El ábaco al día

 

Hattenderf, J. K.

 

 

 

Tomado de:

 

HATTENDERF, J. K.  (1973): El ábaco al día. En ICEVH. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

 

 

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El ábaco al día

 

Hattenderf, J. K.

 

 

 

 

 

Durante miles de años el hombre ha utilizado el ábaco para contar y calcular. En Japón se usa desde hace 400 años y 85 años atrás los niños ciegos japoneses comenzaron a emplearlo con efectividad. Nadie sabe con certeza cuándo o dónde se inventó el ábaco, aunque los mejores informados señalan que se usó en la Mesopotamia hace 50 ó 60 siglos y que el mercado con el Imperio Romano lo introdujo en Oriente.

 

Desde 1920, las publicaciones de la Asociación Americana de Instructores de Ciegos señalan que el ábaco puede servir como una ayuda para el cálculo para los ciegos de los EE.UU. A comienzos de 1960, T. V. Cranmer, director de la División de Servicios a los Ciegos del Departamento de Educación de Kentucky,

construyó un ábaco para los ciegos que podía leerse por medio del tacto. Sin embargo, recién en 1963, la American Printing House for the Blind, después de mucha investigación, comenzó la distribución en gran escala de ábacos Cranmer.

 

Desde que fue introducido en la educación de los ciegos en el mundo Occidental, el ábaco ha contado con gran aceptación. Aquellos que han luchado con las cajas de números o con el braille para hacer aritmética reconocen la superioridad del ábaco, ya que los cálculos se realizan con mayor rapidez. No se manipulan cubos o clavijas; no se tiene que dar vuelta el papel para leer lo escrito; no se saltean renglones o se retroceden espacios como cuando se trabaja con la  máquina braille. Si el ábaco se cae no se alternan los resultados.

 

Los maestros de matemáticas encuentran que su materia antes rechazada por la mayoría de los ciegos, se convierte en un aprendizaje que los niños buscan con interés, ya que se considera al trabajo en el ábaco como un juego entretenido. Lo mismo que el lector de una novela interesante no quiere dejarla antes de terminarla, los estudiantes que emplean el ábaco son renuentes a abandonarlo.

 

La Escuela de Ciegos de Tennessee ha comenzado un ambicioso programa de enseñanza del ábaco. Como parte del programa, se han organizado concursos internos y los ganadores de las competencias han desafiado a compañeros videntes de otras escuelas. Los alumnos ciegos, con el ábaco, casi invariablemente sobrepasaron a los estudiantes con vista empleando lápiz y papel. No hace muchos años, la  idea de que un estudiante ciego pudiera ganar en un concurso de aritmética estaba fuera de toda posibilidad.

 

 

AYUDA PARA EL CÁLCULO MENTAL

 

En vez de convertirse en la muleta sin la cual la persona no puede caminar. el ábaco ha agudizado la habilidad de muchas personas para la realización de cálculos mentales. Esto es porque es posible figurarse un ábaco y hacer cálculos extremadamente complicados en el aparato imaginado.

 

La popularidad del ábaco no se reduce a los EE.UU. Desde 1964 la Escuela Hadley para Ciegos ofrece cursos a personas ciegas para aprender el uso del ábaco. Como todos los cursos de la Escuela Hadley, la instrucción en el uso de ábaco es gratuita y puede disponerse de las lecciones en braille o en discos. El curso en braille no emplea ningún código especial de signos. El curso es corto, puede completarse en pocos meses ya que no es difícil aprender a usar el ábaco; exige solamente un poco de concentración al comienzo y luego mucha práctica. La teoría del cálculo en el ábaco se basa en reglas lógicas de procedimiento de manera que no se requieren habilidades matemáticas especiales.

 

El curso Hadley de ábaco ha atraído a estudiantes de todas edades; nacionalizados y formas de vida. Personas ciegas de los Estados Unidos, Alemania, Irlanda, África han seguido el curso; los escribanos lo encuentran útil para computar tasas de interés; a los comerciantes les ayuda para el cálculo de ventas y porcentajes de ganancias. Ciegos empleados en oficinas de réditos, utilizan el ábaco para el cálculo de impuestos; químicos e ingenieros ciegos hallan el instrumento muy útil para su trabajo.

 

Aunque muchos de estos científicos tienen a su mano sofisticadas computadoras, prefieren la conveniencia del ábaco y encuentran que es un instrumento manual conveniente que les permite solucionar sus problemas inmediatos. Muchas dueñas de casa usan el ábaco para balancear sus presupuestos y otros aprenden a usarlo simplemente porque les gusta jugar con las cantidades.

 

Hay tres razones fundamentales que justifican la popularidad del ábaco: velocidad, portabilidad y carencia de esfuerzo mental.

 

El ábaco Cranmer es de tipo Soraba, como se lo denomina  en Japón. Todo Soroba consiste de un recuadro rectangular en el cual se encuentran filas o columnas, cada una de las cuales contiene 5 cuentas. El ábaco que usan los videntes tiene cuentas angulares que se mueven libremente en sus filas y se desplazan con suaves movimientos. La distancia que recorren las cuentas es muy corta lo que hace que el vidente pueda lograr increíble velocidad. Los videntes que operan con el ábaco suelen superar a quienes trabajan en calculadoras eléctricas y suma y resta y hasta en multiplicaciones y divisiones que no exceden los 10 dígitos.

 

El ábaco para videntes, debido al movimiento libre de las cuentas, no es útil para el ciego. El Cranmer tiene cuentas redondas y un pedazo de goma espumosa cubierta con fieltro debajo de los ejes, la que actúa como freno en el movimiento de las cuentas. De esta manera no se mueven accidentalmente cuando se leen los resultados. Los maestros videntes saben de la conveniencia de dictar un problema y pedir a cada alumno que le muestre el ábaco para leer los resultados, controlando la clase simultáneamente.

 

El operador ciego no puede ser tan rápido como el vidente porque tiene que usar sus manos para colocar y descolocar las cuentas. A pesar de esto, la velocidad que logra un ciego, en comparación con el trabajo que podría realizar empleando otros medios, es muy manifiesta.

 

La operación en el ábaco es completamente automática y no requiere esfuerzo. Una vez que  se comprende el esquema de la operación de las cuentas esta se hace mecánicamente y aún las más complicadas operaciones resultan simples. Esto es difícil de comprender para la persona que no conoce el ábaco, pero para el que tiene experiencia con él es obvio.

 

El ábaco Cranmer puede llevarse en el bolsillo. Contiene 13 columnas, las que generalmente son suficientes para las operaciones. Si se requieren más se pueden emplear dos ábacos.

 

El ábaco permite sumar, restar, multiplicar, dividir; calcular con decimales, usar fracciones, extraer raíces, y calcular cantidades de todo tipo, tales como grados, minutos, segundos, horas, etc.

 

Algunos maestros de niños ciegos encuentran que el ábaco es útil par la enseñanza de concepto de número. Como se indicó previamente, todo ábaco contiene 5 cuentas en cada columna. Cuatro de estas cuentas, cada una con valor de uno, se agrupan y están separadas de la quinta cuenta con una barra horizontal; esta última cuenta vale cinco. Las cuentas adquieren valor cuando se las desplaza hacia la barra y pierden valor cuando se las mueve en dirección opuesta. Así, los dígitos de cero a nueve pueden representarse en una sola columna.

 

En la Escuela de Ciegos Overbrook en Filadelfia se comienza con el ábaco en segundo grado y se lo emplea para enseñar los conceptos básicos de aritmética, pero la computación no se inicia hasta que los niños no comprenden perfectamente el concepto de número, el concepto de cinco y el hecho de que cinco unos están representados en una sola cuenta. Se calcula que 20 escuelas de ciegos en los EE.UU. enseñan el uso del ábaco como una habilidad básica, comenzando la enseñanza formal en cuarto o quinto grado.

 

En Centros de Rehabilitación para Adultos también la enseñanza del ábaco es un útil instrumento.

 

En mi opinión, el ábaco es un medio instrumental tan importante para la persona ciega como lo es el braille. Es para la persona ciega que le interesa la matemáticas lo que el braille es para el amante de la literatura. Es importante para la educación futura del ciego que el ábaco sea considerado como parte integrante del currículum de las escuelas y los centros de rehabilitación de ciegos.

 

Hattenderf, J. K.

 

 

 

Referencia bibliográfica:

 

HATTENDERF, J. K.  (1973): El ábaco al día. En ICEVH. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

 

 

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