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Un día con Raimon Panikkar |
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Raimon Panikkar es Doctor en Filosofía (Madrid), en Química (Madrid) y en Teología (Roma). Ha enseñado en las principales universidades de América, Europa y la India. Universidades de Madrid, Montreal, Varanasi, Bangalore, California (Santa Barbara) y otras. En 1954 dejó Europa para ir a la India, donde fue investigador en las universidades de Mysore y Varanasi. En América Latína dictó cursos de filosofía, cultura y religiones de la India por invitación especial del gobierno Indio. Entre 1960 y 1963 vivió en Roma siendo nombrado “Libero Docente” de Filosofía de la Religión en la Universidad de Roma. En 1966 fue nombrado profesor de la Universidad de Harvard y durante las dos décadas siguientes dividió su tiempo entre la India y Estados Unidos. Amigo de Habermas, de Hans Küng y de algunos de los más importantes filósofos actuales con los que coincide a menudo en simposios internacionales. Raimon Panikkar es un pensador experto en conciliar posiciones aparentemente inconciliables. Su estudio se basa en la cultura India, en la historia y en la filosofía de las religiones. Se ordenó sacerdote en 1946 y fue uno de los miembros relevantes del Opus Dei, institución que posteriormente abandonó. Hoy se considera, además de católico, hinduista y budista. Es autor de más de 40 libros en diversos idiomas y de unos mil artículos que abarcan desde Filosofía de la Ciencia a Metafísica, Religiones Comparadas e Indología. Es presidente de la organización no gubernamental INODEP (París), del Center for Crosscultural Religious Studies (California), fundador y presidente de Vivarium, una fundación dedicada a promover el diálogo intercultural, de Centre d’Estudis Interculturals de Cataluña, de la Sociedad Española de las Religiones (Madrid), y es miembro del Institut Internacional de Philosophie (París) y del Tribunal Permanente de Pueblos (Roma), entre otras organizaciones. Participa en el consejo de numerosas publicaciones académicas, de algunas de las cuales fue fundador. Ha sido profesor invitado de más de 100 universidades y ha dictado conferencias en los cinco continentes, entre ellas las Gifford Lectures 1989. En 1972 fue nombrado catedrático de Filosofía Comparada de la Religión en la Universidad de California de la que es emérito desde 1987. Actualmente reside (desde 1982) en una zona rural de Pre-pirineo catalán, desde donde continua desarrollando su obra. Entre
sus publicaciones cabe destacar: Invisible Harmony (1955); Il “daimon”
delle politica (1955); The Vedic Experience (1977); The Intra-religious
Dialogue (1978) y Myth, Faith an the Hermeneutics (1979); Der Wahrheit
eine Wohnung bereiten (1991). En castellano ha publicado entre otras: La trinidad y la experiencia religiosa (1989); El Cristo desconocido del hinduismo (1994), Ecosofía (1994), Paz y desarme cultural 1993; El silencio de Buddha. Una introducción al ateísmo religioso (1996), La experiencia trantropocósmica. Filosofía y Mística. Invitación a la Sabiduría. La plenitud del hombre. Elogío a la sencillez (1993). La experiencia religiosa de la India (1997). Iconos del misterio. Opinión
personal sobre si mismo. (1) No
puedo escribir sobre mí mismo. En primer lugar, por que no soy capaz. Ni
siquiera tengo una lengua propia. En segundo lugar, soy demasiado
consciente de que, si lo intentara, el yo acerca del cual escribiría no
sería el yo que soy, puesto que soy un sujeto y no un objeto. En tercer
lugar, escribir sobre aspiraciones y decisiones es como hacer proyectos.
Puede ser interesante para los amigos o para las personas con las que
tengo una relación personal, pero su interés se limita a este ámbito. Y
sin embargo escribo. No sobre mí mismo, sino que me escribo a mí mismo.
Todo aquello que escribo es, al menos, una parte de mi yo. Todo lo que
escribo es autobiográfico. Sólo pongo por escrito pensamientos que yo
mismo he pensado como palabras. Yo mismo soy aquello de que escribo y
escribo como alguien que habla. Soy
especialmente sensible a dejar que la palabra hable, a permitir que el
lenguaje se desarrolle a sí mismo. El yo que también reside en el
lenguaje (y que es diferente del ego), habla y se revela a sí mismo en la
medida en que dice lo que ha de decir. Por eso el yo no se expresa
completamente, y el proceso de devenir lenguaje no se produce automáticamente.
El yo tiene necesidad de mí como de un mediador necesario. Soy un
elemento activo de esta revelación; gran parte depende de mi
transparencia, además de mi atención y otros factores. Recuerdo
un ideal: cada párrafo que escribo, cada frase, debería reflejar, en la
medida de lo posible, toda mi vida y ser expresión de mi ser. Se debería
reconocer mi vida entera en una sola frase, del mismo modo que puede
reconstruirse el esqueleto completo de un animal prehistórico a partir de
un solo hueso. Un poco de historia (1)Aunque
nunca he participado en una guerra ni he hecho ningún servicio militar o
paramilitar, mi vida está marcada por las guerras. Mi nacimiento coincide
con el fin de la Primera Guerra Mundial. Más tarde, en 1936, la Guerra
Civil española interrumpió mi vida, no sólo externamente, sino también
interiormente. Muchos de mis compañeros de escuela estaban en uno u otro
frente; algunos perdieron allí la vida. Tres años en la Alemania nazi,
hasta dos meses antes de que estallara la guerra en septriembre de 1939,
me hicieron ver la brutalidad de tales regímenes militares. Al volver de
nuevo a España, sufrí al saber que muchos compañeros de estudios
estaban dispersos en diversos frentes y que ciudades enteras, que conocía,
habían sido bombardeadas. La dictadura fue otra experiencia. Los
más de diez años de mi vida a orillas del Ganges, durante los cuales viví
la condición humana en su forma más desnuda, influyeron profundamente en
mi vida. Descubrí que la humanidad es plural, que el etnocentrismo
occidental es sólo una perspectiva, casi minoritaria. Vi cómo puede
vivirse la vida en plenitud cuando hay fe, aun con muy pocas comodidades. Durante
más de un cuarto de siglo, mi estancia en el mundo indio me confirmó
aquello que desde mi infancia había sido un vago sentimiento: la
identidad humana es transcultural y no puede tener, por tanto, un solo
punto de referencia. La
actividad académica en Estados Unidos me enseño, una vez más, lo
diferente que es el Nuevo Mundo de la vieja Europa y lo incomesurable de
Oriente cuando quiere ser medido con patrones occidentales, o viceversa.
Otro cuarto de siglo lo repartí entre una de las ciudades más ricas del
Estado más rico de la nación más poderoso y su contrario (a doce horas
de viaje), una de las ciudades más caóticas en uno de los Estados más
“subdesarrollados” de uno de los países más pobres del mundo: entre
Santa Bárbara, en California, en los Estados Unidos, y Varanasi, en Uttar
Pradesh, en la India. Mi vida interior era, literalmente, el único punto
de unión entre dos esferas de mi vida. Sin
estas experiencias u otras comparables es prácticamente imposible superar
la creencia moderna de que el desarrollo humano ha seguido una sola línea
y culminen las conquistas universales del homo
technocraticus. No
me he sentido entre Oriente y Occidente, sino en el medio, en sus
versiones hindú/buddhista y cristiana/secular, que han pasado a formar
parte de mi universo personal. Respecto a las anécdotas y a las llamadas
experiencias religiosas de mi vida, prefiero mantener silencio. Visita a TavertetCinco
aventureros, entre los cuales me encuentro, nos dirigimos hacia Tavertet,
un pueblo montañero, sin saber bien bien cómo llegar, para visitar a
Raimon Panikkar en su casa. Todavía no sé cómo me atreví a escribirle
una carta pidiéndole una entrevista, con la única excusa de que mi
abuela (materna) le conoció hace unos 60 años en San Andréu de
Llavaneras. La
idea de irle a visitar me rondaba por la cabeza desde el primer momento en
que me enteré (antes de Semana Santa de este año 2000), de que había
recibido a grupos de estudiantes en su casa. Me costó lo suyo encontrar a
personas que quisiesen ir a visitarle dado su alto prestigio; por eso fue
en julio del mismo año cuando le mandé la carta
directamente a su casa pidiéndole la entrevista. Aún
entonces, quienes me afirmaron la voluntad de ir, no a todos los vi muy
seguros y me expuse a tener que ir sólo, pero el riesgo merecía la pena.
Así
fue, que, cuando llegó el momento, no fui con ninguna de las personas con
quienes inicialmente había acordado. Las razones... diversas. Esto
me hace pensar que no es fácil programar y controlar todo lo que sucede a
nuestro alrededor, por ello es preciso hacerse amigo del cambio. Haciendo
un inciso, el I Ching (#) es uno de los libros más antiguos de la cultura
china; tiene alrededor de 3000 años. También llamado libro de las
mutaciones o de los cambios. Ya en aquella época el cambio era un fenómeno
observado que despertaba el interés a aquellas gentes. El fin del I Ching
era y es predecir el futuro a través de los astros y sus posiciones
gracias a las matemáticas; es un oráculo. Digo es, porque aún hoy se
sigue utilizando. ¿Por qué hago este inciso?.
Pienso que el cambio es un fenómeno de gran importancia, y meditar sobre
él me parece importante debido a que nos aporta beneficios en tanto que
nos hace ver nuestro entorno, a nosotros mismos y a lo que nos sucede
durante nuestra existencia, de forma diferente a como la percibimos sin
ser conscientes de él; quizás nos da un toque de realismo con la
consecuente sensación de serenidad. El cambio está por ejemplo,
relacionado con la impermanencia del Budismo, con la rueda de la
existencia. Creo
que estas oportunidades sólo pasan una vez y por lo tanto, no es
conveniente pensárselo dos veces ya que después de pensarlo por segunda
vez, el tren ya ha pasado. Una
pronta salida matinal del sábado 25 de noviembre de 2000, sobre las 11 de
la mañana, fue el inicio de uno de los días que posiblemente recordemos
con mayor precisión. Un
día fresco, pero soleado, nos acompañó a lo largo de todo el viaje
hacia Tavertet. El día en sí fue la preparación para entrevistarnos a
las 7 de la tarde, con uno de los sabios espirituales más importantes de
nuestra época, Raimon Panikkar. Un café en una posada modernista llamada
“Hostal Bofill” en Viladrau, nos permitió conocer nuestra diversidad
y procedencia, así como iniciar una conversación tendente a tratar
infructuosamente, de equilibrar temas socio-políticos y espirituales. Una
visita a las montañas del Montseny y el contacto directo con la madre
naturaleza preparó nuestras mentes para uno de los acontecimientos más
interesantes de nuestras vidas. Llegamos
a la ciudad de Vic hambrientos por la hora (las 15h) y por la excursión
montañera, a esa hora nos costó encontrar un restaurante, hasta
conformarnos con cualquier alimento que nos revitalizara. Después de la
comida, a Yolanda y Carmen se les ocurrió comprar un pequeño detalle a
Raimon que consistió en una cesta de mimbre repleta de dulces de
manufactura artesanal. Simultáneamente, nos preguntamos cómo íbamos a
llegar a Tavertet, cuando frente a nosotros un rótulo de la Oficina de
Turismo llamó nuestra atención
y alivió tal preocupación. Allí nos proveímos de mapas para proseguir
la aventura. Tavertet,
un pueblo perdido en las montañas de “...”, asentado en un precipicio
desde el cual se divisa la presa del pantano “SAU”. Como anécdota del
citado pantano señalar que bajo sus aguas se encuentra una pequeña aldea
que en tiempos de sequía asoma su campanario. Tavertet, el último pueblo
de la carretera, pequeño, pero muy turístico por su belleza románica y
paisajística al encontrarse entre la naturaleza. Llegamos
a Tavertet sobre las 6 de la tarde, una hora antes por si sucedía algún
imprevisto. A esas horas, el sol ya se había puesto, dando paso a una
oscura noche que nos permitía observar con gran claridad, más que en
Barcelona, el estrellado del cielo, debida la poca luz del pequeño
pueblo. Un intenso frío se hacía notar cada vez más (cuando salimos del
coche estábamos a 2ºC), aún a pesar de que íbamos preparados para él.
Una
pequeña anécdota que nos ocurrió en el trayecto de Vic a Tavertet
merece ser recordada. Saliendo de Vic (sobre las 5), el sol ya se estaba
poniendo y a medida que íbamos subiendo, la carretera se hacía cada vez
más estrecha y con más curvas. De repente, vimos una vaca blanca en el
lado derecho de la carretera, y la iluminación de los faros del coche nos
la hizo presente como una mancha blanca en medio de la frondosa vegetación,
lo que llamó rápidamente nuestra atención. Pocos segundos después tras
coger una curva a la izquierda, apareció otra vaca parada casi en medio
de la ya estrecha carretera. Gracias a los buenos reflejos de Pablo, un
giro de volante y un acelerón nos salvaron de un grave accidente. Aquella
vaca debió de pegarse el susto de su vida. Podría decirse que los morros
de la vaca rozaron los cristales del lado izquierdo del coche saludando a
Carmen. De poco fue para llevárnosla por delante partiéndole las patas,
y cayéndonos encima un montón de quilos que hubiesen sacado el coche
fuera de la carretera. Por suerte fue sólo un susto. Recuerdo
que estuvimos bromeando, riendo e imaginando la cara del dueño al ver a
su vaca partida por la mitad y pidiéndonos una compensación. Ahora lo
pienso... y nos fue de un pelo. Es
posible que no fuese nuestro momento, tal vez porque nos quedan todavía
muchas cosas por hacer en este mundo. Durante
la ascensión a Tavertet, también estuvimos bromeando sobre cómo sería
la entrevista con Raimon, si habría más gente, si duraría un cuarto de
hora, si nos invitaría a cenar (por la hora), si el coche de delante,
porque también parecía seguir nuestro mismo camino, iría a la misma
reunión que nosotros, si... La
casa de Raimundo (así llamado por sus amigos) se llama Can Felo; es una
de las últimas del pueblo. Tavertet nos pareció muy bonito, por eso
queremos volver para verlo de día. Las calles son como las de la Edad
Media, de piedra y estrechas. Las casas son pequeñas, con tejados
inclinados para la nieve, muy bajas (más o menos de dos plantas) y
recubiertas de enredadera verde. Nos pareció un pueblo de muñecas... Durante
el pequeño trayecto que recorrimos desde el coche hasta encontrar la
casa, andábamos totalmente a oscuras, no veíamos qué pisábamos ni por
dónde íbamos. La noche era muy profunda (siendo más o menos las 6). Encontramos
su casa por pura casualidad; nos metimos en una para preguntar (no muy
decididos) y dichoso el destino, habíamos ido a parar a su casa. Picando
en el cristal de una ventana apareció una mujer ya mayor; con unas señas,
nos dio a entender que debíamos ir por delante para entrar. Así fue que
cuando vimos la casa por delante, todos exclamamos, oh!; una inmensa
biblioteca se presentaba ante nuestros ojos. ¡Qué biblioteca!. Una casa
de madera y muy sencillamente decorada era el hogar de Raimon Panikkar. La
mujer que nos recibió nos preguntó si veníamos a ver a Raimon, como así
era, nos dijo que ahora lo avisaría, pero que en esos momentos tenía
otra visita. Habíamos llegado 20 minutos antes. Iba vestida muy
sencillamente; una camisa blanca, un chal de un verde claro puesto encima
de sus hombros y unos pantalones. Era una mujer (desde hace 15 años) ya
mayor, de unos 80 años, con el pelo canoso, por no decir blanco. Nos
invitó a sentarnos con ella en la mesa de la biblioteca para esperarle.
María, así se llamaba, era la esposa de Raimon. Estuvimos hablando con
ella durante largo rato y la conversación fue amena y muy interesante. ¿Por qué existen tantas religiones? si todas nos llevan a lo mismo; prevalece por encima de ellas el perdón, el amor y la comprensión. ¿Para qué tantas?, si lo único que hacen es complicarnos la existencia. Las religiones han sido y serán causa de muchos conflictos entre humanos. Aún siendo católica y creyente, pienso que todas en el fondo defienden lo mismo. Así
empezamos la conversación. Más tarde nos dijo que era andaluza, pero que
tenía alma alemana. Se había ido a Alemania a estudiar y allí fue la
primera mujer en doctorarse de Filosofía. También se licenció en
Psicología y Teología (no sabemos si también se doctoró). Nos estuvo
explicando que tocaba el órgano (había hecho toda la carrera de órgano
y de piano) y sin pensárselo dos veces nos invitó a ver en la habitación
contigua su órgano. Lo habían conseguido de una iglesia en ruinas. Era
un órgano con todos sus pedales (imposibles de contar, como mínimo 40,
entre blancos y marrones). Estuvo buscando unas partituras y se sentó a
tocarnos algo, pero el estruendo del órgano la desalentó a seguir haciéndolo,
ya que Raimon estaba en el piso de encima con otra visita. También nos
estuvo enseñando unos cuadros, retratos de ellos, pitados por conocidos.
No recuerdo si era algún hermano el pintor. Nos
comentó, enseñándonos una fotografía en blanco y negro de Raimon, que siempre tenía
visitas y que la casa acostumbraba a estar constantemente llena de
personas. Nos comentó que estaban acostumbrados a hacer muchas
excursiones por la zona y que habían algunas muy bonitas, pero algo
peligrosas por las pendientes. Pasado
un rato, oímos a Raimundo bajar por las escaleras con dos personas más.
La emoción de oírlo bajar, y de pensar que en pocos segundos aparecería
por la puerta una eminencia mundial, recorrió nuestras almas de abajo
arriba. Nuestra atención estaba totalmente puesta en su voz, aún sin
entender bien lo que decía. Su voz se acercaba cada vez más y más,
hasta que por fin apareció por la puerta. Irradiaba energía y alegría;
una sonrisa y una vitalidad poco usuales fueron la primera impresión de
ver a aquel hombre. Indio por naturaleza, de piel morena y sin apenas arrugas, un cabello fino, blanco y largo; una camisa blanca, un jersey azul marino y otra camisa clara de hilo puesta por encima (probablemente india), unos pantalones anchos de color beish y un chal manta de un color parecido, le vestían con gran elegancia y sencillez. Cuando
Raimundo se estaba despidiendo de las dos otras personas, le dijimos a
Maria porque no se quedaba con nosotros a hablar con él. Su respuesta
fue: no, él es el maestro... La
conversación
Una
vez despidió a las dos otras personas, Maria desapareció y Raimon nos
invitó a sentarnos otra vez. Él se sentó en la punta de la mesa, a sus
dos costados tenía a mano izquierda a Pablo y a mano derecha a Alejandro.
Yo estaba junto a Pablo, delante tenía a Carmen y a mi izquierda a
Yolanda. Una
vez sentados, Raimon preguntó en qué idioma hablábamos y seguidamente
por nuestras identidades y actividades. Así fue que una vez nos
presentamos todos y explicamos cómo nos habíamos conocido entre nosotros
nos pregunto: bueno... ¿para qué habéis venido? ¿qué queréis?. En
ese momento se produjo un silencio que parecía que no se acababa nunca,
no sabíamos cómo empezar; nos iba mirando y ninguno arrancaba, hasta que
Pablo en vista del silencio pronunció la primera palabra hablando por
todos. Así
fue como empezamos una interesantísima conversación que duró alrededor
de 2 horas, pero, como siempre, el tiempo en estas ocasiones vuela, ojalá
se vuelva a repetir en otra ocasión (lo volvimos a ver 4 meses después...).
Yo llevaba una grabadora para, obviamente, grabar la conversación, pero
no encontré el momento para preguntar si podíamos hacerlo y no me atreví
a interrumpirle para decir eso, así que no se grabó nada. Por esta razón
lo que viene a continuación es lo que nuestra memoria ha podido recordar
desde aquella tarde. De todas formas esa noche fuimos a cenar y en el
transcurso de la cena intentamos entre todos recordar y escribir la
conversación mantenida tan sólo 2 horas antes. Por tanto se han podido
registrar con bastante exactitud sus palabras, aún a pesar de que exista
cierta desviación debida a las diferentes interpretaciones. Atención:
Llegado este punto en el tiempo, estamos a 16 de agosto de 2001, en el
cual es prácticamente ya imposible recordar nada de la conversación dado
que han pasado alrededor de nueve meses desde entonces, me limitaré a
dejar constancia de las notas tomadas entonces junto con comentarios
explicativos sobre ellas, más las asociaciones que mi mente cree acerca
de las ideas de Panikker y los libros que he leído. Cuando
Pablo empezó a hablar, explicó las razones por las cuales nos encontrábamos
ahí. A todos no inquieta la sociedad actual, somos críticos con ella y
consideramos difícil vivir espiritualmente dentro de un ambiente que
parece que lo único que valora es el materialismo. La consecuente
pregunta fue, ¿cómo vivir en estas condiciones?, en otras palabras, ¿cómo
vivir espiritualmente en una sociedad materialista? Por
un lado, su respuesta: “Todo pez que nade contra corriente está vivo”. Dando a
entender que ser críticos con la sociedad es bueno. Dije yo: sí, pero,
la resistencia del agua a uno le agota; ir constantemente contra corriente
es fatigoso (nota personal: esta filosofía sería contraria al Taoísmo
que pretende fluir como el agua, sin resistencia, amoldándose a todas las
formas, caminos y circunstancias). A modo de respuesta, una parábola de
Kant sobre las palomas: “Sin la resistencia del aire, las palomas no
podrían volar”. Si no existiese el aire, las palomas no podrían
volar porque las alas no ejercerían ningún tipo de resistencia con el
aire y por tanto no podrían elevarse, como los aviones. Lo ideal sería
convertir las dificultades, el aire, en oportunidades, poder volar.
Relacionado con esto, estaría la parábola que más tarde, en la
conversación nos dijo: “No podéis estar de puntillas con los pies
durante mucho tiempo”. Podréis estar durante unos instantes, pero
no durante largo tiempo porque os fatigareis, no existirá constancia, que
es, en esta vida, una de las cosas más importantes. Lo ideal es estar cómodo
en una situación, cómodo con uno mismo para poder ser constante en una
tarea, un camino, una actividad. A
modo de asociación conceptual con la noción de comodidad en el
Taoísmo, extraído del libro de Alan Watts (#71) dice así: “Sólo nos
damos cuenta de la existencia de nuestros ojos cuando tenemos algún
problema ocular. El sabio taoísta Zhuang Zi decía, cuando las ropas están
hechas a nuestra medida, no somos conscientes de ellas, tampoco nos damos
cuenta de que lo llevamos puesto. Del mismo modo, el hombre perfecto
tampoco es consciente de sí mismo ya que, por así decirlo, es
completamente transparente y no se interpone en su propio camino”. Para
poder avanzar no podemos basar todo nuestra energía en un esfuerzo
controlado por la voluntad, ello significa un sacrificio permanente; debe
fluir (como en el Tao), debe surgir fácilmente de nuestro
interior. Es difícil, pero si se consigue, lo más heroico surge sin
esfuerzo. Las enseñanzas de Don Juan, el camino correcto es el que no está
lleno de obstáculos para el caminante porque es su camino. En
estos momentos podría decir que tengo en la punta de la lengua, en la
superficie de mi conciencia una pequeña iluminación, comprensión de
todas estas ideas en su conjunto pero que encuentro difícil transcribir
en palabras. Capto su relación, pero sólo lo siento no puedo expresarlo
en palabras... Vamos
a ver... la gracia está en la sabia combinación entre, ir contra
corriente pero de tal manera que estemos cómodos con nosotros mismo, como
lo está el ojo o la oreja de nuestro cuerpo que no sentimos (no estar de
puntillas), para mantenernos constantes, fluyendo como lo hace el agua;
Lao Zi utiliza la noción de wu wei. Wu significa “no” y wei
forzamiento, acción, esfuerzo, actividad. Wu wei sería “no
forzamiento”. Llevar a cabo todas las cosas sin forzarlas pero
aprovechando las dificultades como oportunidades para fluir. Vamos que
todo acaba en definitiva siendo como los chinos denominan Yin y Yang.
Blanco y negro, positivo y negativo, izquierda y derecha, arriba y abajo.
A uno le dicen primero blanco y luego negro. Mi
consecuente pregunta es: ¿y cómo demonios se consigue hacer esto? ¿cómo
desarrollo yo esa manera de actuar? Esto debe de ser sabiduría... Por
otro lado, en contestación a la pregunta de cómo vivir espiritualmente
en una sociedad materialista cabe otra respuesta basada en los evangelios,
concretamente, Mateo 6, 19-24. Éstos dicen así: “No
atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen y donde los
ladrones socavan y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la
polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socavan ni roban; porque
donde está tu tesoro, allí está también tu corazón. La
lámpara de tu cuerpo son los ojos; si tus ojos están sanos, todo tu
cuerpo estará iluminado; pero si están enfermos, todo tu cuerpo estará
oscuro. Y si la luz que hay en ti está apagada, ¡cuanta será la
oscuridad! Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y
amará a otro, o bien depreciará a uno y se apegará al otro. No podéis
servir a Dios y al dinero”. Uno
tiene que elegir entre el dinero o la espiritualidad y la vida interior.
Parece que Raimon a elegido la segunda alternativa. De hecho lo dice en su
libro. Pudiendo acceder a altos puestos empresariales, políticos, etc.,
renunció a ellos como lo hizo el empresario del caso que luego comento. Raimon
nos habló de una tercera dimensión de la existencia a lo largo de
toda la conversación, pero sólo hasta el final le preguntamos qué quería
decir con una tercera dimensión de la existencia. La primera es la
dimensión de lo racional, la segunda, la dimensión de lo sensorial (la
de los sentidos, lo que percibimos por ellos), y la tercera dimensión, es
la interrelación existente entre todo lo que existe. Las relaciones entre
lo cognitivo y lo empírico. Ésta está en entender las relaciones,
gracias al pensamiento y a la capacidad de percepción. Es la dimensión mística
o espiritual. En su libro Invitación a la sabiduría (citado en la
bibliografía, páginas 88-91) describe
esa tercera dimensión: La
mística:
Si el primer centro engloba lo moral, el segundo lo psicológico y el
tercero lo óntico, debemos hablar ahora de lo místico. Hay que ser
prudente con el término «misticismo», ya que existe el peligro, como en
un juego de
palabras inglés, de que comience con mist (niebla) y termine con schism
(escisión). Las cosas más sublimes y refinadas
del mundo son aquellas que pueden corromperse más fácilmente. El
auténtico misticismo, en cambio, pertenece a la armonía del no-saber, a
la paz interior y a aquella permanente alegría que tan fácilmente puede
convertirse en cinismo, indiferencia o inhumanidad. ¿Qué
significa la palabra «mística»?
Podemos utilizar la analogía del «tercer ojo». En la tradición griega
se afirma, desde Platón, que la realidad puede conocerse a partir de lo
empírico, es decir, a través de los cinco sentidos: vista, tacto, gusto,
olfato y oído. La aisthesis —es decir, la percepción
sensible— es una característica humana indispensable para toda práctica
espiritual. Prescindir de ella puede traer graves consecuencias. La
sensibilidad no es solamente humana,
sino una parte constitutiva de la realidad. En ella reside la
belleza. Kosmos significa al mismo tiempo ornamento y mundo. Según
la tradición grecoortodoxa del cristianismo, especialmente vinculada a
aquella filosofía precristiana, el primer atributo de Dios es la belleza.
Si alguien pierde la capacidad sensorial, está perdido. Pero
la sensibilidad ha de estar compenetrada —no sólo complementada—con
el intelecto, con el nous, con lo espiritual, con el pensamiento,
con nuestra consciencia intelectual. Cuando se da esta compenetración,
podemos desarrollar nuestra sensibilidad, nuestra voluntad y nuestro
pensamiento. El hombre es un ser simiente, pero también un ser racional.
No podemos menospreciar la dimensión intelectual de la persona; la razón
tiene sus derechos, discutirlos sería suicida. No
obstante, algunas culturas han reducido la imagen del hombre y el concepto
de realidad a dos dimensiones. Este es el peligro inherente a toda
civilización tecnocrática. Gente de todas las épocas, incluso de
aquellas culturas con un
modelo de pensamiento dual, nos recuerdan la
existencia de un tercer ojo que nos abre a una tercera dimensión
de la realidad. Siguiendo a Platón, podríamos llamar a la primera
dimensión ta aistheta; a la segunda, ta noeta. y a. La
tercera, ta mystika: lo místico. Tenemos un tercer «órgano»,
que, al igual que los demás, nos conecta con la realidad. La dimensión
material y espaciotemporal de la realidad corresponde a los sentidos. La
dimensión intelectual de la realidad, tan real como la física,
corresponde al intelecto, al nous. Al decir, por ejemplo, «justicia»
o «verdad» expresamos también una fuerza física, ligada a los
sentidos, que crea la realidad. Pero existe también esta tercera y
complementaria posibilidad de percepción de una dimensión de la
realidad, de otro modo invisible. Es lo místico, lo indecible, lo
inefable, aquello que, si necesitamos denominarlo de algún modo, llamamos
«nada» o «la nada». La
relación de esta tercera dimensión con la segunda es análoga a la
relación entre ésta y la primera. El hombre no
puede tener una percepción sensible que no esté de algún
modo relacionada con lo intelectual o la consciencia. De la
misma manera no se puede tener ninguna percepción intelectual sin
que al mismo tiempo se haga presente la tercera dimensión, haciéndonos
sentir que en la dimensión intelectual «hay más» de lo que nuestra razón
puede captar. Con el intelecto, el ser humano intuye que la realidad, en
todas "sus formas, tiene una profundidad insondable. De la misma
manera advierte que esta realidad podría ser distinta. Infinitud y
libertad son dos experiencias humanas primordiales que presuponen la razón,
pero que al mismo tiempo la trascienden. Nuestros
tres «órganos», puertas de percepción de la realidad, están
indivisiblemente unidos. Cuando pienso, mi cerebro está implicado. Cuando
siento, está implicada mi conciencia intelectual. También el tercer ojo
está siempre presente. La realidad no se deja reducir a dos dimensiones.
La función del tercer órgano es profundizar en los otros dos;
penetrable. La mística se ha desprestigiado, y con razón, cuando se ha
querido hacer de ella una especialidad separada de las demás dimensiones
de la vida. “Debemos
intentar capturar la belleza de lo que nos rodea sin esperar nada de ella.
Observar una cara bella sin intentar poseerla. Estar alegre por la simple
contemplación de la belleza”. Nota
personal, esta manera de contemplar nuestro derredor me recuerda al
Budismo Zen o al Taoísmo. En el libro de Alan Watts, Taoísmo (3),
éste, nos insta a observar lo que sucede a nuestro alrededor adoptando
una actitud en la que debemos simplemente permanecer allí, sin juzgar ni
positiva ni negativamente, simplemente formamos parte de las
circunstancias, del Universo. Sería como restar en una estado meditativo
en el que no perseguimos ningún objetivo, simplemente estamos, existimos,
pero nada más. Watts
nos dice: “Escuchen el mundo real que se encuentra detrás de las
palabras, una escucha que les permitirá adentrarse en el mundo real en el
que no existen distinciones, porque todas las distinciones son creadas por
el pensamiento. Tampoco existe, por así decirlo, ninguna identidad. El
universo es simplemente tal como es. Cuando miramos sin nombrar, es decir
cuando dejamos de decir “esto es una cabeza, eso una cara, esto es el
cabello y eso es una mano” el mundo empieza a convertirse en un lugar
muy diferente porque, en el mismo momento en que decimos “esto es una
mano”, estamos dejando de ver la mano. Pero si miramos realmente una
mano y no pensamos en ello, se convierte en algo milagroso. No obstante,
no podemos forzarnos a no pensar, no podemos echar los pensamientos de
nuestra mente. Ahora
bien, podrían preguntarme: “¿Cómo es posible aprender a escuchar así?
Porque yo pienso de manera compulsiva y no puedo dejar de hacerlo”. No
empiecen, por tanto tratando de despojarse de sus pensamientos. Eso, según
los taoístas, sería como “tocar el tambor mientras se persigue a un
fugitivo”. Del mismo modo, si tratamos de dejar de pensar, acabamos
pensando en dejar de pensar, lo cual genera una gran confusión. Lo que
hay que hacer es dejar que la mente piense lo que quiera pero, en lugar de
prestar atención al significado de las palabras que conforman los
pensamientos, hay que tornarse consciente del sonido de las palabras. Escúchenlo
todo como una mera sucesión de sonidos (A.Watts). Así,
la belleza, la observamos sin generar ningún tipo de pensamiento al
respecto. Una
de las preguntas a raíz de la conversación fue ¿Cómo cambiar el
sistema?, ¿cómo cambiar las cosas y la situación actual? Su respuesta
fue RENUNCIANDO. Tras unos meses de reflexión sobre esta respuesta uno
empieza a entender o por lo menos a ver las dificultades que se nos
presentan que no son pocas, pero que es posible. Nos dijo que hay que
saber renunciar para ser LIBRE. Nos puso dos ejemplos reales. Uno de ellos
el de un empresario al cual se le ofrecía un puesto directivo con una
remuneración de alrededor de 120 millones de pesetas, pero a cambio tenía
que renunciar a su vida privada por la dedicación que requería el
puesto. El hecho es que tras reflexionar la oferta, renunció a ella
quedando así en el paro (ciclo vital). De todas formas cabe decir que a
alguien que se le ofrece tal cantidad no le será difícil encontrar otra
oferta. Desde luego esta anécdota está muy resumida, carente de mucha
información y de factores implicados, de todas formas, permite pensar, ¿qué
prioridades tenemos en la vida?, ¿qué es lo más y menos importante para
nosotros?. Analizar qué ganamos y qué perdemos en cada decisión que
tomemos que implique cambios sustanciales en nuestras vidas. Pensar a
largo plazo, no a corto, porque de lo contrario nos volvemos miopes y
podemos entrar en una dinámica que nos aporte más sufrimiento que no
satisfacción, no digo felicidad porque este término es muy abstracto, no
se concreta en nada, no me gusta. Prefiero, satisfacción, que a mi
entender tiene que ver más con la plenitud, sentirse realizado, orgulloso
de uno mismo, sereno, pacífico... Renunciar
a comprarnos el último modelo de teléfono móvil, a cambiar de coche,
por ejemplo, renunciar a comprar sin no existe una verdadera necesidad. En
términos económicos, habría que invertir más que gastar. La sociedad
actual nos induce y lo hace bien, para esto está el marketing (que
identifica las necesidad o incluso las crea, más esta última opción que
la primera) a comprar cosas que en el fondo no nos hacen ninguna falta.
Renunciando a un mayor consumo para ganar en libertad y en salud (no tener
ansiedad por comprar, por ganar más dinero para poder comprar). Dice un
proverbio chino, “quien con menos se contenta más contento está”.
Tal
vez deberíamos replantar nuestro estilo de vida actual, reflexionar sobre
la tendencia que sigue está sociedad, que sin duda nos reporta mayor
calidad de vida material, salud física, mayor oferta de productos y
servicios de los cuales podemos beneficiarnos a un precio mucho más bajo
que hace varias décadas, pero creo que hay una serie de preguntas a la
cuales deberíamos responder francamente, ¿viviendo en las condiciones
de vida que nos ofrece esta sociedad, estamos realmente satisfechos con
nosotros mismos, vivimos en paz con nuestro interior, tiene nuestra vida
algún sentido más allá del que hacer cotidiano?¿somos capaces de
perdonar (como nos decía Maria), de escuchar cuando mantenemos
aparentemente una conversación? Su
cara se puso seria, tensa; frunció el ceño y guardó silencio varios
segundos... tras una breve pausa comentó fijando la vista en la mesa, “el
mundo actual está peor que nunca”. 1500 personas mueren al día por
causa de guerra, 500 personas son mutiladas por las minas cada día. Le pregunté a Raimon, ¿cómo leer un libro, cómo deberíamos leer un libro? En principio leer en griego significa entender, así que si no entendemos no estamos leyendo. Los antiguos griegos como Aristóteles o Platón no sabían leer. Estaban los llamados lectores que les leían en voz alta para ellos. Deberíamos leer en voz alta. El conocimiento de los libros debe ser digerido, y para ello se necesita de tiempo para que éstos se asienten y se entiendan. Cuando entendemos algo y lo asimilamos queda en nosotros para toda la vida. No debemos memorizar, porque para eso ya existen las bibliotecas que guardan toda la información. No deberíamos leer para aglutinar información sino para aprender. Si concentras todo tu ser en una lectura, lees en voz alta, haces un ejercicio de síntesis y condensas el mensaje, lo haces tuyo y lo aplicas. Si se hace todo eso, es muy difícil olvidarlo, sobretodo si lo haces tuyo. Este es el proceso de aprender. No se trata de adquirir toda la información posible, sino profundizar y aplicar... no debemos acabar todos los libros, si no nos gusta, pues lo dejamos, tal vez no sea el momento de seguir leyendo. Todo lleva su esfuerzo y su momento en el tiempo. La
sociedad actual es sumamente SUPERFICIAL, carece de toda coquetería
interior. Ya no existe ese interés por aprender, por cultivarse uno
mismo, por hacer una obra de are de uno mismo. Hemos perdido esa
femenidad que todos llevamos dentro, esa coquetería interna. El culto a
la persona y al interior se ha perdido. Uno debería HACER UNA OBRA DE
ARTE DE CADA UNO. Sócrates nos insta con este aforismo “La vida
examinada es la única que merece ser vivida” Pero este cultivo
interior no puede venir de la voluntad, no puede suponer un esfuerzo muy
duradero porque entonces fracasaremos en el intento. Esa energía tiene
que venir del propio interior, tiene que ser como el amor de madre/hija,
ese amor no es voluntad es algo más. Pues ese interés por aprender,
cultivarse tiene que ser el mismo tipo de sentimiento y energía. En
la línea del desarrollo personal y el aprendizaje hizo un símil entre el
crecimiento de una planta y el del ser humano. Así, dijo: Para que las
plantas crezcan es necesario que tengan tierra, que se les riegue con
agua, pero tampoco con mucha. Todas las plantas crecen en direcciones
distintas, sus raíces se expanden por distintos caminos y todas crecen a
ritmos diferentes, más rápidos o más lentos, pero todas al final se
desarrollan. Cada ser humano tiene un ritmo de crecimiento diferente y hay
que respetarlo porque al igual que no podemos estirar a una planta para
que ésta crezca más rápido, no podemos forzar el desarrollo de una
persona para que aprenda más rápido porque al igual que una planta sin más
se rompería por la tensión, al ser humano le sucedería lo mismo. Tanto
la planta como la persona tienen una resistencia y cuando se franquea ese
límite se rompe. Pero eso sí, no hay que olvidarse de regar
continuamente para absorber los minerales del agua y el agua en sí.
Recuerdo que le pregunté, sí, pero, y, ¿con qué tipo de agua hay que
regar a la planta? Mi me memoria no alcanza a recordar la respuesta. Cada
Ser tiene un ciclo vital, una evolución que viene dada por la
naturaleza y que por lo tanto es preciso respetar. El ciclo vicioso se
rompe con el ciclo vital. Ya
al final nos comentó que no hay que tener miedo a vivir, incluso si es
necesario hacer un giro de 180° se hace. Panikkar nos comentó que él
empezó de cero en tres ocasiones. ¿Cuáles? Pues no lo sabemos, pero son
intuíbles por su bibliografía. Trabajo
en griego: TRIPALIUM, significa instrumento de tortura. Es más correcto
la palabra FAENA porque significa CREAR. La
fragilidad se evita si la base es sólida. Si una persona se cultiva
interiormente, se fortalece y desarrolla herramientas para hacer frente a
las situaciones difíciles será mucho más fácil mantenerse en pie. Existe
una especie de bucle entre el conocimiento de los demás y el
autoconocimiento. Si yo conozco a los demás me conozco más a mi mismo y
a la inversa, si me conozco bien a mi mismo podré conocer mejor a los demás
porque en el fondo somos seres humanos iguales, con sentimientos y
limitaciones. Deberías
meditar un rato cada día, pero no meditar en sentido de sentarse y
contemplar, sino entendida como reflexión. Es necesario restar cada día
un rato en silencio con nosotros mismos para reflexionar, para sentir la
soledad y conocernos más a nosotros mismos. Estar atentos a lo que sucede
en vuestro interior. Cualquier
camino dentro de las grandes religiones es válido. La Iglesia, por
nuestra formación es un camino que nos es más fácil, por ello podríais
utilízala para profundizar, no quita que sea criticable, pero tenemos un
referente intachable: Cristo Vale la pena profundizar en la imagen de
Cristo porque es un buen reflejo de los hombres. La religión es algo más
que la moral. Resurrección es Alegría. El 7º pecado capital es la
pereza. Deberíamos saber perdonar. Nosotros
somos responsables en un 75% de nosotros mismos. El otro 25% se debe a la
genética, al karma o llamémoslo como queramos. Por lo tanto, somos
responsables de nosotros mismos, las decisiones no son difíciles. Somos
responsables de la mayor parte de nuestros actos y decisiones. Sólo
nosotros podemos hacer una obra de arte de nosotros mismos. Deberíamos
intentar no adoptar caretas en función de la situación y la gente con la
que estemos. Deberíamos ser como somos ante cualquier situación y evitar
ponernos una careta para falsear quienes somos. no deberíamos asumir
roles. El tema del yo y el ego. Nos habló de las caretas de los Papas del
Vaticano y sus diferencias. Cuando
se habla de reencarnación y se dice que uno se ha reencarnado, no es la
persona que se reencarna en otro ser. El concepto de reencarnación está
muy asociado con el individualismo. No somos nosotros los que nos
reencarnamos. La sociedad occidental es muy individualista y ha asociado
reencarnación con él mismo. Raimon
al final de la charla nos estuvo hablando de lo que llegan a manipular los
países y los medios de comunicación la información y las verdades. No
preguntó si conocíamos una isla llamada Juan García en el océano Índico.
La verdad es que no. Pues es un pequeño archipiélago. Una isla en donde
Inglaterra se ha establecido en ella echando a los isleños y llevándolos
a Mauricio prometiéndoles el oro y el moro para establecer allí una base
militar. Nos recomendó un libro sobre la manipulación de la información
de Noam Chomsky. Raimon conoce personalmente y es muy amigo de él. El
libro se llama: Actos de agresión. Ed. Crítica. Tras
dos horas más o menos de charla con él miramos el reloj y le dijimos que
no queríamos quitarle más tiempo, que ya nos íbamos. Era muy de noche y
hacía frío. Nos volvimos a poner los abrigos, quienes nos lo habíamos
quitado y nos preparamos para partir. Le pedimos si podíamos hacernos una
foto con él, a lo cual accedió encantado. Nos cogía de los brazos con
una fuerza que nunca se hubiese dicho de una persona de 82 años. ¡Se
nos olvidaba el regalo! La cesta que habíamos comprado en Vic. Tanto
hablar y la cesta se quedaba olvidada debajo de la mesa. Así, le dimos la
cesta y todo emocionado y agradecido nos dijo: “Que bien, con lo que me
gustan los dulces”. La
despedida fue muy emocionante porque a parte de que su sonrisa transmite
una energía y serenidad indescriptible, es muy efusivo y cariñoso.
Cuando salíamos por la puerta de su biblioteca, la misma puerta por donde
habíamos entrado dos horas antes nos dijo: “Abrid bien los ojos.
Estar atentos a lo que sucede a vuestro alrededor y reuniros siempre que
podáis. Es importante. Adiós. Muchas gracias”. La vueltaSalimos
de la casa totalmente a oscuras. Estaba todo absolutamente negro. Nos
cogimos unos a otros para no caernos porque no veíamos el suelo. Bajamos
el camino hasta el pueblo diciéndonos: “qué suerte que hemos tenido de
poder estar con él...”, “ya no lo volveremos a ver nunca más...”
Una sensación de satisfacción, de privilegiados, de haber podido charlar
durante más de una hora con una gran eminencia mundial. Increíble. Cogimos
el coche y volvimos a Barcelona. Durante la vuelta estuvimos hablando
sobre todo lo que nos había dicho, nuestras emociones, impresiones y propósitos
para el año siguiente. La página web (ésta, Humanidad) por ejemplo.
Llegamos a Barcelona y fuimos a cenar al restaurante que está al lado del
hotel Balmoral en Gran Vía con Diagonal.
Intentamos recordar todo lo dicho y yo fui apuntando en mi libreta
lo que iba surgiendo. Hoy
día 3 de septiembre de 2001 acabo este documento tras casi 10 meses desde
la visita. 10 meses trabajando intermitentemente en este texto. Mis
esfuerzos, dificultades y perezas he tenido que superar. Creo
que ha dejado en mí un poso considerable que permanecerá a lo largo de
mi vida aún a pesar de que estas actividades, la página web, este
documento desaparezcan, porque algún día desaparecerán, al
igual que yo.
&
Artículo publicado en La Vanguardia el día 28 de Abril del 2000 en la
sección de Libros. Titulo: Panikkar
reencuentra a Pániker. &
Libro: Invitación
a la sabiduría. Ed. Espasa bolsillo. Publicación de 1998. &
Libro: Taoísmo.
Alan Watts. Ed. Kairós. Noviembre 1999 Barcelona. &
Visita en su casa
en Tavertet: Can Felo E-08511 Cataluña. 1.
Libro: Invitación a la Sabiduría. 2.
El I Ching, considerado como el más antiguo de los textos clásicos
chinos, es un comentario de sesenta y cuatro hexagramas, cada uno de los
cuales está compuesto de seis líneas, positivas o negativas y
consistente, por tanto, en dos de los ocho posibles trigramas. Los ocho
trigramas representan los principios viales básicos del cielo y de la
tierra, del fuego y el agua, de la montaña y el lago y del relámpago y
el viento. Como ocurre con el caso de los dados, son varios los métodos
utilizados para seleccionar un trigrama al azar, como respuesta a una
pregunta concreta o para determinar el carácter general de la pauta
global de eventos característicos del aquí y
del ahora, en la creencia de que el azar concordará necesariamente
con él. El I Ching se apoya en una filosofía de la naturaleza basada en
la visión polar del universo, un sistema “eléctrico” en el que todo
se manifiesta a través de dos polos, el yang (positivo) y el yin
(negativo). 3.
Taoísmo.
Alan Watts. Ed. Kairós.
Noviembre 1999 Barcelona.
Pepón Jover del Pozo. 3 de septiembre de 2001. Barcelona.
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