AMBLIOPÍA u OJO VAGO

CONSIDERACIONES ACERCA DEL OJO VAGO

DIRIGIDAS A MAESTROS Y MAESTRAS

 

                Con frecuencia en nuestras escuelas de infantil o de primaria, tras una visita al oftalmólogo, a la que quizá no hemos sido ajenos, probablemente inducida por nuestra recomendación a la familia, muchos niños y niñas vuelven de la consulta con oclusión de uno de los ojos, con parche; parche que, por otra parte, puede variar de ojo en determinados días de la semana.

 

                Conviene que, como maestros y maestras, estemos familiarizados con el término y con algunas recomendaciones sencillas acerca de cómo se ha de desenvolver el niño o la niña en el aula, un medio en el que la visión tanto de lejos como de cerca tiene tanta importancia. Aún más cuando la tasa de aparición en la población ronda el 3%.

 

                Interesarnos por el informe oftalmológico de nuestro alumno o de nuestra alumna parece fundamental. Al menos, recabar una exhaustiva información de la familia respecto a las recomendaciones dadas por el médico especialista, se nos antoja obvio.

 

                Como profesionales muy directamente relacionados con la deficiencia visual grave, los maestros y maestras del Centro de Apoyo a la Integración de Deficientes Visuales (CAIDV), de Málaga, queremos aportar nuestra experiencia en este campo, aportando una pequeña información respecto a esta anomalía, que sin ser grave cuando se detecta precozmente, deteriora la visión del ojo afectado cuando no es tratado convenientemente, y con peor pronóstico a medida que se retrasa el momento de detección y tratamiento. Igualmente, incluimos unas consideraciones que sirvan de orientación en el ámbito escolar.

 

                El nombre de "ojo vago" corresponde al término oftalmológico de ambliopía, y se define como una disminución de la agudeza visual de uno u ambos ojos, sin una causa orgánica evidente o con una lesión que no justifica esa reducción de visión. Es una de las causas más frecuentes de disminución de la visión en la infancia, y su pronóstico y recuperación dependen de un diagnóstico precoz (Dra. Gómez de Liaño, Perfiles, ONCE).

 

                La causa de que en el "ojo vago" la agudeza visual sea escasa puede deberse a un estrabismo, a una importante diferencia de refracción entre un ojo y otro, o a la falta de estímulo visual por entorpecimiento de una de las estructuras del ojo (por cataratas congénitas, lesiones corneales, caída excesiva del párpado superior, llegando a cubrir la pupila, o por nistagmus. Esto ocasiona, desde los primeros meses de vida, que un ojo desarrolle su funcionamiento visual independientemente del otro, de forma que uno de ellos "se queda atrás", mientras el otro funciona con normalidad. El tratamiento para la mejoría de la visión en el ojo afectado, en la mayoría de los casos, consiste en la oclusión del ojo que funciona sin dificultad, normalmente mediante un parche, para que se desarrolle la visión en el ojo que tiene muy poca agudeza visual, para "hacer trabajar" al ojo que menos ve. Y siempre bajo prescripción médica, del médico oftalmólogo.

                Ante esta situación debemos tener en cuenta dos hechos igualmente importantes, tanto para las familias como para el Centro Escolar:

 


1) La recuperación de agudeza visual en el "ojo vago" dependerá de la estimulación intencional que reciba. Esto sólo es posible durante los primeros años de la vida, porque a partir de los 4 años las posibilidades de recuperación disminuyen progresivamente hasta los 10 años (más tarde el tratamiento no produce mejoría alguna).

        

2) La recuperación exige que el niño o la niña sólo utilice el "ojo vago" para todas las tareas visuales que se realizan a lo largo del día, incluidas las escolares, y durante todo el tiempo que haya prescrito el oftalmólogo.

    

                En los primeros momentos podrá mostrar rechazo ante el uso del parche, no sólo por la molestia que le produce, sino porque nota que no ve con nitidez. Si los adultos insistimos en que lo use y le ayudamos a que realice sus tareas con la visión que posee, le estaremos ayudando a desarrollar el funcionamiento del ojo dañado en la única época de la vida en la que es posible hacerlo. Para ello debemos tener en cuenta las siguientes orientaciones para llevar a la práctica en la escuela:

 

      -         Debe permitirse que el alumno o la alumna se acerque todo lo que quiera al material y que se levante para ver lo que necesite.

 

      -         Se sentará lo más cerca posible de donde habitualmente está situado su profesor o profesora.

 

      -         Cuando da explicaciones al grupo, el profesor o la profesora debe situarse cerca del alumno, de la alumna, para que pueda verlo.

 

      -         Debe utilizar lápices oscuros o rotuladores negros para ver bien lo que está escribiendo o dibujando

 

      -         Su escritura no debería ceñirse a cuadrículas o pautas estrechas, y/o de poco contraste; es preferible que escriba sobre una sola línea para favorecer la claridad en la ejecución de trazo.

 

      -         Deben remarcarse los contornos de los dibujos y las letras con rotulador negro grueso (edding 1200, por ejemplo).

 

En cualquier caso:

 

      -         El alumno o la alumna debe sentarse en un lugar bien iluminado, evitándose cualquier tipo de sombras y reflejos.

 

      -         No debe sentarse frente a una ventana u otra fuente de luz.

 

      -         Se evitará en todo momento ponerle en situación de examen visual ("¿ves lo que hay allí?, ¿no ves esto?, ¿quién soy?... ).

 

                Estas orientaciones son de tipo pedagógico, por ello se reitera la importancia de que el alumno o la alumna siga en todo momento las indicaciones de su oftalmólogo, para lo cual el entorno escolar deberá conocer, a través de la familia, la especificidad del tratamiento de oclusión del "ojo sano".

 

Claustro de Profesoras y Profesores del CAIDV, integrantes del Grupo de Trabajo titulado: Temas de interés en la educación de deficientes visuales graves y ciegos.

 

                                                                Málaga, 4 de noviembre de 1996.

 

 

Nota:

 

                El presente documento nace de la necesidad de dar respuesta a los profesionales de los distintos centros educativos de la provincia donde cursan sus primeros años de estudio un considerable volumen de niños y niñas diagnosticados de ojo amblíope u ojo vago, ya que el porcentaje de esta anomalía visual es elevado en la población en general, y es de capital importancia saber qué hacer desde los primeros instantes de su detección.

 

                Desde su elaboración es regularmente distribuido por los centros que demandan información al respecto.

 

Interedvisual

INTEREDVISUAL@terra.es