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LAS
DOS TRISTEZAS:
Hay,
sí, la tristeza constructiva - aquella que nos
impulsa hacia la Vida Superior, encaminándonos
para el trabajo de la mejoría íntima, delante
de la sed de ascensión espiritual.
Existe,
sin embargo, la otra - la tristeza destructora -
que viste de luto, por dentro del corazón,
todos los dias, esparciendo desánimo y
pesimismo donde pasa.
Observa
en ti mismo a fin de que te inmunices contra
semejante dolencia del alma. Toda vez que
comentamos nuestros problemas, exagerándoles de
tamaño o dramatizando las dificultades que nos
llegan a la existencia; siempre que tomamos el
tiempo ajeno a fin de recordar sufrimientos
pasados que la Providencia Divina ya mandó a
borrar, en nuestro beneficio, con la esponja del
tiempo; en todas las situaciones en las cuales
nos ponemos a exaltar los propios preconceptos,
desconsiderando la posición y la experiencia de
los semejantes; y, en la generalidad de los
casos en que nos pusiéramos a lamentar
desidencias y desacuerdos, contiendas y
tristezas, estamos apartando de nosotros los
mejores amigos, a través de la amargura y el
resentimiento que destilamos con nuestras
palabras. Naturalmente, cautelosos, esos
compañeros prefieren distanciarse a la
participación indebida de nuestras adversiones
y frustraciones, antagonismos y quejas, aunque,
siempre que generosos y leales, estén
claramente dispuestos a apoyarnos en la
restauración de nuestra armonía.
Comprendamos
que nadie estima la permanencia en un espinar y
no escoge vinagre para brindar los lazos
dilectos, y sepamos fortalecer la bondad y la
paz, ensusiasmo y optimismo a los que se
aproximen a nosotros, por cuanto no hay quien no
necesite de alguien para ejecutar los deberes
que la vida le determine.
Para
eso, nosotros que sabemos rogar a Dios
protección y Bendición, aprendamos igualmente
a pedir a la Divina Providencia, que nos conceda
el necesario coraje para silenciar desilusiones
y lágrimas, de manera a dar paz y alegría,
seguridad y consuelo a los demás, tanto como
esperamos esos beneficios de los demás en
auxilio de nosotros.
Emmanuel.



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