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Todavía
es muy habitual, por desgracia, que al enfrentarse por primera vez con
este servicio, lo que adquiere el archivero antes de nada es la
responsabilidad sobre el caos precedente. Mientras que en otros puestos
de trabajo se asumen las atribuciones en marcha o se empieza de cero, en
los archivos se comienza en números rojos, pues lo que se recibe es la
responsabilidad sobre la desorganización, en muchos casos acumulada
durante siglos.
(Ramon Alberch y José Ramón Cruz Mundet, “Archívase”,
1999). .....................
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