ĐĎॹá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁ * como soy. A Ti no te acompleja tener un amigo como yo; al revés, yo sé que estás contento. Acudo a Ti porque me fío de tu palabra, de tu compańía y de tu respeto. Siento defraudarte tantas veces. En cambio, tengo la seguridad de que Tú nunca me vas a fallar. Sólo deseo pedirte una cosa: Seńor, que nunca deje de acudir a Ti, nunca. 132.- Volveré a sembrar Volveré a sembrar aunque, quizás vuelva a perder la cosecha. Me volveré a arriesgar porque Jesús lo supo hacer tantas y tantas veces. Sólo me echaré en cara el haber buscado razones sin peso para demorar la siembra y abandonarme "a lo que salga". Trataré de no rendirme ante cosas sin importancia, lo que diga la gente, los desprecios y. hasta algún disgusto serio que me pueda encontrar. Trataré de no perder el tiempo en hacer el marketing de mis inversiones. simplemente porque Jesús no lo hizo. Revisando mi vida en el silencio volveré a "perder el tiempo" estando con la gente, aceptándoles como son. Mis esfuerzos no serán baldíos porque tengo una promesa que me quita la inquietud: sé que Dios siempre estará conmigo. 133.- ĄCómo está el mundo! ĄCómo está el mundo! Me digo todos los días cuando abro el periódico, mientras escucho el noticiero en la rafio o la televisión, o tal vez si vuelvo a ver a algún hombre, mujer o nińo mendigar por las calles de mi ciudad. ĄCómo está el mundo! Exclama la madre y se asusta porque no ve un futuro claro para sus hijos, porque sube cada vez más el precio de la compra o porque de nuevo ha visto en la calle tirado a un joven y su jeringa. ĄCómo está el mundo! Se oye en el trabajo. Cada vez más paro y menos salario, más difícil sacar adelante la familia, más tristeza acumulada en el que se cree inútil porque no hay un puesto para él. ĄCómo está el mundo! Es un coro a cuatro, a seis, a cinco mil millones de voces. Una polifonía sorda que nos abruma y nos llena de tristeza, de escandalosa admiración, de imposible desesperanza. ĄCómo está el mundo! Grita un Crucificado en Viernes Santo. Alza, extiende, eleva sus brazos y expira. Y descansa y muere y resucita tal y como está el mundo. 134.- Con los ojos... No quiero mirar, Seńor, con los ojos del que sabe, del que tiene, del que puede, del que es. Enséńame a mirar con los ojos del que sirve, del que comparte, del que acoje, del que transforma. 135.- Somos amigos Si sé compartir lo mío con sencillez y agradecer lo tuyo. Si me preocupan tus cosas tanto como si fueran mías. Si los detalles pequeńos son continuos guińos de complicidad. Si decir Ťquerido amigoť es decir una gran verdad. ... somos amigos. Si disfruto de tu confianza como si del mejor regalo se tratara. Si deseo estar contigo y a la vez respeto lo tuyo. Si me alegro en tus logros y te conforto en los fracasos. Si doy gracias a Dios por el gran regalo que he recibido al conocerte. ... somos amigos. Si somos complementarios, no iguales. Si en nuestras diferencias sabemos reconocer también nuestra riqueza. Si te doy lo mejor que tengo y de ti recibo más de lo que te entrego. Si conoces mi cara verdadera y no la careta que a veces llevo. ... somos amigos. Si en tu hombro descanso de las fatigas de todos los días. Si acoges mi pequeńez con comprensión. Si puedo y me dejas confortarte en tu duelo y nuestro gozo es completo al compartirlo. Si estoy a tu lado tanto en tu depresión como en tu alegría. ... somos amigos. Si respeto tus decisiones y tu intimidad es sagrada. Si cuento contigo como un aliado ante las dificultades de la vida. Si valoro tu crítica porque sé que bien me quieres. Si conozco tu esperanza y te apoyo para hacerla realidad. ... somos amigos. Si buscamos ese tiempo necesario para compartirlo. Si nos escuchamos y nos hablamos con gozo. Si estamos abiertos a los demás, si compartimos lo que aprendemos. Si la fe en el otro es lo más importante. ... somos amigos. Si olvidamos nuestro mal humor y saboreamos de continuo la alegría compartida. Si no hay cosa en el mundo capaz de romper nuestro lazo. Si construimos un mundo más humano para todo aquél que nos rodea. Si somos comprensivos y serviciales, si todo lo podemos. ... somos amigos. Si te ayudo en lo tuyo, si me ayudas en lo mío. Si no son necesarias fechas seńaladas para renovar nuestra amistad. Si hemos borrado de nuestra existencia el rencor y la desconfianza. Si todas las noches elevamos a Dios una plegaria por el otro. ... somos amigos. Si los éxitos del otro se celebran como propios. Si nos esforzamos en caminar mirando al mismo horizonte. Si todos los días sé renovar con gratitud el lazo que me une a ti. Si antepongo una conversación tranquila a mis mil situaciones diarias. ... somos amigos. Si estoy de tu parte, aunque a veces no esté de acuerdo con tus acciones. Si estás de mi parte y me ayudas a discernir lo que Dios espera de mí. Si en el proyecto de vida de cada uno hay un lugar importante para el otro. Si vivimos desde la esperanza. Si luchamos por un mundo más solidario. ... somos amigos. 136.- El Seńor es mi Roca El Seńor es mi roca, la fundación en donde se asienta mi vida. Con Él a mi lado nada temo. Muchos pondrán su esperanza en el dinero, en el lujo o el poder, o asentarán su vida sobre las arenas movedizas de los placeres pasajeros. Pero yo espero en el Seńor, en Él he puesto mi confianza. Con Él a mi lado nada temo. Sé que su camino no es fácil, que no he de vivir una vida segura y tranquila. La cruz me espera como le esperó a Él en el Gólgota. Mas sus palabras son bálsamo y me reconfortan. "No tengas miedo, pues mi yugo es suave. Nada pondré sobre tus hombros que no puedas llevar". 137.- Salmo 1 ĄDichoso el hombre que no sigue el consejo del egoísta ni se deja dominar por la moda o las leyes del mercado, ni gasta su vida en seguir a los líderes que quieren dominar a los demás y ser los primeros! ĄDichoso quien se alegra en el amor del Seńor e intenta hacer su voluntad cada día de su vida! Su vida es fértil, como un árbol plantado junto al río, y sus obras son frutos que alimentan y dan fuerzas renovadas a todo aquél que se le acerca. No es así con los malvados: puesto que piensan únicamente en sí mismos sólo dan frutos amargos y su vida se seca en la soledad del que se basta a sí mismo. Mas no vencerán ni sus intrigas conseguirán agotar la Esperanza: porque el Seńor acompańa al de recto proceder y le anima en la lucha por un mundo solidario. 138.- Me canso, Seńor Me canso, Seńor, de leer en los periódicos los mil y un fracasos cotidianos, las innumerables guerras, la continua violencia, el odio que se hace noticia. Más líneas ocupa un sólo asesinato que un millón de actos generosos. Enfrentarse con el diario es como dar un repaso a la lista de asignaturas pendientes de esta Humanidad. Y, francamente, no me gusta. Me avergüenza que seamos así. Ante el fracaso del ser humano, ante mi propio fracaso como persona, siento como si estuviese abandonado de Ti. Muchas veces hubiese gritado: "Seńor, Ąmanifiéstate!. Guíanos, que vamos camino de la locura." Hasta he llegado a perder la esperanza y desconfiado de tu mano paternal, de tu promesa de liberación al hombre, tu hijo cargado de cadenas. żNo tengo paciencia, quizás? Perdón, Seńor, por mi falta de esperanza. Quiero creerte y seguirte en esta tierra que te ha olvidado y despreciado. Dame ojos nuevos para leer la realidad y en ella ver las semillas de tu Reino. Invítame, Seńor, a trabajar más y a quejarme menos. Invítame a seguir la cruz y esperar la resurrección, a plantar el arado en el surco y cuidar de tu cosecha, a transformar la vida desde el poder del amor, a hacer fermentar la masa con mi pobre levadura. Si Tú no me ayudas, me voy a sentir sólo y débil, como ahora, y no seré capaz de hacer nada. Gracias, Seńor, por ayudarme en mi camino. 139.- Cuando comienza la jornada Ahora que comienza la jornada ponemos en tus manos lo que este día nos deparará: el trabajo cotidiano, la gente con la que nos encontraremos, los proyectos y las ilusiones, las risas, la esperanza, todo lo que en él vamos a hacer para mejorar nuestro mundo y acercar tu Reino. Llena, Seńor, nuestra cotidiana existencia, con la gracia de tu presencia cercana. Necesitamos que Tú vengas con nosotros, porque solos no podemos nada. Gracias, Seńor, en esta nueva oportunidad que nos regalas para hacer tu voluntad. Te alabamos y damos gloria en la maravilla del nuevo amanecer. No permitas que nuestro egoísmo gane la batalla hoy. Danos el coraje y la voluntad necesarios para andar por tu camino durante toda la jornada. Sólo así, cuando al final del día volvamos a tu presencia, podremos decirte: "Aquí está mi vida, Seńor. Tú me la diste y a ti te la entrego. Mis frutos han crecido gracias a Ti". 140.- Para Kenia Lucrecia era una emigrante dominicana que fue asesinada en 1992, mientras cenaba con sus compańeros en una discoteca abandonada de Madrid. El racismo, una vez más, se convirtió en violencia irracional que nos estremeció a todos los que vivimos la historia. Kenia, su hija, no entendía (y żquién entiende?.). Sólo callaba. La noche oculta en su oscura realidad los miedos y terrores del mundo. Parece como si las tinieblas fueran capaces de disolver la bondad y la esperanza de los hombres. Fue en una noche, quizás entre la bruma y los sueńos producidos por el alcohol y las drogas. Qué más da. El odio no necesita explicarse ni atiende a razones. Un arma y una idea más o menos formada son suficientes para crear el caos y hacer aflorar los odios. No naciste en mi tierra, mi bien, ni tú, ni tu madre, ni tu familia, ni tus compatriotas, ni 4.000.000.000 de pobres humanos tuvisteis esta suerte. No naciste blanca. Dios te dio la gracia de una piel bronceada. Nosotros creamos la desgracia de pensar que esto es importante. Una mano anónima cargó con los temores y rencores de los que están arriba de la pirámide y destruyeron la vida ("No matarás", gritó Dios) de tu mamita, que luchaba por ti y por tu futuro. Callaste, mi bien, y sólo hablaron tus ojos. El día nos estremeció una vez más desde los titulares de nuestros periódicos, como todos los días, con el más horrible y cotidiano pecado, con la más absoluta condena del Mal hacia nuestra condición divina. Luego aparecieron las razones, los motivos, las explicaciones, la pena, el llanto. Y tus ojos, mi bien, desentendidos, llamando a mamá Lucrecia. Las noticias nos hablaron de tu silencio. Y muchos callamos contigo. Nada había que decir, ya. Mamá se fue. La obligaron a hacer -prematuramente- el gran viaje que todos habremos de emprender algún día. Al igual que aquél todavía no lejano día en que hizo la obligada peregrinación desde Santo Domingo hasta Espańa. Por ti, mi bien, y por tu futuro. La mamá ya no te podrá acariciar, mi bien. Pero -seguro- no faltarán otras manos y otras voces que acaricien tu cuerpo y apacigüen tu alma. Su martirio -ojalá- nos ayudará a abrir los ojos y el corazón, sobre todo el corazón, para que la Utopía se vaya haciendo realidad en este mundo sediento. Reza, mi bien, por tu mamá y, sobre todo, por los que aún peregrinamos entre la violencia y la esperanza. ýÖ Ö`Ö ýÖ ěB*CJ sH tH ".0€€˜0€€˜0€€˜0€5Y‰Ŕ@ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙