EVALUACIÓN DE LA ATENCIÓN EDUCATIVA
AL ALUMNADO CON DISCAPACIDAD VISUAL.
Begoña
Espejo de la Fuente
Interedvisual
Para tratar el
tema de la Evaluación Educativa dirigida al campo de la intervención con
alumnos y alumnas con alteraciones visuales graves, parece oportuno hablar, en
primer lugar, del Plan General de Evaluación e Inspección de los Servicios
Educativos de la ONCE (Plácido González Pérez. Sección de Educación. 1996), que
abarca cuestiones de interés administrativo (o de empresa) más que educativo, y
en el que no se contempla la participación de las administraciones con
competencias en materia de educación, con las que tiene suscritos convenios en
todo el territorio nacional.
A continuación se
incluyen los principios básicos del "Plan Andaluz de Evaluación
Educativa", elaborado por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta
de Andalucía en 1997, como una propuesta para evaluar el funcionamiento de los
Centros y Equipos Educativos.
Por último, y tras
realizar un análisis de los documentos existentes sobre evaluación educativa (y
que acabamos de nombrar), que en mayor o menor manera pueden repercutir en el
contexto de un Equipo Específico de atención a niños y niñas con alteraciones
visuales graves, se propone un Plan de Evaluación Educativa, a partir de las
características de funcionamiento de dichos equipos.
1. PLAN
GENERAL DE EVALUACIÓN E INSPECCIÓN DE LOS SERVICIOS EDUCATIVOS DE LA ONCE.
Dicho documento propone la realización de una
Evaluación de los Equipos existentes en la ONCE, y que se denominan Equipos
Específicos, que actualmente dirigen su intervención educativa con alumnos y
alumnas con ceguera o baja visión, desde varios ámbitos:
- el propio Equipo Específico,
- los Centros Educativos donde se realiza
la intervención,
- el alumnado y sus familias,
- los Centros de Recursos Educativos de la
ONCE,
- la Sección de Educación de la ONCE.
El objetivo general del Plan consiste en contribuir
a optimizar y mejorar los servicios educativos del Equipo Específico. Como
objetivos específicos se proponen los siguientes:
- Mejorar la organización y funcionamiento del Equipo.
- Asesorar, estimular y apoyar los procesos de Evaluación interna
del Equipo.
- Fomentar una cultura evaluadora que facilite la superación de
las resistencias a ser evaluados.
- Elaborar informes sobre la organización y funcionamiento de
los Equipos, que ayuden a la toma de decisiones a las instancias correspondientes
(el Equipo Específico y la ONCE)
Como elementos objeto de atención (subdimensiones)
se establecen los siguientes:
1. Recursos
humanos y materiales.
2. Instalaciones.
3. Funciones
del Equipo Específico.
4. Organización
y funcionamiento.
5. Metodología
de intervención.
6. Coordinación
interna (desde el propio Equipo) y externa (con el Centro de Recursos
Educativos de la ONCE que corresponda)
7. Las
actuaciones del Equipo contempladas desde los Centros Educativos en los que
prestan apoyos.
8. Las
actuaciones del Equipo contempladas desde los usuarios y familias.
Los criterios de Evaluación del Equipo Específico
los determinará la Sección de Educación, una vez analizadas las aportaciones de
otras instancias implicadas en el proceso evaluador: Dirección del Centro de
Recursos Educativos de la ONCE, Dirección de Educación Integrada, Coordinadores
y profesionales del Equipo Específico.
La Evaluación se realizará desde las siguientes
instancias:
- Desde los Equipos específicos (Coordinador o Coordinadora y
profesionales).
- Desde los usuarios (familias).
- Desde los Centros Educativos donde se prestan los apoyos.
- Desde la Dirección de la Educación Integrada del Centro de
Recursos Educativo.
- Desde la Sección de Educación.
La Evaluación constará de tres fases:
- Evaluación Inicial. Consiste en la comunicación de criterios
para la elaboración de los Proyectos Anuales de Trabajo (por parte de la
Dirección de Educación Integrada) a los coordinadores de los Equipos, a
comienzos de cada curso escolar. Una vez elaborados, dichos proyectos deben ser
remitidos a los Centros de Recursos Educativos para que su director o directora
emita un informe valorativo de carácter formativo de cada uno de ellos, y sean
recogidas las orientaciones que se propongan para cada caso.
- Evaluación procesual. El objetivo es realizar un seguimiento
del desarrollo del Proyecto de Trabajo de los Equipos Específicos. Se llevará a
cabo mediante (al menos) dos visitas por parte del Director o Directora de
Educación Integrada a cada uno de ellos, y posteriormente hará constar
orientaciones por escrito. Además convocará dos reuniones en el Centro de
Recursos Educativos con los coordinadores de los Equipos Específicos (en
diciembre y abril), para intercambiar experiencias y aplicar criterios
homogéneos de funcionamiento (que también constarán por escrito).
- Evaluación final. Aparecerá reflejada en el documento de la
Memoria Final del curso, en el mes de junio. Deberá consistir en un informe valorativo
con la evaluación de cada una de las subdimensiones mencionadas anteriormente.
Podrán pasarse cuestionarios o encuestas a los
responsables y profesionales de los Equipos, así como a los Centros en los que
se realiza la intervención y a las familias del alumnado, con el objetivo de
conocer lo más puntualmente posible el grado de efectividad de las actuaciones
que realiza el Equipo.
Se habla de “técnicas” para referirse a los
instrumentos a utilizar en el proceso de Evaluación. Se citan los siguientes:
- Triangulación de fuentes. Para contrastar la información
obtenida a través de los responsables de los Servicios, el Coordinador o
Coordinadora del Equipo y demás profesionales que lo componen, los alumnos y
las alumnas, sus familias, los centros educativos y la Comisión de Seguimiento
del Convenio Administración Educativa-ONCE.
- Triangulación temporal. Garantizada por las tres fases en las
que se concreta la evaluación (inicial, procesual y final).
- Triangulación de evaluadores. Se podrá comparar la evaluación
de los Equipos realizada por distintos agentes (Coordinador y Profesionales del
Equipo, Alumnado, familias y Centros Educativos.
Además, podrá realizarse la evaluación directa de un
equipo determinado, por parte de la Sección de Educación, cuando existan
circunstancias que lo requieran.
El Informe final de la Evaluación será emitido por
el Director o Directora de Educación Integrada.
Tras un breve análisis del Plan de Evaluación
elaborado por la ONCE, parece evidente que es el Director o Directora de
Educación Integrada quien lleva el peso específico del proceso. Es la persona
de quien parten los criterios referidos a la Evaluación de los Equipos,
establecidos por la Sección de Educación de la ONCE, y a quien corresponde la valoración
de los Proyectos de Trabajo Anual. Para ello debe mantener contacto directo con
ellos a lo largo del curso, acudiendo a las sedes respectivas, manteniendo
entrevistas con los responsables de la Coordinación y demás profesionales que
los componen. Asimismo debe realizar observaciones directas de su
funcionamiento.
Ante la importancia de esta figura, nos parece
oportuno incluir las funciones que la ONCE asigna al Director o Directora de
Educación Integrada de cada uno se sus Centros de Recursos Educativos, en
relación con la Evaluación de los Equipos Específicos:
- Su primera función es la de colaborar con
la Sección de Educación de la ONCE en la implantación y articulación del
sistema de evaluación de necesidades de la población afiliada a su cargo, y una
vez valoradas, proponer los mecanismos y medidas oportunas para su solución.
- Coordinar la labor desarrollada por los
Equipos Específicos de su zona de influencia.
- Velar por una eficaz coordinación entre
los responsables de los Equipos Específicos, y de éstos con la Dirección del
Centro de Recursos Educativos correspondiente.
- Establecer mecanismos de colaboración
entre la estructura modular de los Centros de Recursos Educativos y los
profesionales de la zona de influencia.
- Coordinar y velar por el cumplimiento de
las directrices de la Sección de Educación en el Plan Anual de trabajo.
- Unificar criterios de programación y
Evaluación de los Equipos Específicos.
- Colaborar con la Sección de Educación en
la evaluación de los servicios educativos, del alumnado y de los profesionales
de la zona de influencia.
- Evaluar de forma continua, junto con los
Coordinadores y Coordinadoras de los Equipos Específicos, la consecución y
adecuación de los objetivos propuestos en el Plan Anual de Trabajo.
2. EL
PLAN ANDALUZ DE EVALUACIÓN EDUCATIVA. PRINCIPIOS BÁSICOS.
El "Plan
Andaluz de Evaluación Educativa. Documento para el debate", publicado por
la Dirección General de Promoción y Evaluación Educativa de la Consejería de
Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía en 1996, propone seis principios a
considerar en cualquier plan de Evaluación Educativa:
- Primero. La Evaluación debe ayudar a
todos los participantes en la práctica educativa, y no sólo a las personas u
organismos que la patrocinan. Su auténtico propósito debe ser ayudar a
comprender mejor la realidad o realidades y las dificultades que concurren en
ella.
- Segundo.
La Evaluación no debe reducirse nunca a la identificación de los resultados, o
a la constatación de los objetivos previstos inicialmente. Debe entrar en el
análisis de los procesos y ofrecer una información sobre los diferentes puntos
de vista.
- Tercero. La confidencialidad de los datos
es otro aspecto fundamental en el proceso de Evaluación Educativa, como medio
para favorecer la recogida de datos, que debe respetar en todo momento el
anonimato, no sólo en cuanto a las personas, sino también a los datos.
- Cuarto.
Todo proceso de Evaluación Educativa debe potenciar la mejora de las prácticas
y la formación de sus protagonistas. Por ello se hace necesario establecer
claramente un proceso de negociación como primer paso, dejando claro que las
personas que facilitan la información sean las propietarias de los informes
resultantes, y que en cualquier momento del proceso puedan ofrecer (y hacer que
consten en los informes) opiniones o desacuerdos con las de otras personas.
Deberá quedar suficientemente clara la propiedad de los protagonistas sobre la
información que ellos mismos han proporcionado, para contribuir a la
comprensión de los procesos.
- Quinto.
La Evaluación sirve para confrontar los puntos de vista de los diferentes
protagonistas implicados en el proceso educativo, como medio para fomentar su
participación en la toma de decisiones posteriores.
- Sexto.
La Evaluación Educativa exige una estructura organizativa democrática, que
estimule la participación de todos los implicados en la realidad educativa en
cuanto al uso que se haga de la información.
En el "Plan
Andaluz de Evaluación Educativa" se entiende por Evaluación el proceso que
provoca una mejor comprensión de la realidad educativa, de los momentos y
actuaciones de la práctica que en ella se ejerce.
3. PROPUESTA
DE UN PLAN DE EVALUACIÓN DE LA ATENCIÓN EDUCATIVA DIRIGIDA AL ALUMNADO CON
ALTERACIONES VISUALES GRAVES EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ANDALUCÍA.
3.1.
Concepto de Evaluación Educativa.
La Evaluación en Educación debe considerarse como un
proceso que provoca la comprensión del concepto de calidad que subyace en las
situaciones educativas y que permite ayudar a mejorarlas. Se podría decir que
su fin último es el de dar sentido y significado a dicho concepto de calidad.
La Evaluación Cualitativa no es el final o el
colofón de un proceso, sino un instrumento para mejorar un contexto educativo
en función del análisis del mismo (o de alguno de sus aspectos):
- Ligada a los valores. Una Evaluación
facilitadora del conocimiento profundo y la reflexión sobre los valores
educativos implícitos en el funcionamiento de un Centro o Equipo Educativo.
- Participativa, democrática. Una
Evaluación que se realiza teniendo en cuenta los diversos puntos de vista y
circunstancias, promoviendo la participación plural de todos los implicados
(alumnado, profesorado, familias, personal no docente, etc.).
- Compleja, preocupada por la comprensión.
Una Evaluación que no va a tratar de simplificar la complejidad natural de los
procesos educativos mediante índices de resultados o porcentajes sino que, por
el contrario, procura facilitar la comprensión y la valoración, teniendo en
cuenta la totalidad de matices, intereses, actuaciones, que confluyen en la
vida del Centro o del Equipo.
- Informativa. Evaluación que no tiene como
objetivo juzgar con infalibilidad, y sí la pretensión de ser un proceso a
través del cual los propios protagonistas puedan emitir sus propios juicios,
basados en una información exhaustiva y relevante, extraída de la realidad.
- Preocupada por la mejora de la práctica.
Una Evaluación que tiene como objetivo fundamental mejorar el ámbito o los
ámbitos abordados en relación a los valores defendidos en el marco de sus
finalidades.
- Formativa,
interesada en generar conocimiento útil al docente. Evaluación que tiene ante
todo una función educativa para los que la desarrollan, capaz de generar
conocimientos prácticos, ligados al ámbito donde cotidianamente se producen los
acontecimientos de enseñanza y aprendizaje. Debe entenderse como una estrategia
de formación, en la medida en que va a provocar una inmersión reflexiva en los
aspectos evaluados. Esta aspiración debe estar conectada a la intención de
hacer público dicho conocimiento, tratando de fomentar el debate entre los
enseñantes con similares preocupaciones.
- Crítica. Un proceso reflexivo, no
restringido por ningún tipo de prejuicios, sino abierto en todo momento a la
crítica y a la deliberación como estrategias inherentes al proceso evaluativo.
En cualquier caso siempre que se hable de Evaluación
Educativa se estará haciendo referencia a un tipo de evaluación centrada en los
procesos (evaluación cualitativa) y no en los resultados (evaluación
cuantitativa).
+ Quiénes
deben decidir qué evaluar.
Cada grupo de profesionales de un Centro o Equipo
debe poder definir el ámbito de la evaluación y su nivel de concreción, en
función de sus propias preocupaciones y necesidades y posibilidades. Sería
conveniente empezar por procesos de autoevaluación que abarquen aspectos
concretos del funcionamiento de un Centro o Equipo Educativo y que sean
susceptibles de mejora.
La poca tradición que existe entre los profesionales
de la Educación en desarrollar este tipo de tareas, la escasa disponibilidad de
tiempo y la escasez de oportunidades que ofrece la administración educativa
para llevar a cabo proyectos de evaluación, hace desaconsejable acometer, en
principio, la exploración de un campo excesivamente amplio.
Teniendo en cuenta que son innumerables las
cuestiones susceptibles de evaluación, es necesario abordar en cada momento las
que sean objeto de preocupación de un contexto educativo, de acuerdo con las
opiniones de los profesionales que participan en él.
+ Quiénes
desarrollan el proceso evaluador.
La Evaluación Educativa es competencia de los
profesionales de un Centro o Equipo educativo (evaluación interna). No obstante
puede (y es deseable) que participen agentes que no pertenezcan al contexto a
evaluar, con el fin de favorecer la credibilidad del proceso.
Esta posición sobre lo que debe ser una Evaluación
Educativa no se contrapone en ningún caso a la realización de evaluaciones
externas. Las administraciones públicas, que deben velar por el buen
funcionamiento del servicio público de enseñanza, deben poner en marcha
procesos de evaluación, y publicar sus resultados, con el objetivo de mejorar
la calidad de dichos servicios. En este sentido, el concepto de calidad
responde a la necesidad de dar contenido a los valores contenidos en la
Constitución y en las leyes Generales educativas vigentes en cada momento (actualmente
la L.O.G.S.E.).
La evaluación
de un contexto educativo debe nacer de las necesidades de los profesionales que
lo componen. Generalmente, una evaluación (interna o externa) impuesta por
instancias superiores, no ayuda a mejorar la práctica educativa; suele
centrarse en aspectos de su funcionamiento y en los resultados de los
programas, sin tener en cuenta que las aportaciones de sus participantes sirvan
para mejorar la comprensión de las cuestiones que les preocupan. Es un estilo
de evaluación que pretende convertir las complejidades educativas en
simplificaciones, que casi siempre falsifican la realidad, justificándose en
que a través de ellas es más fácil establecer conclusiones o emitir juicios. Si
bien es cierto que la simplificación hace más fácil la valoración, también lo
es que puede hacerla más errónea o injusta.
+ Qué evaluar. Posibles focos de atención.
A la hora de realizar una Evaluación como proceso
que provoca la comprensión de la realidad educativa se plantea la necesidad de
determinar las cuestiones o aspectos a abordar, cómo seleccionarlos y en base a
qué criterios.
Una primera aproximación al Proyecto de Evaluación
debe partir de las cuestiones que preocupan al Centro o al Equipo Educativo, o
de las finalidades de la intervención, de donde se podrán extraer los grandes
focos de atención. A continuación se presentan algunos de los que podrían
tenerse en cuenta (entre otros):
- Relación entre estructura organizativa
del Centro o del Equipo Específico y la oferta educativa que se oferta a los
alumnos y alumnas con respecto a las necesidades que conlleva el déficit visual
.
- Análisis de los medios específicos y de
las adaptaciones en relación con los objetivos educativos de cada etapa
educativa.
- Qué
concepto de Calidad Educativa subyace en el tipo de intervención y el programa
que el Centro o Equipo Específico lleva a cabo.
- Respuestas y demandas de la comunidad
educativa a la que dirige su actuación el Equipo Específico con respecto a su
intervención.
+ Desarrollo
de la Evaluación.
Un Proyecto de Evaluación Educativa debe partir de
las características inherentes al contexto al que se dirige (un Colegio, un
Equipo Específico, Equipos Docentes, etc). En ningún caso debe exigir una
estructura organizativa paralela a la ya existente en el Centro o Equipo, ni
una dedicación de tiempo superior a la ya contemplada en el horario laboral de
los profesionales que lo componen. Sólo así la actividad evaluadora podrá
incardinarse de una forma regular en su funcionamiento cotidiano. El desarrollo
de una Evaluación consta de diferentes fases:
1. Planificación
del diseño.
2. Negociación
3. Exploración
4. Interpretación
5. Realización
del informe
6. Difusión de la información
La duración de un proyecto de Evaluación Educativa
no deberìa ser superior al intervalo correspondiente a un curso escolar,
período en el que suelen desarrollarse la mayoría de los procesos que
transcurren en la vida de un Centro o Equipo Educativo.
En todo proceso de Evaluación Educativa existe una
información de carácter cuantitativo, que responde criterios de cantidad
(número, frecuencia) aplicados sobre la realidad educativa (recursos humanos o
materiales, intervención...). Asimismo se recoge otro tipo de información, de
carácter cualitativo, que hace referencia a aspectos concretos de cada contexto
o situación, y que no pueden ser interpretados aisladamente.
Los instrumentos más importantes de recogida de
información son la entrevista, la observación participante y no participante,
el análisis de documentos y el análisis de audio y vídeo.
A la hora de emitir el informe de la Evaluación es
importante señalar que, si bien es necesaria la emisión de informes finales,
éstos no deben convertirse en el motivo de aplazamiento de aquellas actuaciones
de mejora que se evidencien con absoluta claridad en el desarrollo del proceso.
La Evaluación no debe reducirse en ningún caso a la medida de índices de
resultados o de porcentajes de opiniones.
+ Principios éticos.
Un proceso de Evaluación Educativa precisa de la
recopilación de una información que no siempre se obtiene en un ámbito público
o en documentos oficiales. A veces es necesario acudir a un contexto más
privado o restringido. Por esta razón, el equipo evaluador deberá fijar los
principios que regulen la obtención, uso y difusión de la información en el
proceso evaluativo.
Cuando en el Plan de Evaluación se contemple la
intervención de agentes externos al contexto educativo en cuestión, es
conveniente acordar una serie de principios, como precauciones a tomar en la
obtención, uso y difusión de los datos. Se proponen los siguientes:
a) Los evaluadores negociarán con los
implicados las condiciones de acceso a la información, a aquellas situaciones y
actividades que no tengan carácter público pero que sean de interés para los
objetivos de la Evaluación.
b) Los evaluadores no podrán utilizar ningún
documento no público sin previa autorización de los implicados.
c) Cualquier
información obtenida por los evaluadores podrá ser tenida en cuenta si se
considera relevante.
d) Ninguna
persona o parte implicada tendrá derecho de veto sobre el contenido de los
informes de la Evaluación .
e) Se conservará el anonimato de todas las
personas de las que se obtenga información. No obstante, ante la dificultad en
muchas ocasiones de garantizar realmente, y pese al ocultamiento de
identidades, dicho anonimato, (como es el caso de órganos unipersonales, o el
de equipos), se tendrá en cuenta en el uso y difusión de la información.
f) Tanto
los informes como su interpretación serán negociados con los participantes
antes de su publicación.
3.2.
Propuesta de un Plan de Evaluación.
Para llevar a cabo una Evaluación de la atención
educativa que recibe el alumnado con ceguera o baja visión dentro del sistema
educativo ordinario, hay que partir del modelo de intervención que la hace
posible.
Cuando el niño o la niña con una alteración visual
grave acude a un centro educativo, sea cual sea su edad, puede hacerlo en dos
modalidades bien definidas: la que denominados ordinaria (por ser la que va
dirigida a la mayoría de la población) y la específica, concebida para atender
a las personas en función de sus discapacidades.
Ambas modalidades de atención educativa coexisten en
nuestro país, si bien es cierto que en la actualidad la mayoría de la población
en edad escolar acude a los centros educativos ordinarios. Cuando hablemos de
Evaluación de la atención educativa dirigida al alumnado con ceguera y baja
visión, nos estaremos refiriendo a cualquier contexto educativo que dirija su
atención hacia estas personas.
La Evaluación debe responder, en definitiva, a la
necesidad de conocer cuál es la idoneidad de la intervención en función de las
necesidades de los niños y niñas con alteraciones visuales graves, el grado de
aceptación en los centros en los que están escolarizados, la incidencia del uso
de medios didácticos y técnicos específicos (a nivel personal y escolar) y la
participación de la familia en la educación de sus hijos e hijas.
+ Cómo
desarrollar la Evaluación.
El desarrollo de un Plan de Evaluación constará de
las siguientes fases:
1. Negociación.
2. Recogida de información.
3. Análisis de la información.
4. Elaboración del informe de Evaluación.
5. Difusión.
1. Negociación.
La propuesta de una Evaluación debe presentarse al
Claustro de Profesores y Profesoras (cuando lo haya) o a los profesionales del
Equipo Específico, para ser negociada.
Además, se
fijarán como agentes evaluadores a los componentes del Equipo Específico o del
Claustro (Evaluación interna), siendo posibles dos niveles de elaboración:
Opción 1. Consiste en formar Equipos de evaluadores.
Cada uno de ellos abordaría por separado alguno de los siguientes ámbitos:
- Claustro de Profesorado u otro grupo de
profesionales que compongan un Equipo Específico.
- Equipo Directivo del Centro, o
Coordinador/a del Equipo.
- Equipos Docentes o Equipos de trabajo.
- Gabinete Psicopedagógico o Equipos de
Valoración.
Opción 2. Consiste en formar solamente un Equipo
para realizar la Evaluación de un ámbito determinado.
En
la fase de Negociación hay que proponer y acordar los principios éticos que
deben ser tenidos en cuenta. Se proponen los siguientes:
a) Cada Equipo de Evaluación recabará la
autorización de los implicados y acordará con ellos las condiciones de acceso a
las situaciones o actividades que no tengan carácter público.
b) Ningún
Equipo de Evaluación utilizará ningún tipo de material o documento que no sea público
sin previa autorización.
c) Cualquier
información que se obtenga podrá ser tenida en cuenta si se considera
relevante.
d) Nadie
tendrá acceso privilegiado a los datos de la Evaluación.
e) Ninguna
persona o parte implicada tendrá poder unilateral de veto sobre el contenido de
los informes.
f) Se
conservará el anonimato de todas aquellas personas o grupos de las que se
obtiene información. En el caso de los cargos unipersonales o de personas
claramente reconocibles por su especial significación o singularidad, se
negociará particularmente el uso y difusión de la información que hayan
proporcionado.
g) El
informe de la Evaluación será negociado previamente a su publicación.
2.
Recogida de información.
En un Plan de Evaluación debe establecerse dónde hay
que recoger la información sobre las situaciones educativas elegidas como foco
de atención. Se sugieren los siguientes ámbitos:
- Escolar
(referido a los centros en los que se interviene). El tiempo de recreo, las
aulas, el Claustro de profesores y profesoras, los Equipos docentes, las
Tutorías, etc.
- Extraescolar.
El hogar, tiempo libre y de ocio, etc.
- Del Centro o del Equipo Específico
(Interno): el Claustro, el Gabinete Psicopedagógico, el Equipo Directivo, los
Equipos Docentes, etc.
Las fuentes de información incluyen a los
profesionales y alumnado de los Centros Educativos a los que asisten los niños
y niñas con alteraciones visuales graves, a sus Equipos Directivos, a los
profesionales de los Equipos de Orientación Educativa, al Servicio de
Inspección Educativa, al personal no docente y a las familias.
Los instrumentos de recogida de información a
utilizar deben ser sensibles a la complejidad de los fenómenos que se pretende
evaluar y que nos permitan acercarnos a ellos:
- Observación ecológica. Se realiza mediante la elaboración de un diario que incluye cada una de las sesiones de al menos dos componentes del equipo evaluador. Después de las primeras sesiones recogidas es conveniente realizar un análisis, para llevar a cabo observaciones más concretas ("con zoom") y planificar las entrevi