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Es muy hermoso poder contemplar el amor que se tiene la gente, los finos detalles de un marido y la constante disponibilidad de una madre. Es muy grande observar cómo el nińo se agarra tan fuerte a su padre; éso quiere decir muchas cosas. Para él, como su padre no hay nadie. Y es que a Dios no le van las fronteras, en su amor nunca dice: ĄYa basta! Nos lo da a beber cada día en el sol y en la gente que pasa. Sigue dando, Seńor, a esta tierra más amor. el amor que nos falta. Que seamos capaces de verte en la gente que ama y nos ama. 84.- Seńor, me pongo en tus manos Seńor, pongo mi vida en tus manos. Ayúdame a decidir lo que sea más conveniente, no para mi bien personal, no, que sea para el bien de otros porque, según lo que Tú me has enseńado, sólo así alcanzaré el bien para mí. Tú me ves, Seńor, sabes muy bien lo mal que lo paso a veces y por éso te pido ayuda. porque yo. ya no veo más allá. Llévame Tú, guíame Tú, para que ponga como objetivo de mi vida un amor cada vez más generoso. 85.- Me voy con el día Va cayendo la tarde, el sol no tiene fuerza ya. Es tiempo de ofrecerte esta jornada, Seńor, en un profundo silencio de agradecimiento. Se han ido muchas oportunidades que mańana Tú me volverás a ofrecer. Siento la pena de lo que no he podido hacer, pero también de muchas cosas estoy contento. Gracias, Seńor, porque, al declinar el día, tengo en quién descansar, Alguien a quien darle gracias y a quien pedir perdón con toda confianza. Confórtame con este descanso, para que mańana te sirva con más alegría y que, al terminar de nuevo otra jornada, en Ti, Seńor, ponga de nuevo toda mi vida. 86.- El pobre se cansa de rogar El pobre se cansa de rogar que le hagan justicia. Se ve muy solo porque el rico es muy poderoso y todo lo pretende comprar; todo tiene un precio, se hace dueńo de las cosas y de las personas. Seńor, muchos no te conocen, nadie les ha dicho que eres bueno, no saben que también para ellos tienes un Reino de Amor. Pero no basta con decirles quién eres, tampoco basta con enseńarles tu mensaje. Poco se hace si no compartimos dinero y vida. Llámanos, Seńor, desde los pobres de la tierra; grítanos, para que nos duela muy dentro, para que nos demos cuenta que no nos falta de nada. 87.- Tú me aprecias, Seńor No merezco tu aprecio, Seńor. Sin embargo, Tú me lo das sencillamente, de balde, igual que haces con todo. Tú ves, Seńor, cuánto me quejo de la gente. de lo que me pasa a mí. No hago más que buscar senderos llanos. Huyo de las cuestas y del esfuerzo y lo que busco es estar tranquilo. Te doy gracias cuando me salen bien las cosas. Me cuesta mucho más dártelas cuando la vida me exige sacrificios y renuncias. Rehuyo "con elegancia" los esfuerzos por los demás. Desaparezco de improviso, alegando que tengo mucho que hacer. Me cuesta verme en el espejo de la verdad. Me engańo a mí mismo fácilmente. Y aún así Tú me aprecias, Seńor. ĄQué imagen más equivocada tengo de Ti! Tu bondad puede con todo. Tu amor lo cambia todo. Y, si nos dejamos, nos vas cambiando a nosotros, a cada uno. poco a poco. Gracias, Seńor, por el aprecio que me tienes, por lo que nos quieres a mí y a todos. Ayúdanos a pensar en ésto de vez en cuando, para que nosotros también tratemos de apreciar así a los demás. 88.- Quisiera llegar a ser bueno Quisiera que éste fuera mi objetivo, Seńor, ser bueno, llegar a ser bueno, tratando de imitar el ejemplo de los que son buenos de verdad. Creo, Seńor, que voy dando pequeńos pasos. Ya no me impresionan ni los ricos ni los famosos, ni los que son aplaudidos, ni los que llenan las páginas de las revistas, ni los que dirigen las naciones, ni los que manejan inmensas fortunas. Ni uno de ellos me da envidia, de verdad. Y, Ąqué alegría el poder decirlo! Sólo me impresionan los que son buenos, los que llevan la humildad en su semblante y tratan de hacerla vida en el quehacer de cada jornada. Ésos me impresionan hasta lo más profundo y desde su sencillez me hablan de Ti como nadie. Entonces creer no me parece un riesgo, sino lo más lógico del mundo porque eres Tú, Seńor, a quien veo en sus acciones. ĄCuánto me anima conocer a gente así! ĄQué a gusto se siente uno a su lado! Es claro que Tú, Seńor, bendices nuestra vida de maneras muy sencillas. Lo veo difícil. casi imposible. pero contigo nada es inalcanzable. Infúndeme, Seńor, ánimo para que ése sea el objetivo más bello de mi vida. 89.- Protégenos, Seńor Protégenos, Seńor, de los peligros que nos rodean, de los que nos arrastran con engańo y de los que regalan felicidades baratas. Protégenos de los anuncios comerciales vistosos, de los que nos estimulan a consumir y de los que manipulan nuestra personalidad. Protégenos también de los falsos profetas, de los lobos vestidos de oveja, de los que engańan a la gente que no sabe defenderse y de los que utilizan al prójimo para lograr intereses egoístas. Protégenos de los que se creen perfectos, de los que todo lo ven claro, de los que no tienen dudas, de los que siempre tienen la razón y de los que creen que lo saben todo. Protégenos también, Seńor, de nuestras muchas incoherencias, de nuestras irreales promesas, de nuestros disfrazados rencores, de nuestro perdón aparente, de la desilusión y el desencanto. Protégenos de todo lo que obstaculice la anhelada llegada de tu Reino. 90.- A tu disposición Seńor, quiero ponerme a tu disposición, para el servicio de tu Reino, para el trabajo que creas conveniente, para empezar y volver a empezar cuantas veces lo necesite. Y quiero contar contigo como una aliado seguro que me defienda y me guíe sin imponerme las cosas. sino en libertad que es como tu amor mejor se entiende. Perdona si en mi ilusión desmedida ofendo tu persistente bondad. Será la prueba de que tengo mis raíces hundidas en el fango de la debilidad y de que me imagino que puedo, aunque no pueda en verdad. Por éso, Seńor, yo deseo servirte y me pongo a tu disposición con lo que tengo. y como soy. Aunque a veces me vea tan poco, cuenta conmigo también hoy, porque para mí el poder servirte es un premio. es una bendición. cýÖ ýÖ ýÖ ź Ö`Ö Ö`Ö J sH tH ˜˜uđ ˝X‰Ŕ@ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙