Desde hace muchos años, considere que
tenia una deuda moral con mi padre, dando a conocer su actuación en el campo
de las Alas Rotativas.
En Junio de 1996, tuve la
oportunidad, a pedido del historiador del Instituto Argentino
de Historia Aeronáutica, el Sr. Francisco
Halbritter, (que estaba preparando un trabajo sobre la actuación de
los autogiros en la Argentina, para presentar en el Segundo
Congreso Internacional de Historia Aeronáutica y Espacial, que se celebró en
la Capital de la república de Chile, en Julio de 1996), de
preparar un detallado resumen de las actividades del C-30 A LV-FBL en la
Argentina y de la vida de mi padre, que luego fue presentado por
el Sr. Halbritter en el susodicho Congreso.
Luego, basado en dicho trabajo, el
Director del IHCA español, Don Alfonso del Río
y Sánchez del Villar, publico un muy buen articulo en el N* 15 de la
revista AEROPLANO.
Estos trabajos, aplacaron en parte mi
intima necesidad de dar a conocer la actuación de mi Padre, en este tema.
Luego, por motivos de trabajo, me
dedique a pleno a la Informática y a Internet.
De esto surgió la idea de preparar y
publicar una Web, sobre los Autogiros, La Cierva y mi Padre.
Es un
motivo de tranquilidad personal el confirmar, que las palas del LV-FBL,
fueran realmente trasladadas a España para ser colocadas en el C-30 XVU.1-01,
aunque no llegaron a volar, pues los encargados de colocarlas, consideraron
excesiva la corrosión interna.
En el momento de su expropiación,
el LV-FBL, gozaba de perfecta salud, y su motor ronroneaba como un gatito,
gracias al mantenimiento efectuado por mi Padre y el que subscribe.
Constaba de instrumental completo
para vuelo nocturno, Magnetin de arranque desde cabina, sistema independiente
para carga de batería, etc., y luego de su retorno a Buenos Aires, se le
instalo un moderno equipo de radio para piloto, copiloto a torre.
La versión oficial luego de su
expropiación, fue que se traslado al Taller Regional de Quilmes "para
su restauración", donde
realmente fue expoliado
de todo su instrumental y los dos tableros cubiertos por un tapizado negro, y luego
dejado al aire libre, por mas
de dos años en el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires.
Se podrán imaginar, nuestra
tristeza y decepción, cuando ese mismo año, (el de la expropiación, 1969), lo
visitamos en la Exposición Nacional de Aeronáutica, encontrándolo
completamente pelado y con los tableros ciegos, sin Magnetin, baterías, equipo
de radio, nada.
Luego le fue sustraída su hélice
metálica original y mas tarde, pude confirmar la sustracción de las palas.
Repito mi comentario anterior, hubiera
estado orgulloso y agradecido, si dichas palas, hubieran volado en el
autogiro de Albacete.