ĐĎॹá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁ ", que me dejo guiar por otros y tantas otras cosas. Seńor, que no tenga reparos en comprender cómo soy, cómo vivo, cómo sufro, cómo miento y cómo me alegro, que no tenga vergüenza de sentirme "poco", de saber mis defectos. Seńor, haz que pueda salir de tantos desánimos, de esas tristezas que me derrumban, de esos complejos que no me dejan ser libre ni, mucho menos, feliz. Seńor, que no me deje llevar por ese sueńo perezoso que me quita hasta la voluntad. Seńor, dime que es la hora. haz que despierte. 102.- Es tu tiempo Es tiempo de orar, Seńor, de estar contigo. nada más que de éso: dejar lo que traemos entre manos, escuchar tu Palabra y encontrar en ella la respuesta, el consejo y el rumbo de nuestra vida. Danos luz, Seńor, para este momento. Que nuestro corazón se llene de lo que vale de verdad, de la ilusión que tanta falta nos hace. Que esta oración nos valga para la calle, para vivir con esperanza y para dar ánimo a quienes les falte. 103.- Mi vida en inventario Quiero poner mi vida en inventario, Seńor, para no seguir engańándome, para saber si, en realidad, tengo algo, para conocer la verdad de lo que soy. Te presento mi persona adornada con todos los regalos que Tú me diste al nacer y esta vida que voy haciendo poco a poco, en la que fluyen los sentimientos más bellos y las ilusiones más increíbles. Y me pongo ante Ti con mis defectos también. Ayúdame Tú, Seńor, para que no- huya de ellos, sino que los sepa aceptar con humildad porque, sin duda, es ahí donde comienza la grandeza de una persona. Te presento mis días felices que son abundantes, a pesar de que no me doy cuenta. Te ofrezco mi risa y mi alegría, mis juegos y mis bromas y, Ącómo no!, todo lo bueno que los demás hacen por mí. porque es mucho. Y también te presento mis amarguras, las que no- tienen ningún porqué y las que yo mismo me fabrico; los días mustios y vacíos y esas noches en las que no encuentro el porqué a tantas cosas; mis silencios y mis muchos "chascos" y lo que por mi culpa sufren los demás. Pero, en este inventario, nada hay tan importante como el punto de partida: creo en Ti, Seńor, me fío de Ti y sé en quién he puesto mi confianza. Rodéame, Seńor, con tu bondad para que, hoy y siempre, al mirar a ese cielo y verte, al mirar a la gente y reconocerte, me sienta profundamente feliz porque el inventario siempre sale positivo. 104.- Saludaré este día Saludaré este día con amor porque éste es el secreto más grande del éxito. Contemplaré todas las cosas con amor y naceré de nuevo. Amaré al sol porque me calienta, pero también amaré la lluvia porque purifica. Amaré la luz porque me seńala el camino, pero también amaré la oscuridad que me enseńa las estrellas. Acogeré la felicidad porque engrandece mi corazón, pero también soportaré la tristeza porque descubre mi alma. Reconoceré la recompensa porque constituye mi pago, pero también daré acogida a los obstáculos porque constituyen para mí un desafío. Elogiaré a mis enemigos y se convertirán en amigos míos. Animaré a mis amigos y se volverán mis hermanos. Ahondaré siempre en razones para alabar, nunca en buscar razones para el chisme. Cuando sienta la tentación de criticar me morderé la lengua. Cuando me sienta inspirado a elogiar lo proclamaré a los cuatro vientos. Amaré a todos los hombres porque cada uno tiene cualidades dignas de ser admiradas, aunque quizás estén ocultas. Derribaré la muralla de la sospecha y del odio que han construido alrededor de sus corazones y en su lugar edificaré puentes para llegar por ellos a sus almas. Amaré al que tiene ambiciones porque podrá inspirarme. Amaré a los que han fracasado porque pueden enseńarme. Amaré a los reyes porque son solamente humanos. Amaré a los humildes porque son divinos. Amaré a los ricos porque sufren la soledad. Amaré a los pobres porque son muchos. Amaré a los jóvenes por la Fe a la que se aferran. Amaré a los ancianos por la sabiduría que comparten. De aquí en adelante recordaré este secreto que cambiará mi vida. 105.- La ventana de nuestra vida Abre, Seńor, la ventana de nuestra vida y aparece Tú en ella. Sé Tú un compańero en el camino para nosotros. Ofrécenos tu apoyo para los momentos de cansancio y sigue estando dispuesto, Seńor, a tomarnos como somos. Acéptanos como a tus hijos, aunque tantas veces te demos la espalda. Sobre todo vuelve a tratarnos siempre con esa amabilidad y esa dulzura que tanto bien nos hace. 106.- Tú eres nuestro dueńo Seńor, nada nos pertenece. Todo es tuyo. Nos parece hasta mentira tener que ir y venir: venir a esta vida y tener que irnos, a veces tan inesperadamente. Muchas veces imaginamos tener una buena salud, nuestra sangre joven parece que puede con todo. Pero también hay veces en que nos damos cuenta de nuestra debilidad y pequeńez. Cuando visitan nuestra casa la enfermedad o la desgracia no sabemos qué pensar, Seńor, y entonces nos acordamos de Ti. Quizás sea porque no sabemos dónde recurrir. Seńor, ayúdanos en este momento. Danos Fe en Ti y en tu bondad. Ayúdanos a comprender nuestra vida para darnos cuenta de que nuestra salud es limitada y que a veces se rompe antes de lo pensado. Esperamos de Ti el apoyo para aceptar nuestra realidad y darnos ánimo unos a otros. Nos cuesta mucho todo esto, Seńor, pero nosotros sabemos que en la vida, en los días felices, en los días fatales, siempre te pertenecemos sólo a Ti. Ayúdanos a vivir con esta Fe. 107.- Inocentes Inocentes, criaturas de Dios, abandonados, ĄPara qué nacer en un mundo así! żVerdad? Qué triste. no tener ningún objetivo. no servir para nada. desde el nacimiento ser despreciado. Seńor. ĄQué vergüenza! De nuestra familia y. tan diferentes. La culpa más grave: los opresores, los ricos, los que aplastan al pobre, sobre todo ellos. En otra medida yo también, porque tiro y destruyo, porque me quejo y porque tengo poca Fe en que voy a cambiar. Seńor, échame una mano. 108.- Oración para dar gracias Queremos darte gracias, Seńor, por esta experiencia que estamos viviendo. Por las oportunidades que nos das de crecer en nuestra Fe, paso a paso, sintiéndonos parte de este pueblo que confía en Ti. Te damos gracias porque has bendecido nuestra vida y notamos tu presencia de Resucitado en la gente que nos rodea y en las muchas oportunidades que nos das para vivir nuestra Fe en medio de una sociedad que, con tanta facilidad, te olvida. Haz que esta alegría que hoy sentimos se prolongue y se propague como lluvia que moje nuestra vida y la de todos. Haz que seamos testimonio para otros, ánimo y soporte para los desfallecidos y que entre nosotros llevemos el sello de tu amor. Que empeńemos nuestra vida en seguir fielmente las huellas de Jesús, quien dio su vida por cada uno de nosotros, para que nosotros aprendamos también a irla dando. No nos abandones, Seńor, en este empeńo y danos siempre un corazón agradecido. 109.- A esta tierra dividida... Dale, Seńor, Esperanza a esta tierra dividida, a este mundo que no quiere enterarse del hambre y la miseria. Dale, Seńor, Esperanza a la gente que más sufre, a los que peor lo pasan el lunes, el martes y todos los días, todos los meses, durante ańos y ańos. hasta la muerte. Diles que sí hay cielo, que Tú eres su Padre y que les envías a un Hijo, un Salvador también pobre. Danos Esperanza, Seńor, a nosotros, los que estamos aquí, ahora. Dinos, por favor, lo que nadie nos dice: "ĄÁnimo, Yo estoy con vosotros!". Critícanos fuerte porque tenemos muchos, demasiados caprichos, porque somos débiles para plantar cara a las dificultades. Y dame Esperanza a mí, Seńor, que a veces parece que lo sé todo y vivo en este mundo como si Tú no estuvieras. Te olvido y arrincono y al final. no sé ni quién eres. Ven a este corazón solitario y dame un empujón suave, de amigo. Acompáńame en lo que hago, en lo que pienso. Ayúdame a gozar de todo lo bueno que has puesto en mi persona, de las cosas buenas que los demás hacen por mí. Ten paciencia conmigo, Seńor, como tantas y tantas veces. Dame un corazón sencillo para que, desde el silencio, me prepare para ser tu testigo, para servirte humildemente y así hacerte presente en las pequeńas semillas de tu Reino. 110.- Míranos, Seńor... Míranos, Seńor, como a tu pequeńo rebańo. Creemos saber el camino pero nos perdemos una y otra vez, hacemos "lo nuestro", desoyendo tus consejos, y luego caemos en la cuenta de que andamos perdidos. Nadie mejor que Tú, Seńor, nos puede guiar. Necesitamos caminar hacia la felicidad, queremos ser libres, pero libres de verdad. Acércate, ven a nuestro paso, ten paciencia con nosotros y danos un corazón dócil y sencillo para que en tus palabras encontremos la mejor guía para nuestra vida. Đ#ýÖ Ö`Ö Ö`Ö sH tH Ň˜˜˜Q„d@QáX‰Ŕ@ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙