
| Sin duda que la madre naturaleza diseña muy bien a sus crías. Y es que lo más asombroso es la funcionalidad de dichos diseños. Por ejemplo, el huevo... Sin entrar en el eterno debate de qué fue lo que vino primero si el huevo o la gallina, examinemos de cerca un simple hecho. Hay huevos redondeados y hay huevos puntiagudos. Su forma es el resultado directo del hábitat de sus padres. Aves que viven en tierra ponen huevos redondos y aves que viven en riscos, ponen huevos que no vayan a tener un triste final a consecuencia de un simple desliz. |
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| Otra realidad del diseño natural es que el tamaño no siempre está relacionado con el grado de agilidad. La trompa de un elefante es tan sensible, que si estuviera inclinado hacia las artes hogareñas pudiera levantar una aguja de coser. Pero a los infantes de la especie le toma hasta seis meses aprender cómo controlar y manejar su propia trompa. |
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| El pájaro carpintero dejó de ser un enigma. Con un movimiento de cabeza de 20 picotazos por segundo, es para que estuviera más loco que una cabra (especie invitada en este hecho fascinante). Pero los científicos han descubierto que estos pájaros tienen un área esponjosa detrás del pico, que sirve para absorber los efectos del impacto. |
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| Muchos miran al castor como un impulsivo animal que lo único que hace es taladrear troncos de árboles. Se sabe que puede cortar un tronco de 25 cm de diámetro en unos seis minutos. Esto no se debe a un problema de ansiedad sino de odontología. Si el castor no se dedicara a limarse los dientes, estos crecerían hasta atravesarle la mandíbula inferior. |
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| Los orangutanes nos hacen creer que son unos maestros en el arte de trepar árboles. Pero ocultan un secreto que les afecta un poco su autoestima. Un 50 % de la población de estos primates tiene huesos astillados o partidos a consecuencia de las caídas desde las alturas. |
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| Pero a otro perro con esos huesos (segunda especie invitada). Mejor dicho, a otra jirafa con esto de los huesos. Con su alto y erguido cuello, la jirafa es una de las mejores ilusionistas del reino animal. Si tuviéramos que adivinar cuántos huesos hay en su cuello, ¿habría que usar una calculadora?. La realidad es otra. La jirafa tiene la misma cantidad de huesos en el cuello que el ser humano. Siete en total. |
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