╨╧рб▒с                                                                                                                                                                                                                                                                  ье┴ "onstructores de tu reino de Amor. Queremos trabajar por los desheredados, por los olvidados de todos. Queremos vivir plenamente tu Evangelio. Queremos gozar en Ti, Jes·s. Sєlo tienes nuestras manos. Si te sirven, tєmalas. Si pueden ser instrumento tuyo, bendэcelas. 42.- ╔l siempre ama... ╔l ama, Jes·s ama, ╔l siempre ama. Al pobre y a l rico. Al enfermo y al sano ╔l ama, Jes·s ama, ╔l siempre ama. Al joven y al viejo Al blanco y al negro. ╔l ama, Jes·s ama, ╔l siempre ama. Al ladrєn y al justo. Al trabajador y al parado. ╔l ama, Jes·s ama, ╔l siempre ama. Al drogadicto, al borracho. A la mujer y al hombre. ╔l ama, Jes·s ama, ╔l siempre ama. A todos nosotros, al mundo entero. ╔l nos ama, Jes·s nos ama, ╔l siempre nos ama. 43.- He escuchado tu voz He escuchado tu voz y me he puesto en camino. Me has dicho: "Ven y sэgueme" y no me he podido resistir. Me rindo a tu amor. Jes·s, soy tu amigo. 44.- Mi corazєn joven... Mi corazєn joven te anhela y los mil avatares del dэa no me dejan ver tu rostro. Yo me pierdo, te pierdo, no te reconozco. Y al volverme a Ti descubro cuсn atrсs me he quedado. En el camino gracias, Jes·s, porque T· vuelves a por mэ. 45.- Mi tierra prometida eres T· Jes·s, te quiero porque me entiendes, porque te has acercado a mэ a mis cosas mсs cotidianas: mis estudios, mis juegos y aficiones, mis amigos... Has puesto tu mano en mi hombro y me has dicho: "┐Cєmo te va hoy, amigo?" Y sin necesidad de contestarte ya mi vida era fiesta. Sщ que estсs conmigo. Gracias, Jes·s. Mi tierra prometida eres t·. 46.- Todo mi corazєn, ascua de hombre Todo mi corazєn, ascua de hombre clama inflamado hacia Ti. Todo mi ser se eleva y ansэa conocer tu rostro. бNo me escondas tu rostro, Seёor! Hay tantos que no te conocen, que no han gustado de Ti... pero yo te busco, Seёor y desde mi juventud anhelo cada dэa ser mсs amigo tuyo. En mi corazєn te llamo, Jes·s, amigo. y en mi corazєn alg·n dэa te he de encontrar. 47.- Perdido entre tanta gente Era una masa de gente, igual que los сrboles de un bosque. En medio de ellos me he sentido sin rumbo, como perdido, Seёor. Hubiera deseado conocer su nombre, saber de dєnde vienen, lo que les preocupa, lo que les hace felices. Me hubiera gustado poder decirles que somos una misma familia, que T· nos has creado para щsto: para ser una familia. Sin embargo, me he visto perdido, Seёor, incapacitado para buscar una cara conocida y hasta he llegado a pensar que las metas que nos has puesto son teєricas e inalcanzables. Perdєn, Seёor, por tener tan poca esperanza. Ha bastado una mirada al cielo para darme cuenta de mi pequeёez y descubrir, desde ella, que estoy aquэ para algo mсs que lamentarme. Estoy, sobre todo, para andar tu camino y tratar de hacer realidad el deseo de Jes·s y el que tienes T·: hacer de esta tierra que has creado un hogar, una autщntica familia en la que el amor y la apertura ayuden a que cada persona se sienta feliz y crea que T· estсs detrсs de todo esto. 48.- Los ·ltimos y los primeros En la fila de las importancias siempre hay unos que van a la cola. Son los ·ltimos y no son difэciles de clasificar: pobres, parados, emigrantes, deficientes, toxicєmanos, alcohєlicos. Seg·n palabras de Jes·s: De ellos es el Reino de los Cielos. Las hemos repetido con frecuencia, pero quizсs nos falta a·n asimilarlas. El dэa en que las empecemos a asimilar cambiarс nuestra vida, nuestra escala de valores. Los mсs valientes se harсn "uno de ellos", como Jes·s. Jes·s sigue hablando. Sus palabras siguen sonсndonos a salvaciєn y felicidad. pero quizсs es el modo en que hemos aprendido a calmar los gritos de nuestras incoherencias. Sin acercarnos a esos ·ltimos, sin darles nuestro apoyo, sin plantearnos lo que hacemos y lo que tenemos que empezar a hacer. seguimos sin conectar de pleno con la experiencia liberadora del evangelio de Jes·s. ┐Quщ podrэamos hacer? 48.- El poder de la amabilidad El tono de nuestra voz puede decir muchas cosas. Podemos ser desde agradables y amables hasta hirientes y amargos. Una palabra a destiempo, una frase en tono duro o despectivo, бcuсnto mal es capaz de hacer! En cambio, бcuсnto bien hace una palabra de amabilidad! Todas las personas, hasta las mсs naturalmente simpсticas, necesitan la inigualable caricia de unas palabras amables. La amabilidad es hermana gemela de la bondad. бEs grande empezar la jornada haciendo este noble propєsito! Es grande para quien lo hace y no lo es menos para quienes resultan beneficiados del mismo. 49.- El perdєn El perdєn es la llave de muchas puertas, puertas que t· y yo hemos ido cerrando, quizсs por miedo o, tal vez, para resguardarnos de tantos peligros que, muchas veces, no son mсs que imaginaciones nuestras. El perdєn humaniza, nos devuelve una cara dulce, unos ojos que hablan por sэ mismos de confianza y de amor. El perdєn lava y purifica heridas viejas, rincones sucios que hemos ido dejando para que nadie se entere. El perdЄn devuelve la paz perdida y da calma a nuestros genios, levanta el сnimo para mirarlo todo con la mirada limpia de una persona que se siente nueva. El perdєn nos hace naturales, nos ayuda a desnudarnos sin pudor para que aparezca la persona que somos, sin adornos. El perdєn inquieta y hace pensar al otro. A veces, como algo increэble, le vuelve nuestro hermano. A la tristeza pasada, a tantos dэas amargos le sucede, con el perdєn, una sonrisa, una palabra amable, un deseo de amar y de ser amado, de estrechar la mano, de mirar hacia adelante y de olvidarlo todo, que es lo que Dios hace. El perdєn nos libera de cadenas y de amarras in·tiles y entierra nuestros rencores. El perdєn es la buena cara de nuestro Padre. 50.- La maёana es alegrэa Ha nacido un nuevo dэa: tocad vuestras campanas; es un regalo gratuito del Dios que tanto nos ama. Caed en cuenta del bien que podemos hacer, de la paz que podemos llevar a tantas personas cansadas. Hoy vuelvo a tener la oportunidad de ser mejor que ayer, de hacer las cosas de otra manera. No lo debo desperdiciar por nada. Sєlo asэ, al acabar el dэa, podrщ darle gracias a Dios y mi corazєn descansarс tranquilo porque ha dado buen fruto la jornada. ьу╪у╪у╪у¤╓ ╓`╓ ¤╓ ¤╓ ¤╓ sH tH ЇШШ0ШsnЗ:ЩXЙ└@  ■   ■                                                                                                                                                                                                                       R