Su trabajo como naturalista a bordo del Beagle le dió la
oportunidad de observar variadas formaciones geológicas en
distintos continentes e islas a lo largo del viaje, así como una
amplia variedad de fósiles y organismos vivos. En sus
observaciones geológicas, Darwin se mostró muy sorprendido por
el efecto de las fuerzas naturales en la configuración de la
superficie terrestre.
En aquella época, la mayoría de los geólogos defendían la
teoría catastrofista, que mantenía que la Tierra era el
resultado de una sucesión de creaciones de la vida animal y
vegetal, y que cada una de ellas había sido destruida por una
catástrofe repentina, por ejemplo una convulsión de la corteza
terrestre (véase Geología: Siglos XVIII y XIX). Según esta
teoría, el cataclismo más reciente, el diluvio universal,
había acabado con todas las formas de vida no incluidas en el
arca de Noé. Las demás sólo existían en forma de fósiles. En
opinión de los catastrofistas, cada especie había sido creada
individualmente y era inmutable, es decir, no sufría ningún
cambio con el paso del tiempo.
Este punto de vista (aunque no la inmutabilidad de las especies)
había sido cuestionado por el geólogo inglés sir Charles Lyell
en su obra en dos volúmenes Principios de Geología (1830-1833).
Lyell sostenía que la superficie terrestre está sometida a un
cambio constante como resultado de fuerzas naturales que actúan
de modo uniforme durante largos periodos de tiempo.
A bordo del Beagle, Darwin descubrió que muchas de sus
observaciones encajaban en la teoría uniformista de Lyell. No
obstante, durante su viaje por Sudamérica, también observó
gran diversidad de plantas, animales y fósiles, y recogió gran
número de muestras que estudió a su regreso a Inglaterra. En
las islas Galápagos, situadas frente a la costa de Ecuador,
observó especies estrechamente emparentadas pero que diferían
en su estructura y en sus hábitos alimenticios, y concluyó que
estas especies no habían aparecido en ese lugar sino que habían
migrado a las Galápagos procedentes del continente. Darwin no se
dio cuenta en ese momento que los pinzones de las diferentes
islas del archipiélago pertenecían a especies distintas. Más
tarde, ya en Inglaterra, llegaría a la conclusión de que,
cuando los pinzones llegaron al archipiélago desde el continente
encontraron gran variedad de alimento, y al no tener competidores
y estar aislados geográficamente, sufrieron una rápida
adaptación a los distintos ambientes; con lo cual aparecieron
nuevas especies que descendían todas ellas de un antepasado
común.
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EL "BEAGLE"