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POESÍA ÉPICA
VIRGILIO |
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| 1.- ORÍGENES DE LA ÉPICA EN ROMA |
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En todas las civilizaciones antiguas se acostumbraba a cantar las hazañas de los antepasados. En todas las culturas antiguas aparece la figura de quien solía recitar historias, que, en muchas ocasiones, eran reconocidas como propias, ya que, probablemente, eran los propios padres o abuelos de los que las oían los protagonistas de ellas. No nos podemos olvidar de los elogios fúnebres. Siempre se ha considerado que cuando uno muere llega para él el día de las alabanzas. No importa que no sean verdad, o, por lo menos, no de esa manera. En ese momento nadie va a decir nada por una alabanza de más. Varrón lo dice:
Sin embargo fue la tradición épica griega la que entró en Roma. En la época de las guerras Púnicas la relación con Grecia fue mucho más intensa y los romanos comenzaron a imitar la literatura griega. Las grandes epopeyas, La Ilíada y La Odisea calaron en la gente y los primeros dramaturgos y poetas las tradujeron al latín en forma de poemas y de obras dramáticas. Esto ocurrió porque los romanos no tenían un hecho histórico que suscitase poemas de la misma forma que la Guerra de Troya había sido el origen de los poemas griegos. Al contacto con las obras maestras helénicas los romanos desarrollaron su talento y produjeron obras literarias originales. La literatura latina no apareció espontáneamente, como la griega, sino por imitación de los géneros literarios que se habían formado en Grecia. Tal vez por esta razón los primeros poetas no se ejercitaron en un solo género, como los griegos, sino que cultivaron varios a la vez: tragedia, epopeya,... Los géneros literarios no se sucedieron en Roma, sino que aparecieron casi al mismo tiempo. En el 264 a. C. comenzó la Primera Guerra Púnica contra los Cartagineses. En esta guerra los poetas vieron la epopeya que les faltaba. Y así, Cneo Nevio, que participó en ella, escribió su obra Bellum Punicum. Los primeros poemas épicos de que tenemos noticia, los de Livio Andrónico y Cneo Nevio, estaban escritos en verso saturnio. No se sabe a ciencia cierta cómo era y de cuántas sílabas se componía. Lo que sí parece fuera de toda duda es que su acento era musical. Sin embargo, no se conoce con precisión cuál era la alternancia de sílabas largas y breves, dónde caía el acento, cuáles eran las sílabas de sustitución, etc. Se podría comparar a los cantos populares actuales que tienen una gran libertad de metro y rima. Pronto apareció el verso que había manejado con maestría Homero en sus dos obras: el hexámetro. Ennio escribió su gran epopeya Annales en versos hexámetros, que están compuestos, como su mismo nombre indica, de seis medidas o pies de tres sílabas, una larga (—) y dos breves (UU): —UU. Estos pies métricos son como en música un compás de 2/4, en el que una nota negra (sílaba larga) dura lo mismo que dos corcheas (dos sílabas breves), y a su vez las dos corcheas (sílabas breves) se pueden sustituir por una nota negra (sílaba larga).
Se ve que en los cuatro primeros pies las dos sílabas breves se pueden sustituir por una larga, y que el último pie sólo tiene dos sílabas; la última sílaba puede ser tanto larga como breve. |
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PRIMEROS POETAS ÉPICOS |
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Los primeros poetas no sólo cultivaban el género épico, sino también el dramático: Además de epopeyas escribieron tragedias y comedias. |
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(284? - 200? a. C.) |
Era un joven griego de Tarento que, en el año 272, quizá muy joven, fue hecho prisionero cuando el ejército de Pirro abandonó la ciudad dejando sólo una pequeña guarnición de soldados que se rindieron a los romanos. Fue llevado a Roma convertido en esclavo de un tal Livius, quizás el padre de Livius Salinator, vencedor de Asdrúbal en la batalla de Metauro. Cuando consiguió la libertad, se apropió, como se solía hacer, del nombre de su dueño. Fue preceptor de los hijos de su señor, y más tarde, una vez libre, como hacían muchos esclavos griegos cuando conseguían la libertad, abrió una escuela y se dedicó a enseñar el griego y el latín por medio de traducciones y adaptaciones de obras griegas, sobre todo de la Odisea. En el año 240, con ocasión de los "Ludi Romani", estrenó en Roma su primera obra dramática, aunque no sabemos si fue una comedia o una tragedia. El año 207, después de la batalla de Metauro, para conmemorar que Italia había sido salvada del invasor Asdrúbal, se le encargó componer un himno en honor de Juno Reina, que debían cantar en procesión tres coros de nueve muchachas cada uno. Formó una especie de asociación profesional de escritores y actores ("collegium scribarum histrionumque") que tenía su sede en el templo de Minerva, en el Aventino. Era un buen conocedor de las epopeyas de su país, y de esta manera no tuvo mucha dificultad en traducir la Odisea de Homero al Latín en versos saturnios. A pesar de ser griego, se dedicó a descubrir en el latín los recursos necesarios para que se convirtiera en una lengua literaria. No es una simple traducción, sino que inició a los romanos en la imitación personal de las obras maestras griegas Sólo nos quedan unos pocos versos (60), pero se puede apreciar su afán docente. Tanto que su Odisea fue el libro, la enciclopedia que emplearon los maestros latinos durante mucho tiempo, para enseñar todas las disciplinas a sus alumnos. Esto quiere decir que la Odisea de Livio Andrónico tiene un carácter eminentemente latino, a pesar de que su autor era griego. |
| Cneo
Nevio
(antes de 261 - 201? a. C.) |
Al contrario que su contemporáneo Livio Andrónico, Cn. Nevio era latino, de la Campania, y ciudadano romano. Antes que poeta fue soldado. Combatió en la Primera Guerra Púnica, que terminó el año 241. A partir de ese momento se dedicó tanto a escribir tragedias como poemas, sobre todo el gran poema épico en versos saturnios Bellum punicum. Nevio tuvo la originalidad con esta obra de crear la epopeya nacional romana. Como su título indica, se refiere a la que entonces no era más que la guerra contra los Cartagineses, sin que fuera ni la primera ni otra. A propósito de la narración de esta guerra, en la que él estuvo presente, contaba la historia de la vieja Roma, desde la caída de Troya y la huída de Eneas, a quien el poeta hace llegar a Cartago. Los amores entre Dido, reina de Cartago, y Eneas, frustrados por los dioses, aparecen como el origen de la enemistad entre los dos pueblos: Romanos y Cartagineses. (Cfr. Lecturas romanas, Dido y Eneas) Tomó a los griegos como modelo pero no los imitó de una manera servil, y creó la poesía verdaderamente romana. Es el primer romano que merece el nombre de poeta. Virgilio tomará muchos de sus pasajes. Cambia mucho al pasar de lo mitológico y novelesco a la narración de lo histórico. Era un hombre del pueblo, enemigo de los patricios. Tuvo sus más y sus menos con los prohombres de su tiempo, como Escipión Emiliano, y, sobre todo, atacó a la poderosa familia de los Metelo. Aun preso por no refrenar su lengua, siguió atacando a la nobleza. Fue un auténtico romano, tanto por su energía como por su altura moral. Murió desterrado en África.
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| Ennio
(239 - 169 a. C.) |
Participó en algunas brillantes acciones militares y fue condecorado por el cónsul M. Fulvio Nobilior. Tuvo la suerte de entablar conocimiento y relación con la aristocracia romana, y consiguió el apoyo de personajes importantes, como Catón y Escipión el Africano. Gracias al hijo de Fulvio Nobilior le concedieron la ciudadanía romana en el año 184 a. C. Con sus clases de griego y con su poesía contribuyó en gran manera a introducir en Roma la cultura griega, contra la que Catón, el Censor luchaba en vano: no podía ir en contra de los tiempos. Conocía tres idiomas: el griego, el osco y el latín, por lo que decía que tenía tres corazones. Fue un hombre de formación griega que se entregó a Roma totalmente. Fue la grandeza de Roma la que inspiró a Ennio sus más bellos versos. Como los dos anteriores, también escribió obras poéticas y tragedias, pero su principal contribución a la poesía épica romana es su epopeya en 18 libros titulada Annales, del que apenas nos quedan 600 versos o fragmentos. El título es el mismo que el de los primeros escritos de tipo histórico, que son los Annales pontificum, en los que contaban los acontecimientos año por año. Se consideró la epopeya romana por excelencia hasta la aparición de la Eneida Su espíritu era griego, y encontró un buen caldo de cultivo en Roma, que, después de la 2ª guerra Púnica (batalla de Zama. 202 a. C.) estaba preparada para recibir la cultura griega. Comenzó su epopeya con los orígenes de Roma, dedicando a ello 6 libros. Trató de emular y superar a Nevio. Éste se había dedicado a la primera Guerra Púnica, y Ennio pasó casi de largo por ella para dedicarse más tiempo al gran acontecimiento casi contemporáneo de la Segunda Guerra Púnica, y la lucha de Roma contra Aníbal, describiendo el ambiente patriótico romano después de la victoria. Se vio en cierto modo obligado por el título de la obra a continuar el poema con los acontecimientos posteriores, a los que puso fin su muerte. Tuvo gran popularidad en Roma. Hasta La Eneida fue la epopeya nacional de los romanos. No utilizó el verso saturnio, como Livio Andrónico y Nevio, sino que fiel a su espíritu helénico trató de componer su epopeya utilizando el verso por antonomasia de la epopeya griega: el hexámetro. Sin embargo habrían de pasar casi dos siglos para que este verso griego llegase a la madurez en latín y se convirtiera en verso genuinamente latino con Virgilio. El verso de Ennio es rudo, tiene muchas aliteraciones ("O Tite tute Tati tibi tanta tyranne tulisti"), y al leerlo y recitarlo se encuentra pesado y repetitivo. Tampoco la lengua latina estaba en condiciones de dar una obra maestra como La Eneida. Supo buscar un vocabulario latino, sin tener demasiada dependencia del griego. Pero se advierte en sus versos una verdadera inspiración poética y un sentido de grandeza épica. Expresa las ideas con un vigor que no tendría en prosa. Con la llegada de Virgilio y La Eneida pasó al olvido pero no por eso dejó de leerse y estudiarse. |
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2.- LA ÉPICA EN LA ÉPOCA DE AUGUSTO |
Puede ser considerado el poeta nacional Romano por excelencia, ya que con su obra, sobre todo con "La Eneida", contribuyó al asentamiento de Augusto en la más alta magistratura de Roma, logrando el establecimiento, de una manera definitiva, del poder personal y la caída de la República. Nació en Andes, un pueblo cercano a Mantua, de una familia de agricultores acomodados, y se educó en su niñez dentro de un medio rural, que le dio la sensibilidad necesaria para sentir la naturaleza y sus fenómenos, como se aprecia en las "Bucólicas" y en las "Geórgicas", que se basan fundamentalmente en lo pastoril, las primeras, y en lo agrícola, las segundas. Su salud fue delicada. Creció entre los rústicos de la Lombardía y durante toda su vida siguió pareciendo un campesino ligado a la tierra. Toda su obra está llena de estos recuerdos infantiles de amor a la naturaleza. Estudió la gramática en Cremona, y la retórica en Milán y Roma. Aquí se interesó por los círculos poéticos de Catulo, los “poetae novi”, y Lucrecio, que le despertaron su vocación de poeta y aprendió; lo mismo que en Nápoles, donde estudió todas las ciencias de entonces y adquirió el sentido de observación tan fino característico de su poesía. Pero volvió al campo, que era donde se encontraba más a gusto (año 43 a. C.). Tal vez fue expropiado de sus posesiones para la entrega de tierras a los veteranos de las guerras civiles, pero, sea como fuere, más tarde recibió la recompensa, tanto por parte de Augusto como de otros bienhechores (Mecenas), de tal forma que llegó a contar con una fortuna suficiente para poder dedicarse a la poesía. Por razones de salud dejó la Cisalpina y se estableció en la Campania, donde se dedicó a escribir sus poemas, cuya composición tuvo que interrumpir en repetidas ocasiones por su mala salud: sufría de la garganta, del estómago, de la cabeza, y tenía vómitos de sangre. Llevaba 10 años trabajando en "La Eneida" cuando decidió hacer un viaje a Grecia. Esperando este viaje cayó enfermo y no pudo partir. Murió en Brindis el 22 de septiembre del año 19 a. C.
Mientras trata de las vicisitudes de Eneas, jefe Troyano, para fundar una nueva Troya, dedica su entusiasmo a Augusto y a Roma. A Augusto, porque le hace descendiente de Iulo, hijo de Eneas y nieto de la diosa Venus. A Roma, porque a través de toda la narración es Roma quien está presente. No en realidad, pero sí en el pensamiento y en el futuro. Por todo ello fue considerado el poema nacional, la epopeya que necesitaba Augusto para dignificar su cargo y, de paso, hacer de Roma lo más grande, ya que estaba en el pensamiento de los dioses; por ella los hombres entablan grandes combates:
El epitafio puesto en su tumba resume su vida:
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Es la epopeya de la predestinación de Roma, como expresión concreta de los sentimientos comunes de un pueblo. En el poema hay un protagonista: ROMA, y, tras ella, Augusto, guardián de sus destinos. Éste posee el valor y la fría voluntad de Eneas y se enorgullece de ello. Pero la patria, según Virgilio, no es sólo el príncipe, sino también la tierra de Italia y los hombres que en ella habitan; lo es también el tesoro de sus leyendas, de sus tradiciones, de su historia. Cuando los Troyanos pisan en suelo de Italia el poeta hace exclamar a Eneas: “Hic domus, hic patria est”. Además de un canto a Roma e Italia, la Eneida es una epopeya de la restauración moral y religiosa deseada por Augusto. La Eneida está compuesta en 12 cantos. Virgilio tardó, como hemos dicho, 11 años en terminarla y la dejó inacabada. Precisamente para terminarla y antes de dar su última mano, quiso conocer los lugares donde transcurría la acción, y para ello emprendió un viaje a Grecia, que sería el último. Siempre tuvo una salud muy delicada. Esperando este viaje se agravó su estado, y murió antes de partir. Él quiso que se destruyera su manuscrito, pero Augusto lo conservó. A pesar de ser un poema a falta de una última corrección, se ve la perfección en el lenguaje, en la relación fondo ─ forma, en la belleza del estilo, en las descripciones, casi pictóricas. Se ha dicho que de los 12 cantos de que se compone la Eneida, los 6 primeros imitan a la Odisea con sus viajes, peripecias y aventuras, y los 6 últimos, a la Ilíada, con sus luchas y episodios guerreros. Sea como fuere, la Eneida es un poema latino original y adaptado al gusto y mentalidad de las personas a quienes iba dirigido. No les era extraño a los romanos, sino todo lo contrario, y la aceptación que tuvo se puede apreciar en distintas inscripciones, no sólo en los ambientes cultos de la corte, sino en toda clase de personas.
No puede Virgilio dejar de ser en la Eneida lo que ha sido en las Bucólicas y en las Geórgicas: el amor a la Naturaleza está por todas partes, en las descripciones, en los epítetos, sobre todo cuando se refiere a Italia. El verso hexámetro, verso dactílico de seis medidas o pies dáctilos, que tienen tres sílabas, una larga (—) y dos breves (UU): —UU, fue introducido en Roma a imitación de los griegos, sobre todo de Homero, por Ennio y utilizado por Lucrecio y Catulo. Virgilio lo elevó a la más alta cumbre de obra de arte, tanto que se le puede considerar como una de las grandes aportaciones romanas al mundo del arte, comparable al Coliseo o al Panteón. El hexámetro de Ennio podría ser copia del verso griego de Homero; el de Virgilio es original, latino. La Eneida es una “novela”; pero una novela en la que los estudiantes romanos encontraban todo el saber de su tiempo, y por eso la utilizaron como libro de texto. Es historia, geografía, mitología, religión, astronomía, etc., es decir, una enciclopedia que pudo sustituir con creces al libro de texto anterior, que era la traducción que Livio Andrónico hizo al latín de la Odisea de Homero. La Eneida, además de todo eso, era ROMANA, es decir, cosa propia. Propercio dice de este poema:
Se cree que Virgilio, además de las obras que hemos comentado, escribió otras en su juventud, y que están recogidas, junto con las importantes, en una compilación denominada “Apendix Virgiliana”. Entre éstas podemos enumerar: “Culex”, “Ciris”, “Catalepton”, “Aetna”, “Elegiae in Mecenaten”. |