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8.- LA RELIGIÓN

Pagina principal Ciclo troyano Roma antigua Los cartagineses En Hispania La República El imperio Los literatos La vida diaria

Final

Dioses y héroes

Los dioses mayores

Homo religiosus

Ritos externos

Sacerdotes y cultos Los encargados del culto

Los dioses romanos

Las supersticiones

Canto de los arvales

La triada capitolina

Prodigios y milagros

Otros cultos del Imperio

Dioses y atribuciones

Relaciones con los dioses

Himno a Roma

Consagración de un templo

Sacrificios

Aforismos

Los dioses menores

Cuestiones

Cuestiones

Cuestiones

Dioses Y Héroes

LOS DIOSES MAYORES
Dioses romanos; dioses griegos

En muchas ocasiones hemos visto dos listas paralelas, con los nombres de los dioses griegos una, y la otra con los nombres de los dioses latinos "equivalentes". A continuación de cada pareja de nombres aparecía su correspondiente advocación, sus atributos y su ámbito de actuación.

Los Romanos de los primeros tiempos tenían sus dioses propios ("Indigetes") como hemos dicho anteriormente, que representaban las fuerzas de la naturaleza: Ianus, Flora, Faunus, Pomona,... además de los dioses protectores del territorio ("Penates"), del hogar ("Lares"), de los difuntos ("Manes").

Cada persona tenía su "genius" particular, generalmente representado por una serpiente. Las mujeres no tenían "genius", y su lugar lo ocupaba "Juno".

Atraídos por las realizaciones griegas en los aspectos cultural y artístico, no dejaron de admirar también la estructura de su "teogonía" (genealogía de los dioses).

Poco a poco fueron identificando algunos dioses propiamente romanos con dioses propiamente griegos, sobre todo en cuanto a sus atribuciones.

En los círculos cultos, en la poesía, se llegaba a identificarlos tanto que se les llamaba indistintamente con uno u otro nombre.

LOS DIOSES ROMANOS
Los principales dioses romanos ("indigetes" = indígenas), son
Carmenta diosa de las fuentes
Ceres diosa de los frutos de la tierra
Faunus dios de los rebaños
Flora diosa de las flores
Ianus dios de la luz; abre las puertas
Iuno diosa de la mujer
Iuppiter dios del cielo y del trueno
Liber dios de las viñas
Mars dios de la vegetación y de la guerra
Minerva diosa de la inteligencia
Pales dios y diosa de los pastos y pastores
Pomona diosa de los frutos y de los árboles
Quirinus se confunde con Marte y con Rómulo
Saturnus dios de las semillas y de la cultura
Tellus "Tierra Madre"
Vertumnus dios de las estaciones y el comercio
Vesta diosa del hogar
Vulcanus dios del fuego

Los dioses extranjeros y adoptados por los Romanos se llamaban "novensides".

Cada uno de los lugares tenía su dios protector, al que había que honrar y tener propicio.

Entre los siglos VI y III a. C., se crea un Olimpo Romano-Griego con los doce dioses principales que veremos más adelante.

LA TRIADA CAPITOLINA

Parece que entre los Romanos había una cierta tendencia a reunir a los dioses en grupos de tres, y fruto de esta tendencia son las distintas "triadas" que aparecen a lo largo de la historia.

La primera Triada estaba formada por Júpiter, Marte y Jano, pero muy pronto Jano es sustituído por Quirino. Su culto era importante, como lo atestigua el nombre dado a los tres principales sacerdotes ("Flamines": ver más adelante "Los encargados del culto").

La Triada clásica, que por tener su templo en el Capitolio era conocida con el nombre de "Triada Capitolina", estaba formada por Júpiter, Juno y Minerva.

Según la mitología
Júpiter   el Zeus de los Griegos era el padre de los dioses, señor de la luz y el rayo, y el todopoderoso
Juno   Hera en Grecia era hermana y esposa de Júpiter. Se le consideraba la diosa protectora de la parte femenina del mundo, de la mujer y del matrimonio

Minerva 

la Atenea griega hija de Júpiter, era la diosa de la inteligencia

DIOSES Y ATRIBUCIONES

Los otros dioses principales eran
Nombre latino Nombre griego Atribuciones
Apolo   Apolo hijo de Júpiter, era el dios del sol y de las artes
Diana   Artemisa también hija de Júpiter, era la Luna, y protegía la caza y la castidad
Mercurio   Hermes hijo de Júpiter, era el dios protector del comercio y la elocuencia
Vulcano   Hefaistos hijo de Júpiter y Juno, y esposo de Venus, era el dios del fuego
Vesta   Hestia era hija de Saturno y hermana de Júpiter. Era la diosa del hogar
Marte   Ares hijo de Júpiter y Juno, era hermano de Vulcano. Se le consideraba el dios de la guerra
Venus   Afrodita hija de Saturno, se la tenía como nacida de la espuma del mar. Esposa de Vulcano, también tuvo relaciones con mortales, como Anquises, de quien nació Eneas. Era la diosa del amor y de la belleza
Ceres   Deméter hermana de Júpiter, hija de Saturno y Cibeles. Era la protectora de la tierra y su fecundidad
Neptuno   Poseidón también hijo de Saturno y Cibeles y hermano de Júpiter. Era el dios del mar
Cada uno de los dioses tenía unos atributos inseparablemente ligados a ellos
Júpiter El águila y el rayo
Juno El pavo
Minerva La lechuza
Apolo El arco y la lira
Diana Un arco y un carcaj
Mercurio  El caduceo, y el sombrero y los zapatos con alas
Vulcano El yunque y el martillo
Vesta  El fuego del hogar
Marte El casco y las armas
Venus Una paloma
Ceres Una gavilla
Neptuno Un tridente

CONSAGRACIÓN DE UN TEMPLO A DIANA

(Livio, I, XLV) (Traducción)

“Como la ciudad había crecido mucho, Servio Tullio organizó la administración civil y militar para que no se pusiese  sólo el empeño en las armas, y trató de aumentar su poder por medio de la razón y del diálogo. De esa manera añadiría honor a la ciudad.

Ya entonces era importante el templo de Diana en Éfeso, que según se decía, había sido construido de común acuerdo por todas las ciudades de Asia. Servio alababa este consenso ante los más importantes de los Latinos, con quienes había hecho, a propósito, pactos de amistad públicos y privados. Logró, por fin, a fuerza de repetirlo, que los Romanos y los Latinos consagrasen juntos un templo a Diana. Era el reconocimiento de que Roma era la cabeza de la región, causa de las guerras anteriores.

Los Latinos se habían resignado a esta superioridad, pero un Sabino tomó la determinación de recuperar el imperio, y parece que la suerte le acompañaba.

Se dice que había nacido una vaca, en la casa de un Sabino, que era muy de admirar por su tamaño y belleza. Durante mucho tiempo su cornamenta permaneció colgada en el vestíbulo del templo de Diana como recuerdo de este prodigio. Los adivinos profetizaron que el imperio sería de la ciudad cuyo ciudadano inmolase la vaca en honor de Diana. Este vaticinio llegó a oídos del sacerdote del templo de Diana.

Cuando el Sabino creyó que había llegado el día apropiado para el sacrificio, se presentó con la vaca en el templo de Diana, y se paró junto al altar. Allí el sacerdote Romano se admiró del tamaño de la víctima que ya conocía por los dichos de la gente, y, como también conocía la predicción, dijo al Sabino:

- "¿Qué preparas, extranjero? ¿Quieres hacer un sacrificio sacrílego en honor de Diana? ¿Por qué no  te lavas antes en una corriente de agua? Por el valle corre el río Tíber”.

El extranjero, atemorizado por la superstición, pensó que era conveniente hacer todo con la debida corrección y según el ritual, si quería que el sacrificio surtiese el efecto deseado. No se hizo de rogar y bajó al río a lavarse.

Entretanto el Romano inmoló la vaca en honor de Diana.

Este hecho fue recibido con mucho agradecimiento por el rey y por la ciudad”.

LOS DIOSES MENORES

No todos los dioses estaban considerados de la misma manera. Unos eran más poderosos que otros; unos tenían una consideración más universal; otros tenían poderes más concretos y un reconocimiento más local. Además de los doce dioses principales, el Olimpo Romano tenía otros muchos. Son dioses que aparecen en los poemas con una misión determinada, o que son venerados en ciertos lugares, pero que no se puede decir que tengan la importancia de los oficiales. "Ayudan" a "Los 12", están a su disposición y les obedecen en las tareas que les encomiendan.

Todos los dioses están relacionados entre sí por parentesco. Son hijos, hermanos o padres de otros dioses, y muchos de ellos, también son padres de mortales, que, por ser hijos de dioses, adquieren la categoría de “héroes”.

Entre estos dioses, por decirlo así, de segunda fila, podemos nombrar

Cupido (Eros) el dios del amor, junto con su madre Venus
Iris la mensajera de los dioses, que deja una estela detrás de ella cuando vuela, con los siete colores del arco iris
Fauno protector de los prados y ganados
Pan  
Tetis la madre de Aquiles
Eolo el dios de los vientos
las Náyades divinidades protectoras de las aguas

la Fortuna, las Parcas, las Musas, etc.

Entre los Héroes (hijos de dios y mortal) podemos citar

Hércules hijo de Júpiter y Alcmena
Aquiles hijo de Tetis y Peleo
Eneas hijo de Venus y Anquises
1.- ¿Puede entenderse hoy día una religión con tantos dioses? ¿No se les perdería el respeto?
2.- ¿Cómo se pueden entender las relaciones de los dioses entre sí y con mortales?
3.- La abundancia de dioses, ¿no llega a convertir a la gente en atea? ¿Cuál es tu opinión al respecto?
4.- ¿Existen actualmente religiones politeistas? ¿Dónde?
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Homo religiosus”

La idea de la religión romana que tenemos en nuestros días es la de una religión oficial con unos dioses jerarquizados que tienen un "status" inmortal y  unos poderes determinados. 

Los hombres tienen con estos dioses una relación reglamentada por la costumbre más que por un marco legal de preceptos, y regida por la superstición. embargo al principio esta religión era como la de todos los pueblos primitivos, en relación con las fuerzas de la naturaleza: como no conocían las causas de los fenómenos naturales, los divinizaban, y de ahí partía toda una serie de actitudes y ritos, que más tarde se incorporarán a toda la sociedad romana.

Al entrar en contacto con los Griegos, mucho más avanzados culturalmente, los dioses propiamente Romanos se acercaron a los Griegos y se les atribuyeron casi las mismas funciones, los mismos poderes, y se les nombraba indistintamente con el nombre griego o romano: Diana o Artemisa; Zeus o Júpiter; etc.

Los Griegos tenían en Hesíodo un poeta que había compuesto una epopeya con las estirpes de los dioses: "La Teogonía".

Ovidio en sus "Metamorfosis" nos cuenta también las relaciones existentes entre los distintos dioses desde el principio de la existencia del mundo.

Podríamos comenzar la historia de la humanidad, según Ovidio, de la siguiente manera: "Al principio existía el CAOS".

RITOS EXTERNOS

Lo primero que llama la atención al enfrentarse con la religión romana es su marcado carácter ritual. Estaba llena de ritos, actos externos que hay que realizar una y otra vez, e incluso, suspender si se ha hecho mal: pero sólo hablamos de la forma. No importa con qué intención se realice con tal que la forma externa  esté perfectamente llevada a cabo y con toda corrección.

Los Romanos antes de comenzar una empresa "inauguraban", es decir, preguntaban a los dioses su voluntad respecto a lo que iban a realizar. Los dioses podían responder de muchas maneras, manifestando su voluntad favorable o contraria a dicha empresa.

Para conocer la voluntad de los dioses se necesitaban unas personas preparadas: "Augures", "Arúspices". Estos personajes interpretaban las señales supuestamente enviadas por los dioses (ver más adelante). A veces, los dioses no respondían por medio de las personas indicadas, sino por otro procedimiento: un sueño, una visión, un acontecimiento determinado. 

"Suo sonitu claro fulgorivit Iuppiter" (Naevio, 141)
Júpiter lanzó un rayo con su luminoso estruendo

Poco a poco se fue educando al pueblo en estos ritos y en estas manifestaciones de los dioses. Un pueblo ignorante, como lo era el Romano, aunque no era muy dado a cosas fantasmales, ya que el tener los pies en el suelo y estar en contacto con la realidad es una de sus características, "por si acaso", se abstenía de realizar ciertos actos, o, de una manera positiva, intentaba congraciarse con la divinidad mediante ciertas actividades y ritos. 

Llegó un momento en que cualquier suceso, por natural y ordinario que fuera, era interpretado como voluntad divina en un sentido determinado. Todo se había convertido en presagio; pero su signo, si era favorable o no, podía ser cambiado si se contaba con la suficiente sangre fría o el suficiente cinismo para jugar con la credulidad de los más ignorantes.

PRODIGIOS Y MILAGROS

Livio, XXVII, 37

El anuncio de que en Frusino había nacido un niño del tamaño de uno de cuatro años, desconcertó las mentes que ya se habían librado de supersticiones. Los arúspices a los que se había hecho venir de Etruria, decían que esto era un prodigio torpe y desgraciado: "Había que expulsarlo del campo Romano, y, lejos de todo contacto con la tierra, sumergirlo en alta mar".

Obedecieron a los arúspices: encerraron al niño vivo en un arcón y le arrastraron hasta precipitarlo en alta mar. Entonces los pontífices decretaron que tres grupos de nueve jóvenes doncellas recorrieran la ciudad y cantaran un poema. Mientras aprendían en el templo de Júpiter Stator el poema compuesto por el poeta Livio, en el Aventino, sobre el templo de la Reina Juno, cayó un rayo. Los arúspices respondieron que este prodigio concernía a las matronas, y que había que aplacar a la diosa con una ofrenda.

Por medio de un edicto de los ediles curules, fueron convocadas en el Capitolio las matronas que tenían su domicilio en Roma y en un radio de diez millas alrededor de la ciudad. Ellas eligieron 25 representantes encargadas de recaudar las aportaciones que cada una entregaba según su dote. Con estas aportaciones se hizo una vasija de oro y fue llevada al Aventino, y allí las matronas hicieron un sacrificio con toda corrección y devoción.

RELACIONES CON LOS DIOSES

"Sic valeas, sic habeas Venerem pompeianam propitiam(Inscripción parietal)
¡Ojalá tengas salud! ¡Ojalá te sea propicia la Venus de Pompeya!

Los hombres agobiados por todas estas manifestaciones divinas tenían que tener contentos a los dioses: No haciendo determinadas cosas en días señalados o realizando ciertos ritos.

Querían que los dioses les dejaran tranquilos. No se cuestionaban su existencia. "Si la tradición y la costumbre dicen que hay dioses, así será. Pero que vivan su vida y no se mezclen en la mía".

Por eso si un dios "quería" que se le hiciera una ofrenda antes de empezar un viaje, se le hacía "por si acaso"; si parecía que tropezar al entrar los esposos en el nuevo hogar era signo de que las cosas iban a salir mal, por ejemplo, el hombre llevaba a la mujer en brazos "por si acaso". Pero era un "do ut des": "te hago un sacrificio, pero tú no te metas en mis asuntos y déjame en paz".

En el fondo las relaciones del Romano para con sus dioses están llenas de un profundo escepticismo.

Las principales manifestaciones de culto eran: La plegaria los votos y los sacrificios: ofrenda de una víctima en honor de una divinidad.

El sacrificio lo realizaba el sacerdote correspondiente, ayudado por el "victimario". La víctima era rociada antes con una galleta especial hecha por las Vestales. Sobre el altar se derramaba vino ("libatio"). Las entrañas ("exta") eran examinadas por los "arúspices".

Uno de los sacrificios más tradicionales era la "suovetaurile": sacrificio de un cerdo, una oveja y un toro. En el "Ara Pacis" de Augusto, aparece una representación de este sacrificio.

También se honraba a los dioses declarando días festivos a lo largo del año. Las fiestas religiosas se elevaban a 45 días al año, a los que hay que añadir otras más, particulares, organizadas por templos, barrios, asociaciones, religiosas o no, etc. Y, por último, se honraba a los dioses organizando juegos públicos con ocasión de las fiestas religiosas.

Hay otras prácticas que podemos llamar excepcionales o particulares, cuando se quiere conseguir un favor extraordinario. Al principio estas prácticas se celebraban al aire libre en altares improvisados. Más tarde, el "templum" fue la morada del dios, y, al hacerse estables, cada sitio tenía su lugar sagrado.

SACRIFICIOS ANTES DE LA SIEGA
Catón: "De agricultura", CXXXIV

Antes de la cosecha convienen que se siga este ritual sobre la celebración del sacrificio de una cerda, a la que hay que inmolar antes del comienzo de la siega.

Antes de empezar, se inmola una cerda, trigo, grano, cebada y la semilla sobrante en honor de Ceres. Se mezclan vino e incienso en honor de Jano, Júpiter y Juno antes de inmolar la cerda. En honor de Jano se presenta la ofrenda con estas palabras: 

"¡Oh, Padre Jano! al presentarte estas ofrendas te ruego con oraciones perfectas, que seas benévolo y propicio para mí y para mis hijos, para mi casa y para mi familia".

La ofrenda a Júpiter ha de ser presentada e inmolada diciendo:

"¡Oh, Júpiter! Al presentarte esta libación, te ruego con plegarias perfectas, que seas benévolo y propicio para mí y para mis hijos, para mi casa y mi familia; glorificado seas con esta libación".

Después, cuando se le presente a Jano el vino, se dirá:

"¡Oh, Padre Jano, como te he rogado bien al presentarte la ofrenda, sé glorificado de la misma manera y acepta este vino ritual".

A continuación a Júpiter, de esta manera: 

"¡Oh, Júpiter! sé glorificado por esta libación y también por este vino ritual".

Sólo después de haber realizado todos estos ritos es cuando hay que sacrificar la cerda.

Una vez que se le hayan extraído las entrañas, preséntale a Jano la ofrenda de la misma manera y con los mismos ritos que antes. Lo mismo harás con la libación en honor de Júpiter.  Da vino a Jano y a Jupiter como has hecho antes al ofrecer la ofrenda y la libación. Por último, ofrece a Ceres las entrañas y el vino.

CUESTIONES

1.- ¿Cómo puede regir la vida de una persona la superstición? 

2.- ¿Se puede decir que un hombre supersticioso es un hombre religioso?

3.- Una religión con tantos ritos, ¿produce sensación de libertad o más bien de opresión? ¿Qué sensación tenía el romano en cuanto a su religión?

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Sacerdotes y cultos

LOS ENCARGADOS DEL CULTO

1.- Los cultos domésticos

Al principio los únicos que podían realizar los ritos relacionados con la religión doméstica eran los patricios.

El "pater familias" es el sacerdote y el ministro; se encarga de introducir a sus hijos y a su familia en los rituales propios del culto a los dioses domésticos, de enseñarles los himnos, las plegarias y todas las prácticas necesarias. Siempre será el varón el ministro de estos ritos. Al morir el padre le sustituirá su primer hijo. Si no tiene, se adoptará un muchacho para este fin.

Las principales prácticas de este culto se refieren a:

·      El culto a los antepasados, sobre todo el primero, el fundador de la "gens".

·      Los cultos relacionados con el hogar. Todas las casas cuentan con un pequeño altar con el fuego sagrado y unos nichos donde se conservan los "Lares familiares" y los "Penates".
·      El culto a los muertos. Hay que tenerlos propicios, ya que se les consideraba peligrosos. Se les honraba bajo el nombre de "Manes". Se  celebraban ceremonias fúnebres para conjurar a los espectros ("larvae"  o "lemures").
·      También había que rendir culto al "Genius".
2.- Los colegios sacerdotales Al principio, las prácticas religiosas públicas eran ejercidas por el rey, que tenía como ayudante a sacerdotes ("Flámines") elegidos entre los patricios y agrupados en colegios sacerdotales. Más tarde, al expulsar a Tarquinio el Soberbio, las funciones religiosas del rey se repartieron entre los distintos magistrados y un "Rex sacrorum", sacerdote patricio, al que al final sólo le queda el culto a Jano, y que está bajo la jurisdicción del "Pontifex Maximus"
Colegios sacerdotales Los 15 Flámines Sacerdotes públicos del pueblo Romano. Cada uno estaba ligado a una divinidad determinada. Los Flámines mayores son: El de Júpiter ("Flamen Dialis"), el de Marte ("Flamen Martialis") y el de Quirino ("Flamen Quirinalis"). El Flamen Dialis sustituía al rey en sus funciones religiosas cuando estaba ausente. Cuando se estableció la República y no hubo reyes, esta función desapareció
Los Pontífices Eran los encargados de vigilar las prácticas religiosas. Establecían los deberes del pueblo para con los dioses; hacían el calendario de los días "fastos" y "nefastos", y organizaban las ceremonias anuales. Durante la República creció su influencia, mientras que las de los Flámines disminuyó. Los Pontífices elegían entre ellos al "Pontifex Maximus", pero más tarde (siglo III) fue elegido por el pueblo. Era un cargo vitalicio y estaba considerado como el auténtico jefe de la religión en Roma: controlaba todos los demás colegios sacerdotales.
Las Vestales Se encargaban de mantener encendido  el fuego del hogar, que representaba a la diosa Vesta. La "Gran Vestal" era la más importante: llegó a ser una auténtica consejera de los poderes políticos. Se elegían entre las hijas de los patricios, sin defecto alguno. Vivían en comunidad y se dedicaban durante  treinta años al culto a Vesta. Hacían voto de castidad y ascetismo. Si faltaban, los castigos eran terribles: se las enterraba vivas.
Los 12 Salios Se dedicaban al culto de Marte. Ejecutaban una danza cantando un himno litúrgico una vez al año.
Los 20 Feciales Ejecutaban los ritos de la declaración de guerra y de la firma de los tratados. Crearon el derecho internacional
Los 12 Lupercales y los 12 Arvales Eran los encargados de los servicios a los dioses de la Naturaleza y de sus ritos: Fiestas de la Fecundidad ("Lupercalia") y en honor a Ceres, diosa de los frutos de la tierra
Los Augures Eran los expertos oficiales en la interpretación de las señales de los dioses: tomaban los auspicios, sobre todo observando el vuelo de las aves y el apetito de los pollos sagrados
Los Arúspices Adivinaban el porvenir y conocían la voluntad de los dioses estudiando las entrañas de las víctimas sacrificadas

CANTO DE LOS ARVALES

El texto, tal como nos ha llegado, es una sucesión de términos cuyo sentido se nos escapa, y no puede ser entendido sino por medio de conjeturas. Es muy posible que a lo largo de los siglos fuera desvirtuándose, y podemos pensar que los mismos que lo cantaban ignoraban su significado. El alfabeto en que fue escrito era el modelo antiguo que ni se usaba ni se conocía en el momento de la inscripción, y daba lugar a errores y confusiones. El texto está corrompido, desfigurado y alterado por faltas de todo tipo que hacen imposible su interpretación. Se trataba de una ceremonia que se celebraba el 29 de mayo, fecha de la reunión de los "Fratres Arvales"

Enos Lases iuvate

<e>nos Lases iuvate

enos Lases iuvate

Neve luae rue Marma sins incurrere in pleores

neve lue rue Marmar <si>ns incurrere in pleoris

5     neve lue rue marmar sers incurrere in pleoris.

Satur furere Mars limen <sal>i, sta berber,

satur fu, fere Mars, limen sali sta berber,

satur fu, fere mars, limen sa<l>i, s<t>a berber.

<Sem>unis alternei advocapit conctos

10                      semunis alternei advocapit conctos

semunis altern<ei> advocapit <conct>os.

Enos Marmor iuvato,

enos Marmor iuvato,

enos Marmor iuvato.

15     Triumpe triumpe triumpe trium<pe tri>umpe.

OTROS CULTOS DEL IMPERIO

A.- Otras religiones

Durante el Imperio entraron en Roma los cultos de las religiones que se practicaban en los diversos países conquistados. Estos cultos tomaban cada día más auge a costa de los cultos y religión propiamente romanos.

Sobre todo, fueron los cultos de las religiones orientales los que más penetraron: Culto a Isis, a Serapis, a Cibeles y a Mitra. No se pudo parar su progresión y los Emperadores no tuvieron más remedio que darlos por buenos.

A estos cultos se añade el culto al Emperador, a imitación de ciertas prácticas de Oriente. Después de la muerte de Augusto, el Senado, por medio de un decreto, le eleva al rango de dios: la "apoteosis".

Algunos Emperadores, como Calígula y Domiciano se hicieron adorar mientras vivían.

B.- El Cristianismo

Fue la religión que más chocaba en la sociedad romana, debido a sus creencias y prácticas: el Dios único; el amor a Dios, que obligaba a abjurar de los dioses tradicionales, y el amor al prójimo como principales preceptos, no se llevaban bien con el politeismo ni con el egoísmo romanos.

Durante mucho tiempo, el Cristianismo, y, sobre todo, los cristianos fueron declarados enemigos públicos. Sufrieron persecuciones crueles: la primera tuvo su realización durante el reinado de Nerón, el año 64 d. C., al acusar a los cristianos del incendio de Roma.

A partir del siglo III, las persecuciones se generalizan, y son de destacar las de Decio (250 - 251) y Diocleciano (303 - 305).

Por medio del Edicto de Milán, publicado por Constantino el año 313, se estableció la libertad religiosa en todo el Imperio Romano, por tanto también del Cristianismo. Pronto no existirá más religión que la cristiana, ya que los cultos paganos desaparecieron poco a poco a finales del siglo IV. Desde el año 382, el Cristianismo es considerado como la religión oficial del Estado Romano.

Constantino fue un emperador romano que tuvo que sufrir las consecuencias de varias guerras civiles, algunas instigadas por él mismo. Todo empezó cuando el emperador Diocleciano quiso instaurar, a finales del siglo III de. C., la institución de la Tetrarquía, es decir, el gobierno de cuatro. Él mismo se denominó Augusto, y nombró a Maximiano su colega con el mismo nombre y la misma dignidad. Otros dos, con el título de César, Galerio y Constancio Cloro, les ayudarían en el gobierno de Roma. 

La idea era buena. Cuando faltaran o abdicaran los dos Augustos, los Césares ocuparían el cargo, y a su vez nombrarían nuevos Césares. Así sucesivamente. En teoría era un procedimiento de gobierno que tenía que funcionar. Sin embargo no se había tenido en cuenta algo que venía sucediendo en Roma desde el comienzo del Imperio: la sucesión por parte de los familiares del anterior emperador.

Cuando en el año 305 abdicaron Diocleciano y Maximiano, los dos Césares, Galerio y Constancio Cloro accedieron al título de Augusto y nombraron nuevos Césares: Severo y Maximino Gaia.

Majencio era hijo de uno de los Augustos, Maximinao, y Constantino de otro, Constancio Cloro. A la muerte de éste último, en vez de aceptar que el César subiera de categoría y se proclamara Augusto, Constantino decidió esgrimir su parentesco con el difunto y se hizo nombrar Augusto por sus soldados en las guarniciones de Bretaña. Severo, que era el legítimo, también fue nombrado Augusto. Majencio se autoproclamó en Roma, y su padre, el que había abdicado con Diocleciano quiso recuperar el poder. Fue un momento delicado en la historia de Roma, ya que nos encontramos con seis personas que querían atribuirse el título de Emperador o Augusto. Estas situaciones no pueden terminar más que con las armas, y a partir del año 306 comenzó una guerra de muchos frentes en la que unos vencieron a otros, de tal forma que la legalidad de la tetrarquía fue echada por tierra.

Constantino, a partir de 307, fue venciendo poco a poco a todos los que se le enfrentaban en el occidente del imperio, hasta que sólo quedaban él y Majencio. Éste fue vencido en varias batallas (en Turín, en Verona y en la batalla de Saxa rubra <rocas rojas>, cerca del Puente Milvio, en Roma).

Los historiadores cristianos Eusebio de Cesarea y Cecilio Lactancio, contemporáneos de Constantino cuentan la historia del favor divino en esta última batalla. 

Majencio se encontraba acorralado cerca del río Tíber. Era el día 27 de octubre del año 312. Entonces, según cuentan los historiadores, miró al cielo y vio la señal de la cruz con la leyenda “in hoc signo vinces”, que quiere decir: “con esta señal vencerás”. Durante la noche tuvo grandes pesadillas oyendo voces que le instaban a que marcara a sus legionarios con dicha señal. Al amanecer lo hizo, y la victoria fue aplastante. El mismo Majencio pereció en ella y fue arrastrado por las aguas del Tíber

A partir de ese momento sólo hubo un emperador en Roma, aunque todavía tuvo que seguir defendiendo el trono contra los otros aspirantes que venían de oriente.

En agradecimiento a la ayuda divina en la batalla decisiva contra Majencio, en el año 313 proclamó el Edicto de Milán por el que los cristianos dejaban de ser perseguidos y podían realizar sus cultos con entera libertad y al mismo nivel que los de los dioses paganos, propios de Roma. El mismo Constantino, en su lecho de muerte pidió el bautismo

HIMNO A ROMA
Rutilio Namatiano

"Exaudi: Regina tui pulcherrima mundi

Inter sidereos Roma recepta polos.

Te canimus semperque, sinent dum fata, canemus:

Sospes nemo potest immemor esse tui,

Obruerint citius scelerata oblivia solem

Quam tuus ex nostro corde recedat honos...

Te, Dea, te celebrat Romanus ubique secessus

Pacificoque gerit libera colla iugo.

Omnia perpetuos quae servant sidera motus

Nullum viderunt pulchrius imperium."

¡Oye, oh reina hermosísima de tu mundo,

Roma, aceptada en los espacios siderales!

A tí te cantamos y siempre te cantaremos, mientras el destino lo permita:

Ningún favorecido puede olvidarse de ti,

Con más rapidez los infames olvidos cubrirán el sol

que tu honor se retire de nuestro corazón...

A ti, Diosa, te celebra todo Romano allí donde se encuentre

y lleva sus libres cuellos con su pacífico yugo.

Todas las estrellas que conservan los perpetuos movimientos

nunca han visto un imperio más hermoso.

Aforismos y expresiones relacionados con la religión

1.- Audaces Fortuna iuvat La fortuna ayuda a los que se atreven
2.- Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres. La pálida muerte golpea con igual pie las chozas de los pobres que las torres de los ricos
3.- Pro deum atque hominum fidem! ¡Por la fe de los dioses y de los hombres!
4.- Mehercule! Mercle! Hercle! ¡Por Hércules!
5.- Vitam regit Fortuna, non sapientia A la vida la gobierna la diosa Fortuna, no la sabiduría
6.- Iove nate, Hercules, salve! ¡Oh Hércules, hijo de Júpiter! ¡Salve!
7.- Non haec sine numine divum eveniunt Estas cosas no suceden sin la aprobación de los dioses
8.- Tenui, pingui Minerva. Con poca o con mucha inteligencia

CUESTIONES

1.- ¿Por qué los romanos eran tan reacios a admitir a los cristianos? ¿Por su monoteismo? ¿Por su doctrina? ¿Por su vida?
2.- ¿Conoces por qué hicieron el templo que se llama “El Panteón”?
3.- ¿De qué vivían los distintos colegios sacerdotales? ¿Tal vez de la credulidad de la gente? ¿Conoces si actualmente ocurre algo de esto en alguna religión?

Comienzo

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