ĐĎॹá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁ ;TIEMPO DE AMAR TIEMPO DE ADORAR A CRISTO LA VERDAD. TIEMPO DE PROCLAMAR SU BENDITA PALABRA DE TRABAJAR PARA CRISTO Y SALVAR A LAS ALMAS. TIEMPO DE LUZ Y ESPERANZA ESPERANDO SU VENIDA ENVUELTO EN UNA NUBE CRISTO EL SEŃOR NOS GUIA. TIEMPO DE ESCUDRIŃAR SU PALABRA Y DE VIVIR COMO EL VIVIO EN SANTIDAD Y AMOR PROCLAMAR AL SEŃOR. TIEMPO DE SALVAR AL PECADOR PERDIDO POR EL PECADO PONGAMOS NUESTRO CORAZON CRISTO NOS ESTA LLAMANDO. BUSQUEMOS NUESTRO TIEMPO PORQUE ES NECESARIO DOBLANDO LAS RODILLAS LO ESTAREMOS LOGRANDO. UN TIEMPO PARA CRISTO SERA DE BENDICION HAGAMOS ESE TIEMPO Y HABLEMOS CON EL SEŃOR. 32.- Aquí estoy, Seńor Seńor, hoy te presento mi vida, mis ilusiones y mis preocupaciones. Tú me conoces y me amas, tú quieres lo mejor para mí. Ayúdame a ser fuerte y valiente, a amarte a ti y a mis hermanos, a vencer todas mis pasiones y a librarme de mis esclavitudes. Dame el don del amor y de la paz, el don de la plena felicidad, dame paciencia, entrega, servicio y fortaleza para servirte toda mi vida. Haz de mí lo que Tú quieras, mis manos y mis pies son tuyos, esta vasija de barro es para tí, esta semilla quiere tu agua y tu sol. Con tu espíritu protégeme y guíame para que siga el camino que tú me marcas. Amén. 33.- Mamita, mamita Mamita, mamita mi papi está triste mamita, mamita lo quiero consolar Palabras de nińo que teje su corazón palabras sinceras que el adulto olvidó El dolor de un padre la tristeza de una madre ĄSon penas tan ajenas, dejémoslas pasar! Mamita, mamita ya soy un joven tu hijo está triste żMe quieres consolar? La madre se ha ido buscando consuelo allá en otro mundo, allá en la eternidad Y se teje una ronda de entes solitarios se teje una ronda de indiferencia total 34.- Esperanza dolorida Colgados de la esperanza que neciamente nunca muere, asidos a ella en su estertor cercano, yacen mis sueńos no cumplidos. Ni siquiera en el ocaso de mi oscuridad mueren... ĄCuántas veces los creí olvidados! ĄMuchas otras intenté matarlos! Y aquí están, mofándose de mí. Duele la esperanza disfrazada de sonrisa a veces. Pesan los sueńos, tristes, solitarios muchas otras. Instantes: momentos que se trastocan en eternidad perenne. żSueńos?: Hastío inmortal. Es la única ley de conservación humana. Los sueńos y esperanzas sólo mueren con la misma muerte corporal. Hay dos manos que en la hoja de mis sueńos escriben. Son las manos de la supervivencia y las de la derrota también, que, en un arranque shakesperiano preguntan... żVivir o no vivir? Los sueńos y esperanzas sólo mueren con la misma muerte corporal. 35.- ĄABBA! ĄPADRE! (Gal 4:6) "PADRE CELESTIAL, Padre de bondad y de misericordia, Océano sin riberas de dicha y de amor, Cabeza de la gran familia de amor que constituye la Santísima Trinidad, PADRE de Nuestro Seńor Jesucristo y PADRE nuestro que estás en Cielo. ĄCon cuánta ilusión has anhelado nuestra existencia!,ĄCon cuántas bendiciones, espirituales y celestiales, nos has bendecido en la persona de Cristo!, Eligiéndonos, según tu benévolo designio, ya antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e inmaculados ante Ti en el amor; destinándonos a ser otros tantos hijos tuyos adoptivos, "hijos en el Hijo" en los cuales encontrar tu complacencia;. de modo que la Gloria de Tu gracia, que tan generosamente nos agraciaste en tu Hijo Amado, REDUNDE EN ALABANZA TUYA: Mediante el apasionado, agradecido y nunca apagado grito filial, con que el Espíritu de Tu Hijo clamare en nosotros: "ĄAbbá!, ĄPadre!". Este tesoro de gracia y de ternura ha sido un auténtico derroche para con nosotros, tus hijos pródigos, dándonos a conocer el misterio de tu voluntad! No sólo nos abriste, de par en par, tus brazos de infinita misericordia, otorgándonos, por medio de la Sangre de Tu HIJO, el CIELO DE TU PERDON, sino que, permaneciendo en el Hijo, somos llevados hasta el seno de la Santísima Trinidad, y sentimos cómo EN NOSOTROS SE AMAN EL PADRE Y EL HIJO, Y PRODUCEN EL ESPÍRITU SANTO; cuán inseparable es del Padre y del Hijo ese ESPÍRITU DE AMOR que en nosotros se derrama; y cuán inefable la dulzura de este beso que el Padre y el Hijo se dan, - del cual el beso a nosotros, sus criaturas es sólo un reflejo; y cómo la santidad es la libertad dejada a este Amor del Padre y del Hijo; y que, si tan espantoso es el pecado, lo es, porque toda resistencia al Espíritu Santo, impide a Tu Amor de Padre producirse, reflejarse, deleitarse y expandirse en nosotros, y congela en nuestros labios el clamor filial: "ĄAbbá!, ĄPadre!". ĄOh Dulzura de las dulzuras!, żQuién gritará al mundo tu Amor?, żQuién revelará tu infinita Misericordia?. "Si eres Padre, żdónde está tu honra?, y si Seńor, żdónde el temor?" (Malaquías 1:6) El mundo, más que nunca, Ąnecesita de un Padre que tiernamente le ame, pacientemente le sufra y le corrija, poderosamente le defienda, y magníficamente le premie!. ĄOh Padre de las Misericordias y Dios de todo consuelo!, no espere más: derrama, como un torrente impetuoso, en el corazón de tus hijos, esa devoción filial, ese grito apasionado y sincero, tierno y amoroso que arrebata tu Corazón Paterno y lo colma de íntimo gozo y de orgullo legítimo: "ĄAbbá! ĄPadre!" ĄQue el DON DEL MUTUO AMOR, - el Espíritu Santo, - con el cuál Tú, desde toda la eternidad, inundas a tu Unigénito predilecto, y que el Hijo, afectuosa y apasionadamente te devuelve: colme a través de estos tus pequeńos hijos e hijas que somos, tu sed de AMAR Y DE SER AMADO! ĄQue este mismo Espíritu nos transforme, en el seno místico de María, en otros "hijos bienamados", "Víctimas de Gozo, de Dolor y de Amor", HOSTIAS VIVAS, inmoladas con la gran Hostia y Víctima, sobre los Altares y Tabernáculos del mundo entero, en las cuales Tú encuentras, para Gloria y Alabanza de Tu Nombre: deleite, agrado y gozo; y cuya devoción Te grita, en incesante respuesta de carińo: "ĄAbba, Padre!". ĄOh Mar desbordante de Amor!, EN TU CORAZÓN DE PADRE RESIDE EL CIELO; en él encontrarán para siempre posada los que supieron agradarte, haz, que todos tus desterrados hijos nos hallemos, un día, dentro, muy dentro de Tu Corazón, acurrucados en lo más íntimo de este "CIELO" PALPITANTE DE TERNURA, para alabarte y adorarte, alrededor del trono del Cordero divino, en un sólo, y ya nunca más interrumpido cántico extasiado de amor: "ĄAbbá, Padre!". Así sea. 36.- Nos entregamos a Ti Seńor, nos entregamos a ti en este momento y pedimos que tu gracia despierte en nosotros el querer servirte llevándote donde tu decidas. Pon en nosotros tu Espíritu Santo para que se derrame en un nuevo Pentecostés y como Pedro sin inhibiciones podamos gritarte a los cuatro vientos: “Bendito seas por tu presencia en nuestras vidas y por la obra de amor que haces cada día” Te agradecemos por todo lo que nos das y te ensalzamos en Tu Nombre que es poder pidiendo que toques a todos aquellos que en este momento piden de tu misericordia. Amen. 37.- Diálogo con Jesús Seńor Jesús, queremos encontrar sentido en esta vida que vivimos, queremos comprender muchas cosas que no entendemos, y por eso nos dirijimos a ti. Jesús, tú que nos enseńaste a llamar a Dios PADRE y a mirar a los demás como hermanos, enséńanos ahora a ser hijos e hijas de verdad con los nuestros, con nuestra familia, con los que el PADRE nos ha regalado para crecer en amor y libertad. Ellos nos han dado la vida que viene de Dios, pero también nos la siguen dando día a día en los esfuerzos y luchas del vivir diario. Ellos, como nosotros, están llenos de frustraciones y desengańos, por eso a veces no nos aguantamos, no nos hablamos o incluso nos evitamos. Ayúdanos a tomar la iniciativa, a buscar cauces para el perdón y el diálogo, para la sonrisa y el gesto agradecido, para unir más que separar, para escuchar más que hablar, para confiar más que ocultar... Jesús, amigo nuestro, nos alegramos de que nos escuches y nos animes en esta tarea, sabiendo que estarás a nuestro lado será todo más fácil. 38.- ĄGracias, Seńor, por nuestros hijos! Gracias, Seńor, por nuestros hijos que nos enseńan a amar amando... Gracias, Seńor, por nuestros hijos con los que hemos aprendido a jugar, compartir, a ser más nińos y nińas... gracias porque hemos aprendido a ser padres y madres. Gracias, Seńor, por todas las personas que sin llevar nuestra sangre forman parte de nuestras familias, porque han compartido con nosotros tantos momentos de alegría como de dificultad. Gracias, Seńor, por todos los que nos han ayudado a crecer en fe, en cultura, en alegría, en amor desinteresado...porque así, ahora, podemos transmitírselo a nuestros hijos y vecinos... Gracias, Seńor, por la familia. 39.- No me mates, mamá No me mates, mamá. Déjame que te quiera un poquito... no arrebates mi aliento chiquito que no sé sin ti respirar. Imagina que estoy en tus brazos y me comes a besos... Imagina que me pongo malito y que lloras por no saber lo que tengo... Imagina que entro en tu pecho y me sientes... como no me has sentido... Y crece tu carińo de madre y me quieres... sin haberme querido... Si me encuentras pesado a tus brazos, si mi piel le repugna a tus labios, si mi llanto desvela tu sueńo.. entonces... me iré... Me iré caminando por muchos caminos. Tú vendrás, si tú quieres, conmigo; o estarás esperando mi vuelta pensando que me he ido muy lejos... y te asomarás despacito a la puerta y yo estaré cerca... viviendo en tus pensamientos. Y cuando llegue a los pueblos y la gente pregunte, żquién es ese nińo?, orgulloso daré mi respuesta y diré que tú eres mi madre, estés o no estés tú conmigo. Y me oirás desde lejos y mirarás con tus ojos perdidos... y sentirás que tú eres mi madre y te sentirás orgullosa de tu hijo. Si tú quieres me iré aún más lejos... Si tú quieres me estaré quietecito en el rincón más oscuro... Después... ya me iré... Ahora no; no me mates, mamá; no me mates, que soy muy chiquito. Déjame que respire tu aire; déjame que me vea en tus ojos; déjame que en tu seno me calme. Seré luz que alumbre tu rostro cuando tengas la mente sombría. Seré espejo que nunca te mienta cuando busques en mí tu alegría. Seré guía que guíe tus pasos cuando tú estés perdida... Y tú me dirás: ĄCómo brilla el sol en tu cara! ĄQué alegría acunarte en mis brazos! ĄQué suerte tenerte!... y... y me apretarás... No me mates, mamá. Desde dentro te veo chiquita, jugando a muńecas, alegre y tranquila, esperando la luz de tu fiesta. Y no tienes miedo... Tu madre te sueńa... y un montón de caricias te esperan. Tengo miedo, mamá... Ya sé que te peso en tu vientre y me asusto de sentir lo que sientes... ĄMe das miedo, mamá! Si tú quieres me estaré quietecito sin moverme siquiera un poquito. Pero... Ąno me mates, mamá! Si me matas... tendrás para siempre el semblante sombrío porque siempre gritará tu recuerdo, cuando veas jugar a los nińos: ĄHe matado a mi hijo!... ĄHe matado a mi hijo!... Si me matas, mamá, no volverás a mirarte al espejo por no ver la tristeza en tu frente. Y, cuando vean tu ceńo fruncido, la gente dirá: ĄEstá pensando en su hijo!... ĄEstá pensando en su hijo!... Si me matas, mamá, miedo tendrás de tu sombra y del andar de tus pasos... y andarás siempre sola... pensando... pensando... ĄSi viviera mi hijo!... ĄSi viviera mi hijo!... TENTACIÓN Buenos días, mamá; esta noche he sońado contigo. Siempre sueńo contigo, pero esta noche he sońado contigo. Estabas triste, muy triste. Estabas triste y me he puesto muy triste. Estabas pensando en lo molesto que soy y me he acurrucado para no molestarte. Primero te palpabas tu vientre con tus manos suaves; después te apretabas con los brazos cruzados... Yo me quedaba muy quietecito para que no me hicieses dańo. Te has retorcido las manos y te has levantado de un salto. Has salido a la calle y te has encontrado con varias personas conocidas y no les has dado ni los buenos días ni nada. ĄIbas más pensativa!... No he podido ver lo que pensabas. Has entrado en un edificio muy grande en el que había muchos seńores y seńoras con batas blancas. Te has sentado en un descansillo y te temblaban las piernas y te retorcías las manos... Has estado pensando y mirando hacia dentro de ti misma durante un largo rato... y te retorcías las manos y estabas temblando. Te has levantado de pronto y, sin decir nada a nadie, te has vuelto a casa desandando el mismo camino... y has vuelto llorando... - No llores, mamá, te he dicho despacito. Y, como si hubieses oído, has cruzado tus brazos sobre tu vientre, justo sobre mi cabecita, y en un balanceo de atrás hacia adelante me has acunado. - żPor qué llorabas, mamá? -te he preguntado bajito. Y no me has contestado; pero se me ha abierto tu mente y apenas he podido verla porque estaba Ąmás negra!... Sólo te he oído decir, como en un susurro: Hijo mío, mi hijo!... he querido matar a mi hijo... Has vuelto a apretarte tu vientre y a retorcerte las manos y me he vuelto a asustar. Pero he seguido mirando de reojo tu cara, sin atreverme a decir nada ni a mirarte de frente, para ver si seguías tan triste... Y he visto que sonreías y te apretabas tu vientre; sonreías y te limpiabas las lágrimas; y sonreías y ya no estabas triste... Tu mente se estaba aclarando y ya no estabas triste... Y sonreías y sonreías y me besabas con las palmas de tus manos. PROPAGANDA Cuando te oigo reír doy saltitos de gozo; pero hoy estás triste y yo también me he puesto muy triste. żEs por mi culpa? Si te he molestado un poquito, lo siento, mamá. Yo también me he puesto muy triste cuando he oído contigo en la radio que van a matar a los nińos. żTú me vas a matar?... También he oído contigo en la tele que van a matar a los nińos. żTú me vas a matar?... Y he leído contigo en los periódicos que van a matar a los nińos... żTú me vas a matar?... Te he preguntado tres veces y no me has dado ninguna respuesta. żPor qué te has puesto tan triste, mamá? żQué hemos hecho los nińos? El otro día escuché contigo en la radio que hay que respetar a los pájaros, y a los lobos, y a los leones, y a las culebras, y a todos los animales. żQué hemos hecho los nińos, mamá? żPor qué nos quieren matar?... Tú no me vas a matar, żverdad, mamá? ĄPero te veo tan triste!... Si oyeras, como yo oigo, cómo lloran los nińos... Si sintieras, como yo siento, cómo gritan los nińos... Si vieras, como yo veo, cómo sangran los nińos... Entonces... entonces te recorrería un escalofrío desde la cabeza hasta los pies viendo cómo sufren los nińos. żPor qué matan a los nińos, mamá? żTú me vas a matar?... No me dejes, mamá, que tengo miedo; que me han dicho bajito que hay asesinos legales y que hay sicarios que rondan los vientres de las madres para matar a sus hijos. żPor qué estás llorando? żVas a dejar que me maten? ĄProtégeme en tu seno, mamá!... ĄEstás llorando!... żVas a dejar que me maten? No, vida de mi vida; no, rey de mi corazón; no, mi carińo, mi luz, mi todo... No, no voy a dejar que te maten. Vive. Vive dentro de mí y no salgas nunca para que no veas tanta tristeza. Yo te protegeré para que ni la radio, ni la tele, ni los periódicos, ni las leyes, ni los sicarios puedan hacerte dańo alguno. ĄVive!ĄVive! que nadie podrá hacerte dańo mientras vivas conmigo... Vive y duerme, nińo mío... Duerme y olvídate... Yo soy tu madre y no permitiré que nadie te mate. ÉXTASIS Mamá: Oigo tu voz y veo tu cara. Lo mismo que cuando tú hablas por teléfono con tu amiga; sin querer, sin intentarlo, estás viendo su cara. Si te comenta noticias alegres contemplas su rostro, distensionado, a través de sus palabras. Si te comenta noticias tristes notas cómo se tensan, al otro lado del hilo del teléfono, los músculos de su cara. Así, justo así te contemplo yo... Todavía no tengo ojos, pero veo tu cara. En cada latido de tu corazón siento tu cara. En cada caricia de tus manos acaricio tu cara. Te siento al otro lado de mis ojos; te palpo al otro lado de mis manos; me siento distinto a ti e intensamente unido a ti... me siento otro y estoy en ti... ĄQué bien estoy aquí!... Por eso estoy pendiente de tu cara, para ver cuándo se tensan y cuándo se distensan los músculos de tu cara. A veces, cuando estás cansada y ocultas tu rostro entre tus manos, estoy expectante ansiando cualquier movimiento de tus manos para contemplar tu cara. Y descanso y me relajo si atisbo, por entre los dedos, que sonríes; y me asusto y me azaro si tú te has puesto seria. Cuando sonríes pienso que estás pensando en mí... ĄSeguro que estás pensando en mí!... porque observo que inclinas la cabeza y te acaricias el vientre con la mirada. Una mirada muy larga... muy larga... Y te miro, y te miro... y no me canso de mirarte... Subes la cabeza despacito, como sońando, y vuelves a bajarla hasta casi tocar tu vientre con la barbilla... y elevo mis manos pequeńitas para que reposes en ellas y duermas a gusto. Te has dormido... Estabas muy cansada... Se te ha caído tu cabellera sobre el rostro, pero yo te contemplo, como en sueńos, y veo cómo en tus sueńos, sueńas conmigo... y sonríes... y me acaricias... YO Y TÚ Estoy creciendo, mamá. Siempre te oigo decir: Mi hijito... mi nińito... Pues no te creas, que ya voy siendo grandecito... ĄMira qué manitas tengo! Y... mira mis pies!... żNo oyes mi corazón? ĄCómo late!... Mi corazón late al ritmo del tuyo; por eso, cuando tú faenas se agita un poquito; y cuando tú descansas, mi corazón descansa. ĄQué bien se está aquí acurrucadito y sin pensar en nada!... Bueno, sí; muchas veces pienso en cuando sea mayor... Ya no estaré aquí... y, Ąme da una pena!... Pero luego pienso en que me pasearás agarradito de la mano como paseas ahora a mi hermano... Y yo me soltaré, cuando tú te descuides, y me mancharé las manos con el agua de la lluvia. Las pondré justo, justo debajo del canalón grande para que el agua salpique... Y tú te enfadarás un poquito y me reńirás un poquito... Y, cuando salga el sol, me meteré en los charcos y tú me gritarás: Ąpero nińo!... y yo me saldré dando un saltito y vendré hacia ti corriendo y el corazón me golpeará en el pecho y tú me apretarás contra tu corazón... Pero no me habré mojado los pies porque llevaré mis botas de goma amarilla, como las que lleva ahora mi hermano grande. Y tú me mirarás los pies, casi haciéndome cosquillas, y verás que no me he mojado. ĄQué bien se está aquí!... Cuando sea mayor ya yo te diré adónde me quiero ir. Y te asustarás pensando que quiero dejarte sola... Yo me pondré muy serio como si fuera verdad... Y tú pensarás... Ąel caso es que ya es un hombre!... Y te pondrás un poco triste; y, cuando yo vea que ya te has puesto muy triste, no me podré aguantar y me apretaré la boca con las dos manos hasta que no pueda más... Y saltaré y reiré; y saltaré y reiré porque te has creído que era verdad y era mentira... ĄTe he engańado, te he engańado!... Y apenas podré decirlo porque no me dejará la risa... Pero tú me entenderás y harás como que te enfadas; y me cogerás y me levantarás más arriba de tu cabeza y me besarás en mi tripita desnuda. No, no me iré... ĄQué bien estoy aquí contigo! MADRE Estás sentada en un banco del parque, cerca del estanque grande. Mientras golpeas el agua con un junco, como distraída, los nińos jugamos a elegir a nuestra madre. Yo no aparto mis ojos de ti por miedo de que alguno te elija para que seas su madre. ĄQué disgusto, qué rabia me ha dado cuando todos, Ątodos! te han elegido a ti para que seas su madre! Pero, cuando me he dado cuenta de que estábamos jugando, Ąqué alegría he tenido porque todos, Ątodos! han elegido a mi madre para que sea su madre!... Sabes, yo no hubiera podido elegir a otra madre... ni aunque fuera más rica y estuviera enjoyada; ni aunque fuera más guapa... ni aunque... No, no hubiera podido elegir a otra madre... Te estoy mirando y te veo al trasluz, mientras contemplas los reflejos del agua, y veo que eres la madre más buena de todas las madres. żQué me importa si mi trajecito limpio no es caro? żQué me importan los patines del hijo del rico?żQué me importa si mis zapatillas no son zapatos?... żQué me importa?... Lo que me importa es que todos te han elegido porque siempre estás cerca y siempre sonríes; porque, cuando me miras de arriba hasta abajo, me sonríes y emanan tus ojos carińo de madre. ĄQué pena me dan muchos nińos! ĄQué tristes están muchos nińos!... Muchos dicen que ya no les quieren, que les gritan y no les hacen ni caso... Por eso creo yo que te han elegido: porque tú me acaricias como acaricia la brisa las hojas más altas; porque tú me cantas como cantan las aguas de los arroyos; porque tú me sonríes como sonríe la luz de la aurora... Porque tú... Y había muchos nińos con zapatos muy nuevos... otros nińos tenían botones de oro... otros nińos tenían trajecitos de terciopelo... Ąy estaban más tristes!... Ninguno sabía que había caricias, ni sabían qué era acunar, ni qué eran los besos... Por eso, por eso yo creo que te han elegido para que fueras su madre... Tú tenías la mirada perdida, pero estabas muy cerca... Yo te miraba y me sonreía... Ąy me daban una pena todos aquellos nińos!... Todos querían tener otra madre... Y me he quedado dormido en tus brazos y he sońado que todos los nińos querían que fueras su madre. SUSTO Te has despertado de pronto y has palpado tu vientre casi con avaricia. Estabas más asustada!... Cuando te has cerciorado de que yo seguía allí te has relajado y has comenzado a sońar... Has seguido acariciando, pero ya como en un ensueńo consolador, suavemente... sin premuras... Otra vez has vuelto a angustiarte... Yo no he podido dormir porque estabas nerviosa y tenías pesadillas. ĄEstabas sońando que te robaban a tu hijo! Yo también estaba nervioso, pero me sonreía porque veía que no era verdad, que no era más que un sueńo. Pero no estaba tranquilo... Te dabas vueltas y más vueltas y me buscabas en las sombras y no me encontrabas... Y se te presentaban sombras más amenazantes y no me veías en las sombras. Y salías, sin miedo, tras las sombras y, a mí, no me veías... Y te desesperabas, y gritabas, y gritabas, y gritabas, como una loca, y a mí no me oías... En vez de andar saltabas de nube en nube y a mí no me veías... Te eclipsabas en cada rayo de sol que traspasaba las nubes, como indagando si me habría convertido en luz o si me habría subido por uno de los rayos no se sabe dónde... Implorabas, como se implora en las desgracias, y ni llorar te dejaban los nervios, de tan nerviosa que estabas... ĄEstabas más asustada!... Hasta que me he movido un poquito y te he despertado. El sudor bańaba tu rostro. Al incorporarte has apretado tu vientre y, después, te has limpiado el sudor de la cara... ĄQué cara de angustia!... Te has cerciorado de que yo seguía allí y me has apretado, como protegiéndome, y te has dormido plácidamente. SUERTE Cuando vas por agua a la fuente o vas a lavar al arroyo todas las chicas del pueblo te miran... y te miran con ojos de envidia. Pero... no es una envidia de quererte mal; es que, las pobres, no van a tener a su hijo. Por eso, es por eso por lo que creo que te miran con ojos de envidia. Cuando pasas les oigo decir: ĄVaya suerte!, ella es tan pobre como nosotras, pero pronto va a tener a su hijo... ĄY como vas tan contenta!... Se miran su vientre y su vientre no encierra esperanza. Y se cargan los cántaros a la cadera, como con un gesto de rabia... Pero no es contra ti; es que piensan que hay personas con suerte y que tú la has tenido y que ellas no han tenido esa suerte... y que eres tan pobre como ellas, pero que pronto vas a tener a tu hijo. Entonces, cuando hayas tenido a tu hijo, ya no tendrás que cargar con los cántaros, porque irá tu hijo por agua a la fuente; y ya no tendrás que subir al monte por leńa, porque irá a acarrearla tu hijo. Y, cuando llegue el invierno, ya no hará frío en tu casa, porque tu hijo, antes de que tú te despiertes, todas las madrugadas, habrá encendido el lar de tu casa. Cuando sea mayor saldré al campo a hacer mi trabajo y tú me estarás esperando; y, cuando trabaje cerca de casa observarás, por la celosía, cómo vuelvo la mirada porque sabré que tú me estás observando... Adivinaré tus pensamientos: Cómo trabaja mi hijo!... No sé qué hubiera sido de mí si él no hubiera venido... Y volverás a tus faenas de casa y tendrás fijo en tu pensamiento lo que habría sido de ti si no hubieras tenido a tu hijo. Algún día tendré que marcharme muy lejos y saldrás a la puerta conmigo e irás como limpiándome los hombros de mi chaqueta nueva; e irás dándome consejos de todo lo que debo hacer y diciéndome que no tarde mucho... y que tenga cuidado... y que no me preocupe... Y yo te diré:żNo ves que ya soy un hombre? żEs que vas a decirme lo mismo que cuando era un chiquillo? Y tú me dirás: ĄTen cuidado, hijo mío, ten cuidado!... Y, cuando caiga la tarde, cuando haya pasado ya el tiempo, me recordarás, al amor de la lumbre, los días felices de cuando era muy nińo... y me recordarás cómo te envidiaban las chicas del pueblo, cuando ibas por agua a la fuente, porque ibas a tener a tu hijo. "LA LOCA" A la seńora que llaman "la loca" se le ha muerto el perro. La han encontrado sentada en un banco del parque, con el perro en los brazos, y dicen que estaba llorando. Desde que dicen que iba a tener a su hijo y, desde que, después, nadie supo qué fue de su nińo, la seńora que llaman "la loca" sólo ha tenido a su perro... y dicen que ha tenido a su perro como si fuera su hijo. Dicen que, entonces, cuando nadie supo qué fue de su hijo, la seńora que llaman "la loca" perdió la razón... y que hablaba a su perro como hubiera hablado a su hijo; y que acariciaba a su perro como hubiera acariciado a su hijo; y que peinaba a su perro como hubiera peinado a su hijo; y que paseaba a su perro en un carrito de nińo en el que hubiera paseado a su hijo... Algunas, no sé si es porque no la quieren muy bien, dicen que la seńora que llaman "la loca", cuando era muy joven, no quiso tener a su hijo; y que, cuando ya lo había perdido, al verse tan sola, recogió a un perrito que andaba por la calle perdido... El que ahora se ha muerto... Y que fue entonces cuando perdió la razón, y que en el perro no veía a su perro, sino que veía a su hijo. Dicen que toda la vida ha tenido a la espalda una sombra: la sombra de su hijo. Por eso, cuando el perro ladraba, pensaba que la llamaba su hijo; cuando el perro gemía, creía que gemía su hijo; y, cuando acariciaba a su perro, estaba acariciando a su hijo. Dicen que, desde entonces, no ha hablado con nadie; que candó la mente y la boca y que sólo la abría para hablar con su perro; pero que no era a su perro al que hablaba, sino que al que hablaba era a su hijo. Y, ahora, el perro se ha muerto... y la seńora que llaman "la loca" está sentada en un banco del parque, con el perro en sus brazos, y dicen que sigue llorando... pero que no llora a su perro, sino que sigue llorando a su hijo. FAMILIA Cuando tú duermes casi siempre estoy yo despierto; por eso me entero de casi todo lo que ocurre en el barrio. Sobre todo de noche, cuando sobre las casas se derrama la luna. Esta noche he estado despierto y me he enterado de que se ha celebrado un fiesta en la Sociedad Protectora de los Animales; y de que han estado en la fiesta los seńores que tienen la casa tan blanca y el jardín tan verde, tan verde. Casi todas las noches, los seńores de la casa tan blanca, después de que la seńora ha bańado a su perrita caniche y ha acostado a su gatito de angora, salen de casa para asistir a las fiestas; y, cuando vuelven a casa, a las tres o las cuatro o las cinco de la madrugada, casi siempre vuelven rińendo... Casi siempre están enfadados y van a las fiestas buscando un escape... Los seńores del jardín verde, verde tienen un hijo y esta noche le han dejado solito porque la nińera tenía su día de fiesta... Ha dicho la madre Ąque no iba ella a perderse la fiesta de la Sociedad Protectora de los Animales!,Ąque no estaba bien hacer tal desprecio!, Ąque qué diría la gente!, Ąuna gente tan importante!... El nińo apenas conoce a su madre. Es la nińera quien le mima y le atiende; pero, como es tan pequeńo, no sabe que la nińera no es su madre. ĄPero es que la madre hace tantas cosas!... Peina a su gatito de angora... asea a su perrita caniche... Ąhace más cosas!... Por eso no es de extrańar que no tenga tiempo para atender a su hijo, la pobre... ĄCon tanto trabajo!... Hay que ver las horas que la roban las plantas!... El nińo ha estado llorando toda la noche; y, cuando han llegado sus padres, ha seguido llorando... La madre, con mucho carińo, ha mimado a su gatito de angora y ha besado a su perrita caniche y les ha echado una manta de lana para que no pasen frío... y ha cerrado la puerta del nińo... ĄEs tan molesto!... Han llegado cansados y él dale que dale, berrea que berrea sin dejar descansar a nadie... Dice su madre que con él no hay quien descanse... Por eso prefiere, la pobre, a su gatito de angora y a su perrita caniche y los lleva consigo a paseo y a la Sociedad Protectora de Animales. TRISTEZA Perdona, mamá: Te he oído decir que voy a trastornarte la vida; y que Ąqué posma de hijo! y que, que mejor sería que no hubiese venido. Todavía no sé qué es mi vida, porque tú me estás regalando la tuya; pero no me hagas dańo, mamá. Déjame que te quiera, que te bese y me duerma en tus brazos... Déjame que te sueńe... Cuando nazca y crezca y dé los primeros pasitos, si sigues pensando que tu hijo es un estorbo, me iré; y, aunque no sepa tomar ningún rumbo, y, aunque me tiemblen los pies al andar... me iré... Entonces.. no te importe que me haga mil mares de llanto; no te importe si pataleo un poquito al dejarte; no te importe si... pero ahora... ahora no; no me hagas dańo, mamá, que aún no puedo andar por mí mismo. Cuando nazca, si de verdad no me quieres, puedes dejarme a la puerta del bosque o llevarme a la casa donde recogen a los nińos perdidos. Podrás ir a verme, por entre las rejas, cuando yo esté jugando... Aunque... no sé... no sé si yo jugaré o estaré siempre mirando por si acaso te veo... Y los nińos me dirán: -żqué haces? żPor qué no vienes a jugar con nosotros? Yo procuraré que no me vean las lágrimas y diré que me duele algún dedo, o que estoy mareado... pero lo seguro será que cada dos o tres lágrimas estaré viendo dos o tres veces tu imagen. Ya sé que te duele y te he oído llorar. Ya sé que navegas en un mar de dudas. No te preocupes que no será mucho el tiempo; żno sabes que el tiempo nunca se para? Sin que haya pasado ni una sola primavera ya estaré fuera de ti. Y, si sigues pensando lo mismo, puedes dejarme a tu puerta perdido... pero, no me mates, mamá. Ya habrá alguien que me preste carińo, que me bese y me bricie en sus brazos... Yo creceré sin saber de mi madre, pensando que aquella seńora es mi madre. Alg n día tú te harás pordiosera y, si me encuentro contigo, como yo también estaré mendigando, te daré toda mi limosna y bajaré la cabeza y, si tú así lo quieres, no diré si tengo o no tengo madre. Pero... si, algún día, te encuentras muy sola, cansada quizás de buscarme, desandaré todos los mismos caminos para volver a tu lado. Llegaré y tú me verás... brillarán tus ojos y se iluminará tu frente y dudarás... al principio dudarás, pero el galope de tu corazón te dirá que soy yo, que yo soy tu hijo; que tu hijo ya ha vuelto y, żqué sé yo?... que me habías perdido... y me abrazarás y no dirás nada... sólo llorarás... llorarás... llorarás... Pero... si me matas, mamá... 40.- Seńor, tengo miedo... Tengo miedo porque tu Evangelio es duro. Tú lo sabes bien: a Ti te clavaron en la estaca. Seguir tu camino no es fácil porque es ir contra corriente, porque es amar a pesar de todo (y amar a veces cuesta mucho), porque es perdonar toda injuria, porque es arriesgarse a ser tratado por loco, porque es morir, para que Tú nazcas, porque es estar con el débil, porque es dar la vida. Tengo miedo, Seńor... żno me estás pidiendo demasiado?. "Mi yugo es suave y mi carga llevadera". "No me elegísteis vosotros a Mí, yo os he elegido a vosotros." "Ten ánimo: Yo estoy contigo".  ú^Jý1$?ěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěőěő=CJLQýW^edjqw|ý sH tH  19Wv€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€*.ú&8Eeo™X‰Ŕ@ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙R˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙