malas las dos cosas: la guerra y la paz de nuevo) |
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27.- In medias res (Ars poetica 148) (Al meollo de la cuestión) |
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28.- In vitium ducit culpae fuga. (La huída de la culpa lleva al vicio) |
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29.- Ira furor brevis est. (Epistulae) (La ira es como una locura breve) |
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30.- Laudator temporis acti. (Ars poetica) (Adulador de tiempo pasado) |
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31.- Mors ultima linea rerum est. (Epistulae, I, XVI, 79) (La muerte es la meta de todas las cosas) |
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32.- Multa renascentur quae iam cecidere. (Ars poetica, 70) (Muchas cosas que cayeron, han vuelto a nacer) |
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33.- Nec scire fas est omnia. (Odas) (No es posible saberlo todo) |
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34.- Nescit vox missa reverti. (Ars Poetica 390) (La palabra que ha salido de la boca no sabe volver) |
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35.- Nil mortalibus arduum est. (Odas, I, 3, 37) (No hay nada demasiado difícil para los mortales) |
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36.- Non omnis moriar. (Odas, III, 30, 6). (No moriré del todo) |
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37.- Nunc est bibendum (Ahora hay que beber) |
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38.- O, imitatores, servum pecus. (Epistulae) (¡Oh imitadores, rebaño servil!) |
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39.- Odi profanum vulgus et arceo. (Odas, III, 1,1) (Odio al vulgo profano y lo rechazo) |
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40.- Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci (Ars Poetica) (Ha triunfado quien unió lo útil con lo agradable.) |
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41.- Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres. (Odas I, 4, 13 - 14) (La muerte pálida golpea con el mismo pie las chozas de los pobres y las torres de los reyes) |
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42.- Parturient montes, nascetur ridiculus mus. (Ars poetica, 139) (Parirán los montes y nacerá un ridículo ratoncillo) |
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43.- Permitte divis cetera. (Odas) (Encomienda a los dioses las demás cosas) |
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44.- Pulchre, bene, recte. (Ars poetica, 428) (Con hermosura, bien y con corrección) |
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45.- Quid aeternis minorem consiliis animum fatigas? (Odas) (¿Por qué fatigas el espíritu débil con proyectos eternos?) |
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46.- Quid de quoque viro et cui dicas, saepe videto. (Epistulae) (Considera a menudo qué dices, acerca de quién y a quién se lo dices) |
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47.- Quid rides? Mutato nomine de te fabula narratur (¿Por qué te ríes? La fábula se refiere a ti, aunque con otro nombre) |
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48.- Quidquid praecipies esto brevis ut cito dicta percipiant animi dociles teneantque fideles. (Ars poetica, 335 - 336) (Sé conciso en tus preceptos, para que el ánimo los coja prontamente y los retenga con fidelidad) |
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49.- Rara avis. (Sermones, 2, 2, 26) (Un ave rara) |
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50.- Rem tene, verba sequentur. (Ars poetica, cfr. 311) (Conoce bien el asunto, que las palabras seguirán) |
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51.- Ridentem dicere verum quid vetat? (Saturae) (¿Qué impide decir la verdad con alegría?) |
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52.- Saepe stylum vertas, iterum quae digna legi sint scripturus. (Saturae) (Tacha a menudo si quieres escribir cosas que sean dignas de ser leídas.) |
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53.- Serviet aeternum qui parvo nesciet uti. (Epistulae) (Será esclavo eterno quien no sepa usar las cosas pequeñas) |
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54.- Usus te plura docebit. (Ars poetica) (El uso te enseñará muchas cosas) |
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55.- Ut pictura poesis. (Ars poetica, 361) (La poesía es como una pintura) |
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56.- Verba provisam rem non invita sequentur. (Ars poetica, 311) (Las palabra siguen casi sin querer los pensamientos preparados.) |
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57.- Virtutem doctrina parit. (La ciencia engendra virtud) |
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58.- Vitando est improba Siren desidia. (Saturae II, 3, 14) (Hay que evitar esa perniciosa Sirena que es la desidia) |
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A continuación comentamos los más usuales, los más conocidos y los que tienen un contenido moral, literario o, incluso social y vital más acusado. |
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1. Ab ovo usque ad mala. (Sermones 1, 3, 6) |
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“Si conlibuisset, ab ovo usque ad mala citaret `io Bacchae´ modo summa voce, modo hac, resonat quae cordis quattuor ima” |
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“Si fuera de vuestro agrado exclamaría a grandes voces, desde el huevo a las manzanas “io Bacchae!”, que es el grito de alegría de las Bacchantes; o si no, cantaría con la voz profunda que hace resonar las cuatro cuerdas.” |
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Comentario: Esta expresión viene a significar lo mismo que los refranes españoles de cabo a rabo, etc. La razón hay que buscarla en los referentes domésticos, y más concretamente en la comida. Quiere decir que se trata desde el principio (en la comida comenzaban generalmente con huevos), hasta el final (en las comidas el final más normal era la fruta, y concretamente las manzanas). Quiere decir Horacio que estaría gritando de alegría o cantando constantemente, de principio a fin. (http://sapiens.ya.com/aforismosI) |
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2. Aliquando bonus dormitat Homerus. (Ars poetica, 359) |
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“Et idem indignor quandoque bonus dormitat Homerus; verum operi longo fas est obrepere somnum” |
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Ciertamente yo mismo me indigno porque en algunas ocasiones hasta el bueno de Homero se queda adormilado; aunque cuando el trabajo es largo está permitido que el sueño haga acto de presencia. |
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El gran poeta Homero, autor de las dos epopeyas más grandiosas de la antigüedad clásica, La Ilíada y La Odisea, podía permitirse el lujo de cometer algún error, lo cual no empaña en absoluto su grandeza. Es como si se dejara llevar por el sueño en algún momento, de forma que el verso o la narración no le saliera todo lo bien a que nos tenía acostumbrados. En el libro XV de la Odisea, Menelao se muestra tan casero que manda a su camarero Etheoneo que vaya a encender la lumbre y asar el almuerzo de Telémaco, con otras vulgaridades y puerilidades indignas de la pluma de Homero. Esto fue lo que indujo a Horacio a escribir la frase en cuestión. (Cfr. José Mª Iribarren, El porqué de los dichos, pág. 324) Dice Horacio que las personas que se dedican a escribir, sobre todo poesía, pueden tener el peligro de quedarse un poco dormidos durante su trabajo, ya que es pesado y largo, y, además, es solitario. Él se indigna, pero lo comprende. Horacio escribe estos versos en la “Epistula ad Pisones”, un conjunto de consejos de tipo literario que dirige a los hijos de Calpurnio Pisón, gran personaje de la sociedad Romana (los Pisones). También es conocida esta carta con el título de “Ars poetica”, ya que los consejos que da son referentes a las artes poéticas, a las leyes que rigen la creación poética: composición, elocución, métrica. Ante todo el creador literario tiene que tener muy claro que se dedica a un oficio que exige un trabajo continuo que le hará huir de la mediocridad. En nuestro idioma tenemos más de un refrán que expresa muy bien lo que quiere decir: “Hasta el mejor escribano echa un borrón”. Todas las personas tenemos la debilidad de cometer errores, hasta el más experto en su trabajo. |
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4. Aurea mediocritas. (Odas, 2, 10, 5) |
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“Auream quisquis mediocritatem diligit, tutus caret obsoleti sordibus tecti, caret invidenda sobrius aula” |
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Cualquiera que ama la mediocridad dorada, en la que está seguro y no tiene las suciedades de una casa vulgar y es moderado en sus aficiones, carece también de un palacio que despierta la envidia. |
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Esta oda está dedicada a un tal Licinio. Prescindiendo de quién fuera el tal Licinio, ya que no se ponen tampoco de acuerdo los estudiosos, haremos el comentario de la oda pensando en la palabra mediocritas. Si la traducimos por mediocridad, nos encontramos que en español tiene un sentido peyorativo, es decir, medianía, algo que no sobresale, o, como se dice vulgarmente, ni fu ni fa. Sin embargo el término correcto sería el justo medio, ese en el que está la virtud, como dice otro aforismo “in medio consistit virtus”, Por eso tiene sentido llamar a la mediocritas con el apelativo aurea, es decir, dorada, o como traduce alguien “más preciosa que el oro”. “Las ODAS” son, tal vez la obra más conocida de Horacio. El espíritu de Horacio era lírico, y por tanto sus mejores obras están entre las “odas”, en las que, imitando a Safo y a Alceo, toca todo tipo de temas, porque todos se prestan más o menos al lirismo. Fijó sus ritmos con vigor, y obtuvo de la lengua latina efectos admirables con una forma muy sobria. Las odas familiares son las que más se prestan, ya que tratan con gran finura de sus alegrías, de sus tristezas, de los consejos a sus amigos. Cuando habla de la naturaleza, se le nota que ama al campo por la tranquilidad que proporciona, no por sí mismo, como Virgilio. |
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5. Beatus ille (Epodos, 2, 1) |
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Beatus ille qui procul negotiis, ut prisca gens mortalium paterna rura bobus exercet suis, solutus omni fenore, neque excitatur classico meles truci 5 neque horret iratum mare, forumque vitat et superba civium potentiorum limina. |
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Dichoso aquél que lejos de los negocios, como la antigua raza de los hombres, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con los bueyes, libre de toda deuda, y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador, ni tiene miedo a los ataques del mar; que evita el foro y los soberbios palacios de los ciudadanos poderosos. |
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Entre la obras de Horcio se cuentan los “EPODOS”, 17 obras de juventud, escritas entre los años 41 y 30 a. C., en los que Horacio imita, con temas romanos, los metros y el espíritu del griego Archiloco. Son poemas cortos escritos en dísticos yámbicos. Sus temas son: 1.- Los que se dirigen contra personas concretas; 2.- los que simplemente sirven de distracción; 3.-los epodos cívicos, 4.- los epodos amorosos y báquicos. Entre todos el más famoso es el “Beatus ille qui procul negotiis…”, (“Dichoso aquel que de pleitos alejado…”), que sirvió de inspiración a Fray Luis de León para su “Oda a la vida retirada” que comienza con estas palabras
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6. Carpe diem (Odas, I, 11, 8) |
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“Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi fienm di dederint, Leuconoe, nec Babilonios temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati! Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.” |
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No busques el final que a ti o a mí nos tienen reservado los dioses (que por otra parte es sacrilegio saberlo), oh Leuconoé, y no te dediques a investigar los cálculos de los astrólogos babilonios. ¡Vale más sufrir lo que sea! Puede ser que Júpiter te conceda varios inviernos, o puede ser que éste, que ahora golpea al mar Tirreno contra las rocas de los acantilados, sea el último; pero tú has de ser sabia, y, mientras, filtra el vino y olvídate del breve tiempo que queda amparándote en la larga esperanza. Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana. |
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“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, nos advierte el refrán español. El mensaje de esta oda de Horacio, que tiene como colofón el famoso aforismo carpe diem, es muy claro. No sabemos lo que vamos a vivir, no sabemos si podremos disfrutar del día de mañana, no sabemos si lo que dejamos para mañana lo podremos llevar a cabo o se quedará sin hacer. Por eso tenemos que aprovechar el tiempo presente que es el único que existe, pero que al mismo tiempo es fugaz: “Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa”, dice Horacio. El pasado ya no existe, ya no podemos modificarlo, se nos ha ido de las manos. El futuro todavía no ha llegado, y no sabemos si llegará. Sólo tenemos el presente, pero tan fugaz, que en seguida se convierte en pasado y es el futuro quien se convierte en presente. Por eso, carpe diem, aprovecha el día de hoy. Marcial, en su epigrama nº 15 del libro I. nos hace una interpretación de este aforismo de Horacio:
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13. Dulce et decorum est pro patria mori (Odas III, 2, 13) |
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“Dulce et decorum est pro patria mori: mors et fugacem persequitur virum nec parcit imbellis iuventae poplitibus timidove tergo.” |
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Dulce y honroso es morir por la patria: la muerte persigue al hombre que huye y no perdona de una juventud cobarde ni las rodillas ni la temerosa espalda |
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Los seis primeros poemas del libro tercero de las Odas son poemas cívicos, en los que trata, como si fuese una unidad de cuestiones de tipo moral. Entre ellos, trata del patriotismo, de la dignidad de servir e, incluso, de morir por la patria. Horacio mismo había estado en el ejército. Después del asesinato de César, Bruto se había trasladado a Atenas, ya que consideraba que Italia era poco segura para él. Había sido uno de los asesinos de César, y el testigo de éste había sido cogido por Marco Antonio, a quien no veía con buenos ojos. En Atenas seguía las enseñanzas de filosofía y retórica como muchos jóvenes romanos, entre los que se encontraba Horacio. Todos estos sentían la legalidad republicana y estaban dispuestos a defenderla, por lo que acogieron a Bruto con gran entusiasmo. Horacio no era de los que se metían en situaciones comprometidas, sino que se mantenía seguro en sus propias convicciones. Sin embargo, como joven que era, se dejó inflamar por los ardores republicanos, y, cuando Bruto se decidió a reclutar a los jóvenes nobles para defender la república, se fijó en Horacio y le nombró tribuno militar. Su propio testimonio es ilustrativo: “Estos movimientos políticos me llevaron, a mí que era totalmente inexperto en las cuestiones de la guerra civil, a unas armas que no habrían de oponerse a los brazos de César Augusto”. Parece que no era de los dispuestos a luchar hasta la muerte. Se dio cuenta de que no podía nada su ejército dirigido por Bruto y Casio contra el que habían preparado Marco Antonio y Octavio Augusto, y arrojó el escudo detrás de él sin gloria, en el momento de la derrota de Filippos. Sin embargo, aunque habla de todo esto sin ninguna traba, y parece que no debía avergonzarse de ello, esta actitud no casa con la que expresa en el aforismo que comentamos. Sufrió las consecuencias de haber participado en la guerra en el bando de los perdedores, pero se benefició de la amnistía decretada por Octavio, y, ya que era pobre, se dedicó a componer versos. Perdió sus tierras de la Lucania, pero conservó suficiente dinero como para comprar una plaza de secretario del tesoro, lo que le daba libertad económica para dedicarse a su auténtica vocación: empleado publico que en sus ratos libres componía versos. |
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15. Exegi monumentum aere perennius (Odas, III, 30, 1) |
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“Exegi monumentum aere perennius regalique situ pyramidum altius, quod non imber edax, non Aquilo impotens possit diruere aut innumerabilis annorum series et fuga temporum. |
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He levantado un monumento más duradero que el bronce, y más alto que la regia permanencia de las pirámides, al que ni la devoradora lluvia, ni el Aquilón, impotente, puedan destruir, ni tan siquiera la innumerable sucesión de los años y el paso del tiempo. |
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En este aforismo, Horacio se vanagloria de su trabajo de poeta reconocido, y dice que será recordado por él durante muchos siglos, tantos que superarán a las pirámides de Egipto. En su época ya hacía 3000 años que existían, y desde entonces a ahora han pasado otros 2000. ¿Cuántos monumentos hechos por las manos del hombre, de piedra, de bronce, etc. han dejado de existir? A todos ellos los afectan las inclemencias meteorológicas, los vientos, las lluvias, los hielos, los cambios de temperatura, y, en nuestra época, la polución, la suciedad del aire, la contaminación. Sin embargo a los versos de Horacio no le afecta nada de eso, siguen tan frescos como el día que salieron de su cálamo. Bien dice que ha levantado un monumento más duradero que el bronce. |
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18. Graecia capta ferum victorem (captorem) cepit et artes intulit agresti Latio (Epistulae, 2, 1, 156) |
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Grecia fue capturada por la fuerza de las armas, pero a su vez capturó a su feroz capturador con la fuerza de la belleza, de la inteligencia y de la palabra, e introdujo las artes en el salvaje Lacio. |
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Después de la Tercera Guerra Púnica, todo el Mediterráneo quedó convertido en un mar romano: Mare nostrum. Con la fuerza de las armas, los romanos se extendieron desde las costas occidentales en Hispania, hasta las costas orientales. También la península Helénica quedaba bajo su influencia militar. En el año 146 a. C. Grecia se convirtió en provincia romana con el nombre de Achaia. Este hecho tuvo más trascendencia de lo que a primera vista pudiera parecer, ya que los Romanos entraron en Grecia, sí, pero lo griego penetró en el mundo romano con un gran ímpetu. No importó que Catón el Censor, una institución en la república romana, se opusiera con todas sus fuerzas. El hecho es que la cultura griega, que ya había puesto un pie en el sur de la península Itálica por medio de las colonias griegas de la Magna Graecia, irrumpió de nuevo en toda Italia. Se encargaron de transmitir esta cultura los esclavos griegos apresados en las guerra de conquista. Éstos se convirtieron en pedagogos, escribanos, médicos, artistas, etc., y eran los que tenían más éxito en los mercados de esclavos, junto con los buenos gladiadores. |
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30. Non omnis moriar (Odas, III, 30, 6). |
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Non omnis moriar multaque pars mei vitabit Libitinam; usque ego postera crescam laude recens, dum Capitolium scandet cum tacita virgine pontifex. Dicar, qua violens obstrepit Aufidus et qua pauper aquae Daunus agrestium regnavit populorum, ex humili potens princeps Aeolium carmen ad Italos deduxisse modos. Sume superbiam quaesitam meritis et mihi Delphica lauro cinge volens, Melpomene, comam.” |
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No moriré del todo, y una gran parte de mí evitará la Libitina, es decir, la muerte, la destrucción; yo seguiré creciendo, siempre joven con la alabanza posterior, mientras el pontífice sube al Capitolio con la virgen silenciosa, la gran Vestal. Se dirá que yo, por donde el estruendoso Auficio mete ruido, o por donde el Daunus, casi seco ha reinado sobre los pueblos rústicos, yo, desde un origen humilde he llegado a ser el primero que ha convertido los poemas Eolios en versos Italianos. ¡Oh, Melpomene! Llénate de orgullo, un orgullo apropiado a mis méritos, y ciñe mi cabellera de buen grado con la corona de laurel, atributo de Apolo. |
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Estos versos son continuación de los del aforismo Exegi monumentum aere perennius. Sigue con la misma idea de la permanencia en el recuerdo de las personas, y por eso no morirá del todo. La auténtica muerte sobreviene cuando la gente se olvida de las personas que han vivido. Horacio pensaba que iba a durar siempre, que no iba a ser olvidado. Y nos da los motivos por los que Melpomene, musa de la poesía, habría de estar orgullosa: ha sido el primero que que ha sido capaz de componer poemas eolios en versos italianos |
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32.- Odi profanum uolgus et arceo (Odas, III, 1, 1) |
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Odi profanum uolgus et arceo. Fauete linguis: carmina non prius audita Musarum sacerdos uirginibus puerisque canto. |
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Odio el profano vulgo y lo desprecio. Pronunciad buenas palabras: Yo, sacerdote de las Musas, canto para muchachos y muchachas versos nunca antes oídos. |
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34. Parturient montes, nascetur ridiculus mus (Ars poetica, 139) |
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Nec sic incipies, ut scriptor cyclicus olim: "Fortunam Priami cantabo et nobile bellum". Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu? Parturient montes, nascetur ridiculus mus. |
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Y no empezarás de la misma manera que en otro tiempo el que quería escribir sobre el ciclo épico: "Cantaré la suerte de Príamo y la noble guerra de Troya". ¿Qué cosa tan digna va a decir este prometedor con un comienzo tan grandilocuente? Los montes se pondrán de parto, y nacerá un ratoncillo minúsculo. |
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El fabulista Fedro tiene la misma moraleja en esta fábula: (Fedro, II, XXIV)
Lo comenta el mismo Samaniego: La montaña que pare un ratoncillo ¿qué otra cosa es sino la crítica de aquellos escritores que se nos presentan con un género de énfasis que hace mucho más ridículo lo huero de sus obras? |
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39. Rara avis (Sermones, 2, 2, 26) |
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“Vix tamen eripiam, posito pavone velis quin hoc potius quam gallina tergere palatum, corruptus vanis rerum, quia veneat auro rara avis et picta pandat spectacula cauda” |
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Apenas sin embargo estorbaré, una vez que has dispuesto de un pavo real, que tú quieras agradar tu paladar con esto mejor que con una gallina, corrompido como estás por las apariencias de las cosas, porque sea vendido por mucho dinero al ser un pájaro raro y ofrezca el espectáculo con su cola multicolor. |
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| Rara avis: Pavo real | |
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Es lo mismo que decir cosa rara, singular. Literalmente significa ave rara, es decir, pájaro raro, singular, único, extraño. Se usa cuando se quiere ponderar algo que es único, singular, sea una persona o una cosa. La rara avis (pájaro raro, extraño) a que se refiere Horacio, no es otro que un pavo real, que no sirve para comer, aunque sea muy vistoso y tenga una cola de muy variados colores.
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