| Para muchos el sonido de la naturaleza es más efectivo que cualquier terapia de relajación. No hay mejor escape de la vida moderna que una aventura al aire libre. Pero hay sonidos y hay ruidos. El canto de la ballena azul puede alcanzar los 188 decibeles. Es tan estruendoso como un cohete espacial. |
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| Los lobos cazan en manada y es muy importante una comunicación grupal efectiva. Con sus aullidos le dejan saber a los otros cómo anda la situación. Pero en un valle rodeado de montañas, el eco puede afectar la estrategia con mensajes confusos. Esta es la razón por la cual el aullido de los lobos no produce eco. |
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| Hay animales que no pueden hablar. No emiten ni el más mínimo sonido, pero han encontrado la manera de dejarle saber a los suyos dónde están. A través de las feromonas (sustancia segregada que afecta el comportamiento de otros animales de la misma especie) en la orina, dejan un rastro para que los demás sigan la pista. Este es el caso de algunas hormigas. Con apenas dejar un miligramo de este químico, es suficiente para que sus colegas las puedan seguir aunque le tengan que dar la vuelta al mundo tres veces. |
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| Las antenas de la mariposa nocturna son tan sensibles que pueden rastrear la más mínima cantidad de feromonas sexuales de la hembra. La mariposa emperador puede detectar el aroma de su adorada, a ocho kilómetros de distancia. |
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| Los mosquitos machos encuentran a las hembras escuchando el sonido de su aleteo. El aleteo femenino es mucho más rápido que el masculino. Aunque haya miles de mosquitos en un enjambre, aleteando a mil veces por segundo, abocados en la tarea de la conquista, Romeo siempre va a poder encontrar a su Julieta. |
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