Tras su regreso a Inglaterra en 1836,
Darwin comenzó a recopilar sus ideas acerca del cambio de las
especies en sus Cuadernos sobre la transmutación de las
especies. La explicación de la evolución de los organismos le
surgió tras la lectura del libro Ensayo sobre el principio de
población (1798) del economista británico Thomas Robert
Malthus, que explicaba cómo se mantenía el equilibrio en las
poblaciones humanas. Malthus sostenía que ningún aumento en la
disponibilidad de alimentos básicos para la supervivencia del
ser humano podría compensar el ritmo de crecimiento de la
población. Este, por consiguiente, sólo podía verse frenado
por limitaciones naturales, como las hambrunas o las
enfermedades, o por acciones humanas como la guerra.
Darwin aplicó de inmediato el razonamiento de Malthus a los
animales y las plantas, y en 1838, había elaborado ya un
bosquejo de la teoría de la evolución a través de la
selección natural. Durante los siguientes veinte años trabajó
sobre esta teoría y otros proyectos de historia natural. Darwin
disfrutaba de independencia económica y nunca tuvo necesidad de
ganarse la vida. En 1839 se casó con su prima, Emma Wedgwood, y
poco después se instalaron en la pequeña propiedad de Down
House, en Kent. Allí tuvieron diez hijos, tres de los cuales
murieron durante la infancia.
Darwin hizo pública su teoría por primera vez en 1858, al mismo
tiempo que lo hacía Alfred Russel Wallace, un joven naturalista
que había desarrollado independientemente la teoría de la
selección natural. La teoría completa de Darwin fue publicada
en 1859 como El origen de las especies por medio de la selección
natural. Este libro, del que se ha dicho que "conmocionó al
mundo", se agotó el primer día de su publicación y se
tuvieron que hacer seis ediciones sucesivas.
En esencia, la teoría de la evolución por selección natural
sostiene que, a causa del problema de la disponibilidad de
alimentos descrito por Malthus, los jóvenes miembros de las
distintas especies compiten intensamente por su supervivencia.
Los que sobreviven, que darán lugar a la siguiente generación,
tienden a incorporar variaciones naturales favorables (por leve
que pueda ser la ventaja que éstas otorguen), al proceso de
selección natural, y estas variaciones se transmitirán a
través de la herencia. En consecuencia, cada generación
mejorará en términos adaptativos con respecto a las anteriores,
y este proceso gradual y continuo es la causa de la evolución de
las especies. La selección natural es sólo parte del amplio
esquema conceptual de Darwin. Introdujo también el concepto de
que todos los organismos emparentados descienden de antecesores
comunes. Además ofreció un respaldo adicional al antiguo
concepto de que la propia Tierra no es estática sino que está
evolucionando.
Las reacciones ante El Origen de las especies fueron inmediatas.
Algunos biólogos adujeron que Darwin no podía probar su
hipótesis. Otros criticaron su concepto de variación,
sosteniendo que ni podía explicar el origen de las variaciones
ni cómo se transmitían a las sucesivas generaciones. Esta
objeción en concreto no encontró respuesta hasta el nacimiento
de la genética moderna a comienzos del siglo veinte (véase
Leyes de Mendel). Fueron muchos los científicos que siguieron
expresando sus dudas durante los ochenta años siguientes. Sin
embargo, los ataques a las ideas de Darwin que encontraron mayor
eco no provenían de sus contrincantes científicos, sino de sus
oponentes religiosos. La idea de que los seres vivos habían
evolucionado por procesos naturales negaba la creación divina
del hombre y parecía colocarlo al mismo nivel que los animales.
Ambas ideas representaban una grave amenaza para la teología
ortodoxa.
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CARICATURA DE DARWIN