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Gracias por los que, sin nacer en esta tierra, la están llegando a querer como propia. Seńor, ayúdanos a valorar a nuestro pueblo, a no despreciar nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestras fiestas. Ayúdanos a colaborar en la construcción de un nuevo pueblo en el que, por encima del dinero, del bienestar y las diferencias, esté la persona humana. Un pueblo en el que los nińos puedan sonreír, los jóvenes puedan tener esperanza y los mayores puedan vivir felices. Un pueblo en el que podamos ver las nuevas seńales de tu Reino. 112.- Mirar siempre hacia adelante Ayúdanos, Seńor, a mirar siempre hacia adelante, a emprender el camino convencidos de que no vamos solos, de que Tú vas con nosotros. Danos valor, mucho valor, para afrontar nuestra vida de todos los días, para ser testigos tuyos en este tiempo y llevar el ánimo y la esperanza a nuestros hermanos. Abre nuestro corazón a los problemas del mundo. Haz que seamos capaces de escuchar a los demás. Danos una actitud de humildad para servir con alegría cada día sabiendo que, de esta manera, vamos construyendo tu reino paso a paso. Ayúdanos a gastar nuestra vida por el proyecto que Jesús nos encargó. No queremos defraudarte, Seńor, queremos que cuentes con nosotros. Estamos seguros de tu apoyo. Gracias por este tiempo vivido, gracias por el silencio y por tu mensaje, gracias porque Tú nos has unido de verdad, gracias por haber estado aquí, gracias por todo, hasta por los detalles más sencillos. 113.- żCómo seguirte? żCómo seguirte, Seńor, en esta sociedad materialista? Tú, Seńor, me invitas a seguir pasos difíciles, y a subir cuestas arriba. Otros me invitan a seguir caminos más fáciles. Sin embargo creo en Ti y en tus promesas. Me fío de tu palabra. Guíame, Seńor, hasta que te encuentre. Dame valor para no desfallecer. 114.- Los que siembran la esperanza Gracias, Seńor, por aquéllos que, en tu Nombre, siembran la esperanza en nuestro corazón. Gracias, también, por aquéllos que se comprometen valientemente y suscitan en nosotros preguntas e inquietudes y ganas de hacer lo mismo que ellos. Danos, Seńor, motivos para esperar, entereza para mantener nuestra Fe, ilusión para sońar y hacer posible un mundo nuevo, humildad para valorar los pequeńos signos de tu Reino y un amor que comprenda y acepte a los demás. Danos también nuevos profetas que nos ayuden a salir de nuestra instalación fácil y nos animen a comprometernos con la causa de los pobres. 115.- Después de otro día... Ha terminado otro día, estoy apurando los últimos momentos y siento algo extrańo, un viejo pensamiento me envuelve: otro día que no volverá. ĄQué rápida pasa la vida y qué pocas veces nos acordamos de ello! Mientras tanto Tú, Seńor, observas nuestro ir y venir y hasta te parecerá mentira que seamos tan poco conscientes. Quizás hasta damos la impresión de que nos pertenecemos a nosotros mismos. Sin embargo al terminar este día nada hay tan grande como este reconocimiento: De Ti vengo, Seńor, lo sé, y voy hacia Ti . Es para mí una profunda alegría saber que te pertenezco; me da una gran paz saber que mi vida descansa en Ti. Gracias, Seńor, por lo que he vivido hoy, por las cosas buenas que he podido hacer. Perdón también por mis faltas y mis errores. Que este descanso repare mis fuerzas para que mańana te pueda servir mejor haciendo el bien a mis hermanos. 116.- Anochece lentamente... Seńor, el día va de caída y yo con él me voy yendo también. Ahora que siento el peso de la jornada, mi corazón está agradecido por tantas cosas buenas que, sin caer en la cuenta, he ido recibiendo durante el día: el amor desinteresado de algunas personas, el ejemplo de los más entregados, la sonrisa y amabilidad, las palabras de ánimo, las preguntas, las bromas y el comentario gracioso. y, cómo no, los enfados y las distancias, las heridas innecesarias, las palabras huecas y a destiempo y otras muchas cosas que ahora no recuerdo. Pero Tú, Seńor, me has ido enseńando a mirar al cielo con esperanza y a tratar de aprender a ver lo positivo, lo grande que lo has hecho todo, lo capaces que nos has hecho para aceptar nuestros errores, para pedir perdón con humildad y tirar hacia adelante, que es la dirección segura que lleva hacia a Ti. Gracias, Seńor, porque anochece pero en mi corazón hay luz, tu luz, la suficiente para pasar la noche. 117.- ĄVen...! Seńor, ven a esta reunión y háblanos para que recibamos tu enseńanza con la misma alegría con la que recibimos el sol. Que esta oración nos dé muchos ánimos y nunca olvidemos nuestro deber: servir a los demás. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Seńor. Amén. 118.- Tu poder es grande Seńor, tu poder es grande, pero tu bondad es incalculable. Tú me has creado, me has dado cualidades. Ayúdame a utilizarlas para el bien de otros y para el bien de la humanidad. 119.- No nos pasará nada No nos pasará nada si vamos de tu mano, Seńor, si te llevamos dentro de nuestro corazón. Nunca pasa nada grave cuando uno se fía de Ti y cuando hablar contigo y seguirte se convierte en una alegría que inunda y empapa toda nuestra persona hasta transformarnos en una fuente de la que pueden beber tantos y tantos sedientos. Habrá muchas dificultades. Lo tememos y lo sabemos. Pero contigo no nos pasará nada. Nadie puede hacernos nada que sea definitivo. Sólo Tú, Seńor, nadie más que Tú. Y tu respuesta ya la conocemos: Tú nos amas una y otra vez, nos amas definitivamente sin remilgos ni condiciones, sin razones para dejarlo para luego, sin acuse de recibo, sin trampas y sin complejos. Seńor, Ącuánto he de aprender aún. cuánto! Me queda mucho camino por andar. Ayúdame para que contigo me sienta seguro, cada vez más seguro. en todo. 120.- Cuánto hemos de aprender aún... Seńor Dios, Ącuánto hemos de aprender aún.! ĄCuánto hemos de aprender a callar viendo lo que sufren y padecen otros! Sin embargo nos quedamos "atrapados" en nuestros sufrimientos, en los personales y, a lo más, en los familiares. Sabemos poco de lo que es la intemperie, poco entendemos de la desnudez en esta sociedad consumista; la inseguridad nos pone nerviosos y hemos aprendido a justificarlo todo. Por eso necesitamos una conversión continua, porque las conversiones "de momento" las sabemos manipular. Ven Tú a decirnos "nuestra verdad" y sácanos de nuestro "diminuto mundo". Ábrenos a las noticias buenas que hablan de solidaridad y de entrega. Haz que dentro de nosotros surja una insatisfacción que nos ayude a cambiar, a plantearnos las grandes preguntas del Evangelio y a dar pasitos sencillos hacia el estilo de vida que Tú nos enseńaste. Perdónanos "tantas y tantas deudas" y diles a nuestros hermanos pobres que ellos también traten de perdonarnos. Ş ýź Ö`Ö ź Ö`Ö Ö`Ö Ö ý sH tH oŻ˜˜˜ @QáX‰Ŕ@ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙