ĐĎॹá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁ  a nuestro equivocado culto a la apariencia. Haznos caer en cuenta de la grandeza en la que nos creaste, de la bondad que Tú has puesto en nuestro origen y del bien que, aunque sea un poco más tarde, siempre podemos empezar a hacer. Ten misericordia Tú, Seńor, porque muchas veces, ofuscados por leyes y muros inventados por nuestra inquieta imaginación, ni para nosotros mismos tenemos misericordia. Ayúdanos a verte cercano, siempre dispuesto al perdón, para que ése sea nuestro mejor apoyo: el saber que siempre podemos volver a Ti y que tus puertas jamás se han cerrado. Lávanos con tu bondad. Que, liberados de lo que nos ata al pasado, hagamos de nuestra vida y de nuestras fuerzas una entrega que nos invite cada día a vivir gozosamente tu misericordia, en nosotros mismos y en aquéllos que también la necesitan. 92.- Tú nos has traído Estamos aquí porque nos fiamos de tu Palabra y porque Tú nos has traído. Nos unen muchas cosas: la amistad, la misión y la vida pero, sin duda, eres Tú nuestro mayor motivo de unión. Ayúdanos a presumir de nuestra debilidad, a ser coherentes con lo que decimos, a sembrar con ilusión para que Tú recojas, a amarnos unos a otros sin complejos y a tratar de hacerlo todo desde la humildad. Y, aunque seamos pocos, haz que nuestro testimonio sea cada día mayor. 93.- Algunas miserias Seńor, he cometido un error muy grande: confiar demasiado en mis fuerzas, creer que puedo con todo, sońar en voz alta para que me oigan y mendigar el reconocimiento de mis méritos. He andado perdido y no lo he querido reconocer; sabía que en muchas cosas estaba equivocado pero he preferido aislarme en una campana de cristal para no oír el sonido de la verdad y así tratar de tapar lo que está tan claro. Me he disfrazado de mago y he pretendido tener soluciones para todo, sin darme cuenta de que todo era un falso montaje. Me he creído invencible ante los problemas, he tratado de simular que nada me puede afectar cuando, en realidad, eran de barro las columnas de mi vida. He adornado mis balcones con "demasiadas flores" para que la gente lo admirara todo y, de paso, hablaran bien de mí. Todo era para tratar de esconder lo que no deseo que los demás sepan de mí. He dicho galanterías y he hinchado las frases, he adulado interesadamente, porque me convenía, y he pisado el nombre de algunas personas sin misericordia. He utilizado la dulzura para manipular con más delicadeza, he sido obstinado y hasta creído en algunos momentos y sólo ha servido para multiplicar mi necedad. He planificado mi vida sin contar con las claves de tu Reino, he olvidado el Amor como principio y fin de mis acciones y hablado conmigo mismo simulando que hacía oración. ĄAsí me han ido las cosas! Por éso, Seńor, me siento arrepentido. Dame tu perdón. 94.- Envía tu luz Envía tu luz a esta tierra injusta para que se reparta el pan al pobre. Abre nuestros ojos para ver la verdad, abre nuestros oídos para oír el dolor. Haz que seamos personas de Paz, que llevemos la paz con nosotros. Aparta de nosotros el ansia de consumir y ayúdanos a saber compartir. Sepáranos de los caminos torcidos, que demos nuestra mano al perdido. No nos dejes caídos y olvidados cuando la vida nos golpee y nos duela. 95.- Bendito seas, Seńor Bendito seas, Seńor, por la gente buena que te hace presente, por la risa de los nińos y la gente feliz y por el canto de los pájaros cada mańana. Bendito seas por los abogados honrados que no se venden, por los que saben ceder aún a costa de su propio beneficio y por los artistas que cantan a la paz y a la justicia. Bendito seas por los que cuidan con amor al moribundo, por los que están junto a los pobres y les defienden y por los que saben darse enteramente. Bendito seas por las madres ilusionadas con su bella misión, por los padres enamorados de su mujer y de sus hijos y por los que no se desesperan ante las dificultades. Bendito seas por los que ríen y hacen reír, por los que contagian simpatía y ganas de vivir y por los que tratan de superar la amargura. Bendito seas por las personas que piensan y nos ayudan a pensar, por los que no calculan su entrega a los demás y por los que comparten hasta lo que necesitan. Bendito seas por los que creen en un mundo nuevo y justo, por los que sueńan y no se avergüenzan de ello y por los que aman a los demás y lo manifiestan. Bendito seas por los que creen que la violencia no es camino, por los que aman la paz y trabajan por construirla y por los que han sufrido y sufren tratando de no odiar. Y bendito seas por habernos dado seńales de tu amor, por habernos acompańado siempre en todo y porque podemos contar contigo en cualquier necesidad. 96.- Hasta llegar a Ti Equipaje para el camino. ĄPara qué llevar tanto.! ĄEs tan poco lo fundamental para vivir, Seńor.! ĄY son tantos los pesos innecesarios que nos ponemos al hombro.! Quizás por éso nos cansamos tanto. y nos desanimamos por tan poco. De llevar algo. llevarte a Ti, y no demasiado dentro de nosotros, no, sino al lado, en la categoría más grande que a alguien se le puede dar: como un amigo cercano. Y así andar el camino y, a ser posible, ayudando y ayudado por otros. Caminar convencidos de que un día. pronto. estaremos felices contigo. .y juntos. 97.- Rodeados de tu bondad ĄQué bien trabas, Seńor, en el corazón de algunas personas! ĄCuánto bien nos haces a través de ellas! Me dicen que este mundo es malo, que abunda el pecado y que el hombre de hoy está perdido sin más futuro que el fracaso. Sin embargo, yo veo éstas y otras muchas cosas. Veo gente estupenda: nińos que ríen y saludan con simpatía, jóvenes dispuestos a trabajar por los pobres, padres entregados a sus hijos con una profunda ilusión, ancianos que reparten por la calle serenidad y ganas de vivir, trabajadores que exigen lo que en justicia se les debe, médicos que, a través de su amabilidad, transmiten esperanza a tantos pacientes, conductores que tratan a la gente con respeto, enfermeras que colman de atenciones a tantos desanimados, estudiantes que ya han hecho planes para ir al Tercer Mundo y gente sencilla que siempre está dispuesta a ayudar a un vecino y a hacer el favor que sea. Y junto a todo ésto, veo también el pecado, el que hay en el mundo y el mío. Deseo partir de tu bondad, Seńor, para ser capaz de ver mis debilidades y las del mundo, para verlo todo desde la sorprendente ventana de tu misericordia. Sigue trabajando, Seńor, en el corazón del ser humano y, aunque no nos demos cuenta, rodéanos con tu bondad. 98.- A Ti, Seńor, te agradecemos... Es momento de callar, de apagar los motores de nuestra vida, de que dejemos de hablar, de gastar demasiada saliva, porque muchas veces no decimos nada. Es tiempo para que cada persona aparezca como es, para que nos olvidemos de "tratar de quedar bien". Dios conoce todos mis secretos y también los tuyos. No es momento de hacer teorías. Dios está aquí, en medio. Sólo es tiempo para que el corazón diga: "Seńor, todo te lo agradecemos". 99.- Estamos sedientos Estamos sedientos pero acudimos a otras fuentes a saciarnos: sus anuncios nos regalan la felicidad en una bandeja y nosotros volvemos a ellos una y otra vez. Tenemos sed de amor y de carińo, mas nos disfrazamos de fuertes e invencibles y lloramos nuestras penas en la oscuridad para que no lleguen a pensar que también nosotros somos débiles. Tenemos sed de justicia, pero pretendemos tratar de calmarla dando un vistoso donativo de vez en cuando o echando la culpa a los gobiernos, a los tramposos y a las estructuras de poder. Tenemos sed de hacer un mundo más igualitario, pero se nos quita al llegar las vacaciones y hacer bellos planes de viajar para "dorar" nuestra sufrida piel en exóticos lugares en los que gastar tanto. es una indudable ofensa para tantos y tantos pobres. Tenemos sed de compartir, pero, cuando organizamos fastuosos banquetes o celebramos la fiesta de Navidad, en nuestras mesas se desaprovecha y se tira y después. lo justificamos todo porque hasta éso lo sabemos hacer muy bien. Tenemos sed de perdón y de paz, pero armamos un lío tremendo por una tontería y guardamos en nuestras entretelas viejas deudas y hasta deseamos la destrucción del enemigo. Nos sigue costando mucho perdonar y olvidar. Tenemos sed, Seńor, pero, como puedes ver, se nos nota poco. Danos sed. Haz que pasemos auténtica sed para que hablemos menos y aprendamos a ser más coherentes. 100.- Es hora de darte gracias Es hora de darte gracias por el día que ha pasado, por las pequeńas cosas que he vivido y porque Tú, Seńor, has estado a mi lado, aunque es ahora, al final del día cuando me doy cuenta de ello. Es hora de agradecerte las cosas buenas que me han sucedido, los detalles de afecto y de bondad que, por medio de los demás, Tú me has ido enviando. Es hora de caer en cuenta de todo lo que me ha salido mal, de lo que he ofendido a Ti, Seńor, y a los otros; por todo ello te pido perdón. Repara mis fuerzas a través de este descanso y multiplica mis deseos de servir, para que mańana, al nacer el día, me encuentre disponible para trabajar con alegría y sienta de nuevo en mí el don precioso de la vida. ěăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăŘăýÖ ý  Ö`Ö ýÖ f sH tH ć$€˜0€€˜0€€˜0DáX‰Ŕ@ ˙J˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙