Educación sexual del niño visualmente impedido: El rol de los padres

 

SHAW, C.

 

Tomado de:

 

SHAW, C. (1987). Educación sexual del niño visualmente impedido: El rol de los padres. En ICEVH, Nº 55. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Marta Sarría de: Sex Education of the Vissually Impaired Child. En Journal of Visual Impairment and Blindness. Febrero, 1986.

 

 

 

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Introducción

 

En “Educación Sexual del Niño Visualmente Impedido” la autora señala que “la educación sexual comienza al nacer”, es decir, que la influencia de los padres desde los primeros momentos de la vida es factor decisivo en el desarrollo de una actitud sana y positiva frente al propio sexo.

 

Son los padres quienes deben asumir el rol de formadores del hijo como ser sexual. Para esto, es necesario que los padres superen tabúes, eliminen prejuicios y adquieran la debida madurez para encarar con sensibilidad, sencillez y sabiduría la tarea que les compete.

 

El niño discapacitado visual está privado de adquirir la información sexual que los otros niños adquieren a través de la visión. Por otra parte, los padres no están generalmente capacitados para cumplir con la tarea. Cabe entonces al personal técnicamente formado preparar a los padres para que sepan compartir la sexualidad de su hijo con naturalidad, espontaneidad y oportunidad.

 

Susana E. Crespo


 

 

 

Educación sexual del niño visualmente impedido: El rol de los padres

 

SHAW, C.

 

 

La sexualidad es parte integral del concepto de uno mismo. Como tal afecta la salud mental y el comportamiento social. Los niños visualmente impedidos están privados de las principales formas de aprender acerca de las diferencias de género y de la apropiada conducta sexual que rige en nuestra cultura. Consecuentemente, los padres o las personas que primero cuidan al niño, quienes juegan un rol importante en la formación de la identidad del niño deben revaluar los tabúes sociales comunes contra el contacto físico y generar experiencias naturalistas para ayudar al niño en la identificación de las diferencias de género, el funcionamiento anatómico y las habilidades interpersonales asociadas a la expresión de la sexualidad. Se brindan estrategias específicas que pueden ser usadas dentro del contexto familiar, acerca de la intervención a una edad apropiada.

 

La tarea básica de los padres es preparar al niño a hacer frente a las experiencias y responsabilidades de la adultez. Esto incluye comprensión y uso del propio sexo en las relaciones sociales. Los niños visualmente impedidos están privados de las principales formas de aprender acerca de las diferencias de sexos y de una conducta sexual o social apropiada dentro del sistema cultural.

 

La educación sobre sexo y sexualidad no comienza "algún día" cuando los padres o el maestro formalmente enuncian las "realidades de la vida" al niño púber. La educación sexual comienza al nacer. Los niños continúan absorbiendo actitudes y formas de conducta de sus madres o de las personas que los tienen a su cargo, que influirán significativamente, por el resto de sus vidas, su concepto sobre sexualidad. Consecuentemente, la responsabilidad por la educación sexual no puede ser transferida en totalidad, a otra persona o sistema social. Las personas a cargo de los niños quienes son sensibles a la influencia de sus valores y forma de vida en el desarrollo del niño, pueden influir conscientemente de manera positiva.

 

La educación sexual, en los términos más amplios, denota un esfuerzo por comprender la sexualidad humana, que significa una comprensión de la evolución, desarrollo e interacción humanos. Este concepto pone de relieve que la educación sexual es más un medio que un fin. El énfasis en la educación sexual está, por lo tanto, colocado en el reconocimiento de la conducta humana, en la interacción y el empeño, todo ello basado en la comprensión que el individuo tiene de sí mismo como miembro de grupos y como ser sexual.

 

La educación sexual se convierte en un privilegio de los padres así como también en su responsabilidad. Interfiriendo con esta misión, están los numerosos factores que hacen presión sobre los métodos utilizados y en el logro por crear un concepto positivo de sexualidad. Primero que nada, cada cultura tiene sus propias costumbres y tabúes que la familia debe respetar si sus miembros quieren actuar con éxito en ella. En segundo lugar, cada familia individualmente tiene su propia base de saber, su escala de valores y actitudes que influyen en la naturalidad y franqueza de la comunicación padre-hijo. El niño, a través de una compleja integración de sus propios potenciales, intereses, experiencias, habilidad visual, intelecto y grado de desarrollo, agrega una tercera dimensión a los factores que influyen el proceso de educación sexual.

 

Es paradójico que en el medio de la "revolución sexual" muchos americanos aún tengan una actitud negativa hacia el sexo. El contacto físico está sobrecargado con implicancias sexuales, debido sobre todo, a nuestra herencia puritana, orientada por Freud. Esta postura cultural puede sutilmente influir en la manera en que los padres expresan su sexualidad y en la información sexual que les dan a sus hijos. Una actitud conservadora crea marcada dificultad para el niño visualmente impedido, porque toda la información sexual no puede ser transmitida en forma puramente verbal y académica.

 

Es en esta prohibición cultural del contacto físico, especialmente entre personas que no tienen parentesco entre sí, combinado con la necesidad de impartir información sexual en un contexto ético/religioso/moral, lo que hace imperativo que reconozcamos las estrategias para intervenir, las que pueden ser implementadas en el ambiente familiar, a fin de ayudar al niño impedido visual a obtener un conocimiento adecuado de la anatomía sexual y su funcionamiento, para que desarrolle un concepto positivo de la sexualidad y se prepare para relaciones adultas satisfactorias y para el matrimonio. Todo esto se debe basar en una comprensión realista de las necesidades normales desarrolladas, los interrogantes y secuencias. Cutsforth, por ejemplo, mordazmente describió los modelos de conducta sexual (tales como masturbación y relaciones homosexuales) observados en estudiantes ciegos institucionalizados. Pero al no calcular la importancia que se le daba al tema entre los videntes, el ciego no tenía bases válidas para destacar la "seriedad" del "problema". La masturbación se considera "normal" en el niño que aprende a caminar y en los primeros años de la adolescencia. Sin embargo, los factores sociales restringen la conducta a momentos y lugares "apropiados". Esto es lo que no se había enseñado a los niños ciegos. Era el ambiente, no la conducta, lo que era "anormal".

 

 

Relación de los conceptos psicosexuales y la identidad

 

El concepto que uno tiene de la sexualidad es uno de los componentes de su identidad total o auto-concepto. En realidad la identidad del propio sexo es la categoría básica fundamental que el niño se asigna y la única que permanece fija a través de toda su vida.

 

Los teóricos se han extendido excesivamente en el rol que la sexualidad tiene en el desarrollo de la personalidad. Erikson postula que uno debe tener un firme sentido de auto-identidad antes de poder establecer estrechas, íntimas e intencionadas relaciones, características de una fructífera adultez o esenciales para un matrimonio vibrante y viable. Esta identidad emerge gradualmente a medida que el valor del niño es apoyado a través de las experiencias de su vida. Las conductas adecuadas (al sexo, nivel socio económico, posición social, grupo cultural, etc.) se aprenden gradualmente a través de lo que la mayoría de los evolucionistas designan "proceso de socialización". La aceptación y el uso de estas conductas culturalmente aprobadas, amplían el sentido de confianza y de identidad de uno. Cuando se está inseguro de las expectativas sociales o de la aceptación personal, de la confianza y de la identidad, las relaciones se debilitan.

 

Freud fundamentó sus etapas de desarrollo de la personalidad en la teoría de que el impulso sexual era el factor motivante en el proceso de socialización. La identificación, uno de los mecanismos básicos incluidos en este proceso, es el deseo de emular a una persona respetada o amada, generalmente del mismo sexo. Mientras que Freud vio el proceso de identificación como poseer una orientación sexual, Walter Mischel lo describe como parte del proceso de educación general; Kohlberg y Piaget creen que representa sólo una faceta del proceso de desarrollo cognitivo. Sin tener en cuenta la teoría a la que uno se adscriba, la identificación con el progenitor del mismo sexo o con la primera persona que lo cuida, es un fenómeno universal y juega una parte significativa en el desarrollo de la conducta adecuada y en el concepto que uno tiene de la sexualidad. Este concepto y la propia identidad están fuertemente influenciados por la forma en que los padres incorporan pautas y códigos en su relación con el niño.

 

 

Efecto del impedimento visual en el desarrollo del propio concepto de sexualidad.

 

El conocimiento de la propia imagen corporal y el de las muchas habilidades deseables desde el punto de vista social y cultural, están afectados por la ceguera legal. La ausencia del estímulo visual hace difícil adquirir el conocimiento de las conductas que promueven relaciones interpersonales de éxito. El niño vidente puede observar las conductas y usarlas tanto como modelos o como una herramienta para evaluar su propia conducta. El niño ciego experimenta frustración en cada nivel del desarrollo de formación de su auto-concepto, porque la falta de visión limita el contacto directo e indirecto con la realidad. La información recibida a través de los otros sentidos, es más difícil de adquirir de interpretar y, por lo tanto, es menos informativa. Es necesario que ayudemos al niño ciego a lograr un sólido concepto de la imagen corporal, de los roles que tiene que desempeñar, de la sexualidad y de la madurez personal, que son importantes para una relación efectiva y para darle sentido a su vida.

 

 

Infancia

 

            El concepto de sexualidad comienza a desarrollarse durante la infancia, conforme a la manera en que los padres manejan al bebé, le cambian los pañales, lo alimentan y tienen contacto con su piel. Esto continúa a través de toda la vida, a medida que cada nueva experiencia, relación y hechos se agregan al mundo siempre creciente del individuo. En la infancia la satisfacción táctil es crucial para el desarrollo de la confianza básica de Erikson y para la evolución de una subsecuente sana conducta. Es durante la infancia que el niño establece primeramente el sentido rudimentario de ser querido, amado y valorado. En esta etapa el infante libremente explora su propio cuerpo y si se ofrece la oportunidad, también el cuerpo de otro. Gradualmente comienza a reconocer que él es una entidad separada del entorno animado o inanimado e ingresa a la etapa psicosocial de la edad en la que se sostiene sobre sus piernas.

 

El mayor impacto de un impedimento visual en el desarrollo de la propia identidad, es la dificultad para distinguir el yo del no yo. El bebé puede tener dificultad en relacionar una voz con la de quien lo cuida, cuando no está en contacto directo con la persona. Si sus necesidades básicas son satisfechas en forma sensible, consistente y cálida, el niño no experimentaría ninguna dificultad en alcanzar los esfuerzos de confianza básica de Erikson. La exploración táctil, especialmente con la boca, es un componente esencial del aprendizaje del yo y del no yo.

 

 

El niño que empieza a caminar y los años preescolares

 

Durante este período -aproximadamente entre los 15 meses y los 3 años de edad- el niño intenta controlarse a sí mismo y al ambiente. La mayoría aprende a controlar a voluntad sus excretas, pero también continúa la conducta de auto-exploración. Observa las diferencias en la anatomía y cómo se comportan en el baño los hombres y las mujeres. El masturbarse es muy común a esta edad, especialmente cuando están cansados o decepcionados.

 

En los años preescolares -más o menos desde los 3 a los 6 años de edad- el niño comienza a tomar la iniciativa para hacer frente con anticipada rivalidad, generalmente a los padres del mismo sexo. A esto lo rotuló Freud como el "Complejo de Edipo". El comportamiento de identificación es particularmente fuerte en este período, sobre todo porque el niño intenta emular la conducta y actitudes características del padre del mismo sexo para ganar el favor del progenitor del otro sexo. A la edad de 3 años, la mayoría de los niños pueden identificar su propio sexo y a los 4, generalmente pueden clasificar el de los otros. A pesar del impacto de los feministas, la mayoría de los padres ya está guiando a su niño hacia "actividades de juego apropiadas al sexo" que alentarán la agresividad en los varones y la suavidad en las niñas. Es durante esta etapa en que se hacen las primeras preguntas sobre sexo, referidas al origen y crecimiento de los bebés. Frecuentemente, el niño trata de imitar la conducta sexual del adulto y su comportamiento en el baño, ya sea haciéndolo solo o con otros niños.

 

El dominio cognitivo del niño se expande rápidamente. Normalmente los cinco sentidos se emplean para alcanzar una amplia comprensión. El niño ciego puede tener una gran dificultad para sintetizar la información, debido a la estimulación inadecuada y a la falta de datos perceptivos. Cutsforth advierte sobre el peligro del verbalismo -palabras que no tienen realmente significado para el ciego-. ¿Cómo un ciego desarrolla el esquema de "niño" o ''niña'' sin tener las evidencias discriminatorias que se lo den a entender? Mientras otros niños a esta edad comienzan a notar las características físicas (por Ej. bajo-alto, gordo-flaco negro- blanco, joven-viejo, mujer-varón, normal-deforme, etc.) que estimulan las preguntas, la evaluación y futura adecuación del esquema el niño ciego puede ser dejado en un mundo de voces, dándole limitado conocimiento de las diferencias y semejanzas entre las personas. Foulke y Uhde opinan que el niño ciego necesita saber acerca de: 1.- la variedad de las formas corporales, 2.- los cambios que se experimentan al desarrollarse en todo el período de la vida,  3.- los cambios del embarazo y 4.- los factores de atracción del hombre y la mujer. Estos conceptos deberían ser introducidos en los años preescolares y cimentados cuando se presenten las oportunidades y cuando lo permita el proceso cognitivo.

 

 

Los años de edad escolar

 

El niño en edad escolar comienza a querer privacidad para su higiene personal y puede turbarse con una "conversación de sexo", especialmente con los adultos. Hay muchas risitas con los amigos y una comprensión más sofisticada del proceso de embarazo. Hacia el final de los años escolares, los niños se interesan más en su propio físico y en el desarrollo pubertal. El niño vidente obtiene, a través de la observación, más detalles sobre la conducta que debe tener y sobre las características deseables de cada sexo. El fenómeno de identificación del período preescolar continúa durante los años escolares, aunque la persona emulada, puede ser ahora extrafamiliar. La orientación homo-social predomina porque los niños buscan justificar sus características asociándose con personas parecidas a ellos mismos, un factor que amplía la propia identidad.

 

El niño ciego encuentra muy difícil emular modelos de conducta mostrados por sus pares o por adultos de importancia. Esto incluye modales sutiles, como la forma de alisar la falda cuando se sienta, cómo mantener los brazos cuando se corre, hasta qué punto levantar la barbilla cuando se habla a otra persona, o el guiño fugaz que acompaña una broma o una mirada coqueta. En consecuencia, los modales característicos del infante o del niño preescolar, que nada reflejan o son incontrolados, pueden parecer groseros. A menudo se deja de lado en el proceso educativo de los niños legalmente ciegos, la oportunidad de aprender y practicar normas sociales apropiadas, factor que aumenta la brecha en el nivel social y que se observa cuando el niño entra en contacto con videntes. Así el proceso de socialización del niño visualmente impedido, puede ser profundamente obstaculizado, pues pone más atención en el estímulo interno que en el externo. Esto conduce a conductas culturalmente inapropiadas, a aprender por la prueba y el error y a sentimientos de inseguridad. Todo ello lo puede inducir a desvalorizar su persona y a una auto identidad negativa.

 

 

Adolescencia

 

Con el comienzo de la pubertad, la curiosidad objetiva y subjetiva sobre el sexo alcanza el mis alto nivel, con preguntas acerca de los cambios del desarrollo del propio sexo y del otro así como preocupación por la aceptación social de la conducta que se tiene conforme al sexo. Los cambios en el equilibrio hormonal y del organismo en general, combinados con un interés creciente en las funciones del cuerpo, llevan a muchos adolescentes hacia una tendencia cada vez mayor por masturbarse. La preocupación de si lo aceptan con el nuevo aspecto físico conduce a tener experiencias sexuales.

 

Los cambios hormonales que anuncian la llegada de la pubertad, crean cambios físicos y emocionales, para los que el niño quizás no esté muy preparado. Las nuevas secreciones, los olores, contorno del cuerpo y las emociones pueden ser amedrentantes y causar confusión. La niña ciega que no comprende las diferencias anatómicas entre el cuerpo de una niña y de una mujer puede llegar a preocuparse mucho por un "tumor o algo peor", cuando sus senos comienzan a agrandarse. El niño ciego puede sentirse avergonzado de "mojar la cama" y puede temer una regresión como también un castigo, cuando experimenta emisiones nocturnas. La orientación heterosocial de la adolescencia puede resultar extremadamente difícil para el niño ciego. El conocimiento insuficiente de la anatomía masculina y femenina puede ocasionar inseguridad en estas relaciones. El joven puede pensar que carece de apariencia viril, masculina y la joven que no tiene una apariencia atractiva. Consecuentemente cada uno puede estar en duda de su potencial para enamorar. El galanteo y la acción recíproca, no verbal, de la que disfrutan los jóvenes videntes, colocan en desventaja al adolescente ciego en las actividades amorosas. ¿Cómo puede éste aprender expresamente las normas de comportamiento características de "insolente", "indiferente", "sensual" o "recatado"? Los estudiantes que asisten a escuelas residenciales pueden enfrentarse con más amplias barreras sociales, debido a la segregación y a la falta de experiencias heterosociales normales. Como resultado, el desarrollo social puede tener lugar en el vacío, en el "reino de la fantasía, donde no hay códigos o tabúes sociales".

 

 

Edad adulta

 

En esta edad todos estos hechos y experiencias se reúnen en un complejo concepto del yo, desde el punto de vista sexual y social. Si esta auto identidad será positiva o negativa, depende sobre todo de cuán exitosamente los padres han estructurado el entorno y cómo han ayudado al niño a que se dé cuenta de su funcionamiento biológico, cómo le han facilitado la aceptación y el uso de su sexo para su auto identidad y sus relaciones sociales.

 

Los niños ciegos tienen las mismas necesidades sexuales, impulsos, deseos y potenciales de interacción que los videntes. Sin embargo, "la falta de oportunidad del niño ciego de lograr las experiencias que informan al vidente, lo predispone a una inadaptación sexual en su vida adulta". Cuando el niño ciego se convierte en un adulto ciego, puede carecer de confianza en sí mismo y de la sensibilidad a los matices de la interacción con otras personas, que son las que promueven el desarrollo de relaciones sexuales maduras. El adulto impedido visual que está pobremente preparado, puede seguir necesitando educación sexual y ayuda guiada en sus relaciones interpersonales, en su galanteo y en el matrimonio.

 

 

Estrategias de intervención

 

Johnson manifiesta que los padres pueden tomar una de tres posiciones en relación a la expresión sexual: 1.- eliminarla; 2.- tolerarla, ó 3.- cultivarla. La eliminación (si fuera posible) no permitiría al niño llevar hasta el máximo su potencial. La sexualidad y su expresión, bajo circunstancias apropiadas, es normal en todo ser humano. Tolerar la manifestación sexual sin dirección, puede llevar a su expresión en forma desusada en cuanto a oportunidad y repetición. El cultivarla puede ayudar al niño a tener un respeto saludable por su cuerpo y por el de los otros y por las relaciones personales. El cultivo de la expresión sexual comienza con las actitudes de los padres acerca de su propia sexualidad. Estos sentimientos no expresados verbalmente, se transmiten a los niños no tanto por lo que los adultos dicen, sino cómo lo dicen y cómo lo viven. Una vez que los padres han puesto al sexo, a la sexualidad y a la madurez personal en una perspectiva adecuada, podrán ser modelos positivos y podrán guiar a su niño mucho más efectivamente hacia un efectivo concepto de sexualidad.

 

- Infancia: La comprensión de la función biológica comienza en la primera infancia con el desarrollo embrional de la imagen corporal. Nombrar las partes del cuerpo mientras se lo baña, se lo viste, se juega con él, por ejemplo: "cabeza, hombros, rodillas y dedos del pie", es una forma muy natural de comenzar el pro ceso. Se puede incluir los órganos genitales tan fácilmente como las manos o los labios. A medida que el niño crece, comienza a tocar y explorar la anatomía de los padres, especialmente la facial.  Otra vez el proceso de nombrar y tocar la parte correspondiente de la anatomía del niño puede comenzar el proceso del yo y el otro y la comprensión de la anatomía comparada. El niño que es alimentado con el pecho generalmente recibirá más contacto de la piel, pero aquél que no se alimenta así también necesita la oportunidad de sentir el calor del cuerpo y la suavidad que son tan diferentes, de la botella, del osito de felpa o de la sábana sedosa.

 

Una de las formas más simples y lindas de fomentar la intimidad y de introducir al bebé en las actividades de los padres, es usar un porta bebé a la espalda. Los más suaves ofrecen un contacto más íntimo con el progenitor, no así los que están hechos con marco de aluminio. El niño puede sentir los movimientos del cuerpo hablar con los padres y escuchar la actividad laboral de éstos y sus explicaciones. Al mismo tiempo, las manos y el cuerpo de los padres quedan libres para participar a fondo en las actividades de la vida diaria, mientras experimentan un estrecho contacto físico (y emocional) con el niño. Este puede participar con los ruidos de lavado de vajilla, con el arreglo del jardín, con la azada y con aroma de las flores. El infante es hábil para compartir los gustos y texturas de cualquier objeto que las personas que los cuidan tengan oportunidad de brindarles.

 

El niño que empieza a caminar y los años preescolares: El adulto que acepta la exploración táctil del infante como un comportamiento natural, puede comenzar a restringirlo cuando el niño comienza a caminar. Sin embargo "una adecuada satisfacción táctil durante la infancia y la niñez, es de fundamental importancia para un subsiguiente desarrollo de una conducta sana". Sin la visión, el tacto se convierte en la principal manera de afirmarse en el medio físico. Se hace difícil comprender los objetos que no se pueden tocar. Johnson dice que no hay evidencia de efectos laterales perjudiciales o de daño psicológico en los niños muy pequeños, debido al contacto no erótico con la piel o a la vista de la desnudez, cuando esto ocurre bajo circunstancias naturales. El factor significativo es que la experiencia satisface las necesidades del niño no las del adulto. Para el niño ciego, la exploración táctil no es más estimulante que la exploración visual para el vidente.

 

Torbett y Scholl hablan de la necesidad de modelos humanos para que el niño ciego explore, y obtenga así el conocimiento de la anatomía masculina y femenina. En nuestra sociedad el tacto sexual entre adolescentes y adultos o entre niños y adultos se ve con desagrado y aún más, podría precipitar acciones legales. Las muñecas hechas con aspecto de reales y los maniquíes usados por los niños mayores pueden ayudar a conceptualizar una configuración corporal tosca, pero son desastrosamente inadecuados para los detalles y les falta naturalidad en la textura, temperatura y olores. La respuesta, entonces, corresponde al hogar, los padres del niño. "Los padres de los niños ciegos preescolares, que se sienten cómodos consigo mismos y con sus propios sentimientos sexuales, pueden ser alentados a comenzar, cuando el niño empieza a caminar, a hacer que éste explore su propio cuerpo y los cuerpos de los miembros de la familia, en situaciones naturales". La clave de aprender por el tacto es que las experiencias no son eróticas y ocurren en circunstancias naturales y son apropiadas para el nivel de comprensión del niño.

 

El pequeño siente intensa curiosidad por el mundo -tocar, agarrar con la boca, escuchar y explorar todo. Aquí se dan muchas oportunidades -baños con los hermanos, duchas con los padres-. Qué forma más encantadora de compartir el contacto con la piel, que tener un niñito que se meta en la cama de los padres, ya estén estos desnudos o parcialmente vestidos, por la mañana, buscando una participación extra de cariño. Los niños frecuentemente comparten el cuarto de baño cuando sus padres están usando el inodoro. La explicación y el palpar en general, pueden hacer conocer al niño la posición y anatomía del adulto. La explicación en este momento puede incluir fácilmente un comentario del pene masculino y de la uretra femenina. La comparación con el sexo del niño y sus hábitos en el baño pueden ayudar con el proceso inicial de identificación sexual. La explicación sobre la función reproductiva de los órganos de la pelvis puede gradualmente incluirse a medida que el niño madura. Este necesita comprender las diferencias de sexo cuando comience a ir a la escuela.

 

La masturbación les preocupa a casi todos los padres. Las sensaciones que percibe el niño son placenteras. Hay una gran preocupación porque si el problema se maneja demasiado severamente, puede causar sentimientos de culpa en el niño y quedarle, en su edad adulta, efectos residual es negativos. Los consejos para manejar esta actividad apropiadamente varían según la persona consultada. Ginott presiona sobre la sustitución (eliminación) de las actividades de masturbación. Johnson, por otro lado, va tan lejos como para recomendar que el adulto que supervisa aliente a otro niño a ayudar a uno, físicamente discapacitado, a masturbarse o a hacerlo por él. Las implicancias sociales y legales son aterrantes. Un intento más natural y aceptable es aceptar la masturbación como "sentirse bien", pero enfatizar la privacidad, el decoro social y el control con el crecimiento. El niño que se interesa y compromete con el mundo que lo rodea, tiene menos deseo            o necesidad de masturbarse.           

                       

- Años escolares: La orientación que los niños de su edad le dan, puede llevar al colegial a apartarse del consejo de sus padres. La actitud de éstos y la franqueza para responder preguntas y estructurar situaciones que conduzcan al aprendizaje de la anatomía y funcionamiento sexual y de la sexualidad, a menudo determinan si el niño seguirá o no con un sano intercambio de ideas con el adulto o si buscará información en otra parte. Las primeras preguntas se basan en una genuina curiosidad por saber más del mundo y no están comprometidas emocionalmente. Una "conspiración de silencio" fomenta el desarrollo de actitudes desfavorables y estimula la curiosidad del niño. "Lo que no aprenden de la gente que sabe, lo averiguarán en fuentes pobremente informadas, de una manera fea que sólo les servirá para estimular sus fantasías sexuales". Los niños a toda edad necesitan respuestas seguras, sencillas, honestas, dadas a un nivel que ellos puedan comprenderlas. Si el niño no hace preguntas, es importante anticiparlas y también anticipar los problemas y los hechos, adelantándose a la información ajena, dando así al niño los detalles antes de que se informe erróneamente y/o se comprometa emocionalmente. Las personas a cargo de los niños pueden idear situaciones para alentar las preguntas o presentar la información de manera natural, tal como permitir que un animalito doméstico tenga cría, o visitar a una amiga que está embarazada o alimentando al pecho un bebé. El colegial necesita continuar teniendo contacto corporal, no estimulante, con sus mayores. Este es el momento en que los adultos necesitan dejar de lado su orgullo personal y los tabúes culturales, para ayudar constructivamente al niño ciego a comprender la anatomía humana. Debe ser hecho ahora, antes de que el niño comience a pensar emocionalmente en el significado potencial sexual de la exploración. Obviamente, esta exploración no debe hacerse a diario. Las personas a cargo del niño deben determinar el momento y lugar correctos. En nuestra cultura no es fácil para un padre permitirle a la hija que explore sus genitales o para la madre darle al hijo el mismo privilegio. Preparar al niño antes de la experiencia, a través de conversaciones, y compartirlo los dos padres (otra vez la ducha es un buen lugar), puede dar una perspectiva de privacidad, respeto y privilegio para los tres. Durante estos años, la madre puede preparar a su hija y compartir con su hijo, la experiencia de la menstruaci6n. Otra vez, el énfasis en la normalidad y en el propósito biológico puede ayudar al niño a ubicar el fenómeno en una perspectiva natural del desarrollo. Sueños eróticos, transpiración, crecimiento del vello, redistribución de la gordura, acné pueden también ser discutidos y compartidos como parte del milagro de la madurez física.

 

Se recomienda una informaci6n gradual, naturalmente revelada acerca del embarazo y su proceso. A los niños les encanta compartir el embarazo de su madre, observando el creciente volumen abdominal y sintiendo las patadas del bebé. Si los padres no prevén otro embarazo, pueden hacer que una amiga quiera compartir el de ella con el niño ciego. Los niños, ciegos y videntes, aceptan fácilmente frases tales como "órgano o bolsa especial", "abertura especial", "tubos", etc., cuando se les explican los órganos internos de la reproducción, pero también se les debería dar los nombres anatómicos correctos. Están disponibles los modelos de plástico, pero no recomendaría su uso hasta los años adolescentes y entonces, solamente para identificar la ubicación relativa de los órganos de cada cual. La madre que da el pecho también ofrece una oportunidad natural para que el niño ciego aprenda la ubicación y función de los pechos. Otra opción posible para explicar el ciclo embarazo-nacimiento-lactancia, es hacer que un animalito procree y luego discutir y compartir cada etapa. El cuidado de un bebé también ofrece oportunidad para debatir las diferencias de sexo, la estructura familiar y las responsabilidades.

 

- Adolescencia: El adolescente que ha tenido un ambiente firme, natural y cálido para explorar y comprender la naturaleza y función de los aspectos anatómicos, estará bien encaminado hacia la adulta            madurez sexual. En este punto, el énfasis cambia más hacia los aspectos sociales de la sexualidad, que el fenómeno biológico. La educación sexual debe apuntar a "integrar la realidad y el fenómeno del sexo en la corriente general de los hechos, relaciones, características y responsabilidades humanos, para uno y los demás, de forma tal que se genere una personalidad sexual madura, que pueda asumir el matrimonio y la vida familiar de forma efectiva y productiva". El sexo debería ser una parte de la verdadera actualización de la persona, no su foco. Tampoco debería ser negado o ser usado como muleta para la falsa auto identidad.

 

Cuando se enseñan las conductas sexuales apropiadas, se debe tener cuidado de no exagerar el prejuicio basado en el sexo o en el sexo estereotipado que puede conducir a la discriminación o posterior restricción de los potenciales del niño. En nuestra cultura de hoy, los roles cambian rápidamente, sobreponiéndose mucho. La libertad para desarrollar habilidades, conocimientos e intereses individuales es decisiva para una auto identidad positiva. Sin embargo, el desarrollo de la auto identidad positiva y confiada se facilita cuando el niño ha desarrollado una identificación estable seguro de su rol sexual y que es coherente con la imagen de sí mismo y con las expectativas de los otros niños y de la sociedad.

 

Las actividades familiares, como el nadar, acampar, andar en bicicleta y los juegos, pueden ayudar a preparar al niño social y cognitivamente para la interacción con sus compañeros. Los rasgos de conducta que los adultos no encuentran agradables, serían comentados, desalentados y se deberían formular, juntamente con el niño, conductas más productivas y apropiadas. Franqueza, sinceridad y honestidad en estos puntos ayudarán al niño a una evaluación más, real de sí mismo, en relación a sus compañeros y a las normas culturales. Los padres que tienen "miedo a herir los sentimientos del niño" ahora, sólo lo dejan expuesto a herirse a sí mismo y más tarde a herir a sus pares. Una discusión honesta y no reprobadora sobre comportamiento y modales, ya perjudicial o conducente a una sexualidad positiva y auto identidad, debería impregnar la relación abierta con el niño. Los adultos deben ser como un espejo social emocional para el niño visualmente impedido, pues éste no puede confrontar modales, expresiones, maneras, hábitos o códigos de vestimenta de sí mismo con los de sus pares o los de su cultura.

 

La sexualidad es un concepto tan personal y esquivo, que es  imposible transmitirla en su totalidad. Hablar sobre las funciones y colocar al niño desempeñando situaciones específicas, puede ayudar a la formación de la auto identidad y de la identidad sexual.

 

El ritual de arropar bien en la cama a una criatura, que les gusta a la mayoría de los niños, puede ser relacionado al cariño y amor que recibirán de su esposa o esposo, como adulto, haciendo de esta edad y del matrimonio un hecho positivo que puede ser ansiado. Es importante combinar las responsabilidades sociales y las respuestas físicas cuando se habla del sexo y la sexualidad, para que el niño ubique uno y otra en perspectiva. Por lo tanto la preocupación debería ser el proceso de convertirse en un ser social/sexual y no sólo la expresión física de los instintos.

 

Algunas personas se inquietan porque demasiado conocimiento podría estimular al niño a experimentos sexuales no apropiados. Sin embargo, el niño que ha tenido la oportunidad de discutir francamente el desarrollo y las relaciones con adultos a los que aprecia, generalmente está más seguro y hay más probabilidades de que use pautas más adecuadas para expresar su conducta sexual. Los padres tienen la responsabilidad de compartir sus conceptos sobre sexo y sexualidad en un marco de valores religiosos, culturales y de ética personal. El "por qué" y el "cuándo", son tan importantes como el "lo que" y el "cómo".

 

El niño vidente puede ver a los padres intercambiar sonrisas, tenerse de las manos, besarse, pellizcarse la cola e inconscientemente absorber estos hechos como signos de amor y afecto paternal. El niño ciego prestará más atención a la entonación vocal, pero se perderá la mayoría de las otras expresiones. Necesita ser incluido -y a veces excluido a propósito- en las expresiones de amor para que se dé cuenta del afecto mutuo de los padres y de las expresiones sexuales adecuadas en la vida familiar. Que los padres abracen al niño mientras ellos se abrazan, es una forma de compartir la experiencia.

 

El niño no debe ser criado con el concepto de que "el matrimonio llena todo". Muchas personas no se casan nunca. En realidad los ciegos tienen un menor promedio de matrimonio que los videntes. El factor importante es que el niño se sienta cómodo y confiado en sí mismo y desarrolle una auto identidad positiva. Esta es una de las principales claves para una forma de vida adulta satisfactoria.

 

 

Resumen

 

El desarrollo del concepto de la imagen corporal y de la sexualidad, sigue las mismas pautas en el niño ciego y en el vidente. El proceso de aprendizaje puede ser más lento para el niño y exigir más ingenio e iniciativa de los padres. La educación sexual es importante para la formación de la auto identidad y, consecuentemente, para relacionarse efectivamente y lograr una forma de vida que tenga sentido.  

 

El niño que disfruta del contacto físico, al que se le permite toda la gama de contactos y experiencias corporales, que es alentado a encontrar placer en lo que la vida le ofrece, que es alentado a dar y recibir afecto y a experimentar el despliegue completo

de las respuestas emocionales, sin vergüenza o culpa, crece como una persona mental y físicamente sana que puede actuar, comer, beber, trabajar, conversar, desempeñarse sexualmente, jugar y aún dormir, asumiendo una actitud positiva y totalmente comprometida.        

 

Los profesionales y los padres deben minimizar el estigma que la cultura atribuye al fenómeno sexual y compartir la sexualidad en en un ambiente natural, para beneficio del niño. Cuando este es visualmente impedido, significa un cambio dramático en el acercamiento educacional que requerirá desconocer las costumbres y tabúes culturales. Cuando el objetivo final se tiene presente -un adulto sexual y  socialmente maduro- las formas tradicionales de sociedad se convierten en molestias superficiales. Los padres pueden ayudar al niño visualmente impedido a ser consciente de su funcionamiento biológico, facilitando la aceptación y el uso de su propio sexo para su auto identidad y para sus relaciones sociales.

 

SHAW, C.

 

Referencia bibliográfica:

 

SHAW, C. (1987). Educación sexual del niño visualmente impedido: El rol de los padres. En ICEVH, Nº 55. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Marta Sarría de: Sex Education of the Vissually Impaired Child. En Journal of Visual Impairment and Blindness. Febrero, 1986.

 

 

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