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La
morada interior


La
morada interna, es lo más importante que
tenemos en nuestro ser :
el
alma inmortal, creada a través del Amor y la
Magneficencia del Padre.
Hemos
de aprovechar cada uno de los minutos que la
vida nos brinda, como si fuera el último,
trabajando siempre en favor del bien. Tratar de
rectificar los errores, siendo sinceros con
nosotros mismos para auscultarnos interiormente
y pulir todas aquellas imperfecciones que
residan en nuestro interior, siendo
perseverantes e incansables.
Esta
vida, no es sino una escuela de paso y
aprendizaje para el espíritu, el que a través,
de las pruebas del dolor y el sufrimiento, va
purificándose, hasta elevarse a estados
superiores del Ser.
Cuanto
más limpia dejemos nuestra "casa" de
impurezas, más libres seremos y más brillará
la Luz en nosotros. Ninguno estamos solos en
este mundo. Todos tenemos nuestros Angeles
guardianes y Espíritus protectores, que nos
protegen , nos consuelan en los malos
momentos y nos inspiran a lo largo de nuestra
existencia.
"Muchos
son los llamados y poco los elegidos..." :
en ocasiones, comenzamos el Camino con mucho
entusiasmo y sin embargo, sucumbimos fácilmente
ante las pruebas y adversidades. No cabe ninguna
duda, de que el trabajo incesante del espíritu,
es largo y pesado a veces, pero también está
lleno de recompensas.
Para
estar dispuestos a empezar y llegar con éxito a
la meta final, es fundamental que pongamos toda
nuestra confianza en la Bondad de Dios y nos
dirijamos a El, por medio de la oración
sincera, pidiéndole que nos dé la fuerza y la
protección que nos sean necesarias, siendo
conscientes de que jamás nos abandonará...
Dejemos
que el Amor incondicional y la Luz,
brillen en nuestro interior y demos siempre todo
de nosotros mismos, al hermano de camino, sin
esperar nada a cambio, porque quizá mañana
necesitemos que se nos tienda una mano Amiga.
Reguemos
cada día el jardín de nuestro corazón, sin
permitir que las flores de la compasión y
la Caridad por nuestros compañeros en la lucha
diaria, se marchiten, llevados por la
incomprensión y la intolerancia...Unamos
nuestras fuerzas, a través de los pensamientos
elevados, para ser cada día un poco mejores y
llegar a vivir la verdadera felicidad, que
reside en nuestro interior.
Tu
hermana en espíritu, dulcecielo.


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